AUTORES
- María del Pilar Galochino Azores. Graduada en Enfermería. Hospital Miguel Servet. Consultas Externas de Oftalmología. Zaragoza, España.
- Lucía Gálligo Andrea. Graduada en Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Urgencias. Zaragoza, España.
- Pablo Abad Marín. Graduado en Enfermería. Hospital Royo Villanova. Pool. Zaragoza, España.
- Elena Gay Fernández. Graduada en Enfermería. Hospital Miguel Servet. Cardiología. Zaragoza, España.
- Julia Aranda Pascual. Graduada en Enfermería. Centro de Salud Delicias Sur, Zaragoza, España.
- Julia Arranz Barrio. Graduada en Enfermería. Hospital Miguel Servet, Quirófano, Zaragoza, España.
RESUMEN
La enfermedad celíaca es un trastorno autoinmune crónico desencadenado por el gluten en individuos genéticamente predispuestos. El consumo de gluten provoca una respuesta inmune que daña el intestino delgado, produciendo atrofia de las vellosidades y malabsorción. Su prevalencia mundial es del 0,6-1%, aunque muchos casos permanecen sin diagnosticar.
La patogenia es multifactorial: combina factores genéticos, inmunológicos y ambientales. El aumento de la permeabilidad intestinal y la activación inmune mediada por IL-15 y células T CD4+ son claves en la lesión intestinal. La enfermedad celíaca puede presentarse con síntomas digestivos, formas no clásicas o manifestaciones extraintestinales.
El diagnóstico requiere un enfoque clínico, serológico, histológico e incluso genético en casos seleccionados. La dieta libre de gluten estricta y de por vida es el único tratamiento efectivo, mejorando los síntomas y promoviendo la reparación mucosa. Se recomienda seguimiento médico y nutricional regular para prevenir complicaciones y deficiencias nutricionales.
A nivel psicosocial, la enfermedad celíaca impacta significativamente la calidad de vida de los pacientes, quienes enfrentan restricciones sociales, elevados costos de productos sin gluten y riesgo de estigmatización. Además, el diagnóstico suele retrasarse, con consecuencias clínicas y emocionales importantes. Por ello, es esencial un abordaje integral que incluya apoyo psicológico, políticas alimentarias inclusivas y protocolos seguros en la restauración para mejorar la vida de quienes viven con esta condición.
PALABRAS CLAVE
Enfermedad celíaca, gluten, diagnóstico, tratamiento, dieta libre de gluten.
ABSTRACT
Celiac disease is a chronic autoimmune disorder triggered by gluten in genetically predisposed individuals. Gluten consumption provokes an immune response that damages the small intestine, leading to villous atrophy and malabsorption. Its global prevalence is estimated at 0.6–1%, although many cases remain undiagnosed.
The pathogenesis is multifactorial, combining genetic, immunological, and environmental factors. Increased intestinal permeability and immune activation mediated by IL-15 and CD4+ T cells are key in intestinal damage. Celiac disease may present digestive symptoms, non-classical forms, or extraintestinal manifestations.
Diagnosis requires a clinical, serological, histological, and, in selected cases, genetic approach. A strict, lifelong gluten-free diet is the only effective treatment, improving symptoms and promoting mucosal healing. Regular medical and nutritional follow-up is recommended to prevent complications and nutritional deficiencies.
On a psychosocial level, celiac disease significantly impacts patients’ quality of life, as they face social restrictions, high costs of gluten-free products, and the risk of stigmatization. Additionally, diagnosis is often delayed, leading to important clinical and emotional consequences. Therefore, a comprehensive approach is essential, including psychological support, inclusive food policies, and safe dining protocols to improve the lives of those living with this condition.
KEY WORDS
Celiac disease, gluten, diagnosis, treatment, gluten free diet.
DESARROLLO DEL TEMA
La enfermedad celíaca (EC) es una patología crónica autoinmune desencadenada por la ingesta de gluten, una proteína presente en el trigo, la cebada y el centeno, en individuos genéticamente susceptibles1. Esta condición se caracteriza por una reacción inmunomediada que provoca inflamación y daño en la mucosa del intestino delgado, llevando a una atrofia de las vellosidades intestinales y, consecuentemente, a malabsorción de nutrientes1,2. Los genes HLA-DQ2 y HLA-DQ8 son esenciales para la predisposición genética, y alrededor del 95% de los pacientes expresan uno de estos haplotipos3.
