AUTORES
- Mónica Anicuta Hila. Diplomada en Enfermería. Atención Primaria. Calatayud, Zaragoza, España.
- Ana Belén Piedrafita Embid. Diplomada en Enfermería. Unidad de Neumología. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- Alba Alares Montesinos. Diplomada en Enfermería. Atención Primaria. Huesca, España.
- Carlos Sánchez Allueva. Graduado en Enfermería. Atención Primaria. Departamento de Sagunto. Valencia, España.
- María Cristina Sáenz Martínez-Portillo. Diplomada en Enfermería. Unidad de ICTUS. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
RESUMEN
El objetivo de esta revisión sistemática es el abordaje de pacientes con ideación suicida en el servicio de urgencias. Es un problema complejo que requiere una intervención rápida, analizar e identificar los factores de riesgo de esta conducta y desarrollar actuaciones específicas para garantizar protección oportuna a este grupo de pacientes. La adecuada atención médica queda restringida por el respeto de la capacidad de autodeterminación del paciente y su dignidad como persona. Se precisa una correcta anamnesis, valorando el riesgo de materialización del intento autolítico, diseñando una estrategia terapéutica para una buena adherencia al tratamiento y un seguimiento efectivo de la evolución del paciente.
PALABRAS CLAVE
Intento autolítico, factor de riesgo, capacidad de autodeterminación.
ABSTRACT
The aim of this systematic review is the approach to patients with suicidal ideation in the emergency department. It is a complex problem that requires a rapid intervention, analyzing and identifying the risk factors for this behavior and developing specific actions to ensure timely protection for this group of patients, and adequate medical care is restricted by respect for the patient’s capacity for self-determination and his or her dignity as a person. A correct anamnesis is required, assessing the risk of materialization of the self-injury attempt, designing a therapeutic strategy for a good adherence to treatment and an effective follow-up of the patient’s evolution.
KEY WORDS
Self-injury attempt, risk factor, capacity for self-determination.
INTRODUCCIÓN
En los últimos años hemos asistido a un importante desarrollo de los servicios de Salud Mental. Entre ellos se encuentran los dispositivos de atención de urgencias psiquiátricas integrados en el servicio de urgencias general, como respuesta a un incremento de las demandas de los problemas de Salud Mental. Históricamente se ha definido el “suicidio” como un síntoma más de enfermedad psiquiátrica. A lo largo de la historia y conforme se ha ido profundizando en su estudio se ha visto como el suicidio consumado formaba parte de un “proceso suicida”. El concepto de “proceso suicida” es mucho más amplio al englobar además del acto físico, el pensamiento y comportamientos encaminados a cometer el suicidio. Este proceso englobaría los conceptos de ideación autolítica, los intentos autolesivos y los suicidios consumados. Se denomina ideación autolítica la presencia persistente en el sujeto de pensamientos o ideas encaminadas a cometer suicidio. Mientras que nos referimos a suicidio consumado como “toda muerte que resulta mediata o inmediatamente, de un acto positivo o negativo, realizado por la victima misma, sabiendo ella que debía producir ese resultado”. La tentativa de suicidio es el mismo acto que hemos definido, detenido en su camino, antes de que produzca como resultado la muerte. El suicidio constituye hoy en día un auténtico problema de salud. La OMS reconoce que el suicidio es una prioridad de salud pública mundial. Cada año se suicidan en el mundo 800.000 personas y, al menos, diez veces más lo intentan. Cada 40 segundos muere una persona por esa causa. El suicidio es la segunda causa principal de defunción en el grupo etario de 15 a 29 años. En los países desarrollados el suicidio constituye la décima causa de muerte y la séptima en años potenciales de vida perdidos. En España la tasa se ha visto aumentada, originando prácticamente tantas muertes como los accidentes de tráfico, aunque la atención social prestada a este problema es mucho menor. Los intentos de suicidio son difíciles de estudiar ya que no hay procedimientos de notificación oficiales para ello, siendo la referencia para su estudio los datos procedentes de los Servicios de Urgencias. En 2020, a consecuencia de la pandemia COVD-19, se ha visto aumentado el número de pacientes con patología psiquiátrica, con el riesgo asociado que ello conlleva. Aunque debemos resaltar que parte de los intentos autolíticos no producen consecuencias que requieran atención médica, por lo que no pasan por Urgencias y no constan. Ocurre lo mismo con la ideación suicida, que en caso de que no se constate porque el paciente no lo refiera a un sanitario o éste no lo deje anotado en la historia clínica del mismo, no se pueden contabilizar. Numerosos estudios realizados han identificado como factores de riesgo de desarrollo de ideación autolítica: el sexo femenino, edad joven, escasa formación educativa y la presencia de enfermedad mental concomitante. Sin embargo, la mortalidad por suicidio es mayor en hombres. Existen diferencias notorias entre los métodos autolíticos usados por hombres y mujeres. Los hombres presentan una mayor agresividad en los actos realizados atendiendo al método, para los intentos de suicidio y para la muerte por suicidio, las mujeres utilizaron con más frecuencia la intoxicación medicamentosa en ambos fenómenos. Los hombres mueren por suicidio principalmente utilizando el método de ahorcamiento en un 87%. En las conductas suicidas se diferencian una serie de factores de riesgo, que pueden ser modificables o no, que aumentan las probabilidades de desarrollar intentos autolíticos o conductas lesivas para el sujeto. Entre los factores de riesgo hay que destacar: genética, edad, sexo, situación laboral y económica, creencias religiosas, aislamiento social, abuso social, patología psiquiátrica previa, así como intentos previos5.
