Hipotiroidismo

27 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Lucía Romeo Arnal. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón, Zaragoza, España.
  2. Joan Marín Egea. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
  3. Marta Fernández Marín. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
  4. Javier Sierra Cremallé. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón, Zaragoza, España.
  5. Diego Moliner Manada. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
  6. Aroa Calvo Sanjuan. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.

RESUMEN

El hipotiroidismo es un trastorno endocrino producido por una disminución de la producción o acción de las hormonas tiroideas3. Su diagnóstico se basa en la valoración clínica y en el estudio de la función tiroidea, donde la hormona estimulante de la tiroides (TSH) y la tiroxina libre (T4L) desempeñan un papel fundamental2,4.

En el hipotiroidismo primario, la alteración de la glándula tiroides provoca una disminución de las hormonas tiroideas y una elevación compensatoria de la TSH3. El hipotiroidismo subclínico se caracteriza por una TSH elevada con concentraciones de T4L dentro del intervalo de referencia y puede ser asintomático2.

El estudio de TSH y T4 permite diferenciar alteraciones primarias de aquellas de origen central y valorar la evolución de la enfermedad2,4. En el recién nacido, la determinación de TSH constituye además una herramienta esencial para el cribado del hipotiroidismo congénito, cuyo diagnóstico y tratamiento precoz son fundamentales para prevenir alteraciones del desarrollo neurológico1.

Durante el embarazo se producen cambios fisiológicos en el eje tiroideo que modifican la interpretación de las pruebas de función tiroidea, por lo que se recomienda utilizar valores de referencia adaptados a cada trimestre cuando estén disponibles5.

PALABRAS CLAVE

Hipotiroidismo, hormona estimulante de la tiroides, tiroxina, pruebas de función tiroidea, hipotiroidismo subclínico.

ABSTRACT

Hypothyroidism is an endocrine disorder caused by reduced production or action of thyroid hormones3. Its diagnosis is based on clinical assessment and thyroid function testing, in which thyroid-stimulating hormone (TSH) and free thyroxine (FT4) play a fundamental role2,4.

In primary hypothyroidism, thyroid gland dysfunction leads to reduced thyroid hormone concentrations and compensatory elevation of TSH3. Subclinical hypothyroidism is characterized by elevated TSH with FT4 concentrations within the reference range and may be asymptomatic2.

TSH and FT4 testing helps distinguish primary thyroid dysfunction from central disorders and allows disease monitoring2,4. In newborns, TSH measurement is also an essential tool for congenital hypothyroidism screening, since early diagnosis and treatment are crucial to prevent neurological developmental impairment1.

Pregnancy produces physiological changes in thyroid function that affect the interpretation of thyroid tests; therefore, trimester-specific reference ranges are recommended when available5.

KEY WORDS

Hypothyroidism, thyroid-stimulating hormone, thyroxine, thyroid function tests, hypothyroidism, subclinical.

INTRODUCCIÓN

El hipotiroidismo constituye una alteración endocrina caracterizada por una producción insuficiente de hormonas tiroideas. Estas hormonas participan en numerosos procesos metabólicos y son necesarias para el funcionamiento adecuado de diferentes órganos y tejidos. La alteración puede originarse en la propia glándula tiroides o, con menor frecuencia, en estructuras centrales encargadas de regular su actividad3.

El eje hipotálamo-hipófisis-tiroides mantiene la producción hormonal mediante un mecanismo de retroalimentación. La hormona liberadora de tirotropina estimula la secreción hipofisaria de TSH, que a su vez favorece la síntesis y liberación de T4 y T3 por la glándula tiroides. Cuando disminuyen las hormonas tiroideas, aumenta la secreción de TSH en las formas primarias, por lo que esta hormona se convierte en el principal parámetro analítico para su detección3,4.

La importancia de las pruebas de laboratorio es especialmente evidente en el hipotiroidismo subclínico. Esta puede presentar pocos síntomas o ninguno y se identifica fundamentalmente mediante alteraciones bioquímicas, con elevación de TSH y T4L normal. Por este motivo, la interpretación correcta de los resultados analíticos debe realizarse teniendo en cuenta la edad, el contexto clínico y las características individuales del paciente2.

El hipotiroidismo congénito requiere una consideración especial. La enfermedad puede producir alteraciones importantes del desarrollo neurológico si no se diagnostica y trata precozmente, por lo que los programas de cribado neonatal permiten identificar a los recién nacidos afectados antes de que aparezcan manifestaciones clínicas evidentes1.

