AUTORES
- Cristina Lacadena Martínez. Médico. Hospital de Tortosa Verge de la Cinta. Tortosa. Tarragona.
- Javier Nicolás Vicente Moreno. Enfermero. Atención Primaria. Huesca.
- Marina Cabrero López. Enfermera. Atención Primaria. Huesca.
- Monika Antonova Taushanska. Celador. Hospital San Jorge. Huesca.
- Violeta Muñoz Muñoz. Enfermera. Atención primaria. Huesca.
- Alba Betato Soler. TCAE. Hospital San Jorge. Huesca.
RESUMEN
El texto aborda el tratamiento conservador en la artrosis de rodilla, enfatizando que, a pesar de la falta de una cura definitiva para la enfermedad, existen estrategias tanto farmacológicas como no farmacológicas que pueden aliviar el dolor, mejorar la función articular y retrasar su progresión.
En el tratamiento no farmacológico, se destacan sistemas de asistencia, como bastones o rodilleras, que inmovilizan y descargan la articulación, y ejercicios de estiramiento y aeróbicos, que fortalecen la zona y mejoran la función motora. También se mencionan las infiltraciones de plasma rico en plaquetas y la radiofrecuencia de los nervios geniculados como opciones terapéuticas.
En cuanto al tratamiento farmacológico, se dividen los medicamentos en analgésicos y condroprotectores. Entre los primeros, se encuentran el paracetamol, los antiinflamatorios no esteroideos (AINES), los analgésicos opioides y los corticoides intraarticulares. Por otro lado, los condroprotectores, como la glucosamina y el condroitín sulfato, buscan proteger y reparar el cartílago afectado.
El uso de ácido hialurónico en la articulación también se resalta, ya que actúa como lubricante y amortiguador, aliviando el dolor y mejorando la función articular a largo plazo.
En conclusión, aunque el tratamiento conservador no detiene la progresión de la artrosis de rodilla, ofrece opciones para aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Se destaca la importancia de personalizar el enfoque terapéutico según las necesidades individuales de cada paciente y realizar un seguimiento adecuado para evaluar la efectividad de las intervenciones. Con una combinación adecuada de tratamientos conservadores y un manejo cuidadoso de la enfermedad, los pacientes pueden mantener una vida activa y funcional a pesar de los desafíos que presenta la artrosis de rodilla.
PALABRAS CLAVE
Tratamiento, artrosis de rodilla.
ABSTRACT
The text addresses conservative treatment in osteoarthritis of the knee, emphasizing that, despite the lack of a definitive cure for the disease, there are both pharmacological and non-pharmacological strategies that can relieve pain, improve joint function and delay its progression.
Non-pharmacological treatment includes assistive systems, such as canes or knee braces, which immobilize and unload the joint, and stretching and aerobic exercises, which strengthen the area and improve motor function. Platelet-rich plasma infiltrations and radiofrequency of the geniculate nerves are also mentioned as therapeutic options.
As for pharmacological treatment, medications are divided into analgesics and chondroprotectors. The former include paracetamol, non-steroidal anti-inflammatory drugs (NSAIDs), opioid analgesics and intra-articular corticosteroids. On the other hand, chondroprotectors, such as glucosamine and chondroitin sulfate, seek to protect and repair the affected cartilage.
The use of hyaluronic acid in the joint is also highlighted, as it acts as a lubricant and shock absorber, relieving pain and improving long-term joint function.
In conclusion, although conservative treatment does not stop the progression of knee osteoarthritis, it offers options to alleviate symptoms and improve patients’ quality of life. The importance of customizing the therapeutic approach to the individual needs of each patient and adequate follow-up to assess the effectiveness of interventions is emphasized. With an appropriate combination of conservative treatments and careful disease management, patients can maintain an active and functional life despite the challenges presented by osteoarthritis of the knee.
KEY WORDS
Treatment, knee osteoarthritis.
DESARROLLO DEL TEMA
Tratamiento No Farmacológico: A pesar de que en la actualidad no existe un tratamiento conservador que detenga por completo la progresión de la artrosis de rodilla, es crucial destacar que hay una serie de estrategias no farmacológicas que pueden brindar alivio y mejorar la calidad de vida de los pacientes afectados. Estas opciones se presentan como una alternativa válida para aquellos individuos que presentan contraindicaciones para someterse a una intervención quirúrgica o desean evitar la toxicidad asociada con ciertos medicamentos. Las medidas no farmacológicas adoptadas en el tratamiento de la artrosis de rodilla abarcan diversas áreas, tales como sistemas de asistencia, ortesis, ejercicios específicos, terapias de estimulación nerviosa y técnicas de infiltración con plasma rico en plaquetas1.
Sistemas de Asistencia: Los sistemas de asistencia en el tratamiento de la artrosis de rodilla tienen como objetivo brindar soporte y estabilidad a la articulación, aliviando así el dolor y mejorando la capacidad funcional del paciente. Estos dispositivos pueden variar desde el uso de bastones o muletas para ayudar en la deambulación y reducir la carga sobre la rodilla, hasta el empleo de rodilleras u ortesis que proporcionen un apoyo adicional a la articulación. Es importante destacar que la elección del sistema de asistencia adecuado debe basarse en la evaluación individual de cada paciente y en el grado de afectación de la rodilla2.
Plantillas y Zapatos Ortopédicos: Las intervenciones biomecánicas que involucran el uso de plantillas y zapatos ortopédicos se han mostrado efectivas para disminuir ciertas fuerzas y presiones ejercidas sobre la rodilla durante la marcha. Estas intervenciones pueden incluir el uso de cuñas pronadoras en la suela del calzado, con inclinaciones específicas para corregir la alineación en varo y la aducción de cadera. El propósito es reducir el estrés y la carga sobre la articulación afectada, lo que puede resultar beneficioso en casos de artrosis menos avanzada. Sin embargo, es importante considerar que la eficacia de estas medidas puede variar según las características individuales de cada paciente3.
