Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.35.46.002
AUTORES
- Marina Hernández Díaz. Grado de Enfermería, Zaragoza, España.
- Nerea Anadón Mayoral. Grado de Enfermería, Zaragoza, España.
- Roberto García Cavero. Grado de Enfermería, Zaragoza, España.
- Alejandro Campos Oteo. Grado de Enfermería, Zaragoza, España.
- Santiago Antón Hernández. Grado de Enfermería, Zaragoza, España.
RESUMEN
La gastroenteritis aguda constituye un motivo frecuente de atención sanitaria durante la infancia. La pérdida de líquidos ocasionada por la diarrea y los vómitos puede provocar deshidratación, por lo que la valoración del estado de hidratación y el inicio precoz de las medidas de rehidratación constituyen aspectos fundamentales de los cuidados.
Se presenta el caso clínico de una paciente de 11 años atendida en el servicio de Urgencias Pediátricas por dolor abdominal de tipo cólico, vómitos y diarrea. Durante la valoración inicial presenta signos compatibles con deshidratación leve, entre ellos palidez cutánea, sequedad de mucosas, disminución de la frecuencia urinaria y orina oscura y concentrada.
Durante su estancia se realizan medidas dirigidas a corregir la deshidratación y controlar la evolución clínica. Tras la reposición inicial de líquidos, se inicia progresivamente la tolerancia oral mediante solución de rehidratación administrada en pequeñas cantidades y de forma frecuente. La evolución es favorable, con disminución de los episodios de vómitos y diarrea y mejoría progresiva del estado de hidratación.
La valoración enfermera se estructura siguiendo las catorce necesidades básicas de Virginia Henderson y permite establecer un plan de cuidados individualizado mediante las taxonomías NANDA-I, NOC y NIC. Las intervenciones se orientan principalmente al mantenimiento de una hidratación adecuada, vigilancia de la eliminación intestinal, control de la sintomatología y educación sanitaria de la paciente y su familia.
Tras aproximadamente 24 horas de seguimiento y ante la evolución clínica favorable, se realiza el alta domiciliaria con recomendaciones relacionadas con la rehidratación oral, alimentación, prevención de la transmisión y reconocimiento de signos de alarma.
PALABRAS CLAVE
Gastroenteritis, diarrea, deshidratación, rehidratación oral, cuidados de enfermería, pediatría.
ABSTRACT
Acute gastroenteritis is a common reason for healthcare visits during childhood. Fluid loss caused by diarrhea and vomiting can lead to dehydration; therefore, assessment of hydration status and early initiation of rehydration measures are essential components of care.
This clinical case describes an 11-year-old female patient treated in the Pediatric Emergency Department for colicky abdominal pain, vomiting, and diarrhea. During the initial assessment, she presented signs consistent with mild dehydration, including pale skin, dry mucous membranes, decreased urinary frequency, and dark, concentrated urine.
During her stay, measures aimed at correcting dehydration and monitoring clinical progress were implemented. Following initial fluid replacement, oral tolerance was progressively initiated using oral rehydration solution administered frequently in small amounts. Clinical progress was favorable, with a decrease in episodes of vomiting and diarrhea and progressive improvement in hydration status.
The nursing assessment was structured according to Virginia Henderson’s fourteen basic needs, allowing the establishment of an individualized care plan using NANDA-I, NOC, and NIC taxonomies. Nursing interventions mainly focused on maintaining adequate hydration, monitoring bowel elimination, symptom control, and providing health education to the patient and her family.
After approximately 24 hours of follow-up and favorable clinical progress, the patient was discharged home with recommendations regarding oral rehydration, feeding, prevention of transmission, and recognition of warning signs.
KEY WORDS
Gastroenteritis, diarrhea, dehydration, oral rehydration, nursing care, pediatrics.
INTRODUCCIÓN
La gastroenteritis aguda es un proceso caracterizado principalmente por la aparición brusca de diarrea, que puede acompañarse de vómitos, dolor abdominal y fiebre. En la población pediátrica constituye un motivo frecuente de consulta sanitaria y, aunque en la mayoría de los casos presenta una evolución autolimitada, la pérdida de agua y electrolitos secundaria a los vómitos y las deposiciones diarreicas puede ocasionar deshidratación y requerir atención sanitaria¹.
