Intervención inicial ante el paciente con disnea en el servicio de urgencias: protocolos de asistencia y soporte ventilatorio básico

26 julio 2026

 

AUTORES

  1. Geanina María Dutu. Celador y Pinche. Celador y pinche en Hospital Universitario Miguel Servet. Aragón, España.
  2. María del Mar Figueroa Carrasco. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) y Técnico Superior de Laboratorio Clínico y Biomédico (TEL). TCAE y TEL en Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. Aragón, España.
  3. María Inmaculada Sánchez Pichel. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) y Técnico Superior de Laboratorio Clínico y Biomédico (TEL). TCAE y TEL en Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. Aragón, España.
  4. Celia Romeo Biescas. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. Aragón, España.
  5. Rebeca Quílez Navarrete. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. Aragón, España.
  6. Ewa Sokol Zurek. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. Aragón, España.

 

RESUMEN

Objetivo: Examinar las estrategias de actuación inmediata y soporte ventilatorio primario aplicadas a individuos con compromiso respiratorio agudo en el área de urgencias, identificando las medidas de seguridad y delimitando el papel técnico y logístico del personal TCAE y celador en el equipo multidisciplinar.

Metodología: Se desarrolló una investigación analítica de carácter descriptivo basado en la casuística asistencial de los servicios de emergencias y en una revisión sistemática de las recomendaciones internacionales y guías de práctica clínica vigentes sobre el manejo básico de la vía aérea y oxigenoterapia.

Resultados: La dificultad respiratoria representa una manifestación crítica que compromete de forma directa la estabilidad hemodinámica del enfermo. La aplicación rigurosa del algoritmo estandarizado ABCDE junto con la monitorización de constantes facilita una toma de decisiones ágil. Medidas no farmacológicas como la incorporación postural inmediata (posición de Fowler), el correcto ensamblaje de los equipos de administración de oxígeno y el seguimiento continuo realizado por los TCAE, en estrecha colaboración con las transferencias rápidas y ergonómicas efectuadas por los celadores, reducen sustancialmente los tiempos asistenciales y evitan eventos adversos mayores.

Conclusiones: La estabilización óptima de la insuficiencia respiratoria aguda requiere un flujo de trabajo sincronizado e interdisciplinar. El desempeño coordinado de los estamentos de soporte y auxiliares consolida un entorno clínico seguro, ágil y perfectamente centrado en las necesidades del paciente crítico.

PALABRAS CLAVE

Malestar respiratorio, área de emergencias, fallo ventilatorio, oxigenoterapia, maniobras de soporte, cuidados auxiliares, camillero, protección del enfermo.

ABSTRACT

Objective: To examine the immediate response strategies and primary respiratory support measures applied to individuals with acute respiratory compromise in the emergency department, identifying safety procedures and defining the technical and logistical role of assistant nursing care technicias (ANCTs) and porters within the multidisciplinary team.

Methodology: A descriptive analytical study was conducted based on the case records of emergency services and a systematic review of current international recommendations and clinical practice guidelines on basic airway management and oxygen therapy.

Results: Respiratory distress represents a critical manifestation that directly threatens the hemodynamic stability of the patient. The strict application of the standardized ABCDE algorithm along with vital signs monitoring facilitates agile decision-making. Non-pharmacological measures such as immediate postural elevation (Fowler’s position), proper assembly of oxygen delivery systems, and continuous monitoring by ANCTs, in close coordination with prompt and ergonomic transfers performed by porters, substantially reduce care delivery times and prevent major adverse events.

Conclusions: Optimal stabilization of acute respiratory failure requires a synchronized, interdisciplinary workflow. The coordinated efforts of the support and auxiliary staff create a safe, responsive clinical environment that is fully focused on the needs of the critically ill patient.

KEY WORDS

Respiratory distress, emergency department, ventilatory failure, oxygen therapy, support maneuvers, auxiliary care, porter, patient safety.

INTRODUCCIÓN

La experiencia subjetiva de falta de aire o el esfuerzo ventilatorio ineficaz constituye uno de los motivos de consulta prioritarios y con mayor índice de ingresos en las áreas de emergencias hospitalarias y servicios prehospitalarios1). Esta manifestación clínica, acompañada de una importante carga de angustia y afectación emocional, se caracteriza por una respiración forzada que repercute de forma transversal en todos los grupos de edad, desde pacientes jóvenes hasta la población geriátrica2).

La etiología de este cuadro clínico es sumamente diversa, abarcando desde alteraciones respiratorias leves hasta afecciones sistémicas de alta complejidad que ponen en riesgo inminente la supervivencia del individuo3). En el entorno de la reanimación y la atención al paciente crítico, se asocia frecuentemente a descompensaciones de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), crisis asmáticas graves, insuficiencia cardíaca aguda con edema pulmonar cardiogénico, procesos infecciosos como neumonías parenquimatosas, tromboembolismo pulmonar, shock anafiláctico y disfunciones metabólicas graves4,5.

