Enfermedades tropicales

14 septiembre 2024

AUTORES

  1. Victoria Laguna Monterde. TCAE. Hospital Clínico Universitario «Lozano Blesa». Avda. San Juan Bosco, 15 50009 Zaragoza.
  2. Juan Andrés Passarino Iglesias. Médico Residente de 4º año. Servicio de Urgencias. Hospital Ernest Lluch Martín. Carretera de Sagunto-Burgos Km 254, 50300, Calatayud (Zaragoza).
  3. Laura Maria Agud Sanz. Enfermera. Servicio de Radiodiagnóstico. Hospital Clínico Universitario «Lozano Blesa». Avda. San Juan Bosco, 15 50009 Zaragoza.
  4. Jorge Sánchez Melús. Facultativo Especialista de Área. Servicio de Urgencias. Hospital Ernest Lluch Martín. Carretera de Sagunto-Burgos Km 254, 50300, Calatayud (Zaragoza).
  5. Victor Pé De La Riva. Médico Residente de 4º año. Servicio de Urgencias. Hospital Ernest Lluch Martín. Carretera de Sagunto-Burgos Km 254, 50300, Calatayud (Zaragoza).

 

RESUMEN

Las enfermedades tropicales son enfermedades infecciosas. Afectan especialmente en regiones tropicales y subtropicales. Y normalmente en regiones subdesarrolladas a nivel social, económico y sanitario. En la mayoría de los casos, los mosquitos son los portadores del virus, bacterias o parásitos que originan las enfermedades. Y las razones principales de su propagación son por factores ambientales y biológicos con altos niveles de biodiversidad de patógenos y vectores. No obstante, también existen factores sociales que contribuyen a la expansión de estas enfermedades1.

Por otro lado, las enfermedades tropicales desatendidas (ETD) son un grupo de diversas afecciones causadas por diferentes patógenos (incluidos virus, bacterias, parásitos, hongos y toxinas), cuyas consecuencias sanitarias, sociales y económicas son devastadoras. Las ETD son prevalentes principalmente en comunidades empobrecidas de zonas tropicales, si bien algunas tienen una distribución geográfica mucho mayor. Se estima que las ETD afectan a más de 1000 millones de personas, y que 1600 millones requieren intervenciones contra ETD (tanto preventivas como curativas). La epidemiología de las ETD es compleja y suele guardar relación con las condiciones ambientales. Muchas de ellas se transmiten por medio de vectores, tienen reservorios animales y están relacionadas con ciclos biológicos complejos. Todos estos factores dificultan su control en el ámbito de la salud pública2.

PALABRAS CLAVE

Sistemas de salud, enfermedades tropicales y olvidadas, zika, dengue, chikungunya, Aedes aegypty, estado de salud, Filariasis Linfática, Wolbachia, Nematodos, Antinematodos, Enfermedad de Chagas, tripanosomiasis americana, Trypanosoma cruzi.

ABSTRACT

Tropical diseases are infectious diseases. They especially affect tropical and subtropical regions. And normally in underdeveloped regions on a social, economic and health level. In most cases, mosquitoes are the carriers of the virus, bacteria or parasites that cause diseases. And the main reasons for its spread are due to environmental and biological factors with high levels of biodiversity of pathogens and vectors. However, there are also social factors that contribute to the spread of these diseases 1.

On the other hand, neglected tropical diseases (NTDs) are a group of diverse conditions caused by different pathogens (including viruses, bacteria, parasites, fungi and toxins), whose health, social and economic consequences are devastating. NTDs are prevalent primarily in impoverished communities in tropical areas, although some have a much wider geographic distribution. It is estimated that NTDs affect more than 1 billion people, with 1.6 billion requiring NTD interventions (both preventive and curative). The epidemiology of NTDs is complex and is usually related to environmental conditions. Many of them are transmitted by vectors, have animal

reservoirs and are related to complex biological cycles. All these factors make it difficult to control in the field of public health2.

KEY WORDS

Health systems, tropical and neglected diseases, zika, dengue, chikungunya, Aedes aegypty, health status, Filariasis, Lymphatic, Wolbachia, Nematoda, Antinematodal Agents, Chagas disease, American trypanosomiasis, Trypanosoma cruzi.

