Uso en atención primaria de la cura en ambiente húmedo en la cicatrización del cierre diferido tras la resección de sinus pilonidal

21 junio 2026

 

AUTORES

  1. Esther Félez Rodríguez. Diplomada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en Centro de Salud La Jota. Zaragoza. Zaragoza. España.
  2. Mirian Cazalla García. Graduada en Fisioterapia por la Universidad de Cádiz. Fisioterapeuta en Residencia de Mayores Vitalia Home. Zaragoza. España.
  3. Daniel Aquillué Ramírez. Graduado en Fisioterapia por la Universidad de Zaragoza. Fisioterapeuta del Centro de Atención a la Discapacidad de Huesca (Centro Base). Huesca, España.
  4. María García Miguel. Graduada en Terapia Ocupacional por la Universidad de Zaragoza. Terapeuta Ocupacional en Vitalia en Zaragoza. Zaragoza. España.
  5. Andrés Martí Pellicer. Graduado en Fisioterapia por la Universidad de Zaragoza. Fisioterapeuta de la Asociación Aragonesa para Problemas de Crecimiento de Zaragoza. Zaragoza. España.
  6. Ana Carmen Serrano Martínez. Diplomada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza y Graduada en Fisioterapia por la Universidad San Jorge. Enfermera en el Centro de Salud Fuentes de Ebro. Zaragoza. España.

 

RESUMEN

El sinus pilonidal es una patología inflamatoria y supurativa que afecta principalmente a la región sacrococcígea en varones jóvenes. Aunque históricamente se consideró de origen embrionario, hoy se define como una afección adquirida relacionada con factores como el vello abundante, la obesidad, el sedentarismo y la fricción local. Clínicamente, se manifiesta de forma aguda o crónica mediante dolor y supuración intermitente en el pliegue interglúteo.

El diagnóstico es clínico y el tratamiento definitivo es esencialmente quirúrgico, variando desde técnicas mínimamente invasivas hasta resecciones completas. En estas últimas, se puede optar por el cierre primario con suturas o el cierre por segunda intención, donde la herida se deja abierta para cicatrizar de forma natural. A pesar de la intervención, la tasa de recurrencia es elevada, alcanzando hasta un 55% en algunos casos.

Tras la cirugía, el papel del personal de enfermería es determinante, especialmente ante complicaciones como la dehiscencia de sutura o en los procesos de cierre diferido. En este ámbito, la cura en ambiente húmedo (CAH) se presenta como la estrategia más eficaz frente a la cura tradicional. Al mantener un microclima controlado de humedad y temperatura en el lecho de la herida, la CAH optimiza la migración celular, mejora el control del exudado y facilita el intercambio gaseoso, acelerando significativamente la recuperación del tejido.

PALABRAS CLAVE

Quiste pilonidal, cicatrización, apósitos para heridas.

ABSTRACT

Pilonidal sinus is an inflammatory and suppurative pathology that primarily affects the sacrococcygeal region in young males. Although historically considered to be of embryonic origin, it is currently defined as an acquired condition related to factors such as abundant hair, obesity, a sedentary lifestyle, and local friction. Clinically, it manifests in acute or chronic forms through pain and intermittent suppuration in the intergluteal cleft.

Diagnosis is clinical, and the definitive treatment is essentially surgical, ranging from minimally invasive techniques to complete resections. In the latter, options include primary closure with sutures or healing by secondary intention, where the wound is left open to heal naturally. Despite intervention, the recurrence rate remains high, reaching up to 55% in some cases.

Following surgery, the role of nursing staff is decisive, especially regarding complications such as suture dehiscence or delayed closure processes. In this field, moist wound healing (MWH) stands out as a more effective strategy compared to traditional dry healing. By maintaining a controlled microclimate of moisture and temperature within the wound bed, MWH optimizes cellular migration, improves exudate control, and facilitates gas exchange, significantly accelerating tissue recovery.

KEY WORDS

Pilonidal cyst, scarring, wound dressings.

 

INTRODUCCIÓN

El sinus pilonidal es una afectación supurativa subcutánea localizada en la región sacrococcígea. Puede cursar con síntomas leves y autolimitados hasta graves, produciendo infecciones complicadas en los tejidos de la zona1.