La valoración inicial del paciente con compromiso respiratorio es una tarea prioritaria para el equipo de salud, dado que la hipoxia tisular tiende a evolucionar rápidamente hacia el fallo multiorgánico o el paro cardiorrespiratorio6. El reconocimiento temprano de los marcadores de deterioro fisiológico permite instaurar de inmediato maniobras terapéuticas de soporte que modifican favorablemente el curso clínico y el pronóstico del afectado3.

En este contexto, la sincronización operativa de todos los estamentos es crucial: facultativos, enfermeros, técnicos auxiliares y celadores configuran una respuesta unificada3,7. Aunque la estrategia diagnóstica y las terapias avanzadas competen a la medicina y la enfermería, el personal TCAE y el celador desempeñan un papel fundamental en la recepción del paciente, la adecuación y suministro de los dispositivos de oxigenoterapia, los cambios posturales terapéuticos y el control de los riesgos físicos en el box de críticos7,8.

OBJETIVOS

Objetivo general

  • Analizar el manejo asistencial inicial del paciente con dificultad respiratoria aguda en el servicio de urgencias, fundamentando la trascendencia de los cuidados básicos y el soporte logístico interdisciplinar.

 

Objetivos específicos

  • Identificar las principales patologías respiratorias y cardiovasculares causantes de disnea aguda en el entorno de urgencias.
  • Describir los componentes esenciales de la evaluación física primaria aplicados al paciente con ventilación ineficaz.
  • Detallar las intervenciones no farmacológicas y los sistemas de oxigenoterapia elemental instaurados en la sala de críticos.
  • Definir las competencias técnicas y de acompañamiento que ejecutan los TCAE y los celadores en el circuito del paciente respiratorio.
  • Valorar el impacto de la comunicación asertiva y el trabajo en equipo en la disminución de errores asistenciales y optimización de tiempos de respuesta.

 

MÉTODO

Se implementó una metodología descriptiva basada en la revisión documental de la literatura científica actual y el análisis de las dinámicas de trabajo reales en un servicio de urgencias hospitalarias. Se examinaron los protocolos clínicos aplicados a personas cuyo motivo de consulta principal estaba ligado al esfuerzo respiratorio de diversa etiología.

El análisis se centró en las intervenciones relacionadas con la clasificación de triaje, la exploración física inicial, la monitorización continua de signos vitales, la optimización postural y el correcto manejo de las fuentes de flujo de oxígeno. Asimismo, se categorizó la aportación del personal TCAE y de los celadores dentro de este flujo organizativo, evaluando su papel en el control de riesgos mecánicos, la ergonomía del paciente y la continuidad de los cuidados.

RESULTADOS

La práctica asistencial demuestra que el abordaje del paciente con disnea debe priorizar la detección rápida de criterios de claudicación ventilatoria. Los signos de alarma clínica que exigen una intervención médica inmediata incluyen taquipnea severa, uso evidente de la musculatura accesoria (tiros intercostales y supraclaviculares), cianosis central o periférica, alteración del estado de conciencia, incapacidad para articular palabras completas, descenso crítico en la saturación de oxígeno e inestabilidad hemodinámica asociada.

El examen clínico inicial se articula bajo el estándar internacional del algoritmo ABCDE, diseñado para la sistematización del enfermo crítico en urgencias. En lo relativo a la vía aérea (A), es indispensable asegurar su permeabilidad, verificando la ausencia de cuerpos extraños o secreciones obstructivas.

Al evaluar la ventilación (B), el enfoque se centra en el patrón respiratorio, la frecuencia por minuto, la expansión torácica y los valores de la pulsioximetría. Entre las medidas de carácter mecánico más efectivas destaca la colocación inmediata del paciente en posición semisentada o Fowler alta. Esta maniobra reduce la presión que ejercen las vísceras abdominales sobre el diafragma, optimiza el volumen residual pulmonar y disminuye el trabajo de los músculos respiratorios, aliviando la sensación de ahogo casi instantáneamente.

Paralelamente, se inicia la administración de oxígeno complementario según indicación médica, regulando la fracción inspirada de oxígeno (FiO2) conforme a la patología de base. La monitorización continua (frecuencia cardíaca, presión arterial, trazado electrocardiográfico y saturación) permite identificar tempranamente cualquier tendencia al deterioro.

Dentro de este esquema asistencial, el personal TCAE realiza funciones operativas y logísticas esenciales:

  • Recepción, primera contención y acomodo del enfermo en el box de paradas o sala de aislamiento.
  • Modificación postural activa para favorecer la expansión del parénquima pulmonar.
  • Preparación y comprobación de los sistemas de aspiración, tomas de oxígeno, mascarillas y caudalímetros.
  • Supervisión conductual y detección de signos indirectos de fatiga muscular o agitación.
  • Colaboración en las maniobras de enfermería y mantenimiento del confort general.