DESARROLLO DEL TEMA

Las enfermedades tropicales constituyen un conjunto diverso de patologías que afectan principalmente a las regiones tropicales y subtropicales del mundo, caracterizadas por condiciones climáticas propicias para la proliferación de vectores y patógenos. Este grupo abarca enfermedades virales, bacterianas, parasitarias y helmínticas que persisten en áreas con sistemas de salud limitados y recursos económicos bajos2.

Uno de los ejemplos más sobresalientes es la malaria, una enfermedad parasitaria causada por Plasmodium y transmitida por mosquitos del género Anopheles. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la malaria afecta a más de 200 millones de personas anualmente, siendo una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en África subsahariana. El tratamiento estándar incluye medicamentos como la artemisinina combinada con otros antimaláricos, aunque la quimioprofilaxis con antimaláricos como la mefloquina o la doxiciclina también es utilizada para prevenir la infección en individuos expuestos3.

Otra enfermedad viral importante es el dengue, transmitido por los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus. Esta enfermedad ha mostrado un incremento dramático en las últimas décadas, con aproximadamente 390 millones de infecciones anuales a nivel global. No existe un tratamiento específico para el dengue, por lo que el manejo se centra en el alivio de los síntomas y la prevención de complicaciones graves mediante el manejo de fluidos y atención médica oportuna. Sin embargo, la quimioprofilaxis no está recomendada y el control vectorial sigue siendo fundamental para reducir la transmisión4.

Además de las enfermedades transmitidas por vectores, las helmintiasis intestinales como la esquistosomiasis representan un desafío persistente en muchas regiones tropicales. La esquistosomiasis, causada por gusanos del género Schistosoma y transmitida por caracoles de agua dulce, se trata con praziquantel, un medicamento efectivo para eliminar los parásitos adultos en el cuerpo humano. Sin embargo, la quimioprofilaxis no es comúnmente utilizada y la prevención se centra en evitar el contacto con aguas infestadas5.

Las enfermedades tropicales también incluyen enfermedades desatendidas como la enfermedad del sueño, causada por el parásito Trypanosoma y transmitida por la mosca tse-tsé en África subsahariana. Esta enfermedad afecta principalmente a las comunidades rurales pobres y es fatal si no se trata adecuadamente. El tratamiento depende del estadio de la enfermedad y puede incluir medicamentos como la pentamidina o la eflornitina, aunque los programas de detección y tratamiento temprano son esenciales para reducir la carga de enfermedad. La quimioprofilaxis con medicamentos como la suramina puede ser utilizada en áreas endémicas para prevenir la infección en individuos expuestos6.

Las enfermedades tropicales desatendidas (ETD) son un grupo diverso de unas 20 afecciones que están muy extendidas en las regiones más pobres del mundo con poblaciones en situación de vulnerabilidad, donde el acceso a agua segura, saneamiento básico y atención de la salud son inadecuados o no existen. Causadas principalmente por una variedad de patógenos que incluyen virus, bacterias, parásitos, hongos y toxinas, las ETD afectan a más de mil millones de personas en todo el mundo y son responsables de miles de muertes prevenibles cada año.

Estas enfermedades se denominan «desatendidas» porque históricamente han ocupado un lugar muy bajo en la agenda de salud mundial recibiendo poca atención y financiación. Cuestan a las comunidades en desarrollo el equivalente a miles de millones de dólares cada año en costos directos de salud, pérdida de productividad y reducción de los logros socioeconómicos y educativos7.

Las ETD incluyen: úlcera de Buruli; Enfermedad de Chagas; dengue y chikungunya; dracunculosis; equinococosis; trematodiasis de transmisión alimentaria; enfermedad del sueño; leishmaniasis; lepra; filariasis linfática; micetoma, cromoblastomicosis y otras micosis profundas noma; oncocercosis; rabia; sarna y otras ectoparasitosis; esquistosomiasis; helmintiasis transmitidas por el suelo; envenenamiento por mordedura de serpiente; teniasis/cisticercosis; tracoma; y pian2.

