AUTORES
- Sonia Pascual Martín, Trabajadora Social. Instituto Aragonés de Servicios Sociales Aragón. España.
- Eva Ibáñez Mily. Licenciada en Odontología. Aragón. España.
- Laura Báguena Sancho, Trabajadora Social. Hospital Universitario Miguel Servet. (Zaragoza). España.
- María Yébenes Delgado, Trabajadora Social. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
- Natividad Aragüés Saz, Trabajadora Social y TCAE. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
- Ana Isabel Navarro Pérez. Auxiliar Administrativa y TCAE. CME San José. (Zaragoza). España.
RESUMEN
El presente artículo aborda la intervención del trabajo social frente al fenómeno de los desahucios, con especial énfasis en el impacto psicosocial que genera en las personas afectadas y en la necesidad de una coordinación interinstitucional eficaz. Se analiza cómo la vivencia de la pérdida de vivienda provoca deterioro en la salud mental, emocional y social, y cómo los servicios sociales pueden intervenir de forma multidimensional. Asimismo, se examinan los mecanismos de colaboración entre administraciones públicas, entidades del tercer sector y otros agentes sociales.
En una segunda parte, se plantea cómo articular la coordinación interinstitucional para mejorar la respuesta a las personas en situación de desahucio, incluyendo protocolos, redes de apoyo y la implicación de los servicios de salud mental, vivienda y servicios sociales. La revisión documental permite identificar buenas prácticas y recomendaciones para aumentar la eficacia de las intervenciones desde el trabajo social.
PALABRAS CLAVE
Desahucios, impacto psicosocial, trabajo social, coordinación interinstitucional.
ABSTRACT
This article examines social work responses to evictions, focusing on the psychosocial impact on affected individuals and the necessity of effective interinstitutional coordination. It analyses how the experience of losing one’s home leads to deterioration in mental, emotional, and social well‑being, and how social services can intervene in a multidimensional manner. Additionally, it explores mechanisms for cooperation between public administrations, third‑sector organizations, and other social actors.
The second part proposes ways to structure interinstitutional coordination to enhance support to people facing eviction, including protocols, support networks, and involvement of mental health, housing, and social services. The documentary review highlights best practices and recommendations for improving the effectiveness of interventions from social work.
KEYWORDS
Evictions, psychosocial‑impact, social work, interinstitutional coordination.
INTRODUCCIÓN
Los desahucios representan una situación de crisis habitacional que afecta significativamente a la salud y bienestar de las personas. En España, pese a algunas medidas legislativas, continúan afectando especialmente a grupos vulnerables como familias monoparentales o personas con dificultades socioeconómicas o de salud mental.
La aprobación de la Ley 12/2023, de 24 de mayo, por el Derecho a la Vivienda, supuso un avance normativo en la regulación del mercado del alquiler y en la protección de colectivos vulnerables1. Sin embargo, diversos informes y experiencias profesionales indican que su impacto aún es limitado, ya que los desahucios persisten con alta frecuencia, especialmente en casos relacionados con alquileres y en ausencia de alternativas habitacionales efectivas. El trabajo social desempeña un papel clave para acompañar y mitigar el impacto emocional, psicológico y social.
OBJETIVOS
- Analizar el impacto psicosocial de los desahucios desde un enfoque biopsicosocial.
- Identificar el papel del trabajo social en la atención a personas afectadas por desahucios.
- Proponer modelos de coordinación interinstitucional para una intervención más efectiva.
METODOLOGÍA
Se ha realizado una revisión documental de artículos científicos, documentos institucionales y protocolos técnicos. Las bases de datos consultadas incluyen PubMed/MEDLINE, Scopus, Dialnet y repositorios universitarios. También se han revisado documentos del Ministerio de Derechos Sociales, estrategias nacionales y protocolos autonómicos relacionados con vivienda, salud mental y servicios sociales.
DESARROLLO
Los desahucios constituyen una de las expresiones más graves de vulnerabilidad habitacional y exclusión social. Aunque su origen suele estar ligado a factores económicos, su impacto rebasa el ámbito financiero para convertirse en una experiencia vital traumática que altera profundamente la estabilidad personal, familiar y comunitaria. El trabajo social, desde un enfoque integral y de derechos, tiene la responsabilidad de intervenir tanto en la atención directa a las personas afectadas como en la generación de redes y estructuras de protección social más sólidas.
Impacto psicosocial de los desahucios:
Los desahucios generan un fuerte impacto emocional en quienes los sufren. Las personas afectadas experimentan sentimientos de miedo, angustia, culpa, desesperanza y humillación. Numerosos estudios han documentado la aparición de trastornos de ansiedad, depresión, insomnio y, en casos extremos, conductas suicidas2. Este deterioro psíquico no se limita al momento del desalojo, sino que se manifiesta a largo plazo, afectando la autoestima, las relaciones interpersonales y la capacidad de integración social.
Un estudio reciente realizado en la Comunidad de Madrid documentó cómo la experiencia de sinhogarismo y el riesgo de desahucio se asocian a un deterioro significativo de la salud mental, vinculado además a situaciones de discriminación y violencia institucional3.
Los efectos psicosociales son especialmente intensos en menores, personas mayores y personas con discapacidad, quienes presentan una menor capacidad de adaptación frente a contextos de desarraigo. Asimismo, las familias monoparentales, las mujeres víctimas de violencia de género y las personas migrantes enfrentan una doble vulnerabilidad, al ser más proclives a sufrir discriminación institucional y barreras de acceso a recursos sociales.
La situación de desahucio también deteriora las redes de apoyo social. Muchas personas se ven forzadas a separarse de su núcleo familiar, trasladarse a otras localidades o vivir en condiciones de hacinamiento, lo cual incrementa el aislamiento social y la estigmatización.
