Manejo y cuidados del paciente con cáncer terminal y sus familiares

7 agosto 2026

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.43.13.001

 

AUTORES

  1. Cristina del Castillo Gómez. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio de Urgencias, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
  2. Gloria López Valverde. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio de Urgencias, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
  3. María Luisa Pereira Balboa. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio de Geriatría, Hospital General Militar de Defensa «Orad y Gajías», Zaragoza. España.
  4. Pablo Jesús Mera Varela. Graduado en Enfermería. Enfermero en el Servicio de Cardiología, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
  5. Rosalía Martínez Giménez. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio de Urgencias, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
  6. Belén Clemente García. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio de Radiología, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.

 

RESUMEN

El cáncer terminal representa una etapa avanzada e irreversible de la enfermedad, en la cual el tratamiento curativo ya no es viable. En este contexto, los cuidados paliativos cobran un pilar fundamental para preservar la calidad de vida del paciente y brindar un soporte integral a sus familiares. Este artículo analiza de manera profunda los aspectos clínicos, emocionales y éticos involucrados en la atención del enfermo oncológico en fase terminal, enfatizando la importancia de un enfoque multidisciplinario y de un sólido acompañamiento psicosocial orientado al núcleo familiar. El control sintomático exhaustivo, con especial prioridad en el manejo del dolor a través de esquemas analgésicos adaptados, resulta clave para mitigar el sufrimiento físico. Asimismo, la intervención del equipo de salud busca reducir los niveles de ansiedad y sobrecarga en los cuidadores principales, disminuyendo significativamente el riesgo de claudicación y la aparición de un duelo patológico posterior. En conclusión, el abordaje del paciente oncológico terminal exige una práctica humanizada y ética que priorice la dignidad en el proceso de morir.

PALABRAS CLAVE

Cáncer, cuidados paliativos, familia, sistema de apoyo psicosocial, fase terminal, confort.

ABSTRACT

Terminal cancer represents an advanced and irreversible stage of the disease, in which curative treatment is no longer viable. In this context, palliative care plays a fundamental role in preserving the patient’s quality of life and providing comprehensive support to their families. This article provides a profound analysis of the clinical, emotional, and ethical aspects involved in the care of oncological patients in the terminal phase, emphasizing the importance of a multidisciplinary approach and a solid psychosocial accompaniment oriented toward the family environment. Exhaustive symptom control, with special priority on pain management through tailored analgesic regimens, is key to mitigating physical suffering. Likewise, the health team’s intervention seeks to reduce anxiety and burnout levels in primary caregivers, significantly decreasing the risk of family breakdown and the subsequent development of pathological grief. In conclusion, the management of terminal cancer patients demands a humanized and ethical practice that prioritizes dignity in the dying process.

KEY WORDS

Cancer, palliative care, family, psychosocial support systems, terminal phase, comfort.

DESARROLLO DEL TEMA

El cáncer continúa siendo una de las principales causas de morbimortalidad a nivel mundial, planteando desafíos complejos para los sistemas sanitarios. Cuando la patología oncológica progresa de manera irreversible hacia una fase terminal, caracterizada por la ausencia de respuesta a tratamientos específicos y un pronóstico de vida limitado, el objetivo de la praxis médica experimenta una transformación radical. En este punto, se desplaza por completo el intento curativo o de prolongación artificial de la supervivencia para focalizar todos los esfuerzos en la provisión estricta de confort, alivio sintomático, dignidad y un acompañamiento clínico humanizado1. En este escenario de extrema vulnerabilidad, el objeto de los cuidados de salud no se restringe únicamente al enfermo de forma aislada, sino que engloba de manera directa a su núcleo familiar, el cual coexiste con el sufrimiento del paciente y experimenta una intensa desestabilización emocional, social y, en ocasiones, económica.

Definición y alcance de los cuidados paliativos:

Los cuidados paliativos son definidos por la Organización Mundial de la Salud como un modelo de atención integral destinado a mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias cuando se enfrentan a problemas asociados con enfermedades potencialmente mortales, logrando su cometido a través de la prevención y el alivio del sufrimiento2. Esta disciplina no se limita al tramo final, sino que incluye el control de síntomas físicos complejos como el dolor, la disnea y la astenia pronunciada, sin descuidar el abordaje de las esferas psicológica, social y espiritual del individuo. Dentro de esto, el manejo del dolor se erige como la prioridad absoluta en la etapa terminal; para ello, la aplicación sistemática de la escala analgésica de la OMS y el uso optimizado de opioides potentes constituyen herramientas esenciales para neutralizar el sufrimiento físico3.

El papel del equipo interdisciplinar en la continuidad del cuidado:

La complejidad multidimensional que acompaña al paciente con cáncer terminal requiere obligatoriamente la intervención coordinada de un equipo interdisciplinario que agrupe a médicos, enfermeros, psicólogos y trabajadores sociales, idealmente especializados en la práctica paliativa. La evidencia cualitativa demuestra que esta cooperación estrecha permite una atención personalizada, holística y centrada en el paciente y su familia, incluso más allá del alta hospitalaria4.

