Sarcopenia en el anciano. Relación con el ejercicio y la nutrición. Artículo monográfico

24 febrero 2025

 

AUTORES

  1. Isabel Florido Forero. Grado en Enfermería. Hospital Royo Villanova. Zaragoza. España.
  2. Sara Fabregat Ruiz. Grado en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  3. María Pérez Galindo. Grado en Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza. España.

 

RESUMEN

La sarcopenia se caracteriza por la disminución de masa muscular y funcionalidad asociada con el envejecimiento, es un problema de salud común entre la población mayor. Es importante un diagnóstico precoz por la influencia que tiene en la calidad de vida de las personas, así como en el aumento de la morbimortalidad. Los tratamientos no farmacológicos más efectivos son el ejercicio y la nutrición.

PALABRAS CLAVE

Creatina, creatina monohidrato, sarcopenia, anciano, fuerza.

ABSTRACT

Sarcopenia is characterized by a decrease in muscle mass and functionality associated with aging, and it is a common health problem among the elderly population. Early diagnosis is important due to its impact on the quality of life and the increase in morbidity and mortality. The most effective non-pharmacological treatments are exercise and nutrition.

KEY WORDS

Creatine, creatine monohydrate, sarcopenia, elderly, strength.

DESARROLLO DEL TEMA

SARCOPENIA Y ENVEJECIMIENTO:

El envejecimiento es un proceso natural y biológico que sucede como consecuencia de la acumulación de diversos daños moleculares y celulares a lo largo de los años. Conlleva una serie de cambios físicos, psicológicos y sociales, los cuales no se desarrollan de manera lineal ni uniforme en la población1.

El aumento de la esperanza de vida es una realidad en todos los países del mundo, así como el incremento de la proporción de personas mayores en la población. La OMS estima que entre el 2015 y 2050 las personas mayores de 60 años pasarán de representar un 12% al 22% y que entre 2020 y 2050 la población de 80 años o más se triplique. Es por este motivo, por el que ha aumentado el interés por fomentar un envejecimiento saludable y así mantener la calidad de vida de las personas mayores1.

Uno de los cambios físicos más notables que conlleva la vejez está relacionado con la masa muscular. El proceso de envejecimiento provoca una alteración en la homeostasis del músculo esquelético. Se produce un desequilibrio entre las vías anabólicas (síntesis) y catabólicas (destrucción) de las proteínas musculares, lo que lleva a la pérdida general del músculo esquelético2.

Esta disminución gradual de la síntesis de proteínas y construcción del tejido muscular, conllevará una reducción de la fuerza y la masa muscular, lo que se conoce como sarcopenia2. La sarcopenia tiene un impacto en la calidad de vida de las personas mayores, está asociada a un aumento de la morbilidad y mortalidad3.

Los cambios celulares en el músculo sarcopénico incluyen una reducción del tamaño y el número de miofibrillas (estructuras contráctiles presentes en las células musculares), que afectan especialmente a las fibras musculares de tipo II, una infiltración de grasa intramuscular e intermuscular (miosteatosis), y sumado a una disminución del número de células satélite (células madre del músculo) de las fibras tipo II. A estos cambios también se debe añadir una alteración en la integridad de las mitocondrias de las células musculares (miocitos)2.

Existen varias definiciones para sarcopenia, la más empleada actualmente, avalada por numerosas sociedades científicas, es la propuesta y revisada en el año 2019 por el Grupo de Trabajo Europeo sobre Sarcopenia en Personas Mayores (EWGSOP2). Explica la sarcopenia como un “trastorno progresivo y generalizado del músculo esquelético asociado a mayor probabilidad de resultados adversos como caídas, fracturas, discapacidad física y mortalidad”. Para identificar la sarcopenia debe existir baja fuerza muscular, para confirmar el diagnóstico se debe demostrar baja cantidad o calidad muscular y si además existe bajo rendimiento físico se considerará que la sarcopenia es grave4.

Los puntos de corte establecidos para diagnosticar la sarcopenia según EWGSOP2 se muestran reflejados en la tabla 14 (Anexo 1).

