AUTORES
- Laura Marcos Mayor. Centro de Salud San Atilano, Tarazona, Zaragoza.
- María Marco Brualla. Centro de Salud San Atilano, Tarazona Zaragoza.
- Sandra Jiménez Asensio. Centro de Salud Calanda, Teruel.
- Maite Martínez García. Centro de Salud San Atilano, Tarazona, Zaragoza.
- Gloria Clavería Sancho. Centro de Salud Alhama De Aragón, Zaragoza.
- Maryna Koptiukh Liashenko. Centro de Salud San Atilano, Tarazona, Zaragoza.
RESUMEN
Este artículo examina un caso de cáncer de pulmón avanzado en un paciente que desarrolló síndromes neurológicos tras el tratamiento con Durvalumab, un inhibidor de punto de control inmunológico. El caso destaca la importancia de reconocer y manejar los efectos secundarios neurológicos asociados con los tratamientos inmunoterapéuticos en el cáncer de pulmón. Se discuten las complejidades diagnósticas y terapéuticas de los eventos adversos neurológicos relacionados con la inmunoterapia, proporcionando una perspectiva integral sobre el manejo de estos efectos en pacientes con cáncer.
PALABRAS CLAVE
Cáncer de pulmón, Durvalumab, síndromes, inmunoterapia, efectos secundarios.
ABSTRACT
This article examines a case of advanced lung cancer in a patient who developed neurological syndromes after treatment with Durvalumab, an immune checkpoint inhibitor. The case highlights the importance of recognizing and managing neurological side effects associated with immunotherapeutic treatments in lung cancer. The diagnostic and therapeutic complexities of immunotherapy-related neurological adverse events are discussed, providing a comprehensive perspective on the management of these effects in cancer patients.
KEYWORDS
Lung cancer, durvalumab, syndromes, immunotherapy, side effects.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Un hombre de 64 años con un diagnóstico de cáncer de pulmón no microcítico en etapa avanzada fue tratado con Durvalumab tras una respuesta parcial a la quimioterapia. Aproximadamente después de cuatro meses de iniciar Durvalumab, el paciente comenzó a experimentar síntomas neurológicos, incluyendo debilidad en las extremidades, dificultad para hablar y desorientación.
Inicialmente, se sospechó de metástasis cerebrales, pero una resonancia magnética (RM) del cerebro no mostró lesiones metastásicas. Los análisis de sangre y el líquido cefalorraquídeo no revelaron infecciones ni desequilibrios metabólicos significativos. La electromiografía (EMG) y los estudios de conducción nerviosa sugirieron una posible neuropatía periférica.
Se consideró que los síntomas neurológicos eran efectos secundarios del tratamiento con Durvalumab. Se suspendió el Durvalumab y se inició un tratamiento con corticosteroides de alta dosis. El paciente mostró una mejora gradual de los síntomas neurológicos durante las semanas siguientes.
Durante el seguimiento, el paciente continuó con rehabilitación y se mantuvo en observación para detectar cualquier signo de progresión del cáncer o recurrencia de síntomas neurológicos. Se discutió la reanudación de la inmunoterapia, pero se decidió posponer debido a la gravedad de los eventos adversos neurológicos.
Este caso ilustra la necesidad de un monitoreo cuidadoso de los efectos secundarios neurológicos en pacientes que reciben inmunoterapia para el cáncer de pulmón. También destaca la importancia de diferenciar estos efectos de otras complicaciones como metástasis cerebrales o infecciones.
La experiencia con este caso sugiere que, aunque la inmunoterapia ha revolucionado el tratamiento del cáncer de pulmón, es fundamental estar atentos a sus posibles efectos adversos, especialmente los neurológicos, y tener un plan de manejo claro para estos eventos.
DISCUSIÓN
Los inhibidores de puntos de control inmunológico, como Durvalumab, han transformado el tratamiento del cáncer de pulmón, ofreciendo beneficios significativos en términos de supervivencia. Sin embargo, su uso puede estar asociado con una variedad de efectos secundarios, incluyendo complicaciones neurológicas. Estos efectos adversos representan un desafío clínico importante, ya que pueden afectar significativamente la calidad de vida del paciente y limitar la continuidad del tratamiento.
