Uso adecuado de los equipos de protección individual en el entorno sanitario: revisión bibliográfica narrativa

27 agosto 2026

 

AUTORES

  1. Yasmina Martínez Cortegoso. TCAE, Complexo Hospitalario Universitario de Pontevedra. España.
  2. Francisca García de Dios Fernández Arroyo. TCAE, Complexo Hospitalario Universitario de Pontevedra. España.
  3. Isabel Sanjorge Maquieira. TCAE, Complexo Hospitalario Universitario de Pontevedra. España.
  4. Silvia Bouzón Domínguez. TCAE, Complexo Hospitalario Universitario de Vigo. España.
  5. Cristina Romero Pampín. TCAE, Complexo Hospitalario Universitario de Pontevedra. España.

RESUMEN

La bioseguridad constituye un elemento esencial en la práctica asistencial, siendo los Equipos de Protección Individual (EPI) una de las principales medidas para prevenir la transmisión de agentes infecciosos en el entorno sanitario. El presente trabajo tuvo como objetivo analizar la evidencia científica disponible sobre el uso adecuado de los EPI, describiendo los equipos más utilizados, los errores más frecuentes durante su utilización y las estrategias propuestas para mejorar su uso por parte de los profesionales sanitarios.

Para ello, se realizó una revisión bibliográfica narrativa mediante la consulta de bases de datos biomédicas y de enfermería. Se seleccionaron publicaciones en español e inglés centradas en el uso de los EPI en el ámbito sanitario. La literatura revisada pone de manifiesto que la elección del equipo debe realizarse en función del riesgo de exposición y del procedimiento asistencial, destacando la importancia de seguir una secuencia correcta tanto en la colocación como en la retirada para minimizar el riesgo de contaminación.

Los resultados evidencian que los errores más habituales incluyen el ajuste inadecuado de la mascarilla, la omisión de la higiene de manos entre los distintos pasos y la retirada incorrecta de la bata, aumentando el riesgo de autocontaminación. Asimismo, la formación continuada, las simulaciones clínicas, la supervisión y la disponibilidad de protocolos accesibles se identifican como estrategias eficaces para mejorar la adherencia al uso correcto de los EPI y reforzar la seguridad de profesionales y pacientes.

PALABRAS CLAVE

Equipos de Protección Individual, bioseguridad, prevención de infecciones y personal sanitario.

ABSTRACT

Biosafety is an essential component of healthcare practice, with Personal Protective Equipment (PPE) representing one of the primary measures for preventing the transmission of infectious agents in healthcare settings. The aim of this study was to analyze the available scientific evidence on the appropriate use of PPE by describing the most commonly used equipment, the most frequent errors during its use, and the strategies proposed to improve its proper use among healthcare professionals.

To achieve this objective, a narrative literature review was conducted using biomedical and nursing databases. Publications in both English and Spanish focusing on the use of PPE in healthcare settings were selected. The reviewed literature indicates that the choice of PPE should be based on the level of exposure risk and the type of healthcare procedure being performed. It also highlights the importance of following the correct sequence for both donning and doffing PPE in order to minimize the risk of contamination.

The findings show that the most common errors include improper mask fitting, failure to perform hand hygiene between the different stages of PPE removal, and incorrect gown removal, all of which increase the risk of self-contamination. In addition, continuous training, clinical simulation, supervision, and the availability of accessible protocols were identified as effective strategies for improving adherence to the correct use of PPE and enhancing the safety of both healthcare professionals and patients.

KEY WORDS

Personal Protective Equipment (PPE), biosafety, infection prevention, and healthcare personnel.

INTRODUCCIÓN

La bioseguridad es un pilar fundamental de la asistencia sanitaria, ya que engloba el conjunto de medidas destinadas a prevenir la transmisión de agentes biológicos y proteger tanto a los profesionales como a los pacientes. La aplicación correcta de estas medidas resulta esencial para reducir el riesgo de infecciones y garantizar una atención segura y de calidad 1.

Entre las principales estrategias de bioseguridad se encuentran los Equipos de Protección Individual (EPI).

