Nº de DOI:10.34896/RSI.2025.78.53.001
AUTOR
- Lucía González Santos. Enfermera, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza, España.
RESUMEN
Las infecciones cutáneas consituyen uno de los motivos más comunes de consulta en centros de salud y hospitales, siendo habitualmente causadas por bacterias como Staphylococcus aureus y Streptococcus pyogenes. Los artículos revisados exponen que los antibióticos tópicos, como la mupirocina y el ácido fusídico, son eficaces en infecciones superficiales localizadas como impétigo y foliculitis leve. Los antibióticos tópicos son eficaces en infecciones cutáneas superficiales y localizadas, frente a los orales que lo son más en casos donde son extensas, profundas o con síntomas sistémicos.
PALABRAS CLAVE
Antibióticos, tópico, oral, infecciones cutáneas.
ABSTRACT
Skin infections are one of the most common reasons for consultation in health centers and hospitals, and are usually caused by bacteria such as Staphylococcus aureus and Streptococcus pyogenes. The reviewed articles show that topical antibiotics, such as mupirocin and fusidic acid, are effective in localized superficial infections such as impetigo and mild folliculitis. Topical antibiotics are effective in superficial and localized skin infections, while oral antibiotics are more effective in cases where the infections are extensive, deep, or with systemic symptoms.
KEY WORDS
Antibiotics, topical, oral, skin infections.
INTRODUCCIÓN
Las infecciones cutáneas consituyen uno de los motivos más comunes de consulta en centros de salud y hospitales, siendo habitualmente causadas por bacterias como Staphylococcus aureus y Streptococcus pyogenes. El tratamiento antibiótico adecuado depende de la extensión, severidad e invasión sistémica de la infección, presentándonos con las posibilidades de administrarlo de forma tópica u oral, entre otras.
La elección entre ambas puede influir en la evolución clínica, desarrollo de resistencias, complicaciones y adherencia terapéutica. Esta revisión sistemática pretende comparar la eficacia y seguridad de ambos enfoques terapéuticos en infecciones cutáneas no complicadas.
METODOLOGÍA
Se realizó una búsqueda sistemática en las bases de datos PubMed, Cochrane Library y Scopus incluyendo estudios publicados entre 2010 y 2024. Se emplearon los términos “topical antibiotics”, “oral antibiotics”, “skin infections”, “cutaneous infections”, “cellulitis”, “impetigo” y “clinical efficacy”. Se escogieron finalmente ocho ensayos clínicos, revisiones sistemáticas y guías clínicas relevantes.
RESULTADOS
Los artículos revisados exponen que los antibióticos tópicos, como la mupirocina y la ácido fusídico, son eficaces en infecciones superficiales localizadas como impétigo y foliculitis leve1,2. Por ejemplo, un ensayo clínico aleatorizado demostró que la primera tiene una tasa de curación similar a la amoxicilina-clavulánico oral en impétigo localizado3.
En infecciones más profundas o extensas, como celulitis o abscesos con signos sistémicos, los antibióticos orales como cefalexina, clindamicina o trimetoprim-sulfametoxazol han demostrado mayor efectividad (4,5). Por tanto, el tratamiento tópico aislado sería insuficiente en estos casos.
La evidencia recoge además un menor número de efectos adversos sistémicos con el uso de estos medicamentos administrados de forma tópica6. No obstante, su uso indiscriminado está relacionado con el aumento de resistencias bacterianas, especialmente a mupirocina7.
Un metaanálisis reciente desarrolló que los antibióticos tópicos deben reservarse para infecciones cutáneas no complicadas sin afectación sistémica, mientras que los orales son de elección en infecciones más extensas o en pacientes inmunodeprimidos8.
Además de las consideraciones clínicas mencionadas, es fundamental tener en cuenta el impacto epidemiológico y microbiológico del uso de antibióticos en infecciones cutáneas. El incremento de cepas bacterianas resistentes a los antimicrobianos representa un desafío creciente a nivel mundial, condicionando la efectividad de los tratamientos convencionales y aumentando la morbilidad asociada. En este sentido, la prudencia en la prescripción y el seguimiento adecuado del tratamiento adquieren un papel crucial para preservar la eficacia de los fármacos disponibles.
Los antibióticos tópicos presentan la ventaja de concentrar el agente antimicrobiano en el sitio de la infección, lo que limita la exposición sistémica y reduce el riesgo de efectos adversos como trastornos gastrointestinales o reacciones alérgicas sistémicas. Sin embargo, esta misma característica limita su penetración en tejidos profundos o en infecciones con extensión subcutánea, por lo que su uso está contraindicado en cuadros que impliquen celulitis extensa, abscesos o afectación sistémica. En estos casos, los antibióticos orales resultan indispensables para lograr concentraciones terapéuticas en sangre y tejidos afectados.
DISCUSIÓN
Los antibióticos tópicos son una herramienta eficaz y segura para infecciones cutáneas leves, favoreciendo la adherencia al tratamiento y reduciendo la exposición sistémica. Sin embargo, debemos controlar su uso indiscriminado ya que está relacionado con una alta tasa de resistencias al tratamiento.
Por otro lado, los orales siguen siendo la primera línea de acción en infecciones moderadas o graves, aunque conllevan mayor riesgo de efectos adversos como alteraciones gastrointestinales o posibles interacciones con otros medicamentos.
La correcta elección del tipo de antibiótico, basado en la localización, gravedad de la infección y factores y perfil del paciente, es clave para un tratamiento adecuado.
Es fundamental que la elección del tratamiento se adapte a las características individuales de cada paciente, teniendo en cuenta no solo el tipo y la extensión de la infección, sino también factores como edad, estado inmunológico, comorbilidades y posibles alergias. La individualización del tratamiento permite optimizar los resultados y minimizar riesgos asociados.
Asimismo, la adherencia al tratamiento es un aspecto clave en el éxito terapéutico. Mientras que los tratamientos tópicos suelen tener mejor tolerancia y menor carga sistémica, requieren una correcta aplicación y constancia por parte del paciente o cuidador, algo que puede suponer un reto en determinados contextos. Por ello, el acompañamiento y la educación continuada por parte del personal de enfermería resultan esenciales para mejorar el cumplimiento, identificar posibles efectos secundarios y ajustar la terapia según la evolución clínica.
La supervisión estrecha del paciente durante el tratamiento también permite detectar de forma temprana cualquier signo de empeoramiento o complicación, facilitando intervenciones rápidas que pueden prevenir hospitalizaciones o la progresión de la infección. Además, fomentar hábitos de higiene adecuados y medidas preventivas son complementos esenciales para evitar recurrencias.
CONCLUSIONES
- Los antibióticos tópicos son eficaces en infecciones cutáneas superficiales y localizadas, frente a los orales que lo son más en casos donde son extensas, profundas o con síntomas sistémicos.
- El uso racional de ambos es fundamental para evitar resistencias al tratamiento.
- La evaluación clínica individualizada debe guiar la decisión terapéutica. Como personal de enfermería, debemos estra alerta, debemos permanecer alerta ante los efectos secundarios y complicaciones antes mencionados.
En conclusión, tanto los antibióticos tópicos como los orales tienen un papel definido en el tratamiento de las infecciones cutáneas, siendo el éxito del abordaje terapéutico el resultado de una evaluación integral y un seguimiento adecuado que garantice la efectividad y seguridad del tratamiento, así como la prevención de resistencias y complicaciones.
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