AUTORES
- Lucas Santiago Piñeiro. F.E.A. Psicología Clínica Hospital Nuestra Señora de Gracia. Zaragoza, España.
- Belén Sieso Gracia. F.E.A Psiquiatría Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
RESUMEN
El presente artículo revisa la comprensión del síntoma psicosomático desde la perspectiva sistémica y la teoría de la comunicación humana. A partir de las aportaciones de Luigi Onnis y de la Escuela de Palo Alto, se analiza cómo el síntoma puede adquirir una función comunicacional dentro de la dinámica familiar. Los axiomas de la comunicación formulados por Watzlawick, Beavin y Jackson permiten comprender cómo determinadas pautas relacionales rígidas, la evitación del conflicto explícito y las dificultades de metacomunicación contribuyen al mantenimiento homeostático del síntoma. Asimismo, el síntoma psicosomático es entendido como una expresión indirecta de tensiones familiares, necesidades de individuación y conflictos relacionales que no pueden ser verbalizados abiertamente. Se destaca el papel de la comunicación analógica, las interacciones complementarias y las secuencias circulares en las familias psicosomáticas. Finalmente, se concluye que la incorporación de una lectura relacional y comunicacional amplía las posibilidades de comprensión e intervención clínica en el sufrimiento psicosomático.
PALABRAS CLAVE
Psicosomática, comunicación, relaciones familiares, terapia familiar.
ABSTRACT
This article reviews the understanding of the psychosomatic symptom from a systemic perspective and the theory of human communication. Based on the contributions of Luigi Onnis and the Palo Alto School, it examines how symptoms can acquire a communicational function within family dynamics. The axioms of communication formulated by Watzlawick, Beavin, and Jackson help explain how rigid relational patterns, avoidance of explicit conflict, and difficulties in metacommunication contribute to the homeostatic maintenance of symptoms. The psychosomatic symptom is also understood as an indirect expression of family tensions, individuation needs, and relational conflicts that cannot be openly verbalized. The role of analogical communication, complementary interactions, and circular sequences in psychosomatic families is highlighted. Finally, the article concludes that incorporating a relational and communicational perspective broadens the understanding and clinical intervention possibilities in psychosomatic suffering.
KEY WORDS
Psychosomatic medicine, communication, family relations, family therapy.
DESARROLLO DEL TEMA
La comprensión de los síntomas psicosomáticos a lo largo de la historia ha evolucionado desde modelos exclusivamente biomédicos hacia perspectivas que integran variables relacionales, comunicacionales y contextuales. Desde el enfoque sistémico, la familia constituye el principal marco de referencia para entender cómo determinados síntomas adquieren significado y función dentro de una red de interacciones1. En este sentido, autores como Onnis plantean que el síntoma psicosomático puede entenderse como una metáfora comunicacional que expresa aspectos, de la estructura y dinámica familiar, difíciles de verbalizar de manera explícita2.
Partiendo de esta concepción, resulta especialmente relevante revisar las aportaciones de la Escuela de Palo Alto y de la teoría de la comunicación humana al estudio de las familias psicosomáticas. Los axiomas formulados por Watzlawick, Beavin y Jackson3 permiten comprender cómo determinados estilos comunicacionales contribuyen al mantenimiento de patrones relacionales rígidos, favoreciendo dinámicas homeostáticas en las que el síntoma adquiere un papel organizador dentro del sistema familiar.
Partiendo de la concepción de Luigi Onnis2 del síntoma psicosomático como una metáfora comunicacional que refleja las reglas y estructura familiar vamos a realizar un recorrido por los principales axiomas de la comunicación humana en relación a las familias psicosomáticas.
DESARROLLO TEÓRICO:
Los referentes teóricos en comunicación humana para la terapia sistémica son los fundadores de la Escuela de Palo Alto, también conocida como el “Mental Research Institute” (MRI). Autores de la talla de Don D. Jackson, Janet Beavin Bavelas, Jay Haley o Paul Watzlawick ponen el foco de la terapia en los estilos comunicacionales de la familia1.
Con el libro Teoría de la comunicación humana3 estos autores desarrollan las bases teóricas de la comunicación y establecen 5 axiomas comunicacionales. En este artículo realizaremos un recorrido breve por cada uno de ellos en relación a la patología psicosomática.
La imposibilidad de no comunicar.
Partimos de que toda conducta es comunicación. No hay nada que sea lo contrario de conducta, no existe la no-conducta. Incluso el permanecer estático y en silencio es una forma de conducta y por tanto de comunicación.
En cuanto al síntoma psicosomático éste también puede entenderse como un intento de comunicación del paciente identificado. Es, a fin de cuentas, una expresión del malestar en la familia. Es, en ocasiones, una petición de libertad, de individuación y, una forma de expresar el conflicto y el desacuerdo tan “prohibido” a nivel explícito en estas familias2. Así, podemos entender que cuando una adolescente se niega a comer puede que esté intentando enviar un mensaje claro a sus padres y poniendo un límite sobre aquello que éstos pueden o no pueden controlar de su conducta. Puede, como decía el Grupo de Milán4 tratarse de “una protesta muda” por parte del paciente identificado.
Los niveles de contenido y las relaciones de la comunicación.
Existen dos aspectos cruciales en toda comunicación. Aquellos relativos al contenido, lo que se dice, conocidos como aspecto referencial. Y aquellos que nos informan sobre cómo debe entenderse la comunicación anterior. Estos últimos son los conativos y tendrían una lectura metacomunicacional.