El uso correcto de los EPI desempeña un papel clave en la prevención de las infecciones asociadas a la asistencia sanitaria (IRAS), al disminuir la transmisión de microorganismos entre pacientes y profesionales. Esta importancia quedó especialmente reflejada durante la pandemia por COVID-19, que puso de manifiesto la necesidad de disponer de protocolos claros, equipos adecuados y una formación continua para garantizar un uso eficaz de estas medidas de protección1,2.

A pesar de la existencia de recomendaciones y guías de práctica clínica, continúan observándose errores durante la colocación y, especialmente, en la retirada de los EPI. Cuando estas maniobras no se realizan correctamente, aumenta el riesgo de autocontaminación y, en consecuencia, la probabilidad de transmisión de microorganismos2. Por ello, resulta necesario revisar la evidencia científica disponible sobre el uso adecuado de los Equipos de Protección Individual, con el fin de identificar las principales recomendaciones y las estrategias que favorecen una práctica asistencial más segura1.

OBJETIVOS

Objetivo general:

  • Analizar la evidencia científica disponible sobre el uso adecuado de los Equipos de Protección Individual en el entorno sanitario.

Objetivos específicos

  • Describir los tipos de Equipos de Protección Individual más utilizados.
  • Identificar errores frecuentes en colocación y retirada.
  • Analizar estrategias para mejorar la adherencia profesional.

METODOLOGÍA

Se llevó a cabo una revisión bibliográfica narrativa con el objetivo de recopilar y analizar la evidencia científica disponible sobre el uso adecuado de los Equipos de Protección Individual (EPI) en el entorno sanitario.

La pregunta de investigación se formuló siguiendo la estrategia PICO: ¿En los profesionales sanitarios, el uso adecuado de los Equipos de Protección Individual, en comparación con un uso inadecuado o incorrecto, reduce el riesgo de contagio y la aparición de infecciones asociadas a la asistencia sanitaria?

La estructura PICO fue la siguiente:

  • P (Población): profesionales sanitarios.
  • I (Intervención): uso adecuado de los Equipos de Protección Individual.
  • C (Comparación): uso inadecuado o ausencia de una correcta utilización de los EPI.
  • O (Resultado): prevención de infecciones y reducción del riesgo de contagio en el ámbito sanitario.

La búsqueda bibliográfica se realizó en las principales bases de datos biomédicas y de enfermería, entre ellas PubMed, Scopus, CINAHL, SciELO y Dialnet. Para la estrategia de búsqueda se emplearon las palabras clave: «Equipos de Protección Individual, bioseguridad, prevención de infecciones y personal sanitario, junto con sus equivalentes en inglés, combinadas mediante los operadores booleanos AND y OR.

Como criterios de inclusión se seleccionaron artículos publicados en español e inglés durante los últimos 10 años, realizados en el ámbito sanitario y centrados en el uso de los EPI por parte de los profesionales sanitarios. Se excluyeron estudios no relacionados con el personal sanitario, publicaciones duplicadas, documentos sin texto completo disponible y trabajos que no respondían al objetivo de la revisión.

RESULTADOS

Definición:

Equipos de Protección Individual (EPI):

Son dispositivos diseñados para proteger al trabajador frente a riesgos que puedan comprometer su seguridad o su salud durante el desempeño de su actividad. En el ámbito sanitario, los EPI incluyen elementos como guantes, mascarillas, respiradores, gafas de protección, pantallas faciales y batas, cuya utilización adecuada actúa como una barrera frente a la exposición a agentes infecciosos3.

Tipos de Equipos de Protección Individual:

La elección debe realizarse en función del riesgo de exposición, el tipo de procedimiento que se va a realizar y la vía de transmisión del microorganismo.