La prevalencia mundial de la EC se estima entre el 0,6% y el 1% de la población general2,3, aunque esta puede variar ampliamente por región, con tasas más altas en el norte de Europa y Medio Oriente, y valores menores en algunas regiones de Asia y África4. No obstante, estas cifras pueden estar subestimadas debido a un diagnóstico erróneo o tardío, en especial en países en desarrollo y entre pacientes con síntomas atípicos o asintomáticos1,2.
La enfermedad no solo se limita al aparato digestivo. Se ha documentado una gran variedad de manifestaciones extraintestinales tales como anemia, trastornos neurológicos, infertilidad, dermatitis herpetiforme o defectos dentales entre otros2. Un aspecto relevante es la afectación ósea, incluso en pacientes jóvenes, donde se ha demostrado una mayor prevalencia de osteopenia y osteoporosis, posiblemente como resultado tanto de la inflamación intestinal crónica como de la malabsorción de vitamina D y calcio1.
Desde un enfoque patogénico, la EC se asocia a una respuesta inmune adaptativa inapropiada frente a péptidos derivados del gluten, con un aumento de citocinas como el IFN-γ y una activación de la vía Th15. Además, estudios recientes han sugerido el posible papel de factores ambientales y agentes infecciosos, como ciertos virus, en la pérdida de tolerancia al gluten5. Por ejemplo, se ha identificado al reovirus como un posible desencadenante inmunológico, al actuar imitando de forma molecular a los componentes del gluten, promoviendo una respuesta inflamatoria desregulada en individuos susceptibles5.
Dado su impacto en la salud y la calidad de vida, el diagnóstico precoz y preciso de la EC es fundamental. Sin embargo, el diagnóstico erróneo o tardío sigue siendo un problema común2. Además, el tratamiento de por vida con una dieta libre de gluten (DLG) requiere seguimiento estricto para evaluar la respuesta clínica, evitar complicaciones como linfoma o carcinoma intestinal, y monitorear alteraciones metabólicas asociadas2.
Por otro lado, la comprensión de factores como la latitud geográfica y su relación con la incidencia de enfermedades autoinmunes, incluida la EC, ha abierto nuevas líneas de investigación. Se ha propuesto que la menor exposición solar en regiones de alta latitud, y la consiguiente deficiencia de vitamina D, podría ser un factor contribuyente4.
En este contexto, la EC representa un reto clínico y epidemiológico, y su manejo requiere un enfoque multidisciplinar que considere tanto los factores genéticos como los ambientales. Las guías clínicas actualizadas, basadas en evidencia, son esenciales para un diagnóstico preciso, el seguimiento adecuado y la prevención de complicaciones2.
INTRODUCCIÓN
- FISIOPATOLOGÍA:
La EC es un trastorno inflamatorio crónico del intestino delgado que se desencadena por la exposición al gluten en individuos genéticamente predispuestos. Su patogenia es compleja y multifactorial, involucrando interacciones dinámicas entre factores genéticos, inmunológicos y ambientales1.
2.1 Factores Genéticos:
La predisposición genética constituye el principal determinante de susceptibilidad a la EC5. Más del 95% de los pacientes expresan los haplotipos HLA-DQ2 (principalmente DQA105:01/DQB102:01) o HLA-DQ8 (DQA103/DQB103:02), los cuales son necesarios, aunque no suficientes, para el desarrollo de la enfermedad. La ausencia de estos alelos tiene un valor predictivo negativo elevado, permitiendo descartar la EC en individuos sin estos haplotipos. La homocigosis para DQ2 incrementa significativamente el riesgo, multiplicándolo por al menos cinco en comparación con heterocigotos5,6.
No obstante, los loci HLA explican sólo una parte de la heredabilidad. Se han identificado múltiples genes no HLA asociados a la enfermedad, como CTLA4, IL2, IL21, IL23R, y MYO9B, entre otros. Estos genes participan en la regulación de la respuesta inmune, la integridad epitelial y la permeabilidad intestinal. También se ha demostrado una menor expresión del gen SERPINE2, involucrado en el mantenimiento de la matriz extracelular. Variantes en genes relacionados a las uniones estrechas, como PARD3 y MAGI2, apoyan la existencia de una alteración epitelial primaria, compartida con otras enfermedades inflamatorias intestinales6.