Enfermedades tropicales más frecuentes y su clínica:

Existen numerosas enfermedades tropicales, cada una causada por diferentes agentes patógenos y transmitidas de diversas maneras. Algunas de las enfermedades tropicales más comunes incluyen:

Malaria: Es una enfermedad parasitaria que involucra fiebres altas, escalofríos, síntomas similares a los de la gripe y anemia. La malaria es causada por un parásito. Se transmite a los humanos a través de la picadura de mosquitos Anofeles infectados. Después de la infección, los parásitos (llamados esporozoítos) viajan a través del torrente sanguíneo hasta el hígado. Allí maduran y producen otra forma de parásitos, llamada merozoítos. Los parásitos ingresan en el torrente sanguíneo e infectan a los glóbulos rojos (GR). Los parásitos se multiplican dentro de los glóbulos rojos. Estos glóbulos se rompen al cabo de 48 a 72 horas e infectan más glóbulos rojos. Los primeros síntomas se presentan por lo general de 2 a 4 semanas después de la infección, aunque pueden aparecer incluso a los 8 días o hasta un año después de esta. Los síntomas ocurren en ciclos de 48 a 72 horas.La malaria también se puede transmitir de la madre al feto (de manera congénita) y por transfusiones sanguíneas. Los mosquitos en zonas de clima templado pueden portar la malaria, pero el parásito desaparece durante el invierno. Esta enfermedad constituye un problema de salud mayor en gran parte de los países tropicales y subtropicales. La malaria es un riesgo de enfermedad mayor para los viajeros a climas cálidos. En algunas regiones del mundo, los mosquitos que transmiten la malaria han desarrollado resistencia contra los insecticidas. Además, los parásitos han desarrollado resistencia a algunos antibióticos. Estas condiciones dificultan el control tanto de la tasa de infección como de la diseminación de la enfermedad. Los síntomas incluyen: anemia, heces con sangre, escalofríos, fiebre y sudoración, coma, convulsiones, dolor de cabeza, ictericia, dolor muscular, náuseas y vómitos, hepatomegalia y esplenomegalia8.

La malaria, en especial la malaria por Plasmodium falciparum, es una emergencia que requiere hospitalización. La cloroquina a menudo se utiliza como un fármaco antipalúdico. Sin embargo, las infecciones resistentes a la cloroquina son comunes en algunas partes del mundo. Los posibles tratamientos para las infecciones resistentes a la cloroquina incluyen: Combinaciones de derivados de artemisinina, incluso arteméter y lumefantrina, atovacuona-proguanil, tratamiento a base de quinina en combinación con doxiciclina o clindamicina, mefloquina en combinación con artesunato o doxiciclina. La elección del medicamento depende en parte de dónde contrajo la infección8.

El dengue, chikungunya y zika son enfermedades del grupo de las arbovirosis, transmitidas por los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus. Su lugar de emplazamiento corresponde a las zonas tropicales y subtropicales de América. Las tres arbovirosis pueden producir un cuadro clínico muy similar, principalmente durante la fase aguda, dificultando así el diagnóstico clínico por parte del personal de salud y por consiguiente, creando problemas para su manejo apropiado y en ocasiones desencadenando eventos fatales. Se manifiesta como fiebre alta, dolores musculares y otros síntomas similares a la gripe y se ha asociado con complicaciones neurológicas en algunos casos, especialmente en mujeres embarazadas. En ocasiones el diagnóstico serológico del virus dengue y del Virus Zika constituye una dificultad debido a la reacción cruzada entre los anticuerpos IgM/IgG, complicando la confirmación por laboratorio y comprometiendo de esta manera la vigilancia epidemiológica9. El avance de estas enfermedades alcanza elevados niveles de morbimortalidad en una situación epidemiológica sumamente compleja, determinada por la diversidad de causas simultáneas y concomitantes que la contextualizan; como son la variabilidad de las condiciones ambientales, los elementos demográficos y socioeconómicos que favorecen su presencia. El deterioro de los programas de control del vector, la urbanización no planificada, el crecimiento acelerado de la población, el incremento del tráfico aéreo y la existencia de una infraestructura de salud deficiente en la mayoría de los países ha permitido que proliferen estas enfermedades a gran escala. Por otra parte, para que la enfermedad se desarrolle es necesaria la presencia de determinados factores de riesgo que faciliten su proliferación. Estudios revisados revelan que el sexo femenino predomina en los contagios de dengue, por ser la mujer la que permanece mayor tiempo en el hogar. Respecto a esta misma arbovirosis, otro factor de riesgo reportado es el color de la piel, ya que las personas de raza blanca son más propensas a contagiarse. También el bajo nivel escolar predispone a la enfermedad porque es un factor indirecto relacionándolo con estilos de vida inadecuados debido a la falta de conocimiento.9