  • Guantes: Se recomienda su uso cuando exista riesgo de contacto con sangre, fluidos corporales, secreciones, mucosas, piel no íntegra o material potencialmente contaminado. No sustituyen la higiene de manos, que debe realizarse antes de colocarlos y después de retirarlos1,3.
  • Mascarilla quirúrgica. Está indicada para prevenir la transmisión por gotas respiratorias. Se utiliza durante la atención a pacientes con infecciones de transmisión por gotas y también para proteger el campo estéril durante determinados procedimientos. Además, debe ser utilizada por pacientes con síntomas respiratorios cuando sea posible4.
  • Mascarilla filtrante de alta eficiencia (FFP2 o FFP3). Está indicada en situaciones con riesgo de transmisión por vía aérea o cuando se realizan procedimientos que generan aerosoles, como la intubación endotraqueal, la broncoscopia o la aspiración de secreciones. Proporciona un mayor nivel de protección al filtrar partículas de pequeño tamaño2,4.
  • Bata impermeable. Su uso está indicado cuando existe riesgo de salpicaduras o contacto con sangre, fluidos corporales o secreciones que puedan contaminar la ropa o la piel del profesional. Es necesario seleccionar un nivel de impermeabilidad acorde con el procedimiento que se va a realizar y con el riesgo de exposición previsto5.
  • Protección ocular. Las gafas de protección están recomendadas cuando exista posibilidad de salpicaduras o proyecciones de sangre, secreciones o cualquier otro fluido biológico que pueda entrar en contacto con las mucosas oculares1,3.
  • Pantalla facial. Ofrece protección adicional para toda la cara frente a salpicaduras y aerosoles de gran tamaño. La protección facial suele utilizarse como complemento de la mascarilla, sobre todo en aquellos procedimientos que conllevan un elevado riesgo de exposición, ya que actúa como barrera para proteger los ojos y el resto de las mucosas faciales, como la nariz y la boca 6.

La selección del equipo de protección individual (EPI) debe fundamentarse en una evaluación previa del riesgo inherente a cada procedimiento y en las características clínicas del paciente. A partir de esta valoración, se escogerá el equipo que ofrezca el nivel de protección más adecuado para cada circunstancia. Si se usa correctamente junto a medidas básicas como la higiene de manos, es clave para reducir la transmisión de microorganismos y garantizar la seguridad tanto de los profesionales sanitarios como de los pacientes1,5,6.

Secuencia correcta de colocación de los Equipos de Protección Individual:

La colocación de los Equipos de Protección Individual debe realizarse siguiendo un orden establecido para garantizar una protección eficaz y minimizar el riesgo de contaminación cruzada. Antes de iniciar el procedimiento, es imprescindible realizar una correcta higiene de manos, ya que constituye la primera medida para evitar la transmisión de microorganismos3,4.

Una vez realizada la higiene de manos, se coloca la bata, asegurándose de que cubra completamente la ropa y quede correctamente ajustada. A continuación, se coloca la mascarilla, verificando que se adapte adecuadamente al rostro para ofrecer el nivel de protección requerido. A continuación, se colocan las gafas de protección o la pantalla facial para proteger los ojos frente a posibles salpicaduras o aerosoles… Finalmente, se colocan los guantes, cubriendo el puño de la bata para evitar que queden zonas de piel expuestas2,4,5,6.

Respetar este orden reduce el riesgo de contaminación cruzada y garantiza una protección eficaz durante la asistencia sanitaria1,3.

Secuencia correcta de retirada de los Equipos de Protección Individual:

La retirada de los Equipos de Protección Individual es considerada el momento de mayor riesgo de autocontaminación, ya que la superficie externa de los EPI puede estar contaminada tras la atención al paciente. Por este motivo, es fundamental seguir una secuencia ordenada que minimice el contacto con las zonas potencialmente contaminadas 2,5,6.

El procedimiento comienza con la retirada de los guantes, al ser el elemento con mayor probabilidad de contaminación, seguida de una higiene de manos. Seguidamente, se retira la protección ocular (gafas de seguridad o pantalla facial). A continuación, se quita la bata procurando no tocar su superficie externa para evitar la contaminación 3. Por último, se retira la mascarilla manipulándola exclusivamente por las cintas o bandas de sujeción, evitando el contacto con la parte frontal. Al terminar, realizar higiene de manos4,5,6.

Respetar esta secuencia reduce el riesgo de autocontaminación y favorece una retirada segura de los EPI1.

Errores frecuentes en el uso de los Equipos de Protección Individual:

La evidencia científica muestra que muchos de los fallos relacionados con los Equipos de Protección Individual se deben a una utilización incorrecta más que a la falta de disponibilidad del material. Estos errores pueden comprometer la seguridad del profesional y aumentar el riesgo de transmisión de microorganismos2,4,6.