Intervención del trabajo social:
El trabajo social se configura como una disciplina clave para la atención integral de las personas afectadas por desahucios. Su intervención debe estructurarse desde una perspectiva holística, ética y comprometida con los derechos humanos. En este sentido, se pueden identificar varias líneas de actuación:
- Acompañamiento emocional:
El trabajo social ofrece contención psicológica y escucha activa, ayudando a la persona a reconocer y gestionar sus emociones, evitar la culpabilización interna y reconstruir su proyecto vital. Se promueve la resiliencia y el empoderamiento personal, considerando a cada persona como agente activo de su proceso de recuperación.
- Mediación y asesoramiento:
Uno de los pilares de la intervención es la mediación entre las personas afectadas y las entidades financieras, administraciones públicas o propietarios/as. Esta función incluye la explicación de los procedimientos legales, la búsqueda de alternativas habitacionales, la negociación de alquileres sociales o moratorias, y la activación de recursos jurídicos, como el acompañamiento durante juicios o demandas4.
- Gestión de recursos y apoyo socioeconómico
Desde los servicios sociales se tramitan ayudas económicas de urgencia, subvenciones para el pago del alquiler, acceso a vivienda pública, prestaciones por exclusión social o rentas mínimas. Asimismo, se orienta sobre formación, empleo o inserción laboral para romper el círculo de exclusión.
- Intervención comunitaria
trabajo social impulsa redes comunitarias de apoyo, promueve la participación ciudadana en plataformas de afectados por la vivienda, y trabaja con asociaciones vecinales, entidades sin ánimo de lucro y redes solidarias para crear tejido social e iniciativas de respuesta colectiva5.
Coordinación interinstitucional:
La naturaleza compleja de los desahucios exige una respuesta transversal e integral que supere la fragmentación de las políticas sociales. La coordinación interinstitucional es un eje estratégico fundamental para garantizar la eficacia, equidad y sostenibilidad de las intervenciones6.
La coordinación se debe articular en tres niveles:
a) Coordinación intrainstitucional:
Ocurre entre departamentos de una misma administración, como servicios sociales, vivienda y salud mental. Se basa en equipos multidisciplinares, uso compartido de historias sociales y reuniones periódicas de caso. Permite una intervención integral y previene los desahucios desde fases tempranas.
b) Coordinación interinstitucional:
Involucra distintas administraciones: ayuntamientos, comunidades autónomas, sistema judicial y servicios de salud. Se materializa en mesas técnicas, convenios de derivación entre juzgados y servicios sociales, y protocolos conjuntos. Mejora la eficacia de la atención y evita duplicidades.
c) Coordinación multiactoral
Incluye entidades del tercer sector, plataformas ciudadanas, colegios profesionales y redes vecinales. El trabajo social actúa como facilitador de alianzas para alertar casos, movilizar recursos y promover la participación activa. Fortalece la respuesta comunitaria y el enfoque de derechos.
Estrategias y herramientas para la intervención eficaz:
Además de la coordinación entre actores, es necesario contar con estrategias y recursos concretos que permitan una intervención eficaz, rápida y centrada en las personas afectadas.
1 Protocolos de actuación
Es indispensable la elaboración y aplicación de protocolos de atención a personas en riesgo de desahucio. Estos deben contemplar procedimientos de actuación rápida, equipos multidisciplinares, criterios de prioridad y garantías de derechos. La experiencia de algunas comunidades autónomas muestra la efectividad de mesas de emergencia, unidades mixtas y puntos de coordinación entre servicios sociales y juzgados.
2 Herramientas y tecnologías:
El uso de herramientas digitales, sistemas de información compartidos y plataformas de derivación permite mejorar la gestión de casos, evitar duplicidades y asegurar la trazabilidad de las intervenciones. La interoperabilidad entre bases de datos es esencial para ofrecer respuestas ágiles y personalizadas, aunque aún esta escasamente implementada en muchos territorios.
3 Buenas prácticas:
Experiencias como los “Servicios de mediación hipotecaria”, “Oficinas municipales antidesahucios” o “Unidades de intervención en vivienda” han demostrado su eficacia en comunidades como Cataluña y la Comunidad Valenciana, con ejemplos significativos en Barcelona y Alcoy7,8. Estas estructuras no solo previenen el desahucio, sino que permiten recuperar la confianza institucional y dignificar la intervención social.
4 Retos y desafíos:
Entre los principales retos destacan la falta de recursos humanos y económicos, la alta carga burocrática, la escasa cultura de trabajo en red y la inestabilidad legislativa. Para superarlos es fundamental una voluntad política clara, la inversión pública sostenida y la formación continua de profesionales en competencias técnicas y éticas.
CONCLUSIONES
La intervención del trabajo social ante los desahucios debe abordarse desde una perspectiva biopsicosocial, ya que la experiencia conlleva un impacto profundo en el bienestar emocional, mental y social. La respuesta profesional del trabajo social debe ser integral, combinando apoyo emocional, mediación, gestión de recursos y empoderamiento.
Para lograr eficacia y sostenibilidad, es imprescindible establecer mecanismos sólidos de coordinación interinstitucional. Las políticas nacionales y autonómicas deben impulsar protocolos homogéneos y redes colaborativas que permitan una atención temprana, eficaz y centrada en la persona. Esto exige compromiso institucional, formación especializada y la participación del tercer sector y la ciudadanía.
BIBLIOGRAFÍA
- Ley 12/2023, de 24 de mayo, por el Derecho a la Vivienda. Boletín Oficial del Estado, núm. 124, de 25 de mayo de 2023. Disponible en: https://www.boe.es/eli/es/l/2023/05/24/12
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