2.2 Factores Ambientales:
El gluten, proteína presente en trigo (gliadina y glutenina), cebada (hordeínas) y centeno (secalinas), constituye el principal desencadenante ambiental. Estas proteínas son ricas en prolina y glutamina, lo que dificulta su degradación enzimática completa en el intestino humano, generando péptidos inmunogénicos de hasta 50 aminoácidos5.
Otros factores ambientales involucrados incluyen:
- Edad de exposición al gluten: Si bien se propuso una ventana inmunológica entre los 4 y 6 meses como edad para la introducción de gluten en la dieta, estudios recientes han cuestionado su relevancia clínica6.
- Lactancia materna: Puede ejercer un efecto protector al modular la respuesta inmune oral y retardar la exposición inmunológicamente relevante al gluten6.
- Infecciones tempranas: Especialmente por rotavirus y adenovirus, se han asociado con un mayor riesgo de EC, probablemente mediante alteración de la tolerancia inmunológica e incremento de la permeabilidad intestinal6.
- Microbiota intestinal: Se ha observado una disbiosis en pacientes con EC, caracterizada por disminución de Lactobacillus y Bifidobacterium, y aumento de bacterias gramnegativas como Escherichia coli y Bacteroides, sugiriendo un rol inmunomodulador de la microbiota en la patogenia6.
2.3 Permeabilidad Intestinal:
En condiciones fisiológicas, el epitelio intestinal actúa como una barrera que impide el paso de macromoléculas antigénicas. En pacientes con EC, esta barrera se encuentra comprometida, facilitando el paso de péptidos de gliadina a la lámina propia. Este aumento en la permeabilidad se ha atribuido a defectos en proteínas de las uniones estrechas como zonulina y miosina IXB. Es relevante destacar que esta alteración puede estar presente incluso antes del inicio clínico de la enfermedad y en familiares de primer grado, sugiriendo un defecto estructural primario6.
2.4 Respuesta Inmune Innata y Adaptativa:
La respuesta inmunológica en la EC implica tanto mecanismos innatos como adaptativos:
Inmunidad Innata:
La gliadina induce la secreción de interleucina 15 (IL-15) por enterocitos y células dendríticas (CDs), promoviendo la activación y expansión de linfocitos intraepiteliales (LIEs) CD8+ que expresan receptores de tipo natural killer (NK) como NKG2D. Estos LIEs reconocen moléculas de estrés como MICA/B y HLA-E en enterocitos, lo que desencadena su destrucción mediante secreción de perforinas y granzimas. La sobreexpresión sostenida de IL-15 está implicada también en la patogénesis de la EC refractaria y el linfoma de células T asociado5,6.
Por otro lado, LIEs con receptor TcR-γδ parecen tener un rol inmunorregulador, promoviendo tolerancia oral mediante la producción de TGF-β e IL-10, y contrarrestando la actividad citotóxica de LIEs activados5,6.
Inmunidad Adaptativa:
La deamidación de péptidos de gliadina por la transglutaminasa tisular 2 (tTG), que convierte residuos de glutamina en glutamato, incrementa su afinidad por moléculas HLA-DQ2/DQ8, favoreciendo su presentación a linfocitos T CD4+ en la lámina propia. La activación de estos linfocitos promueve la diferenciación Th1, con liberación de IFN-γ, TNF-α y otras citoquinas proinflamatorias. Este proceso induce la activación de linfocitos B productores de autoanticuerpos (anti-gliadina, antiendomisio y anti-tTG), aunque la patogenicidad directa de estos últimos permanece discutida6.
La inflamación resultante promueve la liberación de metaloproteinasas y enzimas tisulares que inducen hiperplasia de criptas, atrofia vellositaria e infiltrado linfocitario intraepitelial, características histológicas clásicas de la EC6.
MANIFESTACIONES CLÍNICAS:
La EC es una enteropatía inmunomediada con una amplia variabilidad clínica, cuya expresión puede oscilar desde formas severas con síndrome de malabsorción, hasta presentaciones completamente asintomáticas2. Esta heterogeneidad en su presentación clínica representa un desafío diagnóstico significativo, especialmente en adultos, donde las formas no clásicas o extraintestinales predominan7.
