Del insomnio al consumo de hipnóticos: prevención desde enfermería

26 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Adrián Borao Tutor. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Yaiza Gatell Hernández. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Manuel Lopéz Espin. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Hugo Ortega Romanillos. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. Carmen Zorrilla Laguardia. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. María Sancho Bres. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  7. Enrique Cardenas Viloita. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

RESUMEN

El insomnio es un trastorno del sueño frecuente que puede afectar al descanso, al funcionamiento durante el día y a la calidad de vida. Cuando las dificultades para dormir persisten, es habitual recurrir a tratamientos farmacológicos como las benzodiacepinas y otros hipnóticos. Aunque estos medicamentos pueden ser útiles en determinadas situaciones, su utilización prolongada puede favorecer la aparición de tolerancia, dependencia y efectos adversos, especialmente en personas mayores y polimedicadas.

El abordaje del insomnio no debería centrarse únicamente en el tratamiento farmacológico. Las medidas no farmacológicas, como mantener horarios regulares de sueño, mejorar los hábitos relacionados con el descanso y aplicar intervenciones cognitivo-conductuales cuando estén indicadas, constituyen una alternativa importante para mejorar la calidad del sueño y reducir la necesidad de utilizar hipnóticos durante periodos prolongados.

Enfermería desempeña un papel relevante en la prevención y el seguimiento de las personas con insomnio. La valoración del patrón de sueño, la identificación de factores que pueden interferir en el descanso, la educación sanitaria y el seguimiento del tratamiento permiten ofrecer un abordaje individualizado. Estas intervenciones pueden contribuir a mejorar el descanso, favorecer un uso más seguro de los hipnóticos y prevenir problemas asociados a su consumo prolongado.

PALABRAS CLAVE

Insomnio, hipnóticos y sedantes, sueño, atención de enfermería, cuidados de enfermería.

ABSTRACT

Insomnia is a common sleep disorder that can affect sleep quality, daytime functioning, and quality of life. When sleep difficulties persist, pharmacological treatments such as benzodiazepines and other hypnotic drugs are often used. Although these medications can be useful in certain situations, prolonged use may lead to tolerance, dependence, and adverse effects, particularly in older adults and people taking multiple medications.

The management of insomnia should not focus exclusively on pharmacological treatment. Non-pharmacological measures, such as maintaining regular sleep schedules, improving sleep-related habits, and using cognitive-behavioral interventions when indicated, are important alternatives for improving sleep quality and reducing the need for prolonged use of hypnotics.

Nursing plays an important role in the prevention and follow-up of people with insomnia. Assessing sleep patterns, identifying factors that may interfere with sleep, providing health education, and monitoring treatment allow for an individualized approach. These interventions may help improve sleep, promote safer use of hypnotics, and prevent problems associated with their prolonged use.

KEY WORDS

Insomnia, hypnotics and sedatives, sleep, nursing, nursing care.

INTRODUCCIÓN

El insomnio es uno de los trastornos del sueño más frecuentes y puede manifestarse como dificultad para conciliar o mantener el sueño, así como mediante despertares precoces. Cuando estos problemas se mantienen en el tiempo pueden afectar al descanso y al funcionamiento durante el día, repercutiendo en la calidad de vida. Su elevada frecuencia hace que constituya un motivo habitual de consulta y favorece, en determinadas situaciones, el recurso a tratamientos farmacológicos 1,2.

El consumo de hipnóticos y sedantes constituye un aspecto relevante en España. Entre 2005 y 2022, la prevalencia de consumo de hipnosedantes en los últimos 30 días en la población de 15 a 64 años aumentó del 3,7 % al 9,7 %. El mayor porcentaje se observó en mujeres de 55 a 64 años, alcanzando el 21,4 % en 2022. Los datos más recientes de la encuesta EDADES 2024 muestran un descenso respecto a 2022, aunque los hipnosedantes continúan presentando una presencia importante, especialmente entre las mujeres y los grupos de mayor edad3,4.

Aunque los hipnóticos pueden estar indicados en determinadas situaciones, su utilización prolongada puede asociarse a problemas como tolerancia, dependencia y dificultades para suspender el tratamiento. Por ello, resulta importante abordar el insomnio de forma individualizada y promover medidas no farmacológicas cuando estén indicadas. En este contexto, Enfermería puede contribuir a identificar alteraciones del sueño, detectar factores relacionados y ofrecer educación sanitaria sobre hábitos y estrategias que favorezcan un descanso adecuado y un uso más seguro de estos medicamentos2,5.

OBJETIVOS

General:

Analizar la relación entre el insomnio y el consumo de hipnóticos, así como el papel de Enfermería en la prevención de su uso prolongado y en la promoción de estrategias no farmacológicas.

Específicos:

  • Describir las principales características del insomnio y los factores que pueden favorecer su persistencia.
  • Identificar los riesgos asociados al consumo prolongado de hipnóticos.
  • Analizar las intervenciones enfermeras dirigidas a mejorar el descanso y favorecer un uso seguro de los hipnóticos.