Es una enfermedad que afecta aproximadamente al 0,7 % de la población. Se observa principalmente en varones jóvenes (entre 15 y 30 años), caucásicos y con abundante vello en la zona interglútea. Otros Factores de Riesgo conocidos son la obesidad, la existencia de un pliegue interglúteo profundo, sedentarismo, predisposición familiar y el trauma y/o irritación local por la práctica de algunos deportes como ciclismo, motociclismo y equitación (1,2).

A mediados de los 90 Louis A. Buie lo acuñaba como “la enfermedad del Jeep” en relación al gran número de casos que surgieron asociados a los trayectos militares3.

Inicialmente su origen se relacionaba con una malformación en el desarrollo embriológico. En la actualidad la mayoría de las publicaciones apuntan hacia un origen adquirido, aunque se desconoce el mecanismo específico de producción1.

Los síntomas principales son el dolor y la supuración intermitente en la zona de pliegue interglúteo (contenido serohemático, seropurulento, incluso se puede objetivar la salida de un pelo). Se puede presentar de forma aguda cuando la aparición del dolor es repentina pero la presentación crónica es la más habitual1.

El diagnóstico es clínico: objetivando el orificio primario en la línea media interglutea en su fase asintomática y hallazgos adicionales como el dolor y la supuración en el sinus agudo y crónico1.

El sinus pilonidal debe ser tratado cuando es sintomático. El manejo de la enfermedad aguda se realizará mediante el uso de antibióticos en la presentación de celulitis sin absceso y con drenaje y antibiótico (según características del paciente) en la celulitis con absceso.

Entre un 10-55% de los pacientes presentarán crisis recurrentes y evidenciaremos la aparición de trayectos fistulosos y supuración crónica1.

El abordaje quirúrgico será el tratamiento de elección como tratamiento definitivo.

Existen diversas técnicas utilizadas en función de la complejidad del caso1,2:

  • Métodos mínimamente invasivos: Incluyen el uso de terapias con fenol, láser, ablación por radiofrecuencia mediante electrodos y abordajes endoscópicos.
  • Resección con cierre primario: Se elimina el quiste y se cierran los bordes de la herida con suturas. Tiene la ventaja de una recuperación más rápida, pero presenta una tasa de recurrencia mayor.
  • Resección con cierre diferido también denominado cierre por segunda intención: La herida se deja abierta para que cicatrice progresivamente desde el lecho quirúrgico.

 

Las complicaciones postoperatorias comprenden2,4:

  • Hemorragias: habituales en las primeras 24-48 horas. Trataremos de cohibir aplicando cura seca o alginato. En caso de necesidad, derivaremos al hospital para su valoración y posible cauterización.
  • Infección de la herida: Puede manifestarse mediante eritema, aumento de la temperatura alrededor de la herida, secreción purulenta y dolor intenso. Se recomienda el uso de apósitos antimicrobianos y, en casos severos, antibioterapia sistémica.

 

La ducha y el rasurado de la zona, previa a la cirugía reduce las probabilidades de tener infecciones en el postoperatorio.

  • Dehiscencia de la herida en el cierre primario.
  • Recidiva: Se presenta en hasta un 20% de los casos y está relacionado con factores como la presencia de vello en la zona intervenida y la falta de higiene adecuada

 

Durante el postoperatorio el paciente deberá de seguir las recomendaciones del documento al alta sobre el manejo del dolor, el cuidado de la herida y el tratamiento a seguir para su recuperación2,4:

  • Se recomienda el uso de ropa cómoda, preferiblemente de algodón.
  • La dieta después de la intervención será la habitual.
  • Controlar el peso para reducir la presión sobre la zona afectada.
  • Es necesaria una higiene adecuada: Se permite la ducha a partir de las 24-48 horas de la cirugía, evitando frotar la zona y remojarla por tiempos prolongados. Sugieren limpieza con agua tibia y jabón neutro. Es fundamental secar la zona con toques suaves. Se puede secar la zona con el aire frío del secador (asegurando que el filtro esté limpio).
  • Evitar sumergirse en bañeras y piscinas.
  • Puede movilizarse con normalidad. Evitar estar mucho tiempo sentados, preferiblemente estar acostado de lado, de pie o andando.
  • Se recomienda hacer una vida normal y no exponer la herida al sol. Evitar el sudor y el ejercicio físico hasta que la herida esté completamente cicatrizada. Deben evitarse actividades de impacto.
  • Algunos estudios sugieren que la depilación con láser en la región sacrococcígea puede disminuir la tasa de recurrencias, aunque la evidencia aún es insuficiente para recomendarla como tratamiento estándar.
  • Se recomienda el rasurado periódico de la zona para evitar la reincidencia de pelos incrustados.

 

JUSTIFICACIÓN DEL USO DE LA CURA EN AMBIENTE HÚMEDO:

Tras la cirugía del quiste pilonidal, el papel de enfermería en el cuidado de estos pacientes es muy importante, especialmente en los casos de cierre por segunda intención y dehiscencia de sutura. Debemos conocer la cura en ambiente húmedo (CAH) y sus beneficios respecto a la cura seca o tradicional.

La cura en ambiente húmedo consiste en el mantenimiento de la humedad y temperatura en el lecho de la herida (microclima) favoreciendo así la migración celular, el control del exudado y permitiendo el intercambio gaseoso (3).

El Proceso Atención de Enfermería (PAE) es el método científico que utilizamos los profesionales de enfermería para garantizar cuidados de calidad e individualizados. Constituye un instrumento esencial para identificar las necesidades reales o potenciales del paciente.

Tras la valoración del paciente, identificamos los problemas de salud y los estandarizamos siguiendo la taxonomía NANDA. A partir de estos diagnósticos de enfermería, planificamos prioridades, intervenciones más adecuadas (NIC) y establecemos los resultados esperados (NOC), lo que nos facilita ejecutar nuestro plan de cuidados y finalmente evaluar la eficacia de los cuidados proporcionados.

En el caso que nos ocupa, sólo desarrollaremos la intervención que se centra en el cuidado de la herida.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Hombre de 20 años derivado por cirugía general y digestiva a consulta de enfermería tras exéresis de sinus pilonidal. El paciente sufrió episodio agudo sin absceso en marzo de 2025 que se trató por MAP con antibiótico oral (amoxicilina clavulánico) y se derivó mediante interconsulta a cirugía. Tras su exploración se observó sinus pilonidal con varios trayectos fistulosos. Fue intervenido de forma programada en septiembre de 2025 mediante exéresis y puesta a plano (fistulotomía).

En HCE no constan alergias, ni intervenciones previas, ni antecedentes de interés para el caso que nos ocupa.

La primera cura se realiza a las 24 horas en el centro de salud.

VALORACIÓN

Para la valoración de enfermería hemos tenido en cuenta la historia clínica, así como la entrevista personal. Hemos recogido los datos sobre el estado de salud del paciente según el Modelo de 14 necesidades de Virginia Henderson, tal como se expone a continuación:

  1. Respirar normalmente: autónomo.
  2. Comer y beber adecuadamente: autónomo.
  3. Eliminar los desechos corporales: autónomo, pero manifiesta cierta ansiedad a la hora de sentarse en el inodoro (dolor, miedo a que le tire la herida).
  4. Moverse y mantener una postura adecuada: En principio puede movilizarse con normalidad, pero debe evitar estar mucho tiempo sentado, siendo preferiblemente estar acostado de lado, de pie o andando. En este momento siente dolor en algunas posturas.
  5. Dormir y descansar: No refiere que el dolor le dificulte el sueño.
  6. Elegir la ropa adecuada: Viste con ropa adecuada: cómoda y de algodón.
  7. Mantener la temperatura corporal: No ha tenido fiebre tras la intervención quirúrgica.
  8. Mantener la higiene corporal: Le preocupa el tema de la ducha, le crea cierta inseguridad. Su madre le ayuda con el aseo.
  9. Evitar los peligros del entorno: autónomo.
  10. Comunicarse con los otros: su situación ha alterado sus relaciones sociales (no puede hacer deporte, miedo a manchar apósito y a oler).
  11. Vivir según creencias y valores: autónomo.
  12. Trabajar y realizarse: trabaja con su padre en la construcción, tras la intervención el paciente está de baja médica hasta su recuperación.
  13. Participar en actividades recreativas: está preocupado por saber cuándo podrá empezar a correr, juega en un equipo de fútbol.
  14. Aprender, descubrir o satisfacer la curiosidad: autónomo.