La valoración del estado de hidratación constituye uno de los aspectos fundamentales en la atención del paciente pediátrico con gastroenteritis aguda. La disminución de la diuresis, las alteraciones del estado general, la palidez cutánea y los cambios en las mucosas, entre otros signos clínicos, deben ser valorados para identificar la presencia y gravedad de la deshidratación y establecer las medidas terapéuticas necesarias ¹.
La rehidratación constituye el principal objetivo del tratamiento. Las soluciones de rehidratación oral permiten reponer las pérdidas de agua y electrolitos y constituyen el tratamiento de elección en los pacientes pediátricos con deshidratación que pueden tolerar la vía oral. Se recomienda administrarlas de forma frecuente y en pequeñas cantidades, valorando periódicamente la respuesta clínica. La fluidoterapia intravenosa queda reservada para determinadas situaciones, como la presencia de shock, el deterioro clínico a pesar de la rehidratación oral o la imposibilidad de tolerar adecuadamente esta vía¹,².
La alimentación constituye otro elemento relevante durante la recuperación. Una vez conseguida la rehidratación, se recomienda reintroducir precozmente la alimentación habitual adaptada a la edad, evitando restricciones dietéticas innecesarias. Asimismo, se desaconseja el consumo de zumos de frutas y bebidas carbonatadas mientras persista la diarrea¹.
Además del tratamiento de la fase aguda, la educación sanitaria de la paciente y sus cuidadores resulta fundamental para garantizar la continuidad de los cuidados en el domicilio. La información proporcionada debe incluir recomendaciones sobre hidratación y alimentación, reconocimiento de signos de deshidratación o empeoramiento clínico y medidas destinadas a prevenir la transmisión de la infección, entre ellas una adecuada higiene de manos¹.
En este contexto, enfermería desempeña un papel relevante en la valoración continua del estado de hidratación, el control de las pérdidas gastrointestinales, la administración y supervisión de la terapia de rehidratación, la vigilancia de la evolución clínica y la educación sanitaria dirigida tanto al paciente pediátrico como a sus familiares.
El objetivo del presente caso clínico es describir el abordaje enfermero realizado en una paciente pediátrica atendida por gastroenteritis aguda con signos de deshidratación leve, mediante una valoración basada en las catorce necesidades de Virginia Henderson y el establecimiento de un plan de cuidados individualizado orientado principalmente a la recuperación del equilibrio hídrico, el control de la sintomatología y la educación sanitaria para la continuidad de los cuidados en el domicilio.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Paciente de 11 años que acude al servicio de Urgencias Pediátricas acompañada de sus progenitores por presentar un cuadro de aproximadamente 24 horas de evolución caracterizado por dolor abdominal de tipo cólico, episodios de vómitos y deposiciones diarreicas frecuentes.
Durante la valoración inicial, la paciente se encuentra consciente, orientada y colaboradora. Presenta afectación leve del estado general, palidez cutánea y sequedad de mucosas. Refiere disminución de la ingesta oral debido a las náuseas y los vómitos.
Las deposiciones son líquidas y frecuentes, sin presencia de sangre. Asimismo, se objetiva disminución de la frecuencia urinaria y la paciente refiere una orina más oscura y concentrada de lo habitual, datos compatibles con un estado de deshidratación leve.
Antecedentes personales:
No constan en el trabajo antecedentes personales de especial relevancia relacionados con el episodio actual.
La paciente presenta un peso de 35 kg y una talla de 146 cm.
No se identifican limitaciones previas para las actividades habituales propias de su edad y dispone de apoyo familiar durante todo el proceso asistencial.
Valoración inicial y actuación en Urgencias
Ante la sintomatología gastrointestinal y los signos de deshidratación, se inicia tratamiento dirigido a la reposición de líquidos y al control de la evolución clínica.
Durante la estancia en Urgencias se realiza vigilancia del estado general, tolerancia oral, características y frecuencia de las deposiciones y los vómitos, así como de la eliminación urinaria y los signos relacionados con el estado de hidratación.
Tras la reposición inicial de líquidos y ante la evolución favorable, se inicia progresivamente la tolerancia oral mediante solución de rehidratación, administrada inicialmente en pequeñas cantidades y de forma frecuente. En el trabajo original se registra una pauta inicial de 5 ml cada 5 minutos, incrementándose progresivamente en función de la tolerancia.
La paciente presenta una respuesta favorable, con adecuada tolerancia oral y disminución progresiva de los episodios de vómitos y diarrea.
