AUTORES
- Ana Laura Jiménez Mendizábal. Diplomada en Trabajo Social. Trabajadora Social en Salud Aragón. Aragón, España.
- Ruth Santamarta Plaza. Diplomada en Trabajo Social. Trabajadora Social en Salud Aragón. Aragón, España.
- Nuria Martínez Artigas. Licenciada en Derecho. Administrativa en Salud Aragón. Aragón, España.
- María Nuria Requeno Jarabo. Médica de Familia. Centro de Salud San José Sur. Zaragoza, Aragón. Aragón, España.
- Sofia Cerdán Gómez. Diplomada en Trabajo Social. Trabajadora Social en Salud Aragón. Aragón, España.
- María Teresa Poyo Pozo. Graduada en Gestión y Administración Pública. Administrativa en Salud Aragón. Aragón, España.
RESUMEN
El sesgo de género en el ámbito sanitario es un problema actual que afecta directamente al bienestar de millones de personas, a la equidad y a la seguridad clínica. La medicina actual, construida históricamente sobre un modelo androcéntrico, tiende a aplicar al cuerpo de las mujeres conclusiones fisiopatológicas basadas exclusivamente en modelos masculinos.
Este artículo analiza cómo esta falta de equidad en la investigación preclínica y clínica se traduce en la práctica real en retrasos diagnósticos, tratamientos insuficientes y prescripciones farmacológicas inadecuadas para la población femenina. Para ello se ha realizado una investigación cualitativa de publicaciones en torno al tema.
PALABRAS CLAVE
Sesgo de género, equidad en salud, factores de sexualidad, ensayos clínicos como asunto, diagnóstico clínico, dimensión social, garantía de la calidad de atención de salud.
ABSTRACT
Gender bias in healthcare is a current problem that directly affects the well-being of millions of people, as well as equity and clinical safety. Modern medicine, historically built on an androcentric model, tends to apply pathophysiological conclusions to women’s bodies based exclusively on male models.
This article analyzes how this lack of equity in preclinical and clinical research translates into real-world practice through diagnostic delays, insufficient treatments, and inappropriate drug prescriptions for women. To this end, a qualitative review of publications on the topic was conducted.
KEY WORDS
Gender bias, health equity, sex factors, clinical trials as topic, clinical diagnosis, social dimension, quality assurance, health care.
DESARROLLO DEL TEMA
El principio fundamental de la medicina basada en la evidencia (MBE) persigue sustentar las decisiones clínicas en fundamentos científicos objetivos, rigurosos y aplicables a todos los pacientes de manera transversal. Sin embargo, ramas como la epidemiología social y la salud pública revelan cómo el género sigue actuando como una barrera invisible pero real que desvirtúa la calidad de la atención sanitaria al paciente.
El sesgo de género en medicina no es una postura teórica; es la diferencia real en el esfuerzo diagnóstico o terapéutico que se realiza ante una misma necesidad de salud, dejándonos llevar por el sexo o los estereotipos socioculturales del paciente.
Este problema nace del androcentrismo médico, un enfoque histórico que ha considerado al cuerpo masculino caucásico de peso medio como la norma biológica universal. Como consecuencia, la anatomía, los cambios endocrinos y los síntomas específicos de las mujeres se han etiquetado a menudo como «atípicos» o «desviaciones de la norma», limitando la precisión de las guías clínicas que utilizamos a diario.
Manifestaciones clínicas del Sesgo de Género:
El Sesgo diagnóstico: infradiagnóstico y retraso terapéutico:
El camino hacia un diagnóstico correcto empieza por cómo escuchamos e interpretamos los síntomas. La evidencia nos advierte de un doble peligro en la atención a las mujeres: la tendencia a restar importancia a sus dolencias físicas graves y la propensión a atribuirlas a causas psicológicas o psiquiátricas sin una justificación sólida.
El ejemplo más claro y preocupante lo encontramos en la cardiopatía isquémica. El infarto agudo de miocardio se asocia habitualmente al dolor opresivo en el pecho que se extiende al brazo izquierdo (el patrón mayoritario en hombres). En cambio, las mujeres suelen manifestar falta de aire, náuseas, cansancio extremo o dolor entre los omóplatos. Utilizar el modelo masculino como la única referencia provoca errores graves en los servicios de urgencias. Con frecuencia, estos síntomas coronarios se confunden con crisis de ansiedad, lo que retrasa una atención vital e incrementa la mortalidad de las pacientes¹.