 

VALORACIÓN DE LA HERIDA DURANTE LA PRIMERA CURA:

Se retira el taponamiento hemostático humedeciendo con abundante suero fisiológico y gran precaución, puesto que está muy adherido. Durante la cura no se produce sangrado. El tejido del lecho tiene buen aspecto, sonrosado, en algún punto presenta quemadura del bisturí eléctrico.

Los bordes perilesionales se muestran muy enrojecidos e inflamados y el paciente se queja de intenso dolor. Se comenta con MAP. Se decide el uso de apósitos antimicrobianos y valorar evolución antes de pautar ATB oral.

Se irriga la herida con suero fisiológico y se limpia el interior de la cavidad con torunda de gasa. Se limpia la zona perilesional para descontaminar la piel próxima a la lesión.

Se introducen dos apósitos primarios de hidrofibra de hidrocoloide con iones de Ag ante los signos de infección superficial. Aplicamos spray barrera en los bordes perilesionales para protegerlos. Usamos un apósito secundario hidrocelular transpirable con base de silicona para facilitar su retirada.

 

PLAN DE CUIDADOS ENFERMEROS5,6,7

1. Área Quirúrgica (Lecho de la herida cavitada).

  • NANDA: [00044] Deterioro de la integridad tisular r/c procedimiento quirúrgico (exéresis y fistulotomía de sinus pilonidal) m/p lesión tisular y cavidad perianal.
  • NOC: [1101] Integridad tisular: piel y membranas mucosas.
  • NIC: [3660] Cuidados de las heridas.
  • Actividades de enfermería:
    • Irrigar el lecho de la cavidad con suero fisiológico a temperatura corporal y secar con gasas estériles sin friccionar.
    • Aplicar apósito primario de hidrofibra de hidrocoloide con plata (Ag) para controlar la carga bacteriana en el lecho y el nivel de exudado.
    • Proteger los bordes perilesionales enrojecidos utilizando un spray barrera (película protectora sin alcohol).
    • Colocar apósito secundario hidrocelular con base de silicona para absorber el exudado y garantizar una retirada atraumática.

 

2. Seguridad y Alerta de Infección.

  • NANDA: [00004] Riesgo de infección r/c rotura de la barrera cutánea, alteración de la integridad de la piel y proximidad a la zona anal.
  • NOC: [1902] Control del riesgo.
  • NIC: [6550] Protección contra las infecciones.
  • Actividades de enfermería:
    • Inspeccionar los bordes perilesionales en cada cura evaluando el eritema, la inflamación y las características del exudado.
    • Controlar la temperatura corporal del paciente para vigilar la aparición de fiebre.
    • Colaborar con el médico de atención primaria (MAP) para valorar la evolución antes de decidir el inicio de antibioterapia oral.

 

3. Confort y Manejo del Dolor.

  • NANDA: [00132] Dolor agudo r/c agente lesivo físico (procedimiento quirúrgico) m/p informe verbal de dolor intenso, gesticulación y postura antiálgica.
  • NOC: [1605] Control del dolor.
  • NIC: [1400] Manejo del dolor.
  • Actividades de enfermería:
    • Realizar una valoración exhaustiva del dolor que incluya localización, características, duración, frecuencia e intensidad (Escala EVA).
    • Asegurar el cumplimiento de la analgesia pautada.
    • Fomentar medidas de confort postural (evitar el decúbito supino y la sedestación prolongada; priorizar deambulación o decúbito lateral).

