Rehabilitación pulmonar en pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica: artículo monográfico

11 agosto 2026

 

AUTORES

  1. Cristina Vila Betrán. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Beatriz Coscojuela Roman. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Malena Frechin Bardaji. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Florina Bianca Marcu Marcu. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. Fernando Martí Jarne. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. Diana Lacambra Garcés. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

RESUMEN

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una de las mayores causas de morbimortalidad y discapacidad a nivel mundial. Es un limitación persistente y progresiva el flujo aéreo asociada a alteraciones estructurales pulmonares y manifestaciones sistémicas que afectan a la capacidad funcional y calidad de vida de los pacientes.Además de las alteraciones respiratorias, los pacientes con EPOC presentan a menudo debilidad muscular periférica, intolerancia al esfuerzo, sedentarismo, pérdida de autonomía y deterioro de la participación en las actividades de la vida diaria. Estas manifestaciones generan un círculo vicioso de inactividad física y empeoramiento progresivo de la función1,10,12.

La rehabilitación pulmonar es actualmente una de las intervenciones no farmacológicas con mayor nivel de evidencia científica para el tratamiento integral de la EPOC. Los programas de rehabilitación combinan ejercicio terapéutico, educación sanitaria, entrenamiento respiratorio y estrategias de autocuidado, consiguiendo mejoras significativas en la capacidad de ejercicio, la percepción de disnea y la calidad de vida relacionada con la salud2,3,4,8.

El objetivo de este trabajo es revisar la evidencia científica actual sobre el papel de la fisioterapia respiratoria y del ejercicio terapéutico en pacientes con EPOC, analizando las principales herramientas de valoración y las estrategias de intervención más eficaces.

PALABRAS CLAVE

Enfermedad pulmonar obstructiva crónica, rehabilitación pulmonar, fisioterapia respiratoria, ejercicio terapéutico, disnea, calidad de vida.

ABSTRACT

Chronic obstructive pulmonary disease (COPD) is one of the leading causes of morbidity, mortality and disability worldwide. It is characterized by persistent and progressive airflow limitation associated with pulmonary structural changes and systemic manifestations that significantly affect functional capacity and quality of life.

In addition to respiratory impairment, patients with COPD frequently experience peripheral muscle weakness, exercise intolerance, sedentary behavior, loss of independence and reduced participation in daily activities. These manifestations contribute to a vicious cycle of physical inactivity and progressive functional decline.

Pulmonary rehabilitation is currently considered one of the most effective non-pharmacological interventions for the comprehensive management of COPD. Rehabilitation programs combine therapeutic exercise, patient education, respiratory training and self-management strategies, leading to significant improvements in exercise capacity, dyspnea and health-related quality of life.

The aim of this review is to analyze the current scientific evidence regarding the role of respiratory physiotherapy and therapeutic exercise in patients with COPD.

KEY WORDS

Chronic obstructive pulmonary disease, pulmonary rehabilitation, respiratory physiotherapy, therapeutic exercise, dyspnea, quality of life.

DESARROLLO DEL TEMA

El objetivo de este artículo es realizar una revisión narrativa de la evidencia científica actual sobre el papel de la fisioterapia respiratoria y del ejercicio terapéutico en pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica, analizando las principales herramientas de valoración y las estrategias de intervención utilizadas en los programas de rehabilitación pulmonar.

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una patología respiratoria frecuente, prevenible y tratable, caracterizada por síntomas respiratorios persistentes y una limitación crónica del flujo aéreo. Según las guías de la Global Initiative for Chronic Obstructive Lung Disease (GOLD), esta limitación suele ser consecuencia de alteraciones en las vías respiratorias y/o en los alvéolos pulmonares producidas principalmente por la exposición prolongada a partículas o gases nocivos, siendo el tabaquismo el principal factor de riesgo1.