Evolución:
Tras aproximadamente 24 horas de seguimiento en Urgencias se objetiva una evolución clínica favorable, con mejoría del estado general y de los signos de hidratación y adecuada tolerancia oral, por lo que se decide el alta domiciliaria.
Antes del alta se proporciona educación sanitaria a la paciente y a sus progenitores, haciendo especial hincapié en la continuidad de la hidratación oral en el domicilio, la alimentación y las medidas higiénicas destinadas a disminuir la transmisión de la gastroenteritis. Asimismo, se explican los principales signos de alarma ante los que sería necesario solicitar una nueva valoración sanitaria.
VALORACIÓN ENFERMERA
La valoración integral de la paciente se estructura siguiendo el modelo de las catorce necesidades básicas de Virginia Henderson, identificando las necesidades alteradas y aquellas en las que no se observan problemas durante su estancia en Urgencias.
1. Respirar normalmente — No alterada
No se describen signos de dificultad respiratoria ni alteraciones de la respiración durante la atención en Urgencias.
2. Comer y beber adecuadamente — Alterada
La paciente presenta una disminución de la ingesta oral asociada a náuseas y vómitos. Durante la valoración se identifican sequedad de mucosas.
Presenta un peso de 35 kg y una talla de 146 cm. Durante su estancia se realiza reposición de líquidos y, tras la mejoría clínica, se inicia progresivamente la tolerancia oral mediante solución de rehidratación administrada inicialmente en pequeñas cantidades y de forma frecuente.
3. Eliminar por todas las vías corporales — Alterada
Presenta deposiciones líquidas y frecuentes asociadas al cuadro de gastroenteritis aguda. No se describe presencia de sangre en las heces.
Asimismo, se observa una disminución de la frecuencia urinaria y la paciente refiere orina oscura y concentrada, compatible con la disminución de la ingesta y las pérdidas gastrointestinales.
4. Moverse y mantener posturas adecuadas — No alterada
No se observan alteraciones respecto a la movilidad de la paciente.
5. Dormir y descansar — Alterada
Durante los días previos y coincidienco con el episodio de gastroenteritis aguda, refiere una disminución de las horas de sueño y una menor calidad. Durante su estancia se favorece un ambiente tranquilo, con reducción de ruido y estímulos ambientales, con el objetivo de facilitar el descanso.
6. Escoger la ropa adecuada, vestirse y desvestirse — No alterada
No se describen limitaciones relacionadas con el vestido o desvestido ni problemas de autonomía asociados a esta necesidad.
7. Mantener la temperatura corporal dentro de los límites normales — No alterada
No se registran alteraciones relevantes de la temperatura corporal durante la evolución.
8. Mantener la higiene corporal y la integridad de la piel — Alterada
Durante la valoración inicial se describe palidez cutánea y sequedad asociadas al estado de hidratación.
9. Evitar los peligros del entorno y evitar lesionar a otras personas — Alterada
Durante la estancia en Urgencias se controla la tolerancia oral y la evolución de los vómitos, las deposiciones y la eliminación urinaria. Antes del alta se informa a la paciente y a sus progenitores acerca de los signos de alarma que requieren una nueva valoración sanitaria.
10. Comunicarse con los demás expresando emociones, necesidades, temores u opiniones — No alterada
La paciente se encuentra consciente, orientada y colaboradora durante la atención. Está acompañada por su familia, quienes participan en los cuidados y reciben la información necesaria para continuar las recomendaciones en el domicilio.
11. Vivir de acuerdo con sus propios valores y creencias — No alterada
Durante la estancia hospitalaria no manifiesta necesidades espirituales.
12. Ocuparse de algo de tal forma que su labor tenga un sentido de realización personal — No alterada
La paciente cursa 6º primaria. Mantiene adecuado rendimiento académico.
13. Participar en actividades recreativas — No alterada
Mantiene habitualmente una vida activa y participa regularmente en actividades deportivas y recreativas. Convive con sus padres y sus hermanos y dispone de una adecuada red familiar y social.
14. Aprender, descubrir o satisfacer la curiosidad y utilizar los recursos disponibles — Alterada
Antes del alta se proporcionan recomendaciones relacionadas con la hidratación oral, la alimentación, las medidas higiénicas destinadas a prevenir la transmisión de la infección y el reconocimiento de signos de alarma.
DIAGNÓSTICOS ENFERMEROS: NANDA-I, NOC, NIC
[00421] Volumen de líquidos inadecuado:
Relacionado con (r/c): pérdidas gastrointestinales activas secundarias a vómitos y diarrea y disminución de la ingesta oral.
