Habilidades de autocontrol y estrés: bases teóricas desde el modelo cognitivo-conductual

13 junio 2026

 

AUTORES

  1. Belén Sieso Gracia. F.E.A Psiquiatría Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  2. Lucas Santiago Piñeiro. F.E.A. Psicología Clínica Hospital Nuestra Señora de Gracia. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

El presente artículo revisa las habilidades de autocontrol y el manejo del estrés desde el enfoque cognitivo-conductual, destacando su relevancia en la promoción de la salud mental y la prevención de trastornos psicológicos y físicos. El autocontrol se entiende como un conjunto de procesos de autorregulación que permiten al individuo modificar su conducta, emociones y cogniciones mediante estrategias como el autorregistro, la autoevaluación y el autorrefuerzo. Diversos autores como Skinner, Bandura, Rotter y Kanfer han contribuido a su desarrollo teórico, subrayando la importancia de la autoeficacia, la demora de la gratificación y la percepción de control. Por otro lado, el estrés se conceptualiza como una respuesta psicofisiológica influida por la evaluación cognitiva del individuo, según modelos como el de Selye, Lazarus y Folkman, y Lang. Se concluye que ambas habilidades son modificables y fundamentales para la adaptación psicológica, siendo clave su entrenamiento en contextos clínicos y preventivos.

PALABRAS CLAVE

Autocontrol, estrés, terapia cognitivo-conductual, autorregulacion.

ABSTRACT

This article reviews self-control skills and stress management from a cognitive-behavioral perspective, highlighting their relevance in promoting mental health and preventing psychological and physical disorders. Self-control is understood as a set of self-regulation processes that enable individuals to modify their behavior, emotions, and cognitions through strategies such as self-monitoring, self-evaluation, and self-reinforcement. Authors such as Skinner, Bandura, Rotter, and Kanfer have contributed to its theoretical development, emphasizing self-efficacy, delayed gratification, and perceived control. Stress, on the other hand, is conceptualized as a psychophysiological response influenced by cognitive appraisal, according to models such as those proposed by Selye, Lazarus and Folkman, and Lang. The article concludes that both skills are modifiable and essential for psychological adaptation, and their training is crucial in clinical and preventive settings.

KEY WORDS

Self-control, stress, cognitive-behavioral therapy, self-regulation.

DESARROLLO DEL TEMA

Las habilidades de autocontrol y manejo del estrés constituyen elementos fundamentales en la promoción de la salud mental y en la prevención de múltiples trastornos físicos y psicológicos. Desde el enfoque cognitivo-conductual, el autocontrol se entiende como la capacidad del individuo para regular su conducta, emociones y cogniciones mediante estrategias de autorregulación dirigidas a modificar respuestas desadaptativas y favorecer conductas más funcionales1. Diversos autores han contribuido al desarrollo de este concepto, destacando aspectos como el control de estímulos, la autoeficacia, la demora de la gratificación y los procesos de autorregistro, autoevaluación y autorrefuerzo1.

Paralelamente, el estrés ha sido ampliamente estudiado como una respuesta psicofisiológica compleja en la que intervienen factores biológicos, cognitivos y conductuales2. Modelos clásicos como el Síndrome General de Adaptación de Selye, el Modelo Transaccional de Lazarus y Folkman y el modelo del Triple Sistema de Respuesta de Lang han permitido comprender el carácter multidimensional del estrés y su impacto sobre la salud cuando los recursos de afrontamiento resultan insuficientes1.

En este contexto, las estrategias de autocontrol y regulación emocional adquieren una especial relevancia clínica y preventiva, al favorecer una mejor adaptación del individuo ante situaciones estresantes y contribuir a reducir las consecuencias negativas derivadas del estrés mantenido en el tiempo.

HABILIDADES DE AUTOCONTROL Y MANEJO DEL ESTRÉS:

Desde el enfoque cognitivo-conductual, el autocontrol se entiende como un conjunto de procesos mediante los cuales el individuo regula su propia conducta a través de la manipulación de variables internas (cogniciones, emociones) y externas (contingencias ambientales)1. Estas habilidades se sitúan dentro de las estrategias de autorregulación y se conceptualizan como una extensión del condicionamiento operante aplicada al propio sujeto.

Skinner habla del autocontrol como un modo más de controlar la conducta del sujeto a través de respuesta controladoras (p. ej. no llevar dinero) como variable independiente (tratamiento) para intervenir sobre otras conductas, en este caso variable dependiente (respuestas controladas, no jugar al bingo). Cautela habla de una modificación de conducta autoimpuesta. Goldiamond sostiene que el autocontrol no es más que la manipulación efectuada por el propio sujeto de las condiciones que él sabe controlar una determinada conducta1.

Según Rotter, la conducta se da siempre en relación a las expectativas de resultado que el sujeto tiene y al grado de control que tiene sobre la conducta en sí3. Es decir, actuamos en base a lo que esperamos que suceda y a nuestra percepción de control. Para Mischel, el autocontrol se trata de posponer la gratificación inmediata en favor de una posterior más gratificante (demora de la gratificación). Así mismo, para Bandura el autocontrol está mediado por la expectativa de autoeficacia del sujeto acerca de su propia capacidad de respuesta1.

