AUTORES
- Javier Sierra Cremallé. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón, Zaragoza, España.
- Marta Fernández Marín. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
- Lucía Romeo Arnal. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón, Zaragoza, España.
- Diego Moliner Manada. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
- Aroa Calvo Sanjuan. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
- Joan Marín Egea. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
RESUMEN
La enfermedad renal crónica constituye un importante problema de salud y puede permanecer asintomática durante las primeras fases. El laboratorio clínico desempeña un papel fundamental en su detección, clasificación y seguimiento mediante el análisis de sangre y orina. La creatinina sérica permite estimar la tasa de filtración glomerular, mientras que la albuminuria proporciona información sobre el daño renal y el riesgo de progresión. La cistatina C puede utilizarse junto con la creatinina para mejorar la estimación de la función renal en determinadas situaciones. Las recomendaciones actuales destacan la importancia de emplear métodos analíticos estandarizados y de interpretar conjuntamente la tasa de filtración glomerular estimada y la relación albúmina-creatinina urinaria. Este trabajo revisa las principales pruebas de laboratorio empleadas en la evaluación de la enfermedad renal crónica y su utilidad en la práctica del laboratorio clínico.
PALABRAS CLAVE
Insuficiencia renal crónica, creatinina, cistatina C, albúmina urinaria, tasa de filtración glomerular.
ABSTRACT
Chronic kidney disease is an important health problem and may remain asymptomatic during its early stages. The clinical laboratory plays a central role in its detection, classification, and monitoring through blood and urine testing. Serum creatinine is used to estimate glomerular filtration rate, while albuminuria provides information about kidney damage and progression risk. Cystatin C can be combined with creatinine to improve estimation of kidney function in selected situations. Current recommendations emphasize the use of standardized analytical methods and the combined interpretation of estimated glomerular filtration rate and urinary albumin-to-creatinine ratio. This article reviews the main laboratory tests used in the evaluation of chronic kidney disease and their usefulness in clinical laboratory practice.
KEY WORDS
Renal insufficiency, chronic, creatinine, cystatin C, albuminuria, glomerular filtration rate.
DESARROLLO DEL TEMA
El objetivo de este artículo monográfico es revisar las principales pruebas de laboratorio utilizadas en el diagnóstico y seguimiento de la enfermedad renal crónica, centrándose en la creatinina, la cistatina C, la estimación de la tasa de filtración glomerular y la albuminuria.
La enfermedad renal crónica (ERC) se define por la presencia de alteraciones de la estructura o función renal durante un periodo mínimo de tres meses. Su importancia clínica se relaciona con la progresión de la enfermedad renal y con el aumento del riesgo de complicaciones cardiovasculares y mortalidad¹.
La ERC puede permanecer asintomática durante largos periodos, por lo que las pruebas de laboratorio tienen un papel fundamental en su detección. La evaluación debe considerar tanto la función renal como la existencia de daño renal, siendo la tasa de filtración glomerular y la albuminuria dos de los principales parámetros empleados en su valoración¹.
Las recomendaciones KDIGO 2024 establecen que la evaluación de la ERC debe integrar la tasa de filtración glomerular estimada y la albuminuria para clasificar la enfermedad y determinar el riesgo de progresión¹.
Creatinina sérica:
La creatinina es uno de los principales biomarcadores empleados para valorar la función renal. Se genera principalmente a partir del metabolismo de la creatina muscular y se elimina fundamentalmente mediante filtración glomerular. Su concentración puede estar influida por factores independientes de la filtración, como la masa muscular, la edad, la alimentación y determinadas situaciones clínicas¹,².
Por este motivo, la concentración de creatinina sérica no debe interpretarse de forma aislada. En la práctica clínica se utiliza para calcular la tasa de filtración glomerular estimada mediante ecuaciones validadas, proporcionando una valoración más útil de la función renal¹.
Las recomendaciones para los laboratorios europeos destacan la necesidad de emplear métodos de creatinina estandarizados y trazables a materiales de referencia internacionales, debido a que las diferencias analíticas pueden repercutir directamente en la estimación de la función renal².
Tasa de filtración glomerular estimada:
La tasa de filtración glomerular constituye uno de los principales indicadores de la función renal. En la práctica habitual se estima mediante ecuaciones basadas principalmente en la concentración sérica de creatinina y, cuando está indicado, mediante la combinación de creatinina y cistatina C¹,².
Las recomendaciones KDIGO establecen que debe utilizarse una ecuación de filtración glomerular validada en lugar de interpretar únicamente la concentración sérica de un marcador de filtración¹.
En el contexto europeo, las recomendaciones específicas para laboratorios destacan la importancia de utilizar ecuaciones adecuadas para las poblaciones de cada región y señalan el interés de las ecuaciones del European Kidney Function Consortium (EKFC) para poblaciones europeas².
Cuando la estimación basada en creatinina puede resultar poco precisa y la determinación de la función renal puede modificar una decisión clínica, KDIGO recomienda considerar la utilización conjunta de creatinina y cistatina C¹.
Cistatina C:
La cistatina C es un marcador endógeno de filtración glomerular que puede aportar información complementaria a la creatinina. Su utilización resulta especialmente útil cuando determinados factores pueden limitar la precisión de las estimaciones basadas únicamente en creatinina¹,².
Las recomendaciones KDIGO 2024 conceden mayor importancia a la combinación de ambos biomarcadores. Cuando la cistatina C está disponible, se recomienda estimar la TFG mediante la combinación de creatinina y cistatina C en determinadas circunstancias, ya que esta estrategia puede mejorar la precisión de la clasificación de la función renal¹.
Las recomendaciones europeas también señalan la necesidad de que las determinaciones de cistatina C estén estandarizadas y sean trazables al material de referencia internacional correspondiente, con el objetivo de mejorar la comparabilidad de los resultados entre laboratorios².
Albuminuria:
La albuminuria constituye un marcador fundamental de daño renal. Puede aparecer incluso cuando la tasa de filtración glomerular todavía no se encuentra notablemente reducida, por lo que su determinación complementa la valoración de la función renal¹.
La relación albúmina-creatinina urinaria (ACR) permite expresar la cantidad de albúmina en relación con la concentración de creatinina presente en la misma muestra. KDIGO recomienda la ACR como una de las principales determinaciones para la evaluación inicial de la albuminuria¹.
La medición de albúmina urinaria también presenta importantes aspectos analíticos. Una revisión publicada en Clinical Chemistry señala que existen diferencias relevantes entre los procedimientos de medición utilizados por distintos fabricantes, lo que puede afectar a la clasificación del riesgo de los pacientes. La estandarización de la medición y la correcta recogida y conservación de las muestras son, por tanto, aspectos fundamentales³.
Análisis de orina y fase preanalítica:
El análisis de orina complementa las determinaciones bioquímicas utilizadas para valorar la función renal. Las tiras reactivas pueden proporcionar información inicial sobre proteínas, sangre y otros componentes, mientras que el estudio del sedimento urinario permite valorar células y estructuras que pueden orientar hacia determinadas alteraciones renales¹.
Para la evaluación de la albúminuria, KDIGO recomienda preferentemente una muestra de orina de primera hora de la mañana y señala la necesidad de confirmar determinados resultados anormales mediante una nueva muestra cuando sea necesario¹.
Desde el laboratorio, la fase preanalítica es esencial. La correcta identificación del paciente, la obtención adecuada de la muestra, su conservación y el procesamiento conforme a procedimientos establecidos son necesarios para garantizar resultados fiables¹,³.
Estandarización y control de calidad:
La estandarización constituye un elemento esencial en la evaluación de la función renal. Las diferencias entre métodos, unidades y procedimientos pueden dificultar la comparación de resultados obtenidos en distintos laboratorios²,⁶.
Las recomendaciones europeas basadas en KDIGO 2024 establecen la necesidad de utilizar métodos de creatinina y cistatina C con adecuada precisión y trazabilidad, así como de mantener procedimientos armonizados para la comunicación de los resultados².
Un estudio de la European Federation of Clinical Chemistry and Laboratory Medicine identificó diferencias entre laboratorios europeos en la utilización de biomarcadores de enfermedad renal, las ecuaciones empleadas para estimar la TFG y la forma de informar algunos resultados⁶.
Por ello, el laboratorio debe disponer de procedimientos normalizados de trabajo, control interno de calidad y participación en programas de evaluación externa que permitan detectar y reducir posibles fuentes de variabilidad⁶.
Importancia de la combinación de biomarcadores:
La utilización conjunta de diferentes biomarcadores permite obtener una valoración más completa de la situación renal. La creatinina proporciona información sobre la función renal, mientras que la cistatina C puede aportar información adicional cuando existen factores que limitan la interpretación de la creatinina¹,².
La albuminuria aporta una dimensión diferente al informar sobre la existencia de daño renal. Por este motivo, la evaluación de la ERC no debe limitarse a un único biomarcador, sino integrar la TFG estimada y la albuminuria¹.
La combinación de creatinina y cistatina C puede resultar especialmente útil cuando existe incertidumbre sobre la estimación de la función renal. Las recomendaciones actuales consideran que la ecuación combinada puede proporcionar una estimación más precisa que las ecuaciones basadas en un único marcador en determinadas situaciones¹,².
DISCUSIÓN-CONCLUSIONES
La enfermedad renal crónica requiere una valoración conjunta de la función y del daño renal. La creatinina sérica continúa siendo uno de los principales biomarcadores utilizados para estimar la función renal, mientras que la tasa de filtración glomerular permite interpretar su concentración de una manera clínicamente más útil.
La cistatina C constituye una herramienta complementaria que puede mejorar la estimación de la función renal en determinadas situaciones. La albuminuria, especialmente mediante la relación albúmina-creatinina urinaria, proporciona información adicional sobre el daño renal y permite mejorar la clasificación del riesgo.
La calidad de los resultados depende de una correcta fase preanalítica, de métodos analíticos estandarizados y de procedimientos adecuados de control de calidad.
En conjunto, el laboratorio clínico desempeña un papel esencial en la detección, clasificación y seguimiento de la enfermedad renal crónica. La utilización adecuada de creatinina, cistatina C, tasa de filtración glomerular y albuminuria permite realizar una valoración más completa de la función y del daño renal.
BIBLIOGRAFÍA
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