Manifestado por (m/p): sequedad de mucosas y piel, disminución de la frecuencia y volumen urinarios y orina oscura y concentrada.
NOC [0602] Hidratación.
Objetivo: recuperar y mantener un estado de hidratación adecuado durante la estancia en Urgencias.
Indicadores:
- Estado de las mucosas.
- Turgencia cutánea.
- Diuresis.
- Ingesta de líquidos.
- Tolerancia a la rehidratación oral.
NOC [0601] Equilibrio hídrico.
Objetivo: conseguir un equilibrio adecuado entre la ingesta y las pérdidas de líquidos.
Indicadores:
- Ingesta y eliminación equilibradas.
- Signos vitales.
- Ausencia de signos de deshidratación.
NIC [4120] Manejo de líquidos.
Actividades:
- Valorar periódicamente el estado de hidratación.
- Registrar la ingesta de líquidos y las pérdidas gastrointestinales.
- Vigilar la frecuencia y características de la diuresis.
- Observar el estado de piel y mucosas.
- Administrar la fluidoterapia prescrita.
- Valorar la respuesta clínica a la reposición de líquidos.
- Favorecer el inicio de la rehidratación oral cuando la situación clínica lo permita.
NIC [4180] Manejo de la hipovolemia.
Actividades:
- Vigilar signos relacionados con la pérdida de volumen.
- Controlar las constantes vitales y la evolución clínica.
- Controlar las pérdidas de líquidos producidas por vómitos y diarrea.
- Administrar las soluciones de reposición prescritas.
- Supervisar la tolerancia a la solución de rehidratación oral.
- Vigilar la aparición de nuevos vómitos durante el proceso de rehidratación.
[00013] Diarrea.
Relacionado con (r/c): proceso infeccioso gastrointestinal agudo.
Manifestado por (m/p): aumento de la frecuencia de las deposiciones, heces líquidas de coloración verdosa, presencia de moco y dolor abdominal de tipo cólico.
NOC [0501] Eliminación intestinal.
Objetivo: favorecer la recuperación progresiva del patrón habitual de eliminación intestinal.
Indicadores:
- Frecuencia de las deposiciones.
- Consistencia de las heces.
- Cantidad de las deposiciones.
- Color de las heces.
- Presencia de sangre o moco.
- Dolor abdominal asociado.
NIC [0460] Manejo de la diarrea.
Actividades:
- Registrar la frecuencia, cantidad y características de las deposiciones.
- Valorar la presencia de sangre o moco.
- Vigilar los signos de deshidratación secundarios a las pérdidas gastrointestinales.
- Valorar la presencia y características del dolor abdominal.
- Controlar la tolerancia a líquidos y alimentos.
- Favorecer una adecuada reposición de líquidos.
- Mantener una higiene adecuada de la región perianal después de las deposiciones.
- Informar a la paciente y a sus progenitores sobre los signos que requieren valoración sanitaria.
[00499] Disposición para mejorar los conocimientos de salud.
Manifestado por (m/p): interés de la paciente y sus progenitores por adquirir conocimientos relacionados con la enfermedad, los cuidados domiciliarios y la prevención de complicaciones.
En el caso original se recoge que la paciente se muestra predispuesta a aprender, interesada por los cuidados y capaz de comprender la información proporcionada.
NOC [1803] Conocimiento: proceso de la enfermedad.
Objetivo: aumentar los conocimientos de la paciente y sus progenitores sobre la gastroenteritis aguda y su manejo en el domicilio.
Indicadores:
- Características de la enfermedad.
- Curso habitual de la enfermedad.
- Complicaciones potenciales de la enfermedad.
- Conocimiento de los signos y síntomas de deshidratación.
- Conocimiento de las medidas de prevención de la transmisión.
NIC [5602] Enseñanza: proceso de enfermedad.
Actividades:
- Valorar los conocimientos previos de la paciente y sus progenitores.
- Explicar de forma adaptada a la edad las características de la gastroenteritis aguda.
- Informar sobre su evolución habitual.
- Explicar los principales signos de deshidratación.
- Enseñar qué situaciones requieren una nueva valoración sanitaria.
- Resolver las dudas antes del alta.
NIC [5614] Enseñanza: dieta prescrita.
Actividades:
- Explicar la importancia de mantener una adecuada hidratación.
- Enseñar cómo administrar la solución de rehidratación oral en pequeñas cantidades y de forma frecuente.
