Asociación entre la calidad del sueño y el control de diabetes e hipertensión arterial en adultos de una unidad de primer nivel

22 diciembre 2025

 

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.52.54.002

 

 

 

 

AUTORES

  1. Claudia Elizabeth Hernández García. Médico Residente de tercer año de Medicina Familiar, Unidad de Medicina Familiar No. 1, Orizaba, Veracruz. Órgano de Operación Administrativa Desconcentrada Veracruz Sur, México. Instituto Mexicano del Seguro Social. México. ORCID: https://orcid.org/0009-0005-9954-0043.
  2. Nadia Velasco Malagón. Médico Especialista en Medicina Familiar, Unidad de Medicina Familiar No. 7 Orizaba, Veracruz. Órgano de Operación Administrativa Desconcentrada Veracruz Sur, México. Instituto Mexicano del Seguro Social. México. ORCID: https://orcid.org/0009-0000-3912-2304.
  3. Arturo Ruiz Jurado. Instituto Mexicano del Seguro Social, Jefe de Educación e Investigación en Salud, Unidad de Medicina Familiar No. 1 Orizaba, Veracruz, México. https://orcid.org/0000-0002-6592-8745.

 

RESUMEN

Antecedentes: En relación con la diabetes se ha encontrado que la mala calidad del sueño está relacionada a niveles de hemoglobina glucosilada altos y por lo tanto se traduce en pacientes descontrolados. En pacientes con hipertensión arterial son frecuentes los desórdenes del sueño los cuales juegan un papel importante en su control.

Objetivo: analizar la asociación entre la calidad del sueño y el control de diabetes e hipertensión en adultos de una unidad de primer nivel.

Material y método: estudio descriptivo, transversal y prospectivo, en pacientes con diabetes tipo 2 e hipertensión arterial sistémica de la consulta externa de la UMF 1 No. 1 de Orizaba, Veracruz del período de octubre 2024 a enero 2025 y se aplicó el Pittsburgh Sleep Quality Index (PSQI).

Resultados: De 266 pacientes (71.43%) eran del sexo femenino; el mayor rango de edad fue entre 50-54 años (23.31%); la mayor parte se encontró en descontrol glucémico 66.17%. Los pacientes con hipertensión arterial 92.11% cuentan con metas de control adecuadas y 7.89% tienen una TA descontrolada. El 53.01% tiene buena calidad de sueño. Se obtuvo una p <0.0001, mostrando una significancia estadística y una asociación entre buena calidad del sueño y control de diabetes. Por otra parte, con el control de hipertensión arterial al realizar la asociación con la prueba de X2 se encontró una p de 0.0052, siendo esta significante estadísticamente.

Conclusiones: existe asociación entre la calidad del sueño y el control de diabetes tipo 2, al contar con una mejor calidad y buen control de diabetes en un 27.44% versus una mala calidad y descontrol glucémico de 40.60% comprobando la hipótesis alterna. Por otra parte, aquellos pacientes que mostraron una buena calidad del sueño respecto a la hipertensión arterial, 136 (51.13%) cuentan con un adecuado control de cifras de TA por lo que al realizar la asociación con la prueba de X2 se encontró una p < 0.0052, siendo esta significante estadísticamente.

PALABRAS CLAVE

Calidad del sueño, diabetes mellitus, hipertensión arterial.

ABSTRACT

Background: In relation to diabetes, poor sleep quality has been found to be associated with high levels of glycated hemoglobin and, therefore, with poorly controlled diabetes. Sleep disorders are common in patients with hypertension and play an important role in their control.

Objective: To analyze the association between sleep quality and the control of diabetes and hypertension in adults at a primary care unit.

Materials and method: A descriptive, cross-sectional, and prospective study was conducted in patients with type 2 diabetes and systemic hypertension from the outpatient clinic of Family Medicine Unit No. 1 in Orizaba, Veracruz, from October 2024 to January 2025. The Pittsburgh Sleep Quality Index (PSQI) was administered.