La fiebre amarilla es una enfermedad infecciosa, causada por un virus del género Flavivirus y familia Flaviviridae, el cual se transmite por la picadura de mosquitos. Existe un ciclo selvático, en el cual el virus se transmite de mono a mono por la picadura de un mosquito infectado, el género Haemagogus es el vector principal en América y Aedes en África. La infección en humanos es esporádica. El otro ciclo es el urbano, en el cual el virus es transmitido de un humano infectado a otro susceptible por la picadura del mosquito Aedes aegypti. La enfermedad tiene una amplia variedad clínica, desde formas asintomáticas o moderadas en la mayoría de las ocasiones, 90%, a formas graves, 10%, con letalidad del 50%. Está caracterizada clínicamente por una “fiebre remitente de marcha especial, vómitos biliosos al principio, luego hemorrágicos y por la ictericia, de ahí su nombre”10. La fiebre amarilla es una enfermedad que se puede evitar con la aplicación de la vacuna 170, cuya eficacia y seguridad están plenamente documentadas11.

La tripanosomiasis humana africana (HAT), también conocida como enfermedad del sueño, está causada por protozoos del género Trypanosoma brucei. Esta mosca se ve atraída por los colores oscuros, especialmente azul y negro. Utilizar repelentes, evitar vestir ropa oscura y viajar con las ventanillas subidas cuando se viaja en coche son algunas medidas eficaces y sencillas12.

Existen dos formas de presentación: una más aguda endémica del este de África causada por Trypanosoma brucei rhodesiense y una forma más crónica localizada en el centro-oeste del continente africano causada por Trypanosoma brucei gambiense. Estas dos especies son morfológicamente indistinguibles, siendo transmitidas por la mosca del género Glossina, más comúnmente conocida como mosca tsé-tsé. La enfermedad se presenta en dos fases, una fase temprana (fase I), en la cual los síntomas se deben a la elevada parasitemia y la producción de anticuerpos, y una fase más tardía (fase II) en la cual hay afectación del sistema nervioso central que se caracteriza por un número de células en líquido cefalorraquídeo (LCR) > 5 cél/microL. Durante el ciclo de vida, se produce una variación periódica de los antígenos de superficie del parásito, permitiendo una evasión del sistema inmune. Esto produce oleadas de parasitemia durante la infección. Cada vez que el huésped empieza a sintetizar una respuesta inmune, el parásito cambia sus antígenos de superficie, dando lugar a una activación inespecífica policlonal de células B. Esta activación induce una producción de grandes cantidades de IgM e IgG, dando lugar a la formación Tripanosomiasis africana, la enfermedad del sueño de inmunocomplejos que son los causantes de muchos de los síntomas inflamatorios y de inmunosupresión. Sólo un número limitado de fármacos están disponibles para el tratamiento de la HAT y actualmente no existe vacuna. El tratamiento durante la fase I puede realizarse con dos fármacos: suramina (Germamine®), una naftilurea polisulfonada para tratar el T. b. rhodesiense, y pentamidina, una diamina aromática utilizada para tratar el T.b. gambiense. La suramina es una molécula altamente cargada (cargas positivas) por lo que no atraviesa la barrera hematoencefálica, no siendo efectiva en la fase II de la enfermedad. Para la fase II, el derivado órgano-arsenical melarsoprol (Arsobal®) es el único fármaco disponible para tratar el T.b. rhodesiense, mientras que para el T. b. gambiense se dispone además de la eflornitina. Es crucial estar alerta ante la aparición de cualquier síntoma clínico en viajeros procedentes de determinados lugares del planeta con infecciones parasitarias endémicas, dada la posibilidad de adquisición de cualquier enfermedad infecciosa del área a la que se viaja13.

Esquistosomiasis (bilharzia): es una enfermedad parasitaria causada por parásitos del género Schistosoma y transmitida a través del contacto con agua contaminada por larvas de estos parásitos. Presenta síntomas agudos como fiebre y dolores musculares, y crónicos como hematuria o daño hepático. El tratamiento con praziquantel y medidas preventivas son cruciales para controlar la enfermedad en áreas tropicales y subtropicales. El diagnóstico se realiza mediante la detección de huevos del parásito en muestras de heces u orina14.