Uno de los errores más habituales es no ajustar correctamente la mascarilla, lo que disminuye su capacidad de protección. También es frecuente tocarse la cara con los guantes contaminados, favoreciendo la autocontaminación de las mucosas1,5.

Otro fallo común es la retirada inadecuada de la bata, especialmente cuando se manipula su superficie externa contaminada. No realizar la higiene de manos entre las diferentes etapas de la retirada de los equipos de protección individual (EPI) aumenta el riesgo de transferencia y propagación de microorganismos2,5,6.

Por último, diversos estudios señalan el uso innecesario de Equipos de Protección Individual en situaciones en las que no están indicados. Además de incrementar el consumo de recursos, esta práctica puede generar una falsa sensación de seguridad y disminuir el cumplimiento de otras medidas básicas de prevención, como la higiene de manos3,4.

Estrategias de mejora:

La literatura revisada destaca que la formación continuada es una de las medidas más eficaces para mejorar el uso de los Equipos de Protección Individual y reducir los errores durante su utilización. En este sentido, la formación práctica periódica permite reforzar los conocimientos y mantener las habilidades necesarias para la correcta colocación y retirada de los EPI1,3,4,5.

Las simulaciones clínicas constituyen otra herramienta de gran utilidad, ya que ofrecen la posibilidad de entrenar en un entorno seguro situaciones de riesgo similares a la práctica asistencial real. Del mismo modo, la supervisión por parte de profesionales experimentados favorece la detección y corrección de errores antes de que puedan comprometer la seguridad2,6.

La disponibilidad de protocolos visibles en las unidades asistenciales, mediante carteles o infografías con la secuencia correcta de uso de los EPI, facilita el cumplimiento de las recomendaciones y actúa como recordatorio durante la práctica clínica3,5,6.

CONCLUSIONES

La evidencia científica revisada confirma que los Equipos de Protección Individual son una herramienta fundamental para prevenir la transmisión de infecciones en el entorno sanitario, siempre que su selección y utilización se adapten al riesgo de exposición existente. Se identificó que los EPI más utilizados son los guantes, las mascarillas, las batas, la protección ocular y las pantallas faciales, cada uno con indicaciones específicas según el procedimiento asistencial y el mecanismo de transmisión del agente infeccioso.

Asimismo, la revisión pone de manifiesto que los errores durante la colocación y, especialmente, la retirada de los EPI, junto con una higiene de manos insuficiente, incrementan el riesgo de autocontaminación y de transmisión de microorganismos.

Por último, la formación continuada, las simulaciones clínicas, la supervisión y la disponibilidad de protocolos accesibles se identifican como estrategias eficaces para mejorar la adherencia de los profesionales al uso correcto de los EPI y fortalecer la seguridad en la práctica asistencial.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Ministerio de Sanidad. Precauciones estándar y precauciones basadas en los mecanismos de transmisión de microorganismos para la prevención de las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2024. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/
  2. Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST). Guía técnica para la utilización por los trabajadores de equipos de protección individual. Madrid: INSST; 2024. Disponible en: https://www.insst.es/
  3. World Health Organization. Infection prevention and control in the context of COVID-19: a guideline. Geneva: World Health Organization; 2023. Disponible en: https://www.who.int/publications/i/item/WHO-2019-nCoV-IPC-guideline-2023.4
  4. Verbeek JH, Rajamaki B, Ijaz S, Tikka C, Ruotsalainen JH, Edmond MB, et al. Personal protective equipment for preventing highly infectious diseases due to exposure to contaminated body fluids in healthcare staff. Cochrane Database Syst Rev. 2024;2:CD011621.
  5. Fernández Moreno I, Almendral González A, et al. Organización, formación y liderazgo de las enfermeras de prevención y control de infecciones en hospitales españoles: estudio descriptivo transversal. Rev Esp Salud Pública. 2025;99: e202512082. Disponible en: https://ojs.sanidad.gob.es/index.php/resp/article/view/1120
  6. Espinoza-Fernández MB, Godoy-Alarcón N, Mondaca-Baeza M, et al. Factores asociados al uso del equip de protección personal en el contexto intrahospitalario durante la COVID-19. Enferm Univ. 2023;20(4):1-12. Disponible en: https://revista-enfermeria.unam.mx/ojs/index.php/enfermeriauniversitaria/article/view/1162

 

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