3.1 Clasificación de la EC:
En 2013, el Consenso de Oslo propuso una clasificación estandarizada de las formas de presentación de la EC, con el fin de homogeneizar la nomenclatura y facilitar el enfoque clínico8:
- EC clásica: caracterizada por síntomas de malabsorción intestinal como diarrea crónica, esteatorrea, pérdida ponderal, hipoalbuminemia y edema8.
- EC no clásica: incluye manifestaciones clínicas gastrointestinales inespecíficas sin evidencia de malabsorción, como distensión abdominal, dolor abdominal, flatulencia, náuseas, vómitos y constipación8.
- EC asintomática: pacientes sin síntomas clínicos evidentes, pero con serología positiva y alteraciones histológicas típicas8.
- EC subclínica: pacientes con hallazgos positivos en serología y/o histología sin síntomas detectables clínicamente, pero con posibles alteraciones bioquímicas (como ferropenia, elevación de enzimas hepáticas) 8.
- EC potencial: individuos con serología positiva para enfermedad celíaca, pero biopsia intestinal normal8.
El término “EC silente”, comúnmente usado en el pasado, ha sido incorporado dentro del concepto de EC asintomática. Esta clasificación reconoce la diversidad fenotípica de la EC y destaca que la ausencia de síntomas no implica una forma benigna ni libre de riesgo de complicaciones8.
3.2 Manifestaciones gastrointestinales:
Las manifestaciones digestivas son más frecuentes en la infancia, siendo la diarrea crónica, el dolor abdominal, la distensión abdominal, la esteatorrea y la pérdida de peso los síntomas predominantes. En adultos, los síntomas suelen ser menos específicos y pueden simular otras patologías funcionales, como el síndrome de intestino irritable. Se estima que entre el 20% y el 50% de los pacientes con EC cumplen criterios diagnósticos de esta última entidad, motivo por el cual se recomienda su exclusión sistemática en estos casos7,9.
La intolerancia secundaria a la lactosa es una manifestación frecuente y transitoria, consecuencia del daño a los enterocitos productores de lactasa. La constipación también puede presentarse, especialmente en niños9.
3.3 Manifestaciones extraintestinales:
En adultos, las manifestaciones extraintestinales pueden constituir la única forma de presentación de la EC7. Entre las más relevantes se encuentran:
- Dermatitis herpetiforme: erupción vesiculosa pruriginosa, que afecta típicamente codos, rodillas, nalgas y cuero cabelludo. Se estima que afecta del 10% al 20% de los adultos con EC no tratada y puede presentarse de manera aislada7.
- Trastornos neurológicos: cefalea, neuropatía periférica, ataxia, convulsiones y alteraciones del equilibrio. Se han descrito también alteraciones psiquiátricas como depresión, ansiedad e irritabilidad7.
- Problemas dentales y orales: defectos en el esmalte de los dientes permanentes, glositis atrófica (lengua lisa y roja), aftas orales y boca seca7.
- Alteraciones endocrinas y reproductivas: retraso puberal, amenorrea, infertilidad femenina y masculina, y abortos espontáneos recurrentes. Estas alteraciones pueden ser reversibles con la instauración de la dieta libre de gluten7.
- Trastornos óseos y articulares: dolor óseo y articular, osteoporosis y osteopenia, incluso en ausencia de síntomas digestivos7.
3.4 Manifestaciones en la infancia:
En los niños, la EC puede comprometer seriamente el crecimiento y desarrollo9. Las manifestaciones comunes incluyen:
- Retraso del crecimiento y baja talla9.
- Adelgazamiento o dificultad para ganar peso9.
- Retraso en el desarrollo psicomotor9.
- Irritabilidad o cambios en el estado de ánimo9.
- Retraso puberal9.
- Defectos del esmalte dental9.
Estas manifestaciones reflejan el impacto sistémico de la malabsorción crónica de nutrientes esenciales durante periodos críticos del desarrollo9.
DIAGNÓSTICO:
El diagnóstico de la EC se sustenta en un enfoque multidimensional que integra la clínica, la serología, los hallazgos histológicos obtenidos por biopsia duodenal, y en casos seleccionados, el estudio genético de HLA. Este abordaje permite confirmar la enfermedad, diferenciarla de otras entidades clínicamente similares y evitar el sobrediagnóstico5.