En las comunicaciones patológicas, los aspectos cognitivos tienen cada vez más importancia en detrimento de los de contenido, impidiendo así la metacomunicación y la clarificación de las relaciones3.
En las familias psicosomáticas observamos como el nivel de contenido se limita a aspectos triviales del día a día, o a hablar sobre el síntoma. Aparentemente sus miembros se llevan bien y mantienen una adecuada comunicación. Sin embargo, a nivel conativo, este estilo comunicacional sirve para no definir las relaciones y mantener a salvo la unidad familiar acuciados por el fantasma de la disgregación5. Sería algo así como, vamos a hablar de cosas triviales y de lo enfermo que está el chico para no hablar sobre nuestras diferencias y evitar la discusión.
La puntuación de la secuencia de los hechos.
Para un observador, según el grupo de Palo Alto3, una serie de comunicaciones puede entenderse como una secuencia ininterrumpida de intercambios. Estos autores llaman “puntuación de la secuencia de hechos” a lo que cada uno de los interlocutores sitúa como causa de su conducta. Habitualmente el desacuerdo en esta puntuación genera innumerables conflictos en la vida cotidiana.
Para entenderlo y aplicarlo a la interacción de una familia psicosomática podemos utilizar un ejemplo habitual que observamos frecuentemente en las familias con un miembro con Trastorno de la Conducta Alimentaria. Los padres pueden expresar que el control ejercido sobre su hijo/a se debe a su negativa a la ingesta y, por su parte, el/la adolescente expresará que no come debido a que al verse controlado/a se enfada y se le va el apetito. Inmersos en esta dinámica, no son conscientes de la circularidad de los hechos. Ambos realizan una lectura lineal y perpetúan el síntoma impidiendo la metacomunicación y la clarificación de la relación6.
Comunicación digital y analógica.
Hablamos respectivamente de un lenguaje explícito y uno implícito. Por lenguaje digital entendemos aquello que se expresa a través de la palabra o la escritura. El analógico se refiere a lo expresado a nivel no-verbal, a través de gestos, posturas, aspectos paralingüísticos o prosódicos3.
Este axioma comunicacional está relacionado con el segundo. La parte del mensaje que tiene que ver con el contenido se transmite de forma digital, mientras que la parte relacional es de naturaleza predominantemente analógica.
Las familias psicosomáticas, habitualmente, llenan los discursos de contenido para “desviar la atención” de los aspectos relacionales expresados a nivel analógico. Si centran el contenido en explicitar las relaciones y metacomunicar se corre el riesgo de la diferencia y la temida ruptura2.
Así, un adolescente puede no expresar sus diferencias a través de la palabra y hacerlo a través de su conducta, sus gestos o sus síntomas. A fin de cuentas, uno expresa con su cuerpo y conducta aquello que no se permite poner en palabras5.
Interacción simétrica y complementaria.
Las interacciones humanas pueden definirse como relaciones basadas en la igualdad o en la diferencia. Hablamos de relaciones simétricas o complementarias respectivamente3.
En las enfermedades crónicas se dan con frecuencia relaciones basadas en la complementariedad. Expresiones como “no válido”, “enfermo” o “necesita ayuda” son expresadas con frecuencia en las familias y colocan al sujeto en una posición de inferioridad con respecto a su interlocutor. Estos discursos ahondan en la frecuente dinámica de sobreprotección que se da en las familias psicosomáticas y las dificultades para clarificar las relaciones y metacomunicar, impidiendo así el cambio y fomentando una posición homeostática2.
CONCLUSIÓN
La teoría de la comunicación humana aporta un marco especialmente útil para comprender el papel del síntoma psicosomático dentro de las dinámicas familiares. Desde esta perspectiva, el síntoma deja de entenderse únicamente como una alteración individual para adquirir también una función relacional y comunicacional. Los axiomas descritos por la Escuela de Palo Alto permiten observar cómo determinadas formas de interacción, caracterizadas por la evitación del conflicto explícito, la dificultad para metacomunicar y el mantenimiento de relaciones rígidas y complementarias, favorecen la persistencia de dinámicas homeostáticas en las familias psicosomáticas.
De este modo, el síntoma puede entenderse como una forma de expresión de aquello que el sistema familiar no logra verbalizar directamente. La conducta sintomática aparece entonces como un lenguaje alternativo que refleja tensiones, desacuerdos y necesidades de individuación difíciles de integrar dentro del equilibrio familiar. Incorporar esta lectura relacional amplía las posibilidades de comprensión e intervención clínica, permitiendo abordar el sufrimiento psicosomático desde una perspectiva más compleja e integradora.
BIBLIOGRAFÍA
- Salem G. Abordaje terapéutico de la familia. Barcelona: Masson; 1990.
- Onnis L. Terapia familiar de los trastornos psicosomáticos. Barcelona: Paidós; 1990.
- Watzlawick P, Beavin J, Jackson D. Teoría de la comunicación humana: interacciones, patologías y paradojas. Barcelona: Herder; 1967.
- Selvini Palazzoli M, Cirillo S, Selvini M, Sorrentino AM. Muchachas anoréxicas y bulímicas. Barcelona: Paidós; 1999.
- Onnis L. La palabra del cuerpo: psicosomática y perspectiva sistémica. Barcelona: Herder; 1997.
- Selvini Palazzoli M, Cirillo S, Selvini M, Sorrentino AM. Los juegos psicóticos en la familia. Barcelona: Paidós; 1990.