La enfermería, en este sentido, ejerce un rol coordinador crítico mediante la monitorización constante del confort del paciente, la administración rigurosa de la terapia y la prevención de complicaciones secundarias como las úlceras por presión. Más allá de estas competencias técnico-clínicas, el equipo en su conjunto se constituye como un canal de comunicación asertivo, empático y honesto. Esta labor comunicativa es crucial para orientar la toma de decisiones complejas en momentos de crisis, ayudar a clarificar las expectativas reales de la evolución clínica, amortiguar el impacto de las malas noticias y salvaguardar en todo momento el principio de autonomía, asegurando que los deseos y valores del enfermo guíen el plan terapéutico.

Estrategias de soporte para la familia y los cuidadores principales:

Los familiares directos, y de manera muy particular aquellos que asumen el rol de cuidadores primarios, se ven expuestos a una sobrecarga física y emocional extrema que suele traducirse en niveles elevados de estrés, ansiedad, fatiga crónica y sintomatología depresiva5. Si el equipo asistencial no interviene a tiempo, este desgaste puede conducir a la claudicación familiar, un fenómeno en el cual el entorno se vuelve incapaz de sostener los cuidados básicos del enfermo en el domicilio.

Por consiguiente, resulta indispensable que el plan de cuidados paliativos incluya intervenciones específicas de soporte para los cuidadores, estructuradas en tres ejes operativos: contención psicológica especializada para canalizar la angustia y el miedo a la pérdida; psicoeducación y asesoramiento práctico continuo sobre la movilización segura del paciente, la higiene y la correcta interpretación de los signos de confort; y la activación de recursos sociales de respiro para prevenir el agotamiento físico. La literatura científica actual corrobora de forma sólida que la inclusión activa y bien guiada de la familia en la planificación de los cuidados paliativos mejora la experiencia global de la transición y reduce drásticamente la incidencia de duelos patológicos6.

Dilemas éticos y toma de decisiones al final de la vida:

La toma de decisiones en este periodo debe pivotar sobre el respeto irrestricto a la autonomía del enfermo y el estricto cumplimiento de los documentos de voluntades anticipadas, regulando la conveniencia o futilidad de determinadas intervenciones invasivas7. En aquellos escenarios complejos donde los síntomas se tornan completamente refractarios a los tratamientos convencionales, la sedación paliativa se consolida como una maniobra médica legítima y compasiva para mitigar el sufrimiento, debiendo ser aplicada siempre bajo una rigurosa evaluación clínica y bajo estrictos criterios bioéticos8.

CONCLUSIÓN

El manejo integral del paciente afectado por un cáncer en fase terminal exige la articulación de un modelo de atención profundamente humanizado, ético y cohesionado, cuyo norte sea la preservación de la calidad de vida, el alivio del dolor y el respeto a la dignidad intrínseca de la persona en sus últimos días. La participación activa de un equipo interdisciplinar especializado y el despliegue de redes de acompañamiento psicosocial dirigidas a los familiares no son elementos accesorios, sino componentes esenciales e indispensables para transitar esta etapa con eficacia clínica y compasión. Finalmente, se hace evidente la necesidad de invertir recursos en la formación especializada de los profesionales sanitarios y en el robustecimiento de los programas de apoyo al cuidador como ejes clave para transformar la atención al final de la vida.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Ferrell BR, Twaddle ML, Melnick A, Meier DE. National consensus project clinical practice guidelines for quality palliative care guidelines, 4th edition. J Palliat Med. 2018;21(12):1684-1689.
  2. World Health Organization. WHO Definition of Palliative Care [Internet]. Geneva: WHO; 2020 [citado 10 abr 2025]. Disponible en: https://www.who.int/cancer/palliative/definition/en/
  3. Wiffen PJ, Wee B, Moore RA. Oral morphine for cancer pain. Cochrane Database Syst Rev. 2016;2016(4):CD003868.
  4. Cruz C, Querido A, Pedrosa VV. Perceptions and Practices of Interdisciplinary Action in an Intra-Hospital Support Team for Palliative Care: A Qualitative Study. Healthcare (Basel). 2025;13(10):1179.
  5. Hudson PL, Thomas K, Trauer T, Remedios C, Clarke D. Psychological and social profile of family caregivers on commencement of palliative care. J Pain Symptom Manage. 2011;41(3):522-534.
  6. Aoun SM, Kristjanson LJ, Currow DC, Hudson PL. Caregiving for the terminally ill: at what cost? Palliat Med. 2005;19(7):551-555.
  7. Karnik S, Kanekar A. Ethical Issues Surrounding End-of-Life Care: A Narrative Review. Healthcare (Basel). 2016;4(2):24.
  8. Cherny NI, Radbruch L; European Association for Palliative Care (EAPC). European Association for Palliative Care (EAPC) recommended framework for the use of sedation in palliative care. Palliat Med. 2009;23(7):581-593.

 

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