Evaluación clínica y diagnóstico diferencial:
La sospecha diagnóstica se basa en síntomas gastrointestinales y extraintestinales compatibles, pero también debe contemplarse en pacientes asintomáticos con factores de riesgo, como familiares de primer grado de celíacos y pacientes con diabetes mellitus tipo 1. Entidades como la sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC) y la alergia al trigo deben ser consideradas en el diagnóstico diferencial. La SGNC se caracteriza por sintomatología relacionada con el consumo de gluten sin evidencia serológica ni histológica de EC, mientras que la alergia al trigo es una reacción mediada por IgE demostrable por pruebas inmunológicas específicas5.
4.2 Serología:
Actualmente, los anticuerpos anti-transglutaminasa tisular tipo IgA (tTGA-IgA) son el test de primera elección debido a su alta sensibilidad y especificidad (aproximadamente 98%). En pacientes con deficiencia de IgA, condición presente en un 2-3% de los pacientes con EC, se recomienda el uso de tTGA-IgG y/o anticuerpos IgG contra péptidos de gliadina deaminados (DGP), reservando estos últimos principalmente para niños menores de dos años y pacientes con deficiencia de IgA. El anticuerpo anti-endomisio (EMA) presenta una especificidad cercana al 99%, aunque su sensibilidad es menor y más variable. La serología debe ser interpretada con cautela, especialmente en pacientes que han iniciado una dieta libre de gluten, ya que puede dar resultados negativos precozmente5.
4.3 Evaluación endoscópica e histología:
La confirmación diagnóstica requiere biopsia duodenal obtenida por endoscopía digestiva alta. Los hallazgos endoscópicos sugestivos incluyen: pérdida de pliegues, mucosa en mosaico, fisuras y prominencia vascular, aunque su sensibilidad es limitada (aproximadamente 60%) frente a una alta especificidad (95-100%). Por lo tanto, se recomienda la toma sistemática de biopsias incluso si la mucosa duodenal parece normal. Se deben obtener al menos 4 muestras del duodeno distal y 1-2 del bulbo duodenal, dada la distribución parcheada de las lesiones y el aumento del rendimiento diagnóstico al incluir esta región5.
Los criterios histológicos diagnósticos comprenden: atrofia vellositaria de distinto grado, hiperplasia de criptas e incremento de linfocitos intraepiteliales (>25/100 enterocitos) 5.
La clasificación de Marsh-Oberhuber y la simplificada de Corazza son las más utilizadas; esta última destaca por su mayor reproducibilidad interobservador. Cabe destacar que la duodenosis linfocítica (Marsh 1) no debe considerarse diagnóstica de EC en ausencia de otras evidencias clínicas, serológicas o genéticas, dado su carácter inespecífico5.
4.4 Estudios genéticos de HLA:
La tipificación de HLA tiene un papel diagnóstico limitado, ya que su utilidad se restringe a casos en los que la serología y la histología son discordantes o cuando el paciente se encuentra bajo dieta libre de gluten. La ausencia de los heterodímeros HLA-DQ2 o HLA-DQ8 tiene un valor predictivo negativo superior al 99%, permitiendo descartar EC. Sin embargo, la presencia de estos alelos, que se encuentran hasta en un 30% de la población general, no es diagnóstica por sí sola5.
4.5 Consideraciones en pacientes en dieta libre de gluten:
En individuos que inician espontáneamente una dieta libre de gluten sin evaluación previa, se dificulta el diagnóstico serológico e histológico. En estos casos, se recomienda realizar estudio de HLA. En presencia de HLA-DQ2/DQ8, se debe considerar una prueba de provocación con gluten (≥3 g/día durante 2-8 semanas), seguida de reevaluación serológica y, eventualmente, biopsia duodenal. Estudios muestran que, a las 2 semanas de exposición, el 75% de los potenciales celíacos presentan serología positiva y el 68% histología compatible (Marsh III), porcentajes que aumentan con una mayor duración de la prueba5.
4.6 Métodos diagnósticos complementarios:
La cápsula endoscópica y la enteroscopía de doble balón constituyen herramientas adicionales útiles en casos con alta sospecha clínica y serológica, pero con biopsias duodenales negativas. La cápsula endoscópica ha demostrado una mayor sensibilidad diagnóstica que la endoscopía convencional (92% contra 55%) para detectar atrofia vellositaria. Estos métodos son también útiles para evaluar complicaciones en EC refractaria5.