- Explicar la reintroducción de la alimentación habitual según tolerancia.
- Evitar restricciones dietéticas innecesarias.
- Desaconsejar bebidas con alto contenido en azúcares simples mientras persista la diarrea.
- Adaptar las recomendaciones a la edad de la paciente.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
La gastroenteritis aguda en la población pediátrica puede producir pérdidas importantes de agua y electrolitos como consecuencia de los vómitos y las deposiciones diarreicas. Por este motivo, la valoración precoz del estado de hidratación constituye uno de los principales objetivos asistenciales, permitiendo identificar signos de deshidratación y establecer las medidas de reposición necesarias¹.
En el presente caso, la paciente presentaba disminución de la ingesta oral asociada a náuseas y vómitos, deposiciones líquidas frecuentes, sequedad de mucosas, disminución de la frecuencia urinaria y orina oscura y concentrada. Estos hallazgos orientaron los cuidados hacia la recuperación y mantenimiento de un adecuado equilibrio hídrico. Durante la estancia se realizó reposición inicial de líquidos y posteriormente se inició tolerancia mediante solución de rehidratación oral administrada en pequeñas cantidades y de forma frecuente.
La rehidratación oral constituye la estrategia de elección en la mayoría de los niños con gastroenteritis aguda y deshidratación leve o moderada que presentan condiciones adecuadas para utilizar esta vía. La evidencia disponible muestra que constituye una alternativa eficaz y menos invasiva que la fluidoterapia intravenosa, mientras que esta última debe reservarse principalmente para aquellos pacientes en los que la rehidratación oral no sea posible, esté contraindicada o resulte insuficiente²,³.
La vigilancia enfermera durante el proceso de rehidratación resulta fundamental para valorar la respuesta al tratamiento. En este caso se controlaron la tolerancia oral, la evolución de los vómitos y las deposiciones y las características de la eliminación urinaria. Tras aproximadamente 24 horas de seguimiento se observó una disminución progresiva de los síntomas gastrointestinales y una mejoría del estado de hidratación, permitiendo el alta domiciliaria.
Otro aspecto relevante del abordaje fue la alimentación durante la recuperación. Las recomendaciones actuales desaconsejan mantener periodos prolongados de ayuno y favorecen la reintroducción de la alimentación habitual una vez conseguida la rehidratación y según la tolerancia del paciente. Asimismo, deben evitarse restricciones dietéticas innecesarias y bebidas con elevado contenido en azúcares simples durante el episodio diarreico ¹. En consecuencia, en la adaptación del trabajo original al presente caso clínico se han sustituido las recomendaciones basadas en una dieta astringente estricta por indicaciones acordes con la evidencia disponible.
La educación sanitaria adquiere especial importancia en el paciente pediátrico, ya que la continuidad de los cuidados en el domicilio depende en gran medida de la capacidad de los progenitores o cuidadores para reconocer la evolución adecuada y detectar posibles signos de alarma. Entre los elementos que pueden facilitar el manejo domiciliario de la gastroenteritis se encuentran el conocimiento de los cuidadores, el acceso a recomendaciones claras y la correcta utilización de la terapia de rehidratación oral⁴.
En el presente caso, antes del alta se proporcionó educación sanitaria tanto a la paciente como a sus progenitores sobre la administración de líquidos, la alimentación, las medidas higiénicas para disminuir la transmisión y los signos de alarma ante los que sería necesario solicitar una nueva valoración sanitaria. La participación familiar permitió integrar los cuidados realizados durante la estancia en Urgencias con las recomendaciones necesarias para continuar la recuperación en el domicilio.
En conclusión, la valoración enfermera permitió identificar como principales problemas las pérdidas gastrointestinales, la alteración del estado de hidratación y las necesidades educativas de la paciente y su familia. La aplicación de un plan de cuidados individualizado facilitó la vigilancia de la evolución clínica, la reposición de líquidos, el control de la eliminación intestinal y la preparación para el alta.
La actuación enfermera desempeña un papel relevante en el abordaje de la gastroenteritis aguda pediátrica, tanto durante la fase asistencial como en la transición al domicilio. La valoración sistemática del estado de hidratación, la supervisión de la rehidratación oral y una educación sanitaria adaptada a la edad de la paciente y a sus cuidadores constituyen elementos fundamentales para favorecer una evolución adecuada y proporcionar continuidad y seguridad a los cuidados.
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