La leishmaniasis es una enfermedad endémica en España. Es de declaración obligatoria en todo el territorio desde 2015 a través de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (RENAVE)15. La leishmaniasis está constituida por un grupo de enfermedades causadas por varias especies de protozoos del género Leishmania, que son transmitidos a los humanos por dípteros flebotominos hembra (Phlebotomus y Lutzomyia). El reservorio del parásito está formado bien por mamíferos domésticos o salvajes,o bien por el ser humano (en regiones endémicas) . La leishmaniasis puede clasificarse según: las manifestaciones clínicas que produce: lesiones ulcerativas en el lugar de la picadura (leishmaniasis cutánea localizada), múltiples nódulos no ulcerativos (leishmaniasis cutánea difusa), destrucción de las mucosas (leishmaniasis mucosa) e infección visceral diseminada (leishmaniasis visceral) y, según la distribución geográfica: Viejo Mundo (Europa, Asia y África) y Nuevo Mundo (Centroamérica y Suramérica). Las especies de Leishmania del Viejo Mundo suelen producir lesiones cutáneas benignas y autolimitadas, mientras que las del Nuevo Mundo pueden causar lesiones graves, incluyendo la afectación mucosa. Se han identificado más de 20 especies de Leishmania que pueden originar una patología en humanos. Algunas especies causan enfermedad cutánea, otras visceral y otras ambas. L. infantum es la única especie endémica en España y su principal reservorio es el perro. Los casos diagnosticados en nuestro país producidos por otras especies suelen ser consecuencia de viajes a otras zonas endémicas. La mayoría de las infecciones son asintomáticas. El período de incubación va de una semana a varios meses. En Atención Primaria debe sospecharse leishmaniasis cutánea en lesiones en áreas expuestas que no responden al tratamiento con antibiótico ni corticoides. La leishmaniasis cutánea tiende a curar espontáneamente en varios meses y deja cicatriz. El tratamiento mejora la cicatrización y previene la diseminación parasitaria y las recaídas. No existe ningún tratamiento óptimo. No se recomienda la escisión quirúrgica por el alto riesgo de recaída local y desfiguración, con la excepción de la biopsia-extirpación de lesiones pequeñas que no hayan podido diagnosticarse con el frotis. En la actualidad no existe una vacuna disponible, por lo que la prevención se basa en las medidas frente a picaduras de mosquitos en viajeros y el control de reservorios animales16.

Las filariasis linfáticas son un grupo de enfermedades causadas por nematodos de la familia Filaroidea que precisan de vectores para su transmisión(mosquitos). El número de infectados se estima en 120 millones a nivel mundial, encontrándose dos tercios de los afectados en Asia. Las manifestaciones clínicas de la enfermedad son variadas (astenia, fiebre, linfedema, etc.) y van a depender de la presencia de gusanos adultos en los vasos linfáticos, la respuesta inmune del huésped y su respuesta endosimbiótica de la bacteria Wolbachia. La confirmación diagnóstica se realiza mediante la detección y visualización de las microfilarias en la sangre o en la piel. El tratamiento farmacológico se basa principalmente en el uso de dietilcarbamazepina. En las especies donde se ha demostrado la presencia de la bacteria endosimbiótica Wolbachia también se recomienda doxiciclina17.

La oncocercosis o ceguera de los ríos, es una enfermedad de tipo parasitario causada por la filaria Onchocerca Volvulos. Esta enfermedad es endémica en África. Esta filaria es transmitida por la picadura de las moscas negras (género simulium) infectadas. El infectado mostrará algunas lesiones en la piel y glóbulos oculares, que en casos más extremos causan ceguera. Actualmente es la segunda causa de ceguera en el mundo18.