TRATAMIENTO:
El tratamiento de la EC se basa fundamentalmente en la eliminación estricta y permanente del gluten de la dieta5. Actualmente, la dieta libre de gluten (DLG) es la única terapia efectiva y aprobada para inducir la remisión clínica y promover la reparación de la mucosa intestinal5.
5.1 Dieta libre de gluten:
Una DLG estricta y sostenida conlleva la exclusión total del trigo (incluidas variedades como espelta, triticale, escanda, candeal y burgol), cebada, centeno, malta, sémola, farina y harina de Graham. Aunque la avena no contiene gluten de manera natural, su inclusión en la dieta ha sido motivo de controversia. Se ha documentado reactividad cruzada en individuos altamente sensibles, así como una elevada probabilidad de contaminación cruzada con cereales que contienen gluten. Por ello, se recomienda su exclusión inicial durante al menos el primer año de tratamiento, con reintroducción paulatina sólo si es bien tolerada y se garantiza que proviene de fuentes certificadas libres de contaminación5.
Además de los alimentos, el gluten puede encontrarse en múltiples productos no alimentarios y farmacéuticos, como medicamentos (de prescripción o venta libre), suplementos vitamínicos, productos de cuidado personal (como pasta dental o lápices labiales), materiales escolares (plastilina) y artículos religiosos (hostias). La exposición inadvertida, incluso en cantidades mínimas, puede generar inflamación intestinal persistente, aun en ausencia de síntomas clínicos5.
Una revisión sistemática indica que un consumo diario de gluten inferior a 10 mg es probablemente seguro y no se asocia con alteraciones histológicas significativas. En este contexto, un alimento se considera “libre de gluten” si contiene menos de 20 partes por millón (ppm) de gluten, límite establecido por las principales agencias regulatorias internacionales5.
5.2 Supervisión nutricional y suplementación:
El acompañamiento por parte de un nutricionista especializado en enfermedad celíaca es esencial para el éxito terapéutico. Este profesional debe instruir al paciente sobre la detección de fuentes ocultas de gluten, la prevención de contaminación cruzada en el hogar y la formulación de un plan alimentario equilibrado, evitando deficiencias nutricionales y complicaciones asociadas, como el sobrepeso10.
La suplementación con micronutrientes puede ser necesaria en etapas iniciales del tratamiento, particularmente en presencia de deficiencias como anemia ferropénica, hipovitaminosis D, hipocalcemia o hipoalbuminemia. Se ha documentado beneficio con suplementos de hierro, ácido fólico, vitamina B12, vitamina D, vitamina K, cinc y cobre, administrados por vía oral o parenteral según el grado de malabsorción10.
5.3 Recuperación mucosa y seguimiento clínico
La adherencia a la DLG induce mejoría clínica en la mayoría de los pacientes. La recuperación mucosa es más rápida en niños (3 a 6 meses) y puede tardar años en adultos. Estudios con cápsula endoscópica muestran que tras seis meses de DLG, el 79% de los pacientes presentan mejoría del patrón endoscópico, con normalización completa en el 31%. La restauración de la arquitectura vellositaria ocurre en forma distal–proximal, con tasas de recuperación del 34% a los dos años, 66% a los cinco y 90% a los nueve años de dieta estricta10.
El monitoreo incluye evaluación clínica, serológica y nutricional periódica. Ante síntomas persistentes o recaídas clínicas, se recomienda reevaluación endoscópica con biopsias para determinar si existe curación histológica o si persiste actividad inflamatoria, lo cual podría indicar enfermedad celíaca refractaria10.
5.4 Tratamiento farmacológico en casos seleccionados:
En situaciones de daño intestinal severo o en enfermedad celíaca refractaria (ECR), pueden utilizarse fármacos inmunomoduladores como corticosteroides, azatioprina o 6-mercaptopurina5. En pacientes con dermatitis herpetiforme, la dapsona por vía oral es el tratamiento de elección adyuvante a la DLG, aunque requiere seguimiento hematológico por sus potenciales efectos adversos5.
5.5 Nuevas estrategias terapéuticas en investigación:
Dada la dificultad para mantener una DLG estricta por costo, limitación social o contaminación cruzada, se están desarrollando terapias farmacológicas dirigidas a modular la respuesta inmune o reducir la toxicidad del gluten10. Algunas estrategias en fase clínica incluyen:
- Proteasas intraluminales (ALV003, AN-PEP): degradan el gluten en el tracto gastrointestinal antes de que genere péptidos inmunogénicos10.