Para evaluar la masa muscular se utiliza la bioimpedancia (BIA) o absorciometría de rayos X de energía dual (DEXA), para la fuerza se utiliza la fuerza de agarre y para el rendimiento físico se aplica la velocidad de la marcha o prueba de batería corta de rendimiento físico (SPPB)4.

La pérdida de masa muscular es más prevalente en poblaciones de edad avanzada, pero puede comenzar a manifestarse alrededor de los 40 años, aunque hay datos contradictorios sobre la edad exacta a la que comienza este descenso3.

Es complejo establecer la prevalencia exacta estimada de la sarcopenia en las personas mayores debido a las variaciones entre estudios y a las diferentes definiciones de la enfermedad. Un metaanálisis reciente, que recopiló 130 estudios, estimó que la sarcopenia afecta entre el 10% y el 16% de las personas mayores en el mundo. También se observó una mayor prevalencia en pacientes con diabetes, diferentes tipos de cáncer o enfermedades renales y hepáticas en comparación con la población general5. Otro metaanálisis que incluyó 58404 individuos estimó una prevalencia global de sarcopenia del 10% para mujeres y 10% para hombres, sanos, de edad mayor o igual a 60 años3.

Es esencial identificar y abordar la sarcopenia en sus etapas tempranas, debido a su influencia de manera significativa en la calidad de vida, la discapacidad, los gastos relacionados con la salud y la sociedad, así como en la morbimortalidad. Es importante mencionar la estrecha relación de la sarcopenia en el incremento del riesgo de caídas y fracturas6.

Como se ha mencionado anteriormente la edad guarda una estrecha relación con el desarrollo de la sarcopenia, pero existen otros factores que han demostrado influir en su aparición como son la ingesta nutricional inadecuada, inactividad física, enfermedades (hueso y articulaciones, cardiorrespiratorias, metabólicas, endocrinas, neurológicas, cáncer, hígado y riñón), iatrogénicos (hospitalización, relacionado con drogas)4,5.

SARCOPENIA Y EJERCICIO:

Entre los tratamientos no farmacológicos con mayor evidencia se encuentran las recomendaciones de actividad física, en concreto el entrenamiento de fuerza para mejorar la fuerza y la masa del músculo esquelético2.

De acuerdo con la OMS la población de 65 años o más debe participar en una variedad de actividades físicas diversas que se centren en el equilibrio funcional y el entrenamiento de fuerza de intensidad moderada o intensa al menos 3 días por semana para mejorar la capacidad funcional y prevenir caídas7.

La actividad física de fuerza o también llamada de resistencia consiste en un tipo de ejercicio reiterado en el que la carga interna o pesos externos ofrecen estímulos graduales a los músculos esqueléticos, fomentando así el desarrollo de masa y fuerza muscular. Este tipo de entrenamiento abarca desde movimientos de las extremidades contra la resistencia generada por el propio peso corporal, gravedad, bandas elásticas, barras con pesas o mancuernas8.

En el caso de los adultos mayores, el entrenamiento de resistencia ha demostrado diversos beneficios, como el aumento o conservación de la masa y fuerza muscular. Debido a que la masa y fuerza muscular están directamente relacionadas con la sarcopenia y el riesgo de caídas, preservarlas se vuelve crucial8. Estudios han apoyado el entrenamiento de resistencia como una de las formas de ejercicio más eficaces y beneficiosas para las personas mayores con sarcopenia9,10,11.

Conforme a las recomendaciones del Colegio Americano de Medicina Deportiva se aconseja que las personas mayores realicen ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana, abarcando entre 8- 10 ejercicios de resistencia que involucran todo el cuerpo. La intensidad del entrenamiento, se mide en función de una repetición máxima (1RM, máximo peso que se puede levantar en una sola repetición), se clasifica en: intensidad baja (60% de RM), baja/moderada (60%-69% de RM), moderada/alta (70%-79% de RM) y alta (≥80% de RM).

Lo más indicado es mantener un nivel de esfuerzo de moderado a alto, permitiendo alrededor de 10 a 15 repeticiones por ejercicio. Por lo tanto, se aconseja incrementar progresivamente la intensidad a medida que los ancianos progresan en su capacidad física12.

