AUTORES
- Alba López Español. Graduado en Enfermería por la Universidad de Lérida. Unidad de de Heridos de Guerra del Hospital General de la Defensa de Zaragoza.
- Rafael García Gracia. Graduado en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Unidad de Ortogeriatría del Hospital Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza.
- María del Pilar Lorén López. Graduado en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Unidad de Heridos de Guerra del Hospital General de la Defensa de Zaragoza.
- Pedro Jesús Moreno Nágera. Graduado en Enfermería por la Universidad de Jaén. Pool en Hospital General de la Defensa de Zaragoza.
- Marquina Nájera Lérida. Graduado en Enfermería por la Universidad de Jaén. Pool en Hospital General de la Defensa de Zaragoza.
- Alba Gimeno Aguilar. Graduado en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Unidad de Heridos de Guerra del Hospital General de la Defensa de Zaragoza.
RESUMEN
El Baby-led Weaning es un tipo de alimentación complementaria. Consiste en introducir los alimentos que al bebé le apetezcan en su dieta, a partir de los 6 meses. No hay contraindicaciones médicas claras.
PALABRAS CLAVE
Alimentación complementaria, lactancia materna, dieta.
ABSTRACT
The Baby-led Weaning is a type of supplementary feeding. It consists of introducing the food that the baby desire in his diet, from 6 months. There aren’t any medical clear contraindications.
KEY WORDS
Supplementary feeding, feeding, diet.
DESARROLLO DEL TEMA
El siguiente trabajo trata sobre el Baby-led Weaning, que es lo que se conoce comúnmente como “destete” o “alimentación complementaria dirigida por el bebé”. El niño es quien decide lo que quiere comer, y al ritmo que quiere hacerlo. Normalmente, son alimentos aptos para la edad con formas fáciles de coger, texturas suaves como frutas, verduras, etc.1.
Este tema está muy presente en la actualidad, no obstante, hay controversia entre los padres y profesionales sanitarios ya que se pone en duda si el bebé adquiere los nutrientes necesarios, si cubre sus necesidades energéticas, si puede atragantarse… Para ello se han hecho varios estudios que solventan estas dudas. También se ha comprobado que al empezar con alimentos sólidos, el bebé fomenta el reflejo de atragantamiento. Esto puede ser un factor positivo o negativo, y de ahí el conflicto social1.
Durante los primeros 6 meses de vida el lactante se puede alimentar exclusivamente con leche materna, o en su defecto con una leche infantil, y sus necesidades nutricionales están totalmente cubiertas. Sin embargo, a partir de los 6 meses la leche materna no es suficiente para satisfacer las necesidades nutricionales. De manera que se deben administrar aportes suplementarios de otros alimentos tanto en cantidad como en calidad2.
La OMS recomienda que los lactantes empiecen a recibir alimentos complementarios a los 6 meses de edad. Primero unas dos o tres veces al día hasta los 8 meses. Después unas tres o cuatro veces al día, entre los 9 y los 24 meses, según desee3.
Para llevar a cabo la introducción de la alimentación complementaria, antiguamente existían una guías de alimentación. Estas muchas veces se cumplían de forma muy estricta, añadiendo también que había niños que no aceptaban las papillas. Esto dio a pensar que se estaba sometiendo a los niños a dos cambios de alimentación, del pecho a la papilla y de la papilla al alimento sólido4,5. Hace unos años surgió la idea de introducir directamente los alimentos sólidos, dando el nombre de Baby-led Weaning (BLW).
Los beneficios de esta forma de alimentación son:
- Es un método natural y respetuoso con el desarrollo del bebé y con las necesidades de explorar y experimentar.
- Fomenta la seguridad en sí mismo.
- Favorece la actitud positiva hacia la comida.
- Hace disfrutar al bebé del momento agradable de socialización.
- El bebé disfruta porque lo interpreta como un juego donde toda la familia participa.
- Favorece el desarrollo de la musculatura orofacial (correcta masticación y posteriormente capacidad de habla) y coordinación visomotora.
- Las lactancias maternas suelen ser más prolongadas.
- Aprenden a comer despacio y mejoran la función digestiva.