METODOLOGÍA

Se ha llevado a cabo una revisión bibliográfica sistemática sobre la relación entre el insomnio y el consumo de hipnóticos, prestando especial atención a las medidas preventivas y al papel de Enfermería. Se consultaron las bases de datos PubMed, CINAHL, SciELO, Cuiden y Dialnet.

La pregunta de investigación se formuló mediante la estrategia PICO:

  • P (Paciente o población): personas adultas con insomnio.
  • I (Intervención o exposición): presencia de insomnio.
  • C (Comparación): personas sin insomnio o con medidas no farmacológicas para su manejo.
  • O (Resultados): consumo de hipnóticos y posibles riesgos asociados a su utilización prolongada.

La pregunta de investigación fue: En adultos con insomnio (P), ¿la presencia de este trastorno del sueño (I), en comparación con las personas sin insomnio o con un abordaje basado en medidas no farmacológicas (C), se relaciona con un mayor consumo de hipnóticos y sus posibles riesgos asociados (O)?

Las palabras clave, todas presentes en DeCS, fueron: insomnio, hipnóticos y sedantes, sueño, enfermería, cuidados de enfermería. Se combinaron mediante los operadores booleanos AND y OR.

La búsqueda se limitó a publicaciones de los últimos cinco años (2021-2026). Se incluyeron artículos en español e inglés, con texto completo y acceso gratuito. Se excluyeron documentos duplicados, estudios no relacionados directamente con el insomnio o el consumo de hipnóticos, artículos centrados exclusivamente en población infantil y publicaciones sin acceso al texto completo.

RESULTADOS

Concepto y manifestaciones del insomnio:

El insomnio se caracteriza por la dificultad para iniciar el sueño, mantenerlo, volver a conciliarlo tras un despertar o por despertarse antes de lo deseado, acompañado de repercusiones durante el día. Es un problema frecuente: se estima que aproximadamente una de cada cinco personas presenta episodios de insomnio, y su frecuencia aumenta con la edad, pudiendo situarse en torno al 40-50 % en mayores de 65 años1,2.

El problema puede presentarse principalmente como dificultad para conciliar el sueño, despertares nocturnos frecuentes o prolongados y despertar precoz. Además, la falta de un descanso reparador puede asociarse a somnolencia, cansancio, irritabilidad, dificultades de concentración y alteraciones del funcionamiento cotidiano. Por ello, no debe valorarse únicamente el número de horas dormidas, sino también la calidad del sueño y sus consecuencias durante el día1.

Del insomnio al consumo de hipnóticos:

La persistencia de los problemas de sueño puede favorecer el recurso a medicamentos destinados a inducir o mantener el sueño. Entre los más utilizados se encuentran las benzodiacepinas y los denominados fármacos Z, como zolpidem y zopiclona. Aunque pueden producir beneficios a corto plazo, la evidencia disponible no respalda su eficacia para el tratamiento del insomnio más allá de cuatro semanas3,4.

El consumo prolongado continúa siendo relevante. En un estudio reciente realizado con datos de Atención Primaria de Cataluña, el 27,1 % de las personas que iniciaron tratamiento con benzodiacepinas continuaban utilizándolas a los tres meses y el 14,5 % a los seis meses. Estos resultados reflejan la posibilidad de que un tratamiento iniciado para aliviar un problema puntual de sueño pueda prolongarse más allá del periodo inicialmente recomendado4.

Riesgos asociados al uso prolongado de hipnóticos:

El uso mantenido de benzodiacepinas y fármacos Z puede asociarse al desarrollo de tolerancia y dependencia, haciendo más difícil la retirada del tratamiento. La suspensión brusca puede favorecer síntomas de abstinencia y la reaparición del insomnio, en ocasiones con mayor intensidad, por lo que cualquier reducción debe realizarse de forma individualizada y bajo supervisión profesional 3,5.

Otros efectos relacionados con estos medicamentos incluyen somnolencia diurna, mareo, alteraciones de la atención y la memoria y problemas de coordinación. En las personas mayores, estos efectos adquieren especial importancia por su asociación con un mayor riesgo de caídas y fracturas. La polimedicación y las posibles interacciones farmacológicas pueden aumentar todavía más la probabilidad de efectos adversos3,4.

Medidas no farmacológicas para mejorar el sueño:

Las medidas no farmacológicas constituyen un elemento fundamental en el abordaje del insomnio. Entre ellas se encuentran mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, evitar actividades estimulantes antes de dormir, reducir el consumo de sustancias que puedan interferir con el sueño y favorecer un ambiente adecuado en cuanto a ruido, luz y temperatura. Estas recomendaciones deben adaptarse a las características y hábitos de cada persona5,6.