En un artículo realizado por Gil-Sierra et al., el cáncer de pulmón no microcítico (CPNM) localmente avanzado e irresecable tratado con durvalumab, un anticuerpo monoclonal, ha mostrado resultados prometedores en términos de efectividad y seguridad en la práctica clínica real, aunque con ciertas limitaciones. Durvalumab, utilizado bajo condiciones de uso compasivo, se administra a pacientes con una expresión tumoral de PD-L1 igual o superior al 1% que no han mostrado progresión tras quimiorradioterapia basada en platino. Este enfoque se basa en los hallazgos del ensayo clínico PACIFIC, que demostró un aumento significativo en la supervivencia global y libre de progresión. Sin embargo, la administración de durvalumab en la práctica real difiere de las condiciones de financiación, especialmente en términos de determinación del biomarcador PD-L1 y la duración del tratamiento. Aunque el estudio presenta limitaciones como el pequeño tamaño de la muestra y la falta de datos sobre la expresión de biomarcadores, los resultados preliminares sugieren que durvalumab es un tratamiento efectivo y tolerable para el CPNM avanzado, proporcionando una opción terapéutica valiosa para pacientes que no responden a tratamientos convencionales¹.
Continuando con el caso presentado en el presente artículo, el paciente desarrolló síntomas neurológicos después de iniciar el tratamiento con Durvalumab. La ausencia de metástasis cerebrales o de otras causas comunes de neuropatía en la evaluación diagnóstica sugiere una relación directa entre la inmunoterapia y los síntomas neurológicos. Este tipo de efectos secundarios, aunque raros, son importantes de reconocer y manejar adecuadamente.
La decisión de suspender Durvalumab y comenzar corticosteroides de alta dosis fue un enfoque prudente, dado el perfil de efectos secundarios del medicamento. Los corticosteroides son conocidos por su eficacia en el tratamiento de complicaciones inmunomediadas, y en este caso, condujeron a una mejora en los síntomas neurológicos del paciente².
La gestión de los efectos secundarios neurológicos de la inmunoterapia plantea un dilema clínico. Por un lado, la inmunoterapia ofrece un beneficio potencial significativo en el tratamiento del cáncer de pulmón. Por otro lado, los efectos adversos pueden ser graves y afectar la calidad de vida del paciente. Este equilibrio debe ser cuidadosamente considerado en la toma de decisiones clínicas³.
La reanudación de la inmunoterapia en pacientes que han experimentado efectos secundarios neurológicos graves es una decisión compleja. Requiere una evaluación cuidadosa de los riesgos y beneficios, considerando tanto el estado del cáncer como la gravedad de los eventos adversos previos. En este caso, se decidió posponer la reanudación de la inmunoterapia, lo cual refleja la gravedad de los síntomas neurológicos experimentados⁴.
Este caso también subraya la importancia del seguimiento y la vigilancia en pacientes que reciben inmunoterapia. La monitorización regular permite la detección temprana y el manejo de efectos secundarios, lo cual es crucial para garantizar la seguridad del paciente y la eficacia del tratamiento.
La educación del paciente y la comunicación efectiva son componentes clave en el manejo de la inmunoterapia. Los pacientes deben estar informados sobre los posibles efectos secundarios y alentados a reportar cualquier síntoma nuevo o preocupante de inmediato. Esto es especialmente importante en el contexto de efectos secundarios potencialmente graves como los neurológicos.
CONCLUSIÓN
El caso del paciente con cáncer de pulmón tratado con Durvalumab que desarrolló síndromes neurológicos destaca un aspecto crítico de la inmunoterapia moderna: la necesidad de equilibrar los beneficios del tratamiento con el riesgo de efectos secundarios significativos. Este caso enfatiza la importancia de la vigilancia cuidadosa, el manejo oportuno de los efectos secundarios y la toma de decisiones individualizada en el tratamiento del cáncer con inmunoterapia. La colaboración entre oncólogos, neurólogos y otros especialistas es esencial para optimizar el cuidado y mejorar los resultados para los pacientes que reciben estos tratamientos innovadores.
BIBLIOGRAFÍA
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