Results: Of the 266 patients (71.43%), 71.43% were female; the largest age range was 50-54 years (23.31%). The majority (66.17%) had uncontrolled blood sugar. Of the patients with hypertension, 92.11% had adequate blood sugar control targets, while 7.89% had uncontrolled blood pressure. 53.01% reported good sleep quality. A p-value <0.0001 was obtained, indicating statistical significance and an association between good sleep quality and diabetes control. Furthermore, when comparing sleep quality with hypertension control using the chi-square test, a p-value of 0.0052 was found, which was also statistically significant.

Conclusion: There is an association between sleep quality and type 2 diabetes control, with 27.44% of patients having better sleep quality and good diabetes control compared to 40.60% with poor sleep quality and uncontrolled blood sugar, thus confirming the alternative hypothesis. Furthermore, of the patients who showed good sleep quality in relation to hypertension, 136 (51.13%) had adequate blood pressure control. Therefore, when the association was performed using the chi-square test, a p-value < 0.0052 was found, which was statistically significant.

KEY WORDS

Sleep quality, diabetes mellitus, hypertension.

INTRODUCCIÓN

El presente estudio de investigación tiene como objetivo determinar la asociación entre la calidad del sueño y el control de diabetes e hipertensión.

De acuerdo con diferentes estudios, se ha comprobado que el sueño es considerado una función biológica elemental en la cual se ven involucrados diferentes procesos de autorregulación (preservación de energía, activación del sistema inmune, eliminación de sustancias, etc.). Cuenta con un ciclo circadiano (diario) con relación a la luz y la oscuridad el cual cuenta con dos fases: Sueño sin movimientos oculares rápidos (No MOR) la cual consta de tres fases (N1 somnolencia o sueño ligero, N2 disminución de constantes vitales y N3 o sueño de ondas lentas); y la segunda fase sueño con movimientos oculares rápidos (MOR). Es por eso, que para su estudio existen diferentes instrumentos (cuestionarios), uno de ellos es el cuestionario de índice de calidad del sueño de Pittsburg, el cual mide de manera global la calidad del sueño1-3. En los adultos mayores, la fase del sueño más afectada es la N3 presentándose en menor cantidad, siendo mayores las fases N1 y N2; de igual forma el sueño REM se presenta en menor cantidad y un inicio del sueño más temprano, así como despertares nocturno y siestas diurnas más frecuentes que los adultos jóvenes4.

Diversos estudios demuestran que períodos de sueño menores a 7 horas al día se encuentran relacionados con incremento de peso asociado a mayor ingesta de alimentos y malos hábitos alimentarios de predominio nocturno, los cuales incrementan los niveles séricos de triglicéridos, acumulación de grasa corporal y secreción de insulina. Restricciones crónicas de sueño, definida por menos de 6 horas al día y un período prolongado del patrón del sueño definida por >10 horas/día desencadena alteraciones cardio metabólicas, por lo que se recomiendan de 7 a 9 horas de sueño, máximo. También se ha demostrado que transgredir las medidas de higiene de sueño (horarios fijos para dormir y despertar, mantener las horas recomendadas de sueño, disminución de consumo de cafeína antes de dormir y evitar exposiciones a luz artificial) aumenta el riesgo de presentar diabetes tipo 2 e hipertensión arterial, entre otras. La hipertensión arterial también se ve favorecida por el aumento de cortisol, inflamación crónica y daño endotelial causados por el estrés crónico causados por los trastornos del sueño5.