 

Por su parte, las funciones del celador sanitario se concentran en áreas críticas del movimiento y la logística urgente:

  • Movilización ágil y transferencia segura empleando técnicas que eviten la desaturación por esfuerzo.
  • Traslado inmediato a las salas de tomografía o radiología portátil portando sistemas autónomos de oxígeno.
  • Resguardo de la fluidez en los pasillos de críticos para reducir drásticamente los tiempos de respuesta.
  • Soporte físico durante las maniobras que requieran la modificación del eje del paciente.

 

Los datos analizados ratifican que el trabajo sincronizado entre estas categorías profesionales minimiza los tiempos muertos, frena la progresión del fallo respiratorio y eleva los estándares de seguridad clínica.

DISCUSIÓN

La presencia de dificultad respiratoria aguda en los servicios de urgencias representa un síntoma de elevada complejidad cuya severidad clínica obliga a actuar bajo la presunción del peor escenario posible1,3. La literatura científica refrenda de forma contundente que los minutos invertidos en la primera evaluación condicionan de manera directa la supervivencia a corto plazo del enfermo con hipoxemia o hipercapnia6.

La estandarización de los cuidados mediante guías clínicas unificadas, como el empleo generalizado del esquema ABCDE, homogeniza la práctica y actúa como un factor protector que disipa la variabilidad en la atención al paciente crítico3,7. Si bien la oxigenoterapia es la terapia nuclear en este contexto, las investigaciones advierten que su uso debe ser estrictamente controlado; por ejemplo, en pacientes con perfil retenedor crónico de dióxido de carbono (CO2) como los afectos de EPOC, se deben buscar dianas de saturación moderadas para evitar la abolición del estímulo respiratorio central4,6.

Un factor frecuentemente infravalorado es la influencia del estrés ambiental en la mecánica respiratoria. La disnea genera una intensa sensación de muerte inminente, lo que dispara una respuesta adrenérgica que incrementa las demandas tisulares de oxígeno1. En este sentido, intervenciones no farmacológicas dirigidas a calmar al paciente, atenuar la contaminación acústica del box y ofrecer información sencilla y pausada, reducen de manera objetiva la disnea subjetiva2. El personal TCAE, por su proximidad física y permanencia al lado de la camilla, se sitúa en una posición óptima para ejercer esta contención emocional y registrar signos sutiles de fatiga ventilatoria7.

Paralelamente, la labor de los celadores garantiza que la cadena de transporte intrahospitalario no sufra interrupciones que expongan al enfermo a periodos de hipoxia accidental por desabastecimiento de las fuentes portátiles de gas8. La capacitación compartida mediante la simulación de crisis respiratorias y el conocimiento recíproco de las competencias de cada estamento optimizan la coordinación interna, mitigan el riesgo de caídas o extubaciones involuntarias y consolidan una cultura de seguridad centrada plenamente en la protección del individuo2,7.

CONCLUSIONES

La disnea constituye una emergencia clínica de primer orden en urgencias que exige una aproximación rápida y estructurada para neutralizar el riesgo de parada respiratoria inminente.

El reconocimiento precoz de los signos de fatiga muscular, la adopción del patrón postural de Fowler y el inicio correcto del soporte de oxígeno suplementario son intervenciones básicas determinantes en el pronóstico clínico.

Los profesionales TCAE y celadores aportan un valor indispensable dentro del equipo asistencial, encargándose de la preparación logística del box, el bienestar físico, el control postural y la seguridad en los desplazamientos urgentes.

El diseño de protocolos transversales, la comunicación interprofesional fluida y el adiestramiento continuo del personal garantizan un servicio de salud eficiente, coordinado y enfocado en la dignidad y seguridad de la persona en situación crítica.

BIBLIOGRAFÍA

  1. World Health Organization. Clinical management of severe acute respiratory infections. Geneva: WHO; 2020.
  2. Ministerio de Sanidad. Estrategia de Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud 2021-2025. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2021.
  3. Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias. Manual de actuación en urgencias y emergencias. Madrid: SEMES; 2022
  4. Global Initiative for Chronic Obstructive Lung Disease. Global strategy for the diagnosis, management and prevention of COPD. 2024.
  5. Global Initiative for Asthma. Global strategy for asthma management and prevention. 2024.
  6. European Respiratory Society. Acute respiratory failure management guidelines. Eur Respir J. 2023;61(5):2200901.
  7. American Heart Association. Basic Life Support Provider Manual. Dallas: AHA; 2020.
  8. National Institute for Health and Care Excellence. Acute respiratory illness in adults. London: NICE; 2023.

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos