AUTORES
- María Jesús Sancho Ferrer. Auxiliar Administrativo. Zaragoza, España.
- Elena Grao Rived. Auxiliar Administrativo. Zaragoza, España.
- Rosa María Buendía Rojo. Auxiliar Administrativo. Zaragoza, España.
- Carolina Vicente García. Auxiliar Administrativo. Zaragoza, España.
- José María Bernal Torres. Auxiliar Administrativo del Servicio Nacional Aragonés. Zaragoza, España.
- Maura Aparicio Zabalza. Auxiliar Administrativo. Zaragoza, España.
- Aránzazu León Fábrega. Auxiliar Administrativo. Zaragoza, España.
RESUMEN
La información hospitalaria puede presentar barreras que dificultan localizar un servicio, comprender una cita, completar un formulario o solicitar ayuda. Este artículo analiza la accesibilidad cognitiva de esa información y la contribución del personal administrativo y auxiliar administrativo a su mejora. Se basa en una revisión narrativa de la normativa española, estudios sobre comprensión y orientación y guías institucionales de comunicación y accesibilidad.
Se proponen mensajes precisos, instrucciones secuenciales, nombres de servicios coherentes, señalización comprensible y canales alternativos de atención. La lectura fácil y los pictogramas son recursos posibles, pero su presencia no garantiza la comprensión: deben validarse con las personas destinatarias y acompañarse de apoyos adecuados. El personal administrativo puede registrar dudas frecuentes, identificar puntos de desorientación y coordinar la actualización de cartas, formularios y recorridos con los servicios responsables. Se concluye que la mejora debe comprobar si los usuarios encuentran, comprenden y utilizan la información para realizar la acción prevista. La evidencia disponible orienta estas actuaciones, aunque no permite atribuir mejoras hospitalarias a una medida aislada.
PALABRAS CLAVE
Alfabetización en salud, comunicación en salud, accesibilidad a los servicios de salud, personas con discapacidad.
ABSTRACT
Hospital information can contain barriers that make it difficult to locate a service, understand an appointment, complete a form or request assistance. This article examines the cognitive accessibility of that information and how administrative staff and administrative assistants can help improve it. It draws on a narrative review of Spanish legislation, studies on comprehension and wayfinding, and institutional guidance on communication and accessibility.
Proposed measures include precise messages, step-by-step instructions, consistent service names, understandable signage and alternative access channels. Easy-read materials and pictograms are possible resources, but their presence does not guarantee understanding: they must be tested with their intended users and accompanied by appropriate support. Administrative staff can record recurring questions, identify points of confusion and coordinate updates to letters, forms and routes with the responsible departments. The article concludes that improvements should assess whether users can find, understand and use information to complete the intended action. Available evidence informs these measures but does not establish that any single intervention improves hospital outcomes.
KEY WORDS
Health literacy, health communication, health services accessibility, disabled persons.
DESARROLLO DEL TEMA
Una persona que llega a un hospital debe interpretar a la vez una carta de cita, la distribución de edificios, carteles, pantallas y las indicaciones del personal. Puede estar cansada, preocupada, no conocer el centro o necesitar apoyo para comprender instrucciones. La accesibilidad cognitiva persigue que los entornos, procesos e informaciones sean comprensibles y permitan actuar con autonomía. En España, la Ley 6/2022 la incorpora expresamente a la accesibilidad universal y menciona la lectura fácil, los sistemas alternativos y aumentativos de comunicación, los pictogramas y los apoyos humanos y tecnológicos como medios para hacerla efectiva1.
Desde admisión, citación y atención al usuario se percibe de manera directa dónde se interrumpe ese recorrido: usuarios que llegan a otro edificio, buscan una puerta que ya cambió de nombre o no saben si deben registrarse antes de subir. Estas observaciones son señales para investigar y mejorar procesos; no equivalen a un diagnóstico de discapacidad ni prueban por sí mismas una relación causal con ausencias a consulta. La accesibilidad interesa a personas con discapacidad intelectual o deterioro cognitivo, y también a quienes afrontan una situación transitoria de estrés, enfermedad, fatiga o desconocimiento del idioma.
Esta monografía examina la información hospitalaria desde la perspectiva de un administrativo o auxiliar administrativo y propone actuaciones sobre citas, señalización, formularios y ayuda presencial. Se realizó una revisión narrativa, no sistemática, de normas, investigaciones originales y recursos institucionales accesibles. Los hallazgos sobre otros entornos asistenciales se trasladan con cautela al hospital. Las acciones propuestas deben contrastarse con la organización, la normativa y los usuarios de cada centro.
Información escrita y carga de comprensión:
Una carta de citación puede ser formalmente completa y seguir siendo difícil de usar si la fecha está dispersa entre párrafos, el servicio aparece solo como sigla o la instrucción para cambiar la cita queda al final. Las precauciones universales de alfabetización en salud de AHRQ proponen reducir la complejidad de la atención para todas las personas, con independencia de la capacidad lectora que el personal suponga que tienen2. En un ensayo con adultos que leyeron recomendaciones sanitarias digitales, las versiones en lenguaje claro mejoraron la comprensión y la valoración de accesibilidad frente a las versiones habituales3. Se trata de recomendaciones de salud, no de cartas de admisión hospitalaria: el beneficio concreto de estas últimas exige evaluación propia.
El documento administrativo debe mostrar en un primer bloque la acción: «Tiene una cita el [día] a las [hora] en [edificio, planta y consulta]. Pase antes por [punto] si corresponde». Después puede añadir qué llevar, qué hacer si no puede acudir y dónde pedir ayuda. Los campos entre corchetes son datos que el servicio debe completar, no instrucciones listas para distribuir. Conviene escribir fechas completas, evitar abreviaturas locales y comprobar que el nombre del destino coincide exactamente con el usado en señales, pantalla de turnos y mapa. La unidad responsable debe validar plazos, preparación clínica y condiciones legales antes de publicar una nueva versión.
La lectura fácil requiere un proceso más exigente que acortar frases. En un ensayo con sesenta adultos con discapacidad intelectual, Buell y colaboradores no encontraron diferencias significativas independientes por simplificación lingüística o mediación, aunque un análisis posterior favoreció una de las combinaciones estudiadas4. Este resultado impide asumir que cualquier versión «fácil» será comprendida por todos. La prueba con personas destinatarias, el apoyo adaptado y la exactitud del mensaje siguen siendo necesarios. También conviene mantener una opción de explicación presencial cuando el documento por sí solo no resuelva la duda.
Señales y orientación dentro del hospital:
La orientación empieza antes de entrar: nombre visible del edificio, acceso recomendado, lugar donde registrarse y camino a la consulta. En un estudio de reconocimiento de pictogramas sanitarios, Rousek y Hallbeck observaron que contraste, complejidad y orientación de las figuras afectaban a su identificación entre personas con y sin simulación de dificultades visuales5. El estudio examina reconocimiento de símbolos, no recorridos completos por hospitales. Por ello, el pictograma debe acompañarse de palabras comprensibles y probarse dentro de un itinerario real, desde la puerta de entrada hasta el destino.
Una revisión de estudios sobre pistas ambientales para personas con demencia encontró evidencia de que las señales visuales pueden facilitar la orientación, con lagunas sobre otras pistas sensoriales6. La aplicación práctica es mantener nombres estables de servicios, situar indicaciones en los puntos de decisión y evitar que carteles temporales tapen los definitivos. Es preferible comprobar un trayecto completo con usuarios de necesidades diversas a contar cuántas señales se han instalado. La ubicación de un letrero a la salida de un ascensor puede ser más relevante que su cantidad total.
El personal de recepción puede registrar destinos que generan preguntas repetidas e indicar en qué bifurcación se pierde la gente. Esa información se entrega a mantenimiento, comunicación y responsables del circuito para decidir cambios. Los mostradores no deben improvisar recorridos contradictorios: si una unidad cambia de planta, la carta, la web, los paneles y el personal necesitan una actualización coordinada. La observación de rutas corresponde al proceso administrativo, mientras que los cambios físicos requieren la intervención de servicios generales y accesibilidad.
Canales, apoyos y atención presencial:
La accesibilidad no se agota en papel y señales. Una pantalla que anuncia turnos solo mediante un código puede requerir una explicación inicial; un mensaje únicamente digital excluye a quien no puede utilizar ese canal. El estándar de información accesible de NHS England plantea identificar, registrar, compartir y atender necesidades de información y comunicación asociadas con discapacidad o pérdida sensorial7. Es una referencia de organización procedente de Inglaterra, no una norma que sustituya la regulación española. En el centro, preguntar de forma respetuosa qué formato o ayuda necesita la persona y ofrecer los medios disponibles evita deducir su capacidad a partir de la apariencia.
Al explicar un trámite, conviene comunicar un paso cada vez, señalar el destino en un plano sencillo y ofrecer que la persona repita dónde debe acudir si desea confirmar que recibió correctamente la indicación. El objetivo es verificar la claridad de nuestra explicación, no examinar al usuario. La guía de comunicación clara de los CDC propone definir el mensaje principal, la acción concreta y la organización visual de la información8. Puede orientar una revisión de carteles y mensajes, pero no reemplaza la validación con personas usuarias ni certifica accesibilidad cognitiva.
Cuando se requiere interpretación, acompañamiento u otro apoyo, debe seguirse el circuito autorizado del hospital, respetar la privacidad y evitar pedir a terceros que vean información sensible sin la autorización pertinente. Una persona de apoyo puede facilitar la comunicación, pero el usuario conserva su voz y las decisiones que le corresponden. En una indicación clínica confusa, administración debe derivar la aclaración al profesional competente y no reinterpretar por su cuenta una preparación, dosis o advertencia.
Un proceso de mejora desde administración:
El primer paso consiste en seleccionar un recorrido problemático, por ejemplo, desde la recepción hasta una consulta de pruebas. Durante un periodo acotado se registran preguntas, retrocesos, errores de planta y solicitudes de acompañamiento sin anotar diagnósticos innecesarios. Después se revisan conjuntamente la carta, el mapa, los carteles y la explicación oral. La revisión debe incluir a personas que conozcan poco el hospital y, siempre que sea posible, a usuarios con distintas necesidades de comprensión y comunicación. La legislación española sitúa la accesibilidad cognitiva dentro de una concepción amplia de procesos y servicios comprensibles1.