El índice de calidad del sueño de Pittsburg (PSQI) comprende 19 ítems agrupados en 7 subescalas que miden o evalúan el tiempo total de sueño, el uso de medicamentos para inducir el sueño, la latencia del inicio del sueño, el grado de fragmentación, la eficiencia del sueño, los trastornos del sueño, el estado alerta diurno y el tiempo total de vigilia otorgando una puntuación entre 0 (sin dificultad) y 3 (dificultad grave), identificando los siete componentes del PSQI: calidad del sueño (C1), latencia del sueño (C2), duración del sueño (C3), eficiencia habitual del sueño (C4), alteración del sueño (C5), uso de medicamentos para dormir (C6) y alteración diurna (C7). La suma proporciona una puntuación global que varía de 0-21, a mayor puntuación, peor calidad del sueño. Así una puntuación >5 se considera como malos durmientes y una puntuación <5 se considera como buenos durmientes. El PSQI se ha validado en la versión en español en países como México, España, Perú y Colombia, aplicadas en población en general o con alguna enfermedad. La calidad del sueño también se encuentra relacionada con la duración del sueño, los despertares frecuentes durante la noche y la latencia del sueño6-9.

La Diabetes Mellitus se define como una enfermedad metabólica crónica caracterizada por una insuficiente producción de insulina en las células beta localizadas en los islotes de Langerhans del páncreas o cuando el organismo no es capaz de poder utilizarla produciendo cifras de glucosa elevadas en sangre (hiperglucemia). De acuerdo con estadísticas del Atlas de la Federación Internacional de Diabetes Mellitus se espera que para el 2035 en América Latina y el Caribe exista un incremento del 60%, encontrándose a México dentro de los 10 países con cifras elevadas en grupo etario de 20-79 años a nivel global10.

Los pacientes con Diabetes Mellitus tienen mayor predisposición a alteraciones en los patrones del sueño y viceversa, esto debido, por ejemplo, al dolor que se produce por la neuropatía diabética, poliuria nocturna y el síndrome de piernas inquietas. Factores como género femenino, bajos ingresos, el control glucémico deficiente, la duración de la enfermedad y la hipertensión aumentan el riesgo de tener una mala calidad del sueño en personas con DM. Periodos de sueño de 4 horas se han asociado a un aumento entre 19 y 25% de la resistencia periférica a la insulina11-12.

La hipertensión arterial sistémica está definida como una enfermedad crónica, de etiología múltiple acompañada de daño vascular. Por definición, la OMS considera a una persona hipertensa con cifras de tensión arterial sistólica mayor de 140 mmHg o una cifra de tensión arterial diastólica mayor a 90 mmHg. Una tercer definición y clasificación es la de la Joint National Committee (JNC 7): prehipertensión, estadio I y 2. El manejo de la hipertensión arterial está dado por tratamiento farmacológico, así como no farmacológico, dentro de estos últimos se encuentran modificaciones en el estilo de vida (menor ingesta de sal, realizar actividad física y manejo de los trastornos del sueño)13.

Las alteraciones del sueño se consideran un problema de salud pública ya que afectan directamente en la calidad de vida de los pacientes que padecen este tipo de padecimientos condicionando trastornos metabólicos, cardiovasculares entre otros; especialmente agravan la calidad y condición de vida de pacientes con enfermedades como la hipertensión arterial debido al efecto biológico del sueño en la regulación de la función cardiovascular 14.

Una menor duración y/o eficiencia del sueño y la mala calidad subjetiva del sueño se asocian con una presión arterial sistólica (PAS) diurna y de 24 horas más alta y una PA nocturna más alta15.

OBJETIVO

Analizar la asociación entre la calidad del sueño y el control de diabetes e hipertensión en adultos de una unidad de primer nivel.

MATERIAL Y MÉTODO

Diseño del estudio: descriptivo, transversal y prospectivo realizado en la unidad de Medicina Familiar No. 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social de Orizaba, Veracruz, México. Durante el periodo comprendido de octubre 2024 a enero 2025 a un universo de trabajo conformado por 266 derechohabientes que aceptaron participar previo consentimiento informado.

Cálculo del tamaño de la muestra: de acuerdo con el censo poblacional de la unidad de medicina familiar No.1 de Orizaba, Veracruz, se cuenta con una población de 5101 pacientes de 30-60 años por lo que se aplicó la fórmula para muestras finitas con un intervalo de confianza del 95%, error esperado del 5% obteniendo un total de 266 pacientes.