La EPOC representa una de las principales causas de muerte en el mundo y genera un importante impacto sanitario debido a las frecuentes hospitalizaciones, exacerbaciones y pérdida progresiva de funcionalidad que presentan los pacientes. Además de la afectación respiratoria, la enfermedad produce manifestaciones extrapulmonares relevantes que contribuyen significativamente a la discapacidad1 como la pérdida de masa muscular, la disminución de la tolerancia al esfuerzo y el deterioro de la condición física general. Como consecuencia, muchos pacientes reducen progresivamente su nivel de actividad física, desarrollando un círculo vicioso en el que la inactividad favorece una mayor pérdida funcional, aumentando a su vez la sensación de disnea durante actividades cada vez menos exigentes10,11,12.

Durante las últimas décadas se ha producido un cambio importante en el abordaje terapéutico de la EPOC. Inicialmente, el tratamiento se centraba principalmente en la función pulmonar y la farmacoterapia, actualmente, existe una sólida evidencia que respalda la importancia de la rehabilitación pulmonar como parte fundamental del tratamiento integral2,3,4.

La rehabilitación pulmonar es definida como una intervención integral basada en una evaluación exhaustiva del paciente y seguida de terapias individualizadas que incluyen entrenamiento físico, educación sanitaria y estrategias de cambio conductual destinadas a mejorar la condición física y psicológica de las personas con enfermedades respiratorias crónicas2,3,4.

Numerosos estudios han demostrado que los programas de rehabilitación pulmonar producen mejoras clínicamente significativas en la capacidad funcional, la disnea, la calidad de vida relacionada con la salud y la participación en actividades cotidianas, independientemente de la gravedad de la enfermedad4,8,9.

En este contexto, el fisioterapeuta desempeña un papel fundamental tanto en la valoración funcional como en el diseño e implementación de programas de ejercicio terapéutico y fisioterapia respiratoria adaptados a las necesidades individuales de cada paciente3,4,6.

FISIOPATOLOGÍA DE LA EPOC Y REPERCUSIÓN FUNCIONAL:

La EPOC se caracteriza por una limitación persistente del flujo aéreo consecuencia de alteraciones estructurales en las vías respiratorias y el parénquima pulmonar. La inflamación crónica produce estrechamiento bronquial, aumento de secreciones y destrucción progresiva de los alvéolos pulmonares, dando lugar a fenómenos de atrapamiento aéreo e hiperinsuflación1.

La hiperinsuflación pulmonar produce un incremento del trabajo respiratorio y reduce la eficiencia mecánica del diafragma, provocando una mayor sensación de disnea durante la realización de esfuerzos físicos. Como consecuencia, los pacientes tienden a reducir progresivamente sus niveles de actividad física1,10.

La disminución de la actividad física favorece el desacondicionamiento cardiovascular y la pérdida de masa muscular periférica, especialmente a nivel de los miembros inferiores. Esta debilidad muscular se asocia a una menor capacidad funcional, aumento de la fatiga y mayor dependencia para las actividades de la vida diaria10,11,12.

Se establece así, un círculo vicioso caracterizado por disnea, inactividad física, desacondicionamiento y deterioro funcional progresivo. La interrupción de este ciclo constituye uno de los principales objetivos de los programas de rehabilitación pulmonar2,4,6.

VALORACIÓN FISIOTERÁPICA EN PACIENTES CON EPOC:

La valoración fisioterápica es el punto de partida para diseñar un programa de rehabilitación pulmonar individualizado. El objetivo es identificar las limitaciones funcionales, establecer objetivos terapéuticos realistas y monitorizar la evolución clínica del paciente. La evaluación debe contemplar aspectos respiratorios, funcionales, musculares y relacionados con la percepción subjetiva de los síntomas2,3,4.

La disnea constituye el síntoma más incapacitante en la mayoría de los pacientes con EPOC. Su evaluación resulta fundamental debido a su estrecha relación con la limitación funcional y la calidad de vida1,2.

Escala Modified Medical Research Council (mMRC):

La escala mMRC permite cuantificar el grado de disnea durante las actividades cotidianas. Se trata de una herramienta sencilla, ampliamente utilizada y recomendada por las guías GOLD1.

Las puntuaciones oscilan entre 0 y 4:

  • Grado 0: Disnea únicamente durante esfuerzos intensos.
  • Grado 1: Disnea al caminar deprisa o subir pendientes.
  • Grado 2: Necesidad de disminuir el ritmo al caminar.
  • Grado 3: Necesidad de detenerse tras caminar aproximadamente 100 metros.
  • Grado 4: Incapacidad para salir de casa o disnea durante actividades básicas.