Por el contrario, también existen otra serie de factores protectores que hacen menos probable esto. La importancia de conocer estos factores radica en determinar sobre qué aspectos se puede intervenir para evitar la conducta autolítica tanto reforzando los factores protectores como actuando sobre los factores de riesgo modificables1,4,6.
OBJETIVOS
– Analizar las características clínicas asociadas al paciente que acude al servicio de urgencias por tentativa autolítica.
– Identificar los principales factores de riesgo de esta conducta.
– Desarrollar una actuación específica desde el Servicio de Urgencias Hospitalarias para garantizar la protección adecuada a este grupo de pacientes3.
METODOLOGÍA
Se realizó una búsqueda bibliográfica en las bases de datos Pubmed, Medline, Google Scholar y la Cochrane plus con las palabras clave: “intento autolítico”, “suicidio”, “urgencias psiquiátricas” y “tentativa autolítica”. De los resultados de estas bases de datos se seleccionaron los que más se ajustaban a nuestro propósito y a partir de esa selección se realizó la posterior revisión bibliográfica extrayéndose las consecuentes conclusiones.
RESULTADOS
A pesar de ser considerado un grave problema de salud pública y tener políticas y planes estratégicos, las cifras no se consiguen disminuir tanto como se había planteado en un principio, pero se está aumentando la investigación y los profesionales especializados en salud mental que pueden tratarlo, así como la creación
de protocolos específicos de atención a estas patologías, desde los Servicios de Urgencias Hospitalarias.
Al ingresar un paciente con diagnóstico de intento autolítico en el Servicio de Urgencias, la valoración por Psiquiatría debe ser siempre precedida por la previa estabilización del cuadro orgánico que presente este paciente, lo que incluye los periodos correspondientes al control de sintomatología originados, por ejemplo
por intoxicación o abstinencia, que deben ser tratadas por el médico de urgencias.
Es crucial diferenciar si el paciente tiene ideación con antecedentes psiquiátricos o si ocurre un contexto de consumo de tóxicos o un paciente en situación de crisis, ya que, en el primer caso, se debe derivar a psiquiatría, mientras que, en el segundo, debe resolverse el cuadro que motiva la idea suicida para una reevaluación posterior. Si pasados los efectos de dichos tóxicos se valora que la persona continúa con ideación suicida será derivada igual que en el primer caso2.
Tras la evaluación psiquiátrica se pueden dar dos situaciones clínicas. Por un lado, que, tras la estabilización del cuadro, y posterior valoración y adecuación de tratamiento si lo precisa se decida dar el alta, en cuyo caso se adjunta el informe de alta del Servicio de Urgencias y de Psiquiatría y llevará un manejo ambulatorio.
La otra situación, conlleva el ingreso dependiendo de la intensidad de intencionalidad autolítica, capacidad de autocontrol y el soporte social y familiar con el que cuente el paciente. En este caso se registrará el informe de alta de Urgencias en la Historia Clínica del paciente y el paciente pasará a cargo del servicio Hospitalización de Psiquiatría Debido a las características de este grupo de pacientes, es común la negativa ante determinados procedimientos que el médico de Urgencias considera necesarios, así como pedir la alta voluntaria antes de terminar el proceso terapéutico, se actuará siempre garantizando la autonomía del paciente y su seguridad. En caso de ser necesario intervendrá el Juzgado de guardia correspondiente, por ejemplo, ante la negativa a un ingreso que el profesional estime necesario. Los intentos de suicidio, así como los suicidios, no se producen de una manera aleatoria, sino que son modulados por unos factores de riesgo y otros que protegen de ello. Por ello la OMS propone una serie de medidas para disminuir el riesgo de estas conductas como:
- Restricción del acceso a los medios de suicidio (por ejemplo, plaguicidas, armas de fuego y ciertos medicamentos)
- Información responsable por parte de los medios de comunicación
- Intervenciones escolares;
- Introducción de políticas orientadas a reducir el consumo nocivo de alcohol. Y prevenir el consumo de otras sustancias nocivas.
- Identificación temprana, tratamiento y atención de personas con problemas de salud mental y abuso de sustancias, dolores crónicos y trastorno emocional agudo.
- Capacitación de personal sanitario no especializado, en la evaluación y gestión de conductas suicidas
- Seguimiento de la atención dispensada a personas que intentaron suicidarse y prestación de apoyo comunitario1.
CONCLUSIÓN
Las ideaciones suicidas son una de las urgencias psiquiátricas más frecuentes, pero los intentos de suicidio, cuando requieren de atención médica, suponen un problema para los servicios públicos de salud, ya que a priori son abordados por personal que no está específicamente formado en salud mental, sino en urgencias intra y extra hospitalarias. Desde el punto de vista Hospitalario, la recepción y valoración inicial de estospacientes se da en el Servicio de Urgencias, siendo importante la formación de los profesionales en competencias de salud mental para el abordaje. Otro aspecto crucial es la elaboración de protocolos de actuación es estos casos, donde se trabaje conjuntamente con el Servicio de Salud Mental2,4.
BIBLIOGRAFÍA
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- Caso clínico: intento autolítico – Revista Electrónica de Portales Medicos.com [Internet]. Disponible en: https://www.revista-portalesmedicos.com/ revista-medica/caso-clínico-intento-autolítico/
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