- Previene la obesidad infantil.
Teniendo en cuenta que la alimentación hasta los 6 meses se basa en la lactancia, surgen muchas dudas en relación a la incorporación de la alimentación complementaria (Baby-led Weaning) y su seguridad (5,6). Si nos centramos en la adquisición de las habilidades, la literatura es controversial, ya que la adquisición de la mayoría de habilidades comienza a los 6 meses5. Es por ello, que para empezar el BLW es imprescindible que el niño sea capaz de mantener una estabilidad sentado sin ayuda y la capacidad de coger objetos. El siguiente requerimiento necesario es comprobar que su función oral motora es correcta ya que esto permitirá que puedan llevarse la comida a la boca y que posteriormente con los movimientos de la lengua pueda llevar la comida al final de la cavidad bucal y tragársela4.
Uno de los puntos donde ha habido más discusión con el BLW, es el riesgo de atragantamiento, aunque no hay estudios que demuestran que los niños que siguen este método tengan más atragantamientos que los niños que realizan la alimentación complementaria de forma progresiva.
El reflejo de arcada es un mecanismo de seguridad para prevenir el atragantamiento. A los 6 meses de vida, este reflejo se localiza en la parte anterior de la lengua, esto asegura que los trozos demasiado grandes no alcancen el fondo de la boca. El bebé aprende a comer de forma segura. Cuando el bebé ya ha cogido habilidad el punto donde se encuentra el reflejo de las arcadas se desplaza hacia atrás, es por esto que se producen con menos frecuencia.
Los requisitos para que el niño pueda realizar el BLW son5,6:
- Capacidad de mantenerse sentado y erguido de forma estable.
- Utilizar las manos para agarrar objetos y llevárselos a la boca.
- Adquisición de funciones motoras orales adecuadas para manejar trozos de comida (masticar)
Ahora bien, los padres de bebés prematuros, o de los que tengan alguna enfermedad o trastorno que pueda afectar a su capacidad para manejar comida con seguridad o para digerir algún tipo de alimento, deben consultar con el pediatra cuándo y cómo empezar con la alimentación complementaria. Es fundamental una educación sanitaria en el proceso de aplicación del Baby-led Weaning ya que esto llevará a un uso correcto del mismo, previniendo así posibles riesgos5.
CONCLUSIONES
Como conclusiones finales del trabajo podemos decir que:
- La leche materna debería ser la única fuente de alimentación para el bebé hasta los 6 meses de edad.
- La alimentación complementaria se tiene que introducir a partir de los 6 meses, manteniendo la lactancia materna (o artificial en caso de no dar el pecho) como base.
- Los alimentos de la AC tienen que ser sanos y fáciles de masticar, como por ejemplo frutas, verduras, carne, cereales, etc. evitando el azúcar. También tienen que ser raciones adecuadas que aporten las calorías justas y necesarias.
- El Baby-led Weaning es un método de alimentación complementaria que se ha implantado en la sociedad desde hace pocos años. El método tradicional opta por introducir los alimentos de manera gradual, siguiendo unos consejos básicos según la edad del niño, mientras que el Baby-led Weaning permite que el niño coma lo que le apetezca, siempre y cuando esté dentro de sus posibilidades.
- La práctica del Baby-led Weaning ha demostrado que desarrolla el reflejo de atragantamiento en los bebés, haciendo que se produzcan con menos frecuencia, además de desarrollar la musculatura orofacial y la función digestiva.
- No todos los niños son candidatos al Baby-led Weaning. Solo aquellos que tengan la función motora correcta podrán practicarlo. No obstante, la información acerca de las contraindicaciones es un poco escasa ya que es un método muy actual y existe muy poca bibliografía científica.
- Es muy importante la educación sanitaria a los padres por parte de enfermería/pediatría para evitar peligros durante la práctica y resolver dudas.
BIBLIOGRAFÍA
- Espín Jaime B, Martínez Rubio A. El paso de la teta a la mesa sin guión escrito. Baby led weaning ¿ventajas?, ¿riesgos? Lúa Ediciones. Madrid. 2016. p. 59-66.
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