Descripción del estudio: posterior a la aprobación del Comité de Ética e Investigación se obtuvo un número de Registro Institucional R-2024-3101-067. Se abordó a pacientes adultos con diabetes tipo 2 e hipertensión arterial sistémica invitándolos a participar en el previo consentimiento informado. A continuación, se tomó sexo, edad, estado civil, escolaridad y ocupación de cada paciente; así como de tensión arterial, peso, talla e índice de masa corporal a todos los pacientes, y además se valoró el resultado de hemoglobina glucosilada (no mayor a 3 meses). Posteriormente se aplicó el Pittsburgh Sleep Quality Index (PSQI) desarrollado por el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Pittsburgh en 1988; el cual evalúa tanto aspectos cualitativos como cuantitativos de la calidad del sueño en el mes previo a la aplicación del mismo. Se realizó la asociación mediante la prueba de X2 entre el control de diabetes tipo 2 así como de hipertensión arterial. Para el análisis de resultados se empleó el programa estadístico GraphPad-Prism.

Criterios de exclusión: Pacientes que no sean diabéticos ni hipertensos. Pacientes que no acepten participar en el estudio. Pacientes con barreras de comunicación.

Criterios de eliminación: Pacientes que no tengan valores de hemoglobina glucosilada o no cuenten con resultados, pacientes con comorbilidades que interfieran con el patrón del sueño (síndrome de apnea obstructiva del sueño), pacientes portadores de diabetes tipo I, pacientes portadores de enfermedades psiquiátricas y consumo de fármacos inductores del sueño y antihistamínicos.

Aspectos éticos y normativos: el presente estudio se ajusta a las disposiciones de la declaración de Helsinki de 1995 y también cumple con las pautas éticas requeridas para realizar investigación en humanos tanto a nivel mundial como en México, que es la NORMA Oficial Mexicana NOM- 012-SSA3-2012, que establece los criterios para la ejecución de proyectos de investigación para la salud en seres humanos. Así como la Ley General de Salud en su título quinto, artículo 100; y el Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación en Salud en sus artículos 17 y 20.

RESULTADOS

El objetivo de este estudio fue analizar la asociación entre la calidad del sueño y el control de diabetes e hipertensión en 266 pacientes que fueran diabéticos e hipertensos. Con respecto al sexo, 76 (28.57%) participantes fueron del sexo masculino y 190 (71.43%) fueron del sexo femenino (Ver figura 1.)

Respecto a la edad, se obtuvo que 13 (4.89%) se encontraban en un rango de 30-34 años, 29 (10.9%) tienen una edad entre 35-39 años, 13 (4.89%) corresponden a un rango de 40-44 años, 44 (16.54%) entre los 45-49 años, 62 (23.31%) están en un rango de 50-54 años, 85 (31.95%) entre los 55 y 59 años, y 20 (7.52%) tienen 60 años. (Ver figura 2).

En cuanto al estado civil, se concluyó que 199 (74.81%) de los encuestados están casados, 24 (9.02%) eran solteros, 18 (6.77%) se encuentran en unión libre, 8 (3.01%) son divorciados, y 17 (6.39%) eran viudos o viudas.

En relación con el grado de estudios de los encuestados se encontró que 15 (5.64%) eran analfabetas, 74 (27.82%) presentaban primaria completa, 68 (25.56%) contaban con secundaria, 50 (18.8%) cursaron con preparatoria completa, 3 (1.13%) cuentan con carrera técnica, 51 (19.17%) cursaron el nivel de licenciatura y solamente 5 (1.88%) tienen maestría o posgrado.