Escala de Borg:

La escala de Borg modificada permite valorar la intensidad subjetiva de la disnea y del esfuerzo percibido durante la realización de ejercicio. Su utilización resulta especialmente útil durante los programas de entrenamiento para ajustar la intensidad del ejercicio de forma segura6,7.

COPD Assessment Test (CAT):

El CAT es uno de los cuestionarios más utilizados en pacientes con EPOC. Evalúa la repercusión de la enfermedad sobre los síntomas, las limitaciones funcionales y la calidad de vida1,2.

Incluye aspectos como:

  • Tos.
  • Expectoración.
  • Opresión torácica.
  • Disnea.
  • Calidad del sueño.
  • Nivel de energía.
  • Limitación para las actividades diarias.

Puntuaciones superiores a 10 puntos suelen indicar un impacto significativo de la enfermedad1.

Test de la marcha de 6 minutos (6MWT):

El test de la marcha de 6 minutos es la prueba funcional más utilizada en rehabilitación pulmonar. Evalúa la distancia máxima recorrida durante seis minutos en condiciones estandarizadas y permite valorar la tolerancia al esfuerzo, la capacidad funcional, el pronóstico y la respuesta al tratamiento15.

Durante la prueba también pueden registrarse la frecuencia cardíaca, la saturación periférica de oxígeno, la disnea percibida y la fatiga15.

Sit-to-Stand Test:

El Sit-to-Stand Test evalúa la capacidad funcional de los miembros inferiores mediante repeticiones de levantarse y sentarse de una silla. Presenta una buena correlación con la capacidad funcional y resulta especialmente útil en pacientes con limitaciones para realizar pruebas de marcha prolongadas.2,15.

Valoración de la saturación de oxígeno:

La pulsioximetría permite monitorizar la saturación periférica de oxígeno durante el reposo y el ejercicio. La aparición de desaturación significativa durante la actividad física puede requerir adaptaciones específicas en el programa de entrenamiento1,2.

Valoración muscular:

La debilidad muscular periférica constituye una de las principales manifestaciones extrapulmonares de la EPOC. La valoración debe centrarse especialmente en la musculatura del cuádriceps, los glúteos, la musculatura estabilizadora y la musculatura inspiratoria. La pérdida de fuerza se asocia directamente con una menor capacidad funcional y un peor pronóstico10,11.

INTERVENCIÓN FISIOTERÁPICA:

La rehabilitación pulmonar debe adaptarse a las características individuales de cada paciente y combinar diferentes estrategias terapéuticas basadas en la evidencia científica2,3,4.

Entrenamiento aeróbico:

El entrenamiento aeróbico es uno de los pilares fundamentales de la rehabilitación pulmonar. Su objetivo principal es mejorar la capacidad cardiorrespiratoria y reducir la sensación de disnea durante las actividades cotidianas2,6,7.

Las modalidades más utilizadas son la marcha, la bicicleta estática, la cinta rodante y el entrenamiento interválico. Las guías internacionales recomiendan realizar entre tres y cinco sesiones semanales, con intensidades individualizadas según la tolerancia del paciente6,7.

Diversos estudios han demostrado mejoras significativas en la capacidad funcional, la distancia recorrida en el 6MWT, la calidad de vida y la participación en las actividades diarias6,7,8.

Entrenamiento de fuerza:

La debilidad muscular periférica es frecuente incluso en fases moderadas de la enfermedad. Por este motivo, el entrenamiento de fuerza se considera actualmente imprescindible en la rehabilitación pulmonar6,7,10.

Los grupos musculares prioritarios incluyen cuádriceps, isquiotibiales, glúteos, gemelos y miembros superiores. Generalmente se recomiendan entre dos y cuatro series de seis a doce repeticiones, con intensidad progresiva y una frecuencia de dos a tres sesiones semanales6,7.

Sus beneficios incluyen la mejora de la fuerza muscular, el aumento de la independencia funcional, la disminución de la fatiga y una mejor tolerancia al esfuerzo6,7,10.