- Larazotide acetato: inhibidor de zonulina que refuerza la barrera epitelial intestinal, reduciendo la permeabilidad al gluten10.
- Nexvax2: vacuna subcutánea en investigación diseñada para inducir tolerancia inmunológica específica en pacientes HLA-DQ2 positivos10.
Aunque prometedoras, estas terapias aún no han sido aprobadas para su uso rutinario y continúan en evaluación clínica10.
IMPACTO PSICOSOCIAL Y EN LA CALIDAD DE VIDA:
La EC no solo conlleva clínica y restricciones dietéticas, sino que también provoca un fuerte impacto en la vida social y en el bienestar psicológico de quienes la padecen. De acuerdo con una encuesta nacional realizada por la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE) en 2023, aproximadamente el 80 % de las personas con diagnóstico de EC reportaron que su vida social se ha visto restringida como consecuencia directa de su condición. Esta investigación, llevada a cabo con más de 2.500 pacientes, tuvo como objetivo evaluar el grado de integración social y las posibles experiencias de discriminación relacionadas con la enfermedad11.
Los resultados evidencian que los efectos psicosociales de la EC son significativos: el 65 % de los encuestados refirió haber experimentado un deterioro en su salud mental vinculado al diagnóstico, mientras que más del 50 % manifestó haber recibido comentarios despectivos o estigmatizantes. Estos datos sugieren la presencia de barreras sociales que van más allá del manejo dietético, afectando la autoestima, la participación en entornos comunitarios y la percepción de apoyo social11.
Una de las dificultades más señaladas por los pacientes es el alto coste de los productos específicos sin gluten. Más del 60 % de los participantes indicó gastar mensualmente más de 100 euros en estos alimentos, y una proporción considerable admitió haber prescindido del consumo de productos básicos como pan o pasta sin gluten debido a su elevado precio. Esta situación no solo representa una carga económica, sino que pone en riesgo la adherencia a la dieta terapéutica, comprometiendo directamente la salud del paciente11.
El acceso a opciones seguras en el ámbito de la restauración también se perfila como una fuente de estrés. El 70 % de los pacientes expresó que las alternativas sin gluten disponibles en restaurantes son limitadas y considerablemente más costosas. Asimismo, cerca del 60 % reportó haber ingerido gluten de forma accidental al comer fuera de casa, lo que evidencia una necesidad urgente de protocolos de seguridad alimentaria más rigurosos en el sector gastronómico11.
Por otra parte, el retraso en el diagnóstico continúa siendo un desafío relevante. Se estima que un 75 % de los casos de enfermedad celíaca en España permanece sin diagnosticar, lo que no solo repercute negativamente en la calidad de vida de los pacientes, sino que también implica un coste sanitario elevado asociado a complicaciones prevenibles. En el estudio mencionado, el 18 % de los encuestados indicó haber recibido el diagnóstico más de cinco años después del inicio de los síntomas, y el 20 % presenta secuelas atribuibles a la detección tardía de la enfermedad11.
En conjunto, estos datos subrayan que la enfermedad celíaca implica una carga biopsicosocial considerable. Además de los retos clínicos inherentes, los pacientes deben afrontar dificultades económicas, limitaciones sociales y estigmatización, lo que refuerza la necesidad de un enfoque integral en su manejo, que contemple no solo la adherencia a la DLG, sino también estrategias de apoyo psicológico, social y políticas públicas que favorezcan la equidad en el acceso a alimentos y servicios seguros11.
CONCLUSIONES
La EC es una patología crónica autoinmune desencadenada por la ingesta de gluten en individuos genéticamente predispuestos. Los genes HLA-DQ2 y HLA-DQ8 son fundamentales para la predisposición genética, y alrededor del 95% de los pacientes expresan uno de estos haplotipos. La prevalencia mundial de la EC se estima entre el 0,6% y el 1% de la población, aunque esta cifra puede variar significativamente según la región y los factores de diagnóstico.
La enfermedad afecta no solo el aparato digestivo, sino también presenta diversas manifestaciones extraintestinales como anemia, trastornos neurológicos, infertilidad, dermatitis herpetiforme y defectos dentales. El diagnóstico temprano es crucial para evitar complicaciones graves como linfoma o carcinoma intestinal.