 

4. Limitación Funcional.

  • NANDA: [00085] Deterioro de la movilidad física r/c dolor y prescripción de restricción del movimiento m/p limitación de la amplitud de movimientos y alteración de la marcha.
  • NOC: [0208] Movilidad.
  • NIC: [0221] Terapia de ejercicios: deambulación.
  • Actividades de enfermería:
    • Animar al paciente a deambular y permanecer de pie de forma progresiva para evitar la presión directa en la zona sacrocoxígea.
    • Instruir sobre las posturas adecuadas en el descanso (decúbito lateral alternante) para disminuir la tensión en la zona perianal.

 

5. Educación Sanitaria y Autocuidado.

  • NANDA: [00126] Conocimientos deficientes r/c falta de exposición al proceso m/p solicitud de información sobre las rutinas de higiene y recuperación.
  • NOC: [1814] Conocimiento: procedimiento terapéutico.
  • NIC: [5618] Enseñanza: procedimiento/tratamiento.
  • Actividades de enfermería:
    • Instruir al paciente y a la madre sobre cómo realizar la higiene corporal en la ducha, permitiendo el agua corriente sobre la zona y el posterior secado meticuloso sin arrastre.
    • Enseñar al paciente y a la familia a identificar los signos de alarma que requieren valoración médica inmediata (sangrado activo, aumento brusco del dolor, mal olor o fiebre).

 

6. Esfera Psicosocial (Impacto en el Joven).

  • NANDA: [00146] Ansiedad r/c crisis situacional, cambio en el estado de salud y alteración del rol social m/p temor a la eliminación (sentarse en el inodoro), preocupación por manchar/oler e inquietud por la baja laboral y el fútbol.
  • NOC: [1402] Autocontrol de la ansiedad.
  • NIC: [5820] Disminución de la ansiedad.
  • Actividades de enfermería:
    • Animar al paciente a manifestar de forma abierta sus sentimientos, miedos y percepciones respecto a la evolución de la herida y su rol social.
    • Explicar la fisiología de la cicatrización por segunda intención para rebajar las expectativas temporales y disminuir la incertidumbre sobre su vuelta al fútbol y al trabajo de construcción.
    • Asesorar sobre estrategias para la eliminación (uso de laxantes si procede) para disminuir el miedo a tirar de la herida al sentarse en el inodoro.

 

Las actividades de enfermería se han seleccionado tomando como base la Clasificación NIC (7ª ed.), habiendo sido adaptadas e individualizadas algunas de ellas para responder con precisión a las necesidades clínicas específicas del paciente y al contexto de curas por segunda intención. A continuación, desarrollamos el cuidado de la herida.

INTERVENCIÓN DE ENFERMERÍA. CUIDADOS DE LA HERIDA:

Se realiza la cura cada 24 horas observando cada día la mejoría de los bordes, disminuye el eritema y la inflamación. El exudado seroso sigue siendo muy abundante. Se retiran todos los días los dos apósitos de hidrofibra completamente gelificados, no se adhieren a la herida, facilitando una retirada suave. El apósito secundario también se observa manchado a diario en su parte central. Pero no se desprende, el paciente se siente seguro, disminuyendo su ansiedad.

A la semana de la IQ continúa con abundante exudado, gelificando los dos apósitos de hidrofibra pero ya no se observa exudado en el apósito secundario.

El día 9 nos comenta que la tarde anterior tras realizar deposición con gran esfuerzo, notó que manchaba con restos de sangre roja al limpiarse. No se observa sangrado activo, hay restos del sangrado del día anterior. Se comenta con MAP que pauta laxante oral para evitar estreñimiento y esfuerzos derivados. Se refuerzan medidas dietéticas. Se recuerdan signos de alarma por si volviera a sangrar.

A los 15 días de la intervención los bordes no están inflamados ni presentan eritema, el tejido de granulación tiene buen aspecto y color, pero continúa con abundante exudado. Decidimos pasar a curar con apósitos de hidrofibra sin iones Ag.

Se mantiene la misma cura a diario, por el nivel de exudado. La cavidad de la lesión disminuye en diámetro y profundidad pasando a usar sólo un apósito de hidrofibra para la gestión del exudado.