Según la Asociación Nacional de Fuerza y Acondicionamiento sobre el entrenamiento de resistencia para adultos mayores13 la evidencia respalda de 2 a 3 sesiones por semana de entrenamiento de fuerza. Cada sesión debe estar formada por 2 o 3 series y de 1 a 2 ejercicios por grupo muscular principal, se recomienda que las intensidades oscilan entre el 70% y el 85% de la repetición máxima (1RM). Se hace especial hincapié en prestar atención a los miembros inferiores debido a su relación con la marcha y el riesgo de caídas13.

La literatura existente apoya las recomendaciones de realizar ejercicio con 2 a 3 series de 1 a 2 ejercicios por grupo muscular principal y 5 a 8 repeticiones, 2 a 3 veces por semana, incorporando principios de entrenamiento como la repetición y la progresión. Por lo tanto, los programas de entrenamiento de resistencia deben estar enfocados en el desarrollo de la fuerza y la potencia muscular, debido a su relación con la mejora de marcha, las caídas, el equilibrio y la calidad de vida8.

Por consiguiente, es fundamental identificar y adaptar según las necesidades individuales el programa de entrenamiento de resistencia que sea más eficiente, ajustando el número de ejercicios, de repeticiones de series por ejercicio y la frecuencia de las sesiones de entrenamiento por semana para conseguir un volumen de entrenamiento óptimo y seguro para las personas mayores8,12.

SARCOPENIA Y NUTRICIÓN:

En el proceso de envejecimiento aumenta el riesgo de padecer enfermedades, disminuye la capacidad física y mental debido al acúmulo de daños moleculares y celulares y a la influencia de factores externos. La nutrición figura entre estos factores externos.

En la búsqueda por comprender cómo la nutrición desempeña un papel en este proceso y cómo puede ser beneficiosa para frenar los resultados o incluso mejorarlos, se han realizado numerosas investigaciones sobre la relación entre envejecimiento y hábitos nutricionales. Para preservar la homeostasis del organismo, se plantea la ingestión de nutrientes o el equilibrio entre ellos como mecanismo que permite regular el desarrollo, la maduración y, en consecuencia, los procesos implicados en el envejecimiento y en la patogénesis de enfermedades14.

Sin embargo, hay situaciones en las que la combinación de dieta y ejercicio físico no es suficiente para asegurar una adecuada funcionalidad del músculo esquelético en la edad avanzada. La suplementación nutricional podría considerarse como una opción adicional de intervención en la sarcopenia. Los suplementos nutricionales han recibido mucha atención en los últimos años debido a su fácil disponibilidad y a la creciente evidencia científica sobre su efectividad en las mejoras de la composición corporal. Según la guía ESPEN el aporte de proteínas en personas mayores debe ser más elevado que el de adultos para un mantenimiento óptimo de la masa magra. Se recomienda entre 1 a 1,2 g/kg en personas mayores sanas y entre 1,2 a 1,5 g/kg en personas mayores frágiles y enfermas15.

Otro de los suplementos que se ha combinado con regímenes de ejercicio de resistencia en adultos mayores para el tratamiento de la sarcopenia es la creatina.

BIBLIOGRAFÍA

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  15. Volkert D, Beck AM, Cederholm T, Cruz-Jentoft A, Goisser S, Hooper L, et al. ESPEN guideline on clinical nutrition and hydration in geriatrics. Clin Nutr [Internet]. 2019;38(1):10–47. Available from: https://doi.org/10.1016/j.clnu.2018.05.024

 

ANEXOS

Anexo 1:

Tabla 1. Puntos de corte para el diagnóstico de sarcopenia según EWGSOP2

Masa muscular Fuerza de prensión Velocidad de marcha Sarcopenia severa
Hombres <7.0 kg/m2 <27 kilos ≤0.8 m/s Diagnóstico de sarcopenia y velocidad de la marcha lenta
Mujeres <5.5 kg/m2 <16 kilos ≤0.8 m/s

Elaboración propia.

 

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