El diagnóstico de la EC debe ser preciso y basado en un enfoque multidisciplinario, que incluya la serología, la histología y en algunos casos, el estudio genético de HLA. El tratamiento principal para la EC es una dieta estricta y de por vida libre de gluten. Aunque la dieta es la única terapia eficaz, los pacientes requieren un seguimiento riguroso para garantizar que no haya complicaciones asociadas a la enfermedad. Además, se deben considerar factores como la microbiota intestinal y las posibles infecciones tempranas, que podrían influir en la patogenia de la enfermedad.
En resumen, la EC representa un desafío tanto clínico como epidemiológico, y su manejo requiere un enfoque personalizado que contemple tanto los aspectos genéticos como los ambientales, con un seguimiento continuo para prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
BIBLIOGRAFÍA
- Mosca C, Thorsteinsdottir F, Abrahamsen B, Rumessen JJ, Händel MN. Enfermedad celíaca de reciente diagnóstico y salud ósea en adultos jóvenes: Una revisión sistemática de la literatura. Calcif Tissue Int [Internet]. 2022;110(6):641–8. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1007/s00223-021-00938-w
- Raiteri A, Granito A, Giamperoli A, Catenaro T, Negrini G, Tovoli F. Guías actuales para el manejo de la enfermedad celíaca: Una revisión sistemática con análisis comparativo. World J Gastroenterol [Internet]. 2022;28(1):154–75. Disponible en: http://dx.doi.org/10.3748/wjg.v28.i1.154
- Aboulaghras S, Piancatelli D, Taghzouti K, Balahbib A, Alshahrani MM, Al Awadh AA, et al. Metaanálisis y revisión sistemática de HLA DQ2/DQ8 en adultos con enfermedad celíaca. Int J Mol Sci [Internet]. 2023;24(2):1188. Disponible en: http://dx.doi.org/10.3390/ijms24021188
- Celdir MG, Jansson-Knodell CL, Hujoel IA, Prokop LJ, Wang Z, Murad MH, et al. Latitud y prevalencia de la enfermedad celíaca: Un metaanálisis y una metarregresión. Clin Gastroenterol Hepatol [Internet]. 2022;20(6):e1231–9. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.cgh.2020.09.052
- Moscoso F, Quera R. ENFERMEDAD CELIACA: REVISIÓN. Rev médica Clín Las Condes [Internet]. 2015;26(5):613–27. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.rmclc.2015.09.007
- Herrera María José, Hermoso Marcela A, Quera Rodrigo. Enfermedad celíaca y su patogenia. Rev. méd. Chile [Internet]. 2009 Dic [citado 2025 Jul 22] ; 137( 12 ): 1617-1626. Disponible en: http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-98872009001200012&lng=es. http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872009001200012.
- Laurikka P, Nurminen S, Kivelä L, Kurppa K. Manifestaciones extraintestinales de la enfermedad celíaca: detección temprana para mejores resultados a largo plazo. Nutrientes [Internet]. 2018;10(8). Disponible en: http://dx.doi.org/10.3390/nu10081015
- Ludvigsson JF, Leffler DA, Bai JC, Biagi F, Fasano A, Green PHR, et al. Las definiciones de Oslo para la enfermedad celíaca y términos relacionados. Tripa [Internet]. 2013;62(1):43–52. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1136/gutjnl-2011-301346
- Cohen R, Mahlab-Guri K, Atali M, Elbirt D. Virus y enfermedad celíaca: ¿qué sabemos? Clin Exp Med [Internet]. 2023;23(7):2931–9. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1007/s10238-023-01070-9
- Elwenspoek MM, Thom H, Sheppard AL, Keeney E, O’Donnell R, Jackson J, et al. Definición de la estrategia óptima para la identificación de adultos y niños con enfermedad celíaca: revisión sistemática y modelado económico. Health Technol Assess [Internet]. 2022;26(44):1–310. Disponible en: http://dx.doi.org/10.3310/ZUCE8371
- La enfermedad celiaca limita la vida social y afecta a la salud mental de las personas que la padecen [Internet]. ROSTRO. 2023 [citado el 22 de julio de 2025]. Disponible en: https://celiacos.org/la-enfermedad-celiaca-limita-la-vida-social-y-afecta-a-la-salud-mental-de-las-personas-que-la-padecen/