Hablando de la ocupación de los pacientes, se encontró que 31 (11.66%) se dedica al comercio o afines, 104 (39.1%) son prestadores de servicios, 18 (6.77%) laboran en ámbito industrial, 4 (1.5%) trabajan en el medio agrícola, 95 (35.71%) laboran en el hogar, y 14 (5.26%) son pensionados o jubilados. (Ver figura 5).

Durante el estudio se valoró el índice de masa corporal (IMC) obteniendo que 24 (9.02%) se encontraba con un IMC normal, 114 (42.86%) está en sobrepeso, 91 (34.21%) presenta obesidad grado I, 19 (7.14%) tiene obesidad grado II, y finalmente, 18 (6.77%) tiene una obesidad grado III.

De los 266 pacientes encuestados, se encontró que 90 (33.83%) cuenta con un control glucémico adecuado con un valor de hemoglobina glucosilada menor o igual a 6.9 por ciento, mientras que 176 (66.17%) se encuentra en descontrol glucémico, con una hemoglobina glucosilada igual o mayor a 7 por ciento. (Ver figura 3).

En cuanto a la hipertensión arterial sistémica (HAS), encontramos que 245 (92.11%) se encuentra en metas de control de tensión arterial (TA), sin embargo, 21 (7.89%) presentan una TA descontrolada. (Ver figura 4).

Respecto al tiempo de evolución de diabetes tipo 2 encontramos que 70 (26.32%) la presentan hace 0 a 4 años, 71 (26.69%) de 5 a 9 años, 55 (20.68%) de 10 a 14 años, 44 (16.54%) de 15 a 19 años, y finalmente, 26 (9.77%) de 20 a 24 años de evolución.

En cuanto al tiempo de evolución de HAS encontramos que 94 (35.34%) la presentan hace 0 a 4 años, 75(28.20%) hace 5 a 9 años, 53(19.92%) hace 10 a 14 años, 24 (9.02%) la padecen desde hace 15 a 19 años, 12(4.51%) hace 20 a 24 años y por último 8 (3.01%) la presentan hace 25 a 29 años.

Finalmente, al realizar la puntuación del cuestionario de Pittsburg, se encontró que 141 (53.01%) presenta una buena calidad de sueño, y solamente 125 (46.99%) tienen una mala calidad de sueño. (Ver figura 5).

Se realizó la asociación mediante la prueba de X2 entre el control de diabetes tipo 2 así como de hipertensión arterial, obteniendo los siguientes resultados:

Respecto a la asociación entre el control de DM y la calidad del sueño, encontramos que de los 266 pacientes: 17(6.39%) presentan una mala calidad del sueño pese al adecuado control de sus enfermedades, mientras que 108 (40.6%) se encuentran descontrolados y presentan una mala calidad del sueño. Se obtuvo una p <0.0001, lo cual nos muestra una significancia estadística y una relación entre esto. Por otra parte, con el control de hipertensión arterial, aquellos pacientes que mostraron una buena calidad del sueño que son 136 (51.13%) cuentan con un adecuado control de cifras de TA, mientras que solamente 5 (1.88%) presenta una buena calidad de sueño pese a tener cifras descontroladas de TA, de igual manera, al realizar la asociación con la prueba de X2 se encontró una p < 0.0052, siendo esta significante estadísticamente. (Ver tabla 1.)

Además, se analizó la asociación entre el tiempo de evolución de las enfermedades crónico degenerativos y la calidad de sueño, encontrándose que, en el rango de 0 a 4 años de evolución de DM 43 (16.17%) presenta una buena calidad de sueño, mientras que 27 (10.15%) tienen mala calidad de sueño. En cuanto a la asociación del tiempo de evolución de hipertensión arterial sistémica y la calidad de sueño se encontró que en el rango de 0 a 4 años 48 (18.05%) tiene una buena calidad de sueño y 46 (17.29%) tiene una mala calidad de sueño. Ambas asociaciones se realizaron con la prueba estadística de X2, sin embargo no se encontró una significancia estadística. (Ver tabla 2.)