La enfermedad de Chagas (tripanosomiasis americana) es una zoonosis descrita en Brasil, en 1909, por Carlos Chagas. Afecta a cerca de 20 millones de personas distribuidas en todos los países de América y, debido a las migraciones, actualmente se considera que la enfermedad está globalizada, por lo que se ha diagnosticado, incluso, en Australia, Japón, Canadá y Francia. El agente causal es Trypanosoma cruzi y las vías de trasmisión son: vectorial (por medio de un triatomino), congénita, oral, transfusional, por accidentes de laboratorio, por trasplantes y por lactancia. El cuadro clínico tiene tres fases: aguda, latente y crónica. La fase aguda suele no ser grave,se manifiesta con fiebre y malestar; la fase de latencia puede durar incluso 50 años y la fase crónica se caracteriza por alteraciones irreversibles, sobre todo, cardíacas y digestivas. Aún no existe un tratamiento médico satisfactorio, por lo que representa un problema de salud pública que los médicos deben tener en cuenta19.

Cómo mitigar las enfermedades tropicales:

Control y vigilancia de enfermedades relacionadas con el clima a nivel estatal y regional; llevar a cabo evaluaciones de riesgo para entender las condiciones ambientales y climatológicas que favorecen la transmisión de enfermedades emergentes y reemergentes en diferentes zonas del país; desarrollar escenarios de cambio climático de alta resolución espacial y temporal; preparación para desastres; fortalecimiento de la lucha anti vectorial y de la higiene e inspección de los alimentos; provisión de suplementos nutricionales a poblaciones vulnerables; vacunación a todas las poblaciones vulnerables; atención a problemas de salud mental ante casos de desastre; y comunicación de riesgos ambientales. Aunado a lo anterior, es necesario tomar en consideración los factores influyentes adicionales, tales como los económicos, sociales, demográficos20.

La prevención del dengue clásico o hemorrágico, chikungunya, zica y otras enfermedades transmitidas por mosquitos requiere la colaboración conjunta. Esta concientización de cómo controlar el mosquito que lo transmite además de básica y definitiva debe hacerse porque son los residentes, como posibles afectados, los únicos responsables de mantener sus patios y zonas aledañas inundadas, secas y libres de criaderos donde se puedan desarrollar los mosquitos. Uno de los principales mosquitos, al cual se debe controlar, es el aedes aegypti el cual es el que proporciona el dengue, fiebre amarilla urbana, chikungunya y del zica. Tiene hábitos antropofílicos y domésticos. Los huevos son capaces de resistir desecación y temperaturas extremas con sobrevida de 7 meses a un año, las larvas se desarrollan entre 5ºC a 29ºC, en 5 a 7 días. Para la prevención del Dengue, fiebre Zika, fiebre Chikungunya y la fiebre amarilla, las personas pueden protegerse de las picaduras de mosquitos mediante el uso de repelentes, vistiendo camisetas con mangas y pantalones largos. La eliminación de los criaderos donde se reproducen los mosquitos impide la propagación del virus. Ello conlleva a la eliminación de todo tipo de colector hídrico por pequeño que éste sea. El tratamiento inexcusable de lugares con acceso vedado es otro factor de suma importancia para el control vectorial. El Estado debiera disponer de medidas legales para superar dicha contingencia. Así también, debería experimentarse la factibilidad de utilizar drones fumigadores21.

Los esfuerzos para controlar y eliminar estas enfermedades tropicales han sido impulsados por iniciativas globales como la Iniciativa de Erradicación Mundial de la Poliomielitis y la Alianza Mundial para el Control de Enfermedades Tropicales Desatendidas (GALEN). Estas iniciativas han logrado avances significativos, como la reducción drástica en los casos de poliomielitis y el control mejorado de enfermedades como la oncocercosis y la filariasis linfática, mediante el uso de terapias preventivas masivas y el fortalecimiento de los sistemas de salud locales22.

Sin embargo, persisten desafíos considerables debido a la resistencia a los medicamentos, la falta de acceso a servicios de salud adecuados y la complejidad de los ciclos de transmisión de estas enfermedades. La investigación continua es esencial para desarrollar vacunas más efectivas, terapias mejoradas y estrategias de control integradas que aborden las necesidades específicas de las poblaciones afectadas y promuevan la sostenibilidad a largo plazo de los programas de salud pública.

 

CONCLUSIÓN

En conclusión, las enfermedades tropicales continúan representando una carga significativa para la salud pública mundial, especialmente en regiones con recursos limitados y sistemas de salud frágiles. Los avances en la investigación y la colaboración internacional son esenciales para lograr la eliminación y el control efectivo de estas enfermedades, mejorando así la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo.

 

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