Además de la educación sobre hábitos de sueño, las intervenciones cognitivo-conductuales han demostrado un papel relevante en el tratamiento del insomnio. El abordaje no farmacológico puede ser especialmente útil para evitar que los hipnóticos se conviertan en la única respuesta ante los problemas persistentes de sueño y para reducir la necesidad de tratamientos prolongados3,5,6.

Papel de Enfermería en la prevención:

Enfermería puede desempeñar un papel importante desde la detección inicial del problema. La valoración debe recoger aspectos como el horario y la calidad del sueño, los despertares, la repercusión durante el día, los hábitos, el consumo de sustancias y los medicamentos utilizados. También es importante identificar factores que puedan estar influyendo, como dolor, ansiedad, enfermedades concomitantes o cambios en las rutinas2,4,5.

La educación sanitaria permite ofrecer recomendaciones individualizadas y realistas sobre hábitos que favorezcan el descanso. Asimismo, el seguimiento de las personas que utilizan hipnóticos puede ayudar a detectar tratamientos prolongados, dificultades para su retirada o posibles efectos adversos. Este acompañamiento resulta especialmente relevante en personas mayores y polimedicadas, en las que los riesgos asociados a estos fármacos pueden ser mayores1,2,5,7.

DISCUSIÓN

Los resultados revisados muestran que existe una relación entre la presencia de insomnio y el recurso a los tratamientos hipnóticos, especialmente cuando las dificultades para dormir se mantienen en el tiempo. Sin embargo, esta relación no debe interpretarse como una consecuencia inevitable: el hecho de presentar insomnio no significa que todas las personas necesiten medicación. El abordaje depende de la intensidad y duración del problema, de las características individuales y de los factores que estén interfiriendo en el descanso1,3.

Uno de los principales aspectos que preocupa es que un tratamiento inicialmente indicado para aliviar el insomnio pueda mantenerse durante periodos superiores a los recomendados. Las benzodiacepinas y los fármacos Z pueden aportar un beneficio a corto plazo, pero su utilización prolongada se relaciona con tolerancia, dependencia y diferentes efectos adversos. En las personas mayores, estos riesgos adquieren especial importancia debido a la mayor vulnerabilidad frente a la sedación, las alteraciones cognitivas y las caídas3,4.

Por este motivo, el tratamiento del insomnio no debería centrarse exclusivamente en conseguir que la persona duerma mediante medicación. Las medidas de higiene del sueño, la educación sanitaria y, cuando esté indicada, la terapia cognitivo-conductual ofrecen alternativas que pueden proporcionar beneficios más sostenidos y evitar la dependencia de los fármacos. La evidencia enfermera señala precisamente la importancia de las intervenciones no farmacológicas como parte del abordaje del insomnio5.

Enfermería desempeña una función preventiva especialmente relevante. La valoración del patrón de sueño permite identificar problemas que quizá no hayan sido detectados, mientras que el seguimiento facilita conocer la evolución del insomnio y detectar un uso continuado de hipnóticos. Además, la educación sanitaria puede ayudar a que la persona comprenda los beneficios y riesgos del tratamiento y adquiera hábitos que favorezcan un descanso adecuado5,6.

Por tanto, la relación entre insomnio y consumo de hipnóticos existe, pero debe abordarse desde una perspectiva integral. No se trata únicamente de reducir el uso de estos medicamentos, sino de identificar las causas del problema, ofrecer alternativas eficaces y acompañar al paciente cuando sea necesario modificar o retirar un tratamiento. La actuación coordinada de los profesionales sanitarios y el seguimiento individualizado pueden favorecer un manejo más seguro del insomnio3,5,7.

CONCLUSIONES

  • El insomnio es un problema frecuente que puede afectar significativamente al descanso y al funcionamiento diario, y su persistencia puede favorecer el recurso a tratamientos farmacológicos.
  • El consumo de hipnóticos puede ser útil en determinadas situaciones y durante periodos concretos, pero su utilización prolongada puede aumentar el riesgo de tolerancia, dependencia y efectos adversos, especialmente en personas mayores.
  • Las medidas no farmacológicas, especialmente la educación sobre hábitos de sueño y las intervenciones cognitivo-conductuales cuando estén indicadas, constituyen una parte fundamental del abordaje del insomnio y pueden ayudar a reducir la dependencia del tratamiento farmacológico.
  • Enfermería tiene un papel relevante en la prevención, mediante la valoración del patrón de sueño, la identificación de factores que interfieren en el descanso, la educación sanitaria y el seguimiento de las personas que utilizan hipnóticos.
  • Un abordaje individualizado que combine detección precoz, educación, medidas no farmacológicas y seguimiento del tratamiento puede contribuir a mejorar el manejo del insomnio y favorecer un uso más seguro de los hipnóticos.

BIBLIOGRAFÍA

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  6. Roncero C, et al. Benzodiazepine use in Spain: risks and perspectives on the current situation and proposals for their rational use. Front Pharmacol. 2025;16:1547488. doi:10.3389/fphar.2025.1547488.
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