 

CONCLUSIONES

Este estudio transversal se vio fortalecido por el PSQI, el cual es un instrumento de evaluación bien establecido y administrado por el entrevistador permitiendo una alta tasa de respuesta, principalmente para aquellos encuestados con dificultad para la lectura disminuyendo el sesgo.

Se demostró una asociación entre la calidad del sueño y el control adecuado o no, de pacientes con diabetes tipo 2 e hipertensión arterial. La principal asociación fue aquellos participantes con una buena calidad de sueño (con un puntaje menor a 5 en el Cuestionario de Pittsburg de calidad de sueño y un control de hemoglobina glucosilada menor a 7). Sin embargo, no se encontró una significancia estadística entre una buena o mala calidad del sueño y el control o descontrol de las cifras de tensión arterial.

La relevancia de dicho estudia radica en que, en el primer nivel de atención, un gran número de los pacientes atendidos son pacientes con enfermedades crónico- degenerativas (principalmente diabetes tipo 2 e hipertensión arterial) por lo tanto, es importante que el Médico Familiar no solo atienda a la patología como tal, sino también valore en conjunto aquellos factores que influyen en un adecuado control metabólico, así evitando el uso indiscriminado de medicamentos inductores del sueño, haciendo énfasis en las medidas de higiene del sueño.

De esta forma se comprueba la hipótesis alterna de este estudio la cual es que la calidad del sueño está asociada con el control glucémico y el control de la tensión arterial en pacientes con diabetes tipo 2 e hipertensión arterial.

 

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ANEXOS

Figura 1. Frecuencia de sexo.

 

Figura 2. Frecuencia de rangos de edad.

 

Figura 3. Control de Diabetes tipo 2.

Figura 4. Control de hipertensión arterial. sistémica.

 

Figura 5. Calidad de sueño de acuerdo con Cuestionario de Pittsburg en pacientes con Diabetes tipo 2 e Hipertensión Arterial Sistémica.

 

Tabla 1. Asociación entre la calidad de sueño y el control de enfermedades crónico- degenerativas Diabetes mellitus e hipertensión arterial sistémica.

Calidad de sueño buena Calidad de sueño Mala Totales p
Control DM f (%) f (%) f (%)
Controlada 73(27.44%) 17(6.39%) 90(33.83%) <0.0001
Descontrolada 68(25.56%) 108(40.60%) 176(66.17%
Totales 141(53.01%) 125(46.99%) 266(100.00%

 

Control HAS
Controlada 136(51.13%) 109(40.98%) 245(92.11%)
Descontrolada 5(1.88%) 16(6.02%) 21(7.89%) 0.0052
Totales 141(53.01%) 125(46.99%) 266(100.00%

 

Tabla 2. Asociación entre el tiempo de evolución de las enfermedades crónico- degenerativas DM y HAS con la calidad de sueño.

Calidad de sueño Buena Calidad de sueño Mala Totales p
Tiempo evolución DM f (%) f (%) f (%)
0-4 años 43(16.17% 27(10.15%) 70(26.32%) 0.567
5-9 años 37(13.91% 34(12.78%) 71(26.69%)
10-14 años 27(10.15% 28(10.53%) 55(20.68%)
15-19 años 21(7.89% 23(8.65%) 44(16.54%)
20-24 años 13(4.89% 13(4.89%) 26(9.77%)
Totales 141(53.01 125(46.99%) 266(100.00%
Tiempo evolución HAS
0-4 años 48(18.05% 46(17.29%) 94(35.34%)
5-9 años 42(15.79% 33(12.41%) 75(28.20%)
10-14 años 25(9.40% 28(10.53%) 53(19.92%)
15-19 años 15(5.64% 9(3.38%) 24(9.02%) 0.596
20-24 años 8(3.01%) 4(1.50%) 12(4.51%)
25-29 años 3(1.13%) 5(1.88%) 8(3.01%)
Totales 141(53.01 125(46.99%) 266(100.00%

 

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