Para la prueba, se puede pedir a cada participante que localice la fecha de cita, encuentre el mostrador correcto y explique qué hará si necesita modificarla. Se anota qué camino sigue y en qué punto duda, sin darle pistas antes de completar la tarea. Con consentimiento y sin registrar más datos personales de los necesarios, estas observaciones permiten ajustar una palabra, mover una señal o eliminar una instrucción duplicada. Debe repetirse la prueba tras cada cambio relevante y comprobar que el nuevo texto no oculta información clínica, de derechos o de protección de datos.
Las medidas de seguimiento pueden incluir el porcentaje de personas que llega al destino sin solicitar ayuda, el número de preguntas sobre un mismo documento por cien citas, el tiempo de localización de un servicio y los formularios que vuelven por un error de comprensión. Ninguno de esos indicadores por sí solo prueba que una intervención sea eficaz; influyen obras, traslados, turnos, saturación y familiaridad con el centro. Una comparación antes y después debe describir esos cambios. Además, hay que preguntar si el nuevo sistema funciona para quienes usan lectura fácil, interpretación, apoyo presencial o formatos digitales accesibles.
Limitaciones y responsabilidades:
La investigación citada combina un ensayo de recomendaciones digitales, un estudio de pictogramas, una revisión sobre demencia y un ensayo de lectura fácil en discapacidad intelectual. Son poblaciones, materiales y resultados distintos. No permiten calcular cuánto disminuirán las pérdidas de orientación, las ausencias ni el coste administrativo de un hospital español. Sí justifican diseñar hipótesis verificables, probar apoyos complementarios y no confiar solo en la longitud del texto o en la presencia de dibujos.
El personal administrativo aporta conocimiento de las preguntas reales y de la trayectoria de cada documento, pero la solución es compartida. Comunicación y accesibilidad revisan formatos; servicios generales modifican señales; el área clínica verifica contenido sanitario; protección de datos y responsables jurídicos revisan lo que les compete. La coordinación exige una versión única de cada instrucción y una fecha de revisión. Si el mensaje cambia por una reorganización, las copias antiguas deben retirarse para que el usuario no reciba indicaciones contradictorias.
CONCLUSIONES
La accesibilidad cognitiva en la información hospitalaria consiste en poder encontrar, comprender y utilizar las indicaciones necesarias para llegar a la atención. Una carta clara, una ruta coherente, un formulario comprensible y una persona disponible para resolver dudas forman parte del mismo recorrido. Desde administración pueden identificarse barreras, reunir a los servicios responsables y comprobar con usuarios si los cambios funcionan. La lectura fácil y los pictogramas son recursos posibles; su utilidad debe verificarse en contexto y acompañarse de apoyos adecuados cuando se necesiten.
BIBLIOGRAFÍA
- España. Ley 6/2022, de 31 de marzo, para establecer y regular la accesibilidad cognitiva y sus condiciones de exigencia y aplicación. Boletín Oficial del Estado [Internet]. 2022;(78):43626-43633 [citado 23 sep 2026]. Disponible en: https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2022-5140
- Agency for Healthcare Research and Quality. Health Literacy Universal Precautions Toolkit. 3rd ed [Internet]. Rockville (MD): AHRQ; 2024 [citado 23 sep 2026]. Disponible en: https://www.ahrq.gov/health-literacy/improve/precautions/toolkit.html
- Sayfi S, Charide R, Elliott SA, Hartling L, Munan M, Stallwood L, et al. A multimethods randomized trial found that plain language versions improved adults understanding of health recommendations. J Clin Epidemiol. 2024;165:111219. doi:10.1016/j.jclinepi.2023.11.009.
- Buell S, Langdon PE, Pounds G, Bunning K. An open randomized controlled trial of the effects of linguistic simplification and mediation on the comprehension of easy read text by people with intellectual disabilities. J Appl Res Intellect Disabil. 2020;33(2):219-231. doi:10.1111/jar.12666.
- Rousek JB, Hallbeck MS. Improving and analyzing signage within a healthcare setting. Appl Ergon. 2011;42(6):771-784. doi:10.1016/j.apergo.2010.12.004.
- Wang W, Lu Z. Influences of Physical Environmental Cues on People With Dementia: A Scoping Review. J Appl Gerontol. 2022;41(4):1209-1221. doi:10.1177/07334648211050376.
- NHS England. Accessible Information Standard: requirements (DAPB1605) [Internet]. London: NHS England; 2025 [citado 23 sep 2026]. Disponible en: https://www.england.nhs.uk/long-read/accessible-information-standard-requirements-dapb1605/
- Centers for Disease Control and Prevention. Clear Communication Index User Guide [Internet]. Atlanta: CDC; [citado 23 sep 2026]. Disponible en: https://www.cdc.gov/ccindex/tool/index.html