Ejercicios Terapéuticos: Los ejercicios terapéuticos desempeñan un papel fundamental en el tratamiento no farmacológico de la artrosis de rodilla. El fortalecimiento de la musculatura alrededor de la articulación puede ayudar a aliviar el dolor y mejorar la estabilidad de la rodilla. Los ejercicios de estiramiento también son recomendados, ya que pueden contribuir a mantener la flexibilidad y la movilidad articular. Además, las actividades aeróbicas, como la caminata o la natación, son beneficiosas para mejorar la salud en general y reducir la carga sobre la rodilla afectada. La hidroterapia, realizada en piscinas con agua tibia, ofrece un entorno de bajo impacto que resulta especialmente útil en pacientes con sobrepeso o que experimentan dificultades para realizar ejercicios terrestres4.
TENS (Transcutaneus Electrical Nerve Stimulation): La terapia con microcorrientes, conocida como TENS, se ha revelado como una opción efectiva para el alivio del dolor y la rigidez articular en pacientes con artrosis de rodilla. Mediante la aplicación de corrientes eléctricas de baja intensidad a través de electrodos colocados en la piel, se estimulan las fibras nerviosas y se logra una reducción temporal de la percepción del dolor. La principal ventaja de esta terapia es que puede ser aplicada en el domicilio del paciente, lo que facilita su uso y seguimiento en el tratamiento5.
Infiltración de Plasma Rico en Plaquetas (PRP): La infiltración intraarticular de plasma rico en plaquetas (PRP) ha surgido como una opción terapéutica prometedora para el manejo de la artrosis de rodilla. Esta técnica consiste en la obtención de una muestra de sangre del propio paciente, que posteriormente se procesa para separar y concentrar las plaquetas. El PRP obtenido, rico en factores de crecimiento, se inyecta en la articulación, lo que estimula procesos de reparación y cicatrización de estructuras dañadas, como el tejido óseo y cartilaginoso, favoreciendo la regeneración del área afectada6.
Radiofrecuencia de los Nervios Geniculados: La radiofrecuencia de los nervios geniculados es una técnica intervencionista que ha mostrado resultados positivos en el manejo del dolor crónico asociado con la artrosis de rodilla. Mediante la aplicación de calor generado por radiofrecuencia, se desactivan selectivamente los nervios geniculados superomedial, superolateral e inferomedial, que son responsables de transmitir la señal de dolor desde la articulación. Esta disminución de la sensación dolorosa puede mejorar significativamente la función articular y la calidad de vida del paciente7.
Tratamiento Farmacológico: El tratamiento farmacológico para la artrosis de rodilla se enfoca en el alivio del dolor y la mejora de los síntomas, así como en el retraso del proceso degenerativo del cartílago. Se distingue entre los medicamentos de acción analgésica y los condroprotectores o modificadores de la enfermedad. Los primeros incluyen el paracetamol, los antiinflamatorios no esteroideos (AINES) y los analgésicos opioides. Los corticoides intraarticulares también se utilizan para disminuir la inflamación y, por consiguiente, los síntomas de la artrosis. Por otro lado, los condroprotectores, como la glucosamina y el condroitín sulfato, buscan mantener la integridad del cartílago y prevenir su degeneración. Además de los analgésicos y los condroprotectores, existen otros medicamentos que pueden ser utilizados para el manejo de la artrosis de rodilla. Entre ellos se encuentran los medicamentos de residuos insaponificables, que han demostrado capacidad para inhibir ciertos procesos inflamatorios y estimular la actividad sintética de los condrocitos articulares. Estos fármacos buscan proteger y reparar el cartílago afectado, contribuyendo así a la preservación de la estructura articular8.
Un enfoque más específico en el tratamiento farmacológico lo constituye el ácido hialurónico (HA). Esta sustancia, presente de forma natural en el líquido sinovial y en la matriz extracelular del cartílago, actúa como lubricante y amortiguador de la articulación, reduciendo la fricción y el dolor asociados a la artrosis de rodilla. La inyección de ácido hialurónico en la articulación afectada ha demostrado ser eficaz en el alivio de los síntomas y en la mejora de la función articular a largo plazo, lo que lo convierte en una opción terapéutica importante para algunos pacientes8-9.
Es relevante señalar que el tratamiento farmacológico debe ser prescrito y supervisado por un profesional de la salud, ya que cada paciente requiere una evaluación individualizada y una selección adecuada de los medicamentos según su estado de salud general, otras condiciones médicas y la gravedad de la artrosis de rodilla8-9.
CONCLUSIONES
En resumen, el tratamiento conservador de la artrosis de rodilla abarca un conjunto de estrategias no farmacológicas y farmacológicas destinadas a aliviar el dolor, mejorar la función articular y retrasar la progresión de la enfermedad. Aunque no existe una cura definitiva para esta condición degenerativa, estas intervenciones pueden proporcionar un alivio significativo y mejorar la calidad de vida de los pacientes afectados. Es esencial que los enfoques terapéuticos se adapten a las necesidades individuales de cada paciente y que se realice un seguimiento adecuado para evaluar la eficacia de las intervenciones y realizar ajustes según sea necesario. La combinación de tratamientos conservadores y el manejo adecuado de la enfermedad pueden ayudar a los pacientes a mantener una vida activa y funcional, a pesar de los desafíos que presenta la artrosis de rodilla.
BIBLIOGRAFÍA
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