Entrenamiento de la musculatura inspiratoria:

Algunos pacientes presentan debilidad significativa de la musculatura inspiratoria. En estos casos puede emplearse entrenamiento específico mediante dispositivos de carga inspiratoria. Los principales beneficios observados son la disminución de la disnea, el incremento de la fuerza inspiratoria y la mejora de la tolerancia al ejercicio. No obstante, su indicación debe individualizarse según la valoración clínica2,4,6.

Reeducación respiratoria:

Respiración con labios fruncidos:

La respiración con labios fruncidos es una de las técnicas más utilizadas en pacientes con EPOC. Consiste en realizar una inspiración nasal seguida de una espiración lenta a través de labios semicerrados. Sus efectos incluyen la disminución de la frecuencia respiratoria, la reducción de la hiperinsuflación dinámica y un mayor control de la disnea2,4.

Control ventilatorio:

El control ventilatorio incluye diferentes estrategias dirigidas a optimizar el patrón respiratorio durante las actividades funcionales. Su objetivo es reducir el trabajo respiratorio y mejorar la eficiencia ventilatoria2,4.

Técnicas de eliminación de secreciones:

Aunque no todos los pacientes con EPOC presentan hipersecreción bronquial, aquellos que sí la tienen, pueden beneficiarse de técnicas específicas de drenaje de secreciones. Entre las más utilizadas destacan el ciclo activo de la respiración, el drenaje autógeno, la espiración lenta prolongada y los dispositivos PEP. Estas técnicas favorecen la movilización y eliminación de secreciones, mejorando la ventilación pulmonar2,4.

Educación terapéutica:

La educación constituye un componente esencial de cualquier programa de rehabilitación pulmonar. Incluye aspectos como la comprensión de la enfermedad, la conservación de energía, el manejo de la disnea, el uso correcto de inhaladores, el reconocimiento precoz de exacerbaciones y la importancia de mantener un nivel adecuado de actividad física. La educación favorece la adherencia al tratamiento y promueve un papel activo del paciente en el manejo de su enfermedad3,13.

REHABILITACIÓN PULMONAR: EVIDENCIA CIENTÍFICA ACTUAL:

La rehabilitación pulmonar es actualmente una de las intervenciones no farmacológicas con mayor respaldo científico para el tratamiento de pacientes con EPOC2,3,4,8.

La American Thoracic Society y la European Respiratory Society definen la rehabilitación pulmonar como una intervención integral basada en una evaluación exhaustiva del paciente y seguida de terapias individualizadas que incluyen ejercicio físico, educación y estrategias de cambio conductual destinadas a mejorar la condición física y psicológica de las personas con enfermedades respiratorias crónicas2,4.

Revisiones sistemáticas y metaanálisis han demostrado que los programas de rehabilitación pulmonar producen mejoras clínicamente significativas en la capacidad funcional, la distancia recorrida en el test de marcha de 6 minutos, la disnea, la calidad de vida relacionada con la salud, la participación en actividades cotidianas y la recuperación tras las exacerbaciones8,9. Los beneficios se observan incluso en pacientes con enfermedad avanzada y pueden mantenerse a largo plazo cuando existe adherencia a programas continuados de ejercicio físico3,8,9.

Actualmente, las guías GOLD recomiendan la rehabilitación pulmonar para la mayoría de los pacientes sintomáticos con EPOC debido a su elevada relación beneficio-riesgo1.

La visión tradicional de la fisioterapia respiratoria se centraba principalmente en enseñar ejercicios respiratorios y técnicas de eliminación de secreciones. Sin embargo, el papel actual del fisioterapeuta ha evolucionado2,3. Hoy en día, el fisioterapeuta participa activamente en la valoración funcional, la prescripción de ejercicio terapéutico, la prevención del desacondicionamiento físico, la educación sanitaria, el entrenamiento respiratorio, la prevención de caídas, la promoción de hábitos activos, el seguimiento de programas domiciliarios y el desarrollo de estrategias de telerehabilitación3,4,6,7.

Este cambio refleja la creciente importancia de la funcionalidad y la participación como objetivos prioritarios del tratamiento3,4. El fisioterapeuta no solo interviene sobre los síntomas respiratorios, también, sobre las limitaciones funcionales que limitan la autonomía, la participación y la calidad de vida del paciente3,4,12.