Estudios recientes confirman que el diagnóstico en las mujeres se retrasa de forma alarmante en cerca de 700 enfermedades si se compara con los hombres². Patologías muy frecuentes en la población femenina, como la endometriosis, la fibromialgia, las enfermedades autoinmunes (como el lupus eritematoso sistémico) y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), acumulan retrasos de entre 4 y 10 años. Este tiempo perdido no solo prolongar un sufrimiento evitable, sino que cronifica los procesos y encarece la atención médica.
El Sesgo en el esfuerzo terapéutico y el manejo del dolor:
La brecha de género en el alivio del dolor (gender pain gap) pone de manifiesto que el sufrimiento físico expresado por las mujeres suele recibir una menor consideración clínica³. Frente a un cuadro de dolor agudo o crónico de causa no aparente, es más probable que a una mujer se le prescriban ansiolíticos o antidepresivos, mientras que a un hombre se le pautan analgésicos y opioides bajo la presunción de que existe una lesión orgánica real. Este abordaje farmacológico inadecuado perpetúa el dolor y genera efectos secundarios innecesarios.
Datos Epidemiológicos y la Brecha de Datos de Género (Gender Data Gap):
Infrarrepresentación en ensayos clínicos y farmacovigilancia:
El origen de este problema se encuentra en la exclusión histórica de las mujeres de los ensayos clínicos. Durante décadas, las agencias reguladoras limitaron la participación de mujeres en edad fértil en las fases iniciales de la investigación de fármacos. Se argumentaba la necesidad de proteger su función reproductiva y el temor a que los cambios del ciclo hormonal alterarán los resultados.
A pesar de los esfuerzos de instituciones como los National Institutes of Health (NIH)⁴ o la European Medicines Agency (EMA)⁵, la desigualdad en los laboratorios sigue siendo evidente:
- Desproporción en ensayos clínicos: Los estudios exclusivos en grupos de hombres superan notablemente a los realizados solo en mujeres (6,1% frente al 3,7% del total de ensayos publicados)⁶.
- Fases Tempranas: En los ensayos de Fase I, diseñados para evaluar la toxicidad y seguridad de un nuevo fármaco, las mujeres representan apenas una cuarta parte de los voluntarios.
- Sesgo Preclínico: En la investigación básica con animales, se siguen utilizando ratones machos en más del 80% de los trabajos sobre neurobionergía o dolor, asumiendo erróneamente que las respuestas celulares serán idénticas en las hembras⁷.
Esta falta de datos específicos tiene consecuencias humanas muy claras: las mujeres sufren una tasa significativamente mayor de reacciones adversas a los medicamentos (RAM). Al diseñar las dosis pensando en el peso y metabolismo masculino, no se tienen en cuenta las diferencias en la función renal, la distribución de grasa corporal o el metabolismo del hígado propios de las mujeres, provocando problemas de sobredosificación oculta.
Impacto Socioeconómico y Años de Vida Saludable (AVS).
El informe del World Economic Forum junto al McKinsey Health Institute⁸ nos ofrece datos muy duros sobre el coste humano de esta desigualdad:
TABLA ANEXO 1.
Repercusión en la población afectada: medical gaslighting:
Las consecuencias del sesgo médico van más allá de las estadísticas corporales; golpean la salud emocional y la dignidad de las pacientes. El concepto de medical gaslighting (o invalidación médica) describe esa dolorosa situación en la que el profesional sanitario atribuye los síntomas físicos graves de una paciente a sus emociones, al estrés o a procesos hormonales considerados «normales».
Esta falta de escucha activa provoca secuelas profundas:
- Indefensión y desconfianza en el sistema: Al sentirse incomprendidas, muchas pacientes crónicas asumen que su dolor no tiene solución, dejan de buscar ayuda médica y solo acuden a los hospitales cuando la enfermedad ya está en una fase avanzada.
- Etiquetado en el historial clínico: Registrar de forma precipitada antecedentes de ansiedad o depresión crea un sesgo de confirmación. Los médicos que consulten ese historial en el futuro tenderán a justificar cualquier síntoma nuevo bajo ese prisma psíquico, frenando la búsqueda de la verdadera causa orgánica.