El día 28 tras la intervención, cirugía realiza revisión objetivando una buena evolución. Le realizan una cura seca. No obstante, en la siguiente consulta en el centro de salud, y priorizando la evidencia científica de la Cura en Ambiente Húmedo (CAH) junto con las preferencias del paciente (quien refiere sentirse más limpio y seguro con la hidrofibra y el apósito secundario), decidimos mantener la terapia húmeda optimizando el tamaño de los apósitos. Pasamos a usar un apósito hidrocelular secundario de tamaño pequeño y disminuimos la cantidad de hidrofibra paulatinamente.

Se observa cada día, disminución del exudado y de la cavidad. El día 42 al retirar la hidrofibra, el exudado es ligeramente verdoso y presenta una pequeña zona de tejido hipergranulado en el borde superior.

Ante estos signos, compatibles con una colonización crítica y un retraso local de la cicatrización, se decide reintroducir de nuevo el apósito de hidrofibra con iones Ag. Se mantiene la cura con Ag 8 días. El día 51 tras la IQ, volvemos a usar el apósito de hidrofibra simple.

EVALUACIÓN

Las últimas curas pasaron a realizarse cada 48 horas mejorando la calidad de vida del paciente y disminuyendo el gasto sanitario. El día 56 desde la IQ la zona está prácticamente epitelizada. El día 58 damos el alta de enfermería. Se recuerdan de nuevo los autocuidados que debe de llevar en su vida cotidiana para evitar recidivas.

CONCLUSIÓN

Algunas revisiones recogen que la falta de consenso entre profesionales, la variabilidad del estado del lecho de la herida y la inmensidad de productos existentes en el mercado dificultan el poder establecer un protocolo único para el cuidado del quiste pilonidal post operado2.

Diversos autores apuntan que el tiempo de cicatrización y la infección, es menor con el uso de la cura en ambiente húmedo en comparación con la cura seca2,3.

Otros beneficios que aporta la cura húmeda son; un mejor control del exudado, disminución del dolor, menor número de curas y la mejora de la calidad de vida del paciente2.

Una herida abierta puede tardar en cicatrizar por completo hasta un par de meses produciendo en el paciente angustia y ansiedad. El retraso en la cicatrización de la herida puede suponer una disminución en las relaciones sociales y afectivas del paciente, además de un retraso en la incorporación al mundo laboral3. La herida exuda, duele y puede oler mal lo que afecta a su esfera personal. Además, requiere mucho tiempo de enfermería y recursos materiales, lo que supone un elevado coste económico.

Nuestro paciente siempre mostró su preferencia por este tipo de cura pues se sentía limpio y seguro, disminuyendo su ansiedad ante el miedo al olor o mancharse la ropa con el exudado de la herida, también se sentía más cómodo a la hora de caminar y en su vida diaria, favoreciendo su actividad social temprana.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Cantero Cid R, Fernández Jorde S, Flor Lorente B, Fontanillas Garmilla N, Frias Vargas M, Granja Ortega C, et al. Patología anorrectal para Medicina de Familia y Cirugía General. Madrid: Laboratorios Servier, S.L.; 2023.
  2. Roldán Valenzuela A. Actualización en sinus pilonidal. Úlceras.net. 8 de agosto de 2023. https://ulceras.net.
  3. Morenilla Gandía F. Eficacia de la cura en ambiente húmedo frente a la cura seca en pacientes operados de sinus pilonidal: revisión sistemática. Enferm Dermatol. 2023;17(48).
  4. Hospital Universitario Virgen del Rocío. Guía de cuidados al alta para pacientes intervenidos de quiste pilonidal. Sevilla: Servicio Andaluz de Salud; 2022. https://www.hospitaluvirgendelrocio.es.
  5. NANDA International. Diagnósticos enfermeros: definiciones y clasificación 2021-2023. Herdman TH, Kamitsuru S, Lopes CT, editoras. 12ª ed. Barcelona: Elsevier; 2021.
  6. Moorhead S, Swanson E, Johnson M, Maas ML. Clasificación de Resultados de Enfermería (NOC): Medición de Resultados en Salud. 6ª ed. Barcelona: Elsevier; 2018.
  7. Butcher HK, Bulechek GM, Dochterman JM, Wagner CM. Clasificación de Intervenciones de Enfermería (NIC). 7ª ed. Barcelona: Elsevier; 2018.

 

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