TELEREHABILITACIÓN Y NUEVAS TENDENCIAS:

Durante los últimos años han surgido nuevas modalidades de rehabilitación pulmonar basadas en tecnologías de comunicación a distancia14.

La telerehabilitación permite desarrollar programas de supervisión remota, rehabilitación domiciliaria, seguimiento telemático y educación sanitaria en formato online14.

La evidencia científica disponible sugiere que estos programas pueden ofrecer beneficios comparables a los programas presenciales en pacientes seleccionados14.

Aunque no sustituyen completamente a los programas convencionales, representan una alternativa especialmente útil para pacientes con dificultades de desplazamiento, residentes en áreas rurales o con limitaciones para acceder a centros especializados14.

La EPOC es una enfermedad compleja que va más allá de la afectación pulmonar y presenta importantes repercusiones sistémicas1,10,12.

Actualmente existe un amplio consenso científico respecto al papel fundamental de la rehabilitación pulmonar dentro del tratamiento integral de estos pacientes ya que la evidencia demuestra que la combinación de ejercicio terapéutico, educación sanitaria y entrenamiento respiratorio permite mejorar parámetros clínicos relevantes que difícilmente pueden alcanzarse mediante tratamiento farmacológico aislado2,3,4,8.

Uno de los aspectos más importantes, es que los beneficios obtenidos mediante la rehabilitación pulmonar se relacionan principalmente con mejoras funcionales. Aunque las intervenciones fisioterápicas no modifican de forma significativa la función pulmonar medida mediante espirometría, sí consiguen reducir la discapacidad, aumentar la capacidad funcional y mejorar la participación del paciente en sus actividades cotidianas4,8,12.

Por otro lado, la novedad de programas de telerehabilitación son una oportunidad para ampliar el acceso a tratamientos eficaces, especialmente en contextos donde los recursos asistenciales son limitados14.

El abordaje fisioterápico debe contemplar no sólo los aspectos respiratorios, sino también la capacidad funcional, la fuerza muscular, el nivel de actividad física habitual y los factores psicosociales que influyen en la adherencia al tratamiento,4,12,1,3.

CONCLUSIÓN

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica constituye una de las principales causas de discapacidad y pérdida de calidad de vida en la población adulta1.

La rehabilitación pulmonar representa una de las intervenciones no farmacológicas con mayor nivel de evidencia científica para el tratamiento de estos pacientes2,3,4,8.

La valoración fisioterápica debe incluir herramientas que permitan analizar la disnea, la capacidad funcional, la fuerza muscular y la repercusión de la enfermedad sobre las actividades de la vida diaria1,15.

El ejercicio terapéutico, tanto aeróbico como de fuerza, constituye el núcleo de los programas de rehabilitación pulmonar y debe individualizarse según las características de cada paciente6,7,11.

La fisioterapia respiratoria desempeña un papel esencial en la mejora de la capacidad funcional, la reducción de la disnea y el incremento de la calidad de vida relacionada con la salud2,3,4,8.

La educación terapéutica y la promoción de hábitos activos son elementos fundamentales para mantener los beneficios obtenidos a largo plazo3,12,13.

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ANEXOS

ANEXO 1

Tabla 1. Herramientas de valoración fisioterápica en pacientes con EPOC

Instrumento Aspecto evaluado
mMRC Disnea
CAT Impacto de la enfermedad
Test de marcha de 6 minutos Capacidad funcional
Sit-to-Stand Test Fuerza y funcionalidad
Escala de Borg Esfuerzo percibido
Pulsioximetría Saturación de oxígeno

ANEXO 2

Tabla 2. Principales intervenciones fisioterápicas en pacientes con EPOC

Intervención Beneficio principal
Entrenamiento aeróbico Mejora capacidad funcional
Entrenamiento de fuerza Incrementa independencia
Respiración con labios fruncidos Disminuye disnea
Entrenamiento inspiratorio Mejora rendimiento respiratorio
Drenaje de secreciones Favorece permeabilidad bronquial
Educación terapéutica Incrementa autocuidado

 

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