En el embarazo, la función tiroidea experimenta modificaciones fisiológicas y las necesidades hormonales aumentan, lo que puede alterar los valores de TSH y T4. Por ello, el diagnóstico debe realizarse utilizando criterios adaptados a esta situación y valorando los resultados según el trimestre de gestación5.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión bibliográfica narrativa a partir de las publicaciones científicas sobre hipotiroidismo. Se seleccionaron trabajos que abordaban el diagnóstico, las pruebas de laboratorio, el hipotiroidismo subclínico, el hipotiroidismo congénito, el tratamiento y las modificaciones de la función tiroidea durante el embarazo. Se han priorizado los datos relacionados con el diagnóstico y seguimiento bioquímico.

RESULTADOS

El diagnóstico del hipotiroidismo se fundamenta en la combinación de la valoración clínica y las pruebas de función tiroidea3. Entre las determinaciones disponibles, la TSH y la T4L son las de mayor utilidad para establecer el diagnóstico y orientar el origen de la alteración2,4.

En el hipotiroidismo primario, la disminución de la producción de hormonas tiroideas por la glándula provoca una elevación de la TSH debido al mecanismo de retroalimentación del eje tiroideo. Por este motivo, una TSH elevada junto con una T4L disminuida es un patrón compatible con hipotiroidismo primario manifiesto3,4.

En cambio, el hipotiroidismo subclínico se caracteriza por una concentración de TSH superior al intervalo de referencia con una T4L que permanece dentro de los valores considerados normales. Esta situación puede no producir síntomas claros, aunque algunos pacientes presentan manifestaciones inespecíficas. La tirotropina constituye en estos casos el marcador fundamental para el diagnóstico y seguimiento2.

La interpretación de una TSH elevada debe realizarse de manera individualizada. Los valores pueden verse influenciados por la edad y por diferentes circunstancias clínicas, por lo que no siempre resulta adecuado aplicar un único punto de corte a toda la población2. Además, la presencia de enfermedades concomitantes y determinados tratamientos puede modificar los resultados de las pruebas tiroideas4.

En las alteraciones de origen central, la relación entre TSH y T4 cambia respecto al hipotiroidismo primario. Cuando la hipófisis o el hipotálamo están afectados, la TSH puede encontrarse baja, normal o presentar una respuesta inadecuada en relación con una T4L disminuida. Por ello, una TSH aparentemente normal no permite descartar una alteración tiroidea central cuando existe sospecha clínica3,4.

La T4 constituye una medida importante para valorar la disponibilidad de hormona tiroidea circulante. La determinación de T4L permite valorar la fracción hormonal disponible para los tejidos y resulta especialmente útil para confirmar la repercusión funcional de una alteración de la TSH4. La combinación de ambas determinaciones ofrece una visión más completa de la función tiroidea.

En el ámbito del laboratorio, la selección de las pruebas debe adaptarse a la situación clínica. La TSH suele utilizarse como prueba inicial en la evaluación del hipotiroidismo primario, mientras que la T4L aporta información adicional cuando la TSH está alterada o existe sospecha de una disfunción central2,4. La interpretación conjunta evita considerar un valor aislado fuera de contexto.

El hipotiroidismo congénito constituye una situación en la que el laboratorio desempeña un papel esencial. Los programas de cribado neonatal utilizan la determinación de TSH en sangre obtenida mediante una muestra de papel filtro para identificar a los recién nacidos con riesgo de presentar la enfermedad. En Chile, el programa nacional de cribado emplea la TSH como determinación principal y los resultados positivos deben confirmarse mediante una muestra de sangre venosa1.

El cribado neonatal permite detectar la enfermedad antes de que se desarrollen las manifestaciones clínicas más evidentes. Sin embargo, existen situaciones que pueden producir resultados falsamente negativos, especialmente algunas formas de hipotiroidismo central, la hipotiroxinemia y determinadas alteraciones propias del recién nacido prematuro. Por este motivo, la sospecha clínica continúa siendo importante incluso cuando el resultado del cribado inicial ha sido negativo1.

En el recién nacido, la edad gestacional también debe tenerse en cuenta al interpretar la TSH. Los recién nacidos prematuros pueden presentar una elevación más tardía de esta hormona debido a la inmadurez del eje hipotálamo-hipófisis-tiroides, lo que puede dificultar la detección mediante una única determinación. Por esta razón, determinados grupos de riesgo requieren controles adicionales1.

El hipotiroidismo subclínico en el adulto constituye otra situación en la que la interpretación de la TSH tiene especial relevancia. Se trata generalmente de una alteración bioquímica que puede asociarse a repercusiones metabólicas y cardiovasculares y que, en algunos pacientes, puede evolucionar hacia un hipotiroidismo primario. No obstante, la decisión de iniciar tratamiento debe individualizarse según la concentración de TSH, la edad, los síntomas, la presencia de anticuerpos y otros factores clínicos2.

La levotiroxina es el tratamiento sustitutivo de elección y la dosis debe individualizarse. La TSH se utiliza para valorar la respuesta al tratamiento y ajustar la dosis en el hipotiroidismo primario3,4.

El seguimiento analítico resulta especialmente importante porque pequeños cambios en la dosis de levotiroxina pueden modificar de manera significativa las concentraciones de TSH. La reevaluación debe realizarse después del tiempo suficiente para alcanzar un nuevo equilibrio hormonal y permitir una valoración adecuada de la respuesta al tratamiento3.

Existen diferentes factores que pueden modificar las necesidades de levotiroxina, entre ellos la edad, el peso, la gravedad y duración del hipotiroidismo, el embarazo, las enfermedades cardíacas, la malabsorción y determinados tratamientos concomitantes. Algunas sustancias también pueden disminuir la absorción de la levotiroxina o modificar el metabolismo y transporte de las hormonas tiroideas3,4.

Durante el embarazo, la interpretación de TSH y T4 requiere una atención especial. Las modificaciones fisiológicas propias de la gestación pueden alterar las concentraciones hormonales y dificultar la utilización de intervalos de referencia generales. En las mujeres embarazadas, el hipotiroidismo clínico y el subclínico presentan prevalencias diferentes y pueden asociarse a consecuencias para la madre y el feto, por lo que el diagnóstico y seguimiento adquieren especial importancia5.

Los cambios durante el embarazo hacen recomendable disponer de valores de referencia específicos para cada trimestre y para la población estudiada. La TSH continúa siendo un parámetro fundamental, pero debe interpretarse junto con la T4L y con el contexto gestacional. El tratamiento suele basarse en levotiroxina y requiere seguimiento de la función tiroidea para mantener concentraciones adecuadas durante la gestación5.

Desde el punto de vista del laboratorio, la correcta interpretación de TSH y T4 permite diferenciar patrones compatibles con hipotiroidismo primario, subclínico o central y facilita el seguimiento terapéutico2,4. En situaciones especiales como el período neonatal y el embarazo, los resultados deben analizarse utilizando criterios adaptados a las características fisiológicas de cada etapa1,5.

DISCUSIÓN

La TSH y la T4 constituyen herramientas fundamentales para el estudio de la función tiroidea2-4. La TSH destaca como marcador principal del hipotiroidismo primario, mientras que la T4L permite determinar si la alteración bioquímica se acompaña de una reducción efectiva de la hormona tiroidea circulante3,4.

El hipotiroidismo subclínico demuestra la importancia de interpretar conjuntamente ambas determinaciones, ya que una TSH elevada no implica necesariamente que exista una disminución de T4L. Esta diferenciación tiene consecuencias clínicas, puesto que no todos los pacientes con hipotiroidismo subclínico requieren tratamiento inmediato2.

El cribado neonatal pone de manifiesto la utilidad de la TSH como herramienta de detección precoz. Aunque los programas de cribado han permitido disminuir las consecuencias neurológicas del hipotiroidismo congénito, existen formas que pueden no detectarse mediante una estrategia basada únicamente en TSH, por lo que la valoración clínica continúa siendo necesaria en determinados casos1.

Durante el embarazo, la interpretación de las pruebas tiroideas es más compleja debido a los cambios fisiológicos propios de la gestación. La utilización de valores de referencia específicos por trimestre puede mejorar la identificación de alteraciones y evitar diagnósticos incorrectos derivados de aplicar rangos generales5.

En conjunto, las pruebas de laboratorio deben interpretarse siempre dentro del contexto clínico. La utilización aislada de una cifra de TSH o T4 puede conducir a errores, especialmente en pacientes con alteraciones centrales, embarazo, prematuridad o enfermedades concomitantes2-5.

CONCLUSIONES

La TSH y la T4L son determinaciones esenciales para el diagnóstico y seguimiento del hipotiroidismo2-4.

En el hipotiroidismo primario, la elevación de TSH acompañada de una disminución de T4L es característica de enfermedad manifiesta, mientras que la elevación de TSH con T4L normal corresponde al patrón bioquímico del hipotiroidismo subclínico2,3.

El cribado neonatal mediante TSH permite detectar precozmente gran parte de los casos de hipotiroidismo congénito y facilita el inicio temprano del tratamiento1.

La interpretación de las pruebas tiroideas debe adaptarse a situaciones especiales como la prematuridad y el embarazo, en las que pueden ser necesarios criterios y valores de referencia específicos1,5.

El seguimiento de la función tiroidea mediante TSH y T4L permite valorar la respuesta al tratamiento con levotiroxina y ajustar la dosis de manera individualizada3,4.

BIBLIOGRAFÍA

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  6. Alvarado Rodríguez VL, Fonseca Figueroa JD, Morales Vindas V. Hipotiroidismo durante el embarazo: revisión bibliográfica. Revista Ciencia y Salud. 2021;5(2):4-14.
  7. https://revistacienciaysalud.ac.cr/ojs/index.php/cienciaysalud/article/view/245

 

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