Para Kanfer, uno de los grandes teóricos del Autocontrol, este implica tres componentes básicos3:

  • Autorregistro: el sujeto recoge información sobre la conducta problema.
  • Autoevaluación: Compara esta conduta con un patrón de referencia.
  • Autorrefuerzo: Permite regular el comportamiento mediante recompensas o castigos.

 

Kanfer identificó dos estrategias distintas de autocontrol: la decisional y la prolongada. La primera trata de evitar estímulos discriminativos y con respecto al autocontrol prolongado se refiere a que el sujeto pone en uso diferentes estrategias de afrontamiento a la conducta problema3.

Asi, el autocontrol es, en todo caso, una habilidad susceptible de ser entrenada, pudiendo ser aprendida y refinada. Debemos entenderla como un continuo dimensional en el que las personas pueden situarse en torno a diferentes grados de autocontrol acerca de su conducta.

En relación con el estrés, los manuales cognitivo-conductuales lo conceptualizan como una respuesta de activación psicofisiológica mediada por procesos cognitivos2, donde la interpretación del estímulo juega un papel determinante. Así, el estrés no depende exclusivamente de la situación, sino de la evaluación que el individuo realiza de la misma y de sus recursos de afrontamiento4.

El término estrés proviene de la física. Selye es el primero en 1956 en relacionarlo con la salud, definiéndolo como la respuesta inespecífica del organismo ante cualquier estímulo estresor. Su principal aportación fue el Síndrome General de Adaptación, que describe tres fases: Alarma (activación fisiológica), Resistencia (intento de adaptación del individuo) y Agotamiento (de recursos adaptativos)4. Este modelo destaca que el estrés implica una activación corporal mantenida, que, si se alarga en el tiempo, puede tener efectos negativos sobre la salud.

Por su parte, Lazarus y Folkman desarrollan el Modelo Transaccional del Estrés. Para ellos el estrés no depende sólo del estímulo, si no de la evaluación cognitiva que hace la persona acerca de si tiene o no recursos para afrontarla (demandas Vs recursos). Este enfoque resalta el carácter subjetivo del estrés y lo relaciona con los recursos de afrontamiento. Para estos autores, hay dos grandes estilos de afrontamiento ante el estrés, el centrado en el problema y aquel que está centrado en la emoción5.

Por último, el modelo del Triple sistema de Respuesta de Peter Lang plantea que las respuestas emocionales, incluida el estrés y la ansiedad, se manifiestan en tres niveles: fisiológico, cognitivo y conductual4.

  • Sistema fisiológico: Respuesta del organismo. Activación autonómica.
  • Sistema cognitivo: Evaluación cognitiva. Pensamientos automáticos y creencias.
  • Sistema conductual: Respuesta conductual. Respuestas de evitación, escape o afrontamiento.

 

Las técnicas de regulación y manejo del estrés deben tener en cuenta las diferentes formas de manifestación del mismo y las implicaciones que puede tener para la salud del individuo periodos de estrés prolongados en el tiempo. Estos aspectos deben tenerse en cuenta para poder adaptar las técnicas de regulación y autocontrol a las necesidades individuales y terapéuticas de los pacientes.

CONCLUSIÓN

Las habilidades de autocontrol y manejo del estrés representan competencias esenciales para la adaptación psicológica y el mantenimiento de la salud. Desde la perspectiva cognitivo-conductual, ambos procesos se entienden como fenómenos dinámicos y susceptibles de aprendizaje, en los que intervienen variables cognitivas, emocionales, fisiológicas y conductuales.

Las aportaciones teóricas de autores como Skinner, Rotter, Bandura, Kanfer, Selye, Lazarus, Folkman y Lang han permitido desarrollar modelos explicativos que facilitan la comprensión de cómo las personas regulan su conducta y afrontan las demandas del entorno. Estos enfoques coinciden en señalar la importancia de la percepción de control, las estrategias de afrontamiento y la capacidad de autorregulación como factores protectores frente al impacto del estrés crónico.

En consecuencia, el entrenamiento en habilidades de autocontrol y manejo del estrés constituye una herramienta de gran utilidad en el ámbito sanitario y psicológico. Su incorporación en programas de intervención puede favorecer una mejor adaptación personal, reducir el malestar emocional y contribuir a la promoción de la salud y la calidad de vida de los pacientes.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Olivares J, Méndez FX. Técnicas de modificación de conducta. 6ª ed. Madrid: Biblioteca Nueva; 2010.
  2. Caballo VE, coord. Manual de técnicas de terapia y modificación de conducta. Madrid: Siglo XXI de España Editores; 2015.
  3. Labrador FJ. Técnicas de modificación de conducta. Madrid: Pirámide; 2008.
  4. Sandín B. El estrés. En: Belloch A, Sandín B, Ramos F, editores. Manual de psicopatología. Vol. I. 4ª ed. Madrid: McGraw-Hill Interamericana; 2024. p. 331-368.
  5. Camacho Gómez O, Pedroza Cabrera FJ, Navarro Contreras G, De la Roca Chiapas JM, Fulgencio Juárez M. Modelo transaccional del estrés y estilos de afrontamiento en investigación psicológica del estrés: análisis crítico. Uaricha, Revista de Psicología [Internet]. 2024;22:42-53. Disponible en: https://www.revistauaricha.umich.mx/index.php/urp/article/view/708

 

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