Propuestas de mejora y reformas estructurales:
Para avanzar hacia una medicina de precisión que sea verdaderamente científica, humana y equitativa, es urgente aplicar cambios profundos en tres áreas clave:
Eje 1: Transformación en las Universidades y Formación Médica:
- Actualización de los planes de estudio: La perspectiva de género y la medicina diferenciada por sexo deben dejar de ser asignaturas optativas. Tienen que integrarse como competencias obligatorias y evaluables en las facultades de Medicina, Enfermería y en los exámenes de especialización sanitaria.
- Formación continua del personal en activo: Es vital diseñar talleres prácticos que ayuden a los profesionales sanitarios a reconocer sus propios sesgos inconscientes y a desmontar los estereotipos que condicionan su práctica diaria en las consultas y urgencias.
Eje 2: Cambios en la Investigación y Regulación de Fármacos:
- Exigir datos separados por sexo: Los organismos públicos de financiación y las revistas científicas de prestigio no deben aceptar estudios que no presenten los resultados de eficacia y seguridad analizados por separado para hombres y mujeres.
- Inclusión real de las mujeres: Facilitar la participación de las mujeres en todas las etapas de la vida (incluyendo el embarazo y la lactancia a través de estudios basados en datos de vida real), poniendo fin a su exclusión sistemática.
Eje 3: Revisión de las Guías de Práctica Clínica (GPC):
- Auditoría de las guías estándar: Las sociedades científicas deben revisar los protocolos actuales para asegurar que recojan con claridad cómo se manifiestan las enfermedades en las mujeres, añadiendo alertas específicas para evitar errores de diagnóstico.
CONCLUSIÓN
El sesgo de género en el ámbito sanitario no es un debate ideológico ni político; es un error metodológico y científico que pone en riesgo la seguridad de las pacientes y debilita la sostenibilidad de nuestros sistemas de salud.
Cuidar de la salud de las mujeres exige dejar atrás el molde universal masculino y comprometernos con una práctica clínica que sea verdaderamente científica, personalizada y humana. Solo si se combina la reforma educativa, una regulación firme en investigación y una mirada autocrítica por parte de los profesionales de la salud, se podrá garantizar el derecho fundamental de todas las personas a recibir una atención sanitaria de máxima calidad.
BIBLIOGRAFÍA
- Woodward M. Cardiovascular Disease and the Gender Gap. Women’s Health (Lond). 2019;15:1745506519875158. doi: 10.1177/1745506519875158.
- Westergaard D, Moseley P, Sørup FKH, Baldi P, Brunak S. Population-wide analysis of differences in disease progression profiles between men and women. Nat Commun. 2019;10(1):666. doi: 10.1038/s41467-019-08475-9.
- Samulowitz A, Gremyr I, Eriksson E, Hensing G. «Brave Men» and «Emotional Women»: A Corporate Literature Review on Gender Bias in Health Care and Gendered Norms in Patients with Chronic Pain. Pain Res Manag. 2018;2018:6358624. doi: 10.1155/2018/6358624.
- National Institutes of Health (NIH). Report on Women’s Health Research [Internet]. Bethesda (MD): NIH; 2024 [citado 21 Jun 2026]. Disponible en: nih.gov
- European Medicines Agency (EMA). Strategy on clinical trials and gender-specific data analysis in drug development [Internet]. Ámsterdam: EMA; 2023 [citado 21 Jun 2026]. Disponible en: europa.eu
- Vlassoff C. Gender differences in health and disease: 25 years later. World Health Popul. 2014;15(3):13-22. doi: 10.12927/whp.2014.23961.
- Criado Perez C. Invisible Women: Data Bias in a World Designed for Men. Nueva York: Abrams Press; 2019. Chapter 11, Medicine: Yentl Syndrome; p. 217-235.
- World Economic Forum, McKinsey Health Institute. Closing the women’s health gap: A $1 trillion opportunity to improve lives and economies [Internet]. Ginebra: World Economic Forum; 2024 [citado 21 Jun 2026]. Disponible en: weforum.org
ANEXOS
TABLA ANEXO 1:
| Parámetro Epidemiológico | Población Femenina | Población Masculina | Impacto / Brecha Relativa |
| Esperanza de vida media | Superior (+3,8 años globales) | Inferior | Paradoja de salud: las mujeres viven más años, pero con peor salud. |
| Tiempo vivido en salud precaria | 10,9 años promedio | 8,0 años promedio | Las mujeres viven un 25% más de tiempo con discapacidad o enfermedad crónica. |
| Pérdida anual de años de salud | 75 millones de años | — | Tiempo de vida saludable que se pierde por diagnósticos tardíos o tratamientos ineficaces. |