Valoración del impacto psicológico en pacientes ingresados en la sala de observación covid-19 de urgencias del hospital Miguel Servet.

5 abril 2022

AUTORES

  1. Lucía García Miguel. Enfermera. Universidad San Jorge Zaragoza.
  2. Marta Guarch-Rubio. Doctora en Psicología. Universidad San Jorge Zaragoza.
  3. Héctor Gutiérrez Pablo. Doctor en Psicología. Universidad San Jorge Zaragoza.

RESUMEN

Introducción: A finales de 2019, surgió en la ciudad china de Wuhan el virus SARS-Cov-2 originando un brote epidémico local que, de forma progresiva, se extendió internacionalmente y provocó una pandemia mundial. El carácter novedoso de la enfermedad generó confusión e inquietud psíquica en el conjunto de la sociedad y entre el personal sanitario debido a la falta de recursos y a la ausencia de una estrategia de acción global que frenase la pandemia. La pandemia se consolidó como sinónimo de confusión, temor e incertidumbre y el impacto psicológico es indiscutible. Método: Se evaluaron a 60 participantes, 30 hombres y 30 mujeres, que contestaron distintas escalas; una encuesta sociodemográfica, la Escala de Estrés Percibido Covid-19 (EEP-10-C) y la Escala de Ansiedad y Depresión Hospitalaria (HAD). La evaluación tuvo lugar entre el 05 de junio y el 20 de julio de 2021. Resultados: El 21,67% obtuvieron un nivel elevado de estrés; el 26,67% obtuvo una puntuación relacionada con un probable estado de ansiedad, frente a un 20% que obtuvo una puntuación relacionada con un trastorno ansioso constatado; el 21,67% obtuvo una puntuación relacionada con un probable estado de depresión, frente al 10% que obtuvo una puntuación relacionada con un estado depresivo constatado. Conclusiones: el SARS-Cov-2 es un nuevo virus que hizo que brotaran sentimientos de miedo y terror en la población y que dichos sentimientos, fueran disipados en la actualidad, ya que, con el transcurso de la pandemia, la población se ha aclimatado a esta situación, perdiendo el miedo y respeto a la enfermedad que pueda ocasionar.

 

PALABRAS CLAVE

COVID-19, estrés, ansiedad, depresión, consecuencias psicológicas.

ABSTRACT

Introduction: By the end of 2019, the SARS-Cov-2 virus emerged in the Chinese city of Wuhan, which caused an epidemic outbreak that progressively became a worldwide pandemic. The novel nature of the disease generated confusion and psychological unease due to the lack of resources and the absence of a global action strategy to stop the pandemic. The pandemic has developed the meaning of confusion, fear and uncertainty and its psychological impact is obvious. Methods: 60 participants were evaluated, 30 men and 30 women. Participants answered different assessment tools; including a sociodemographic scale, a Covid-19 Perceived Stress Scale (PSS-10-C) and a Hospital Anxiety and Depression Scale (HAD). Results: 21.67% obtained a high level of stress; 26.67% obtained a range related to a probable state of anxiety and 20% obtained an outcome related to a confirmed anxious disorder. Similarly, 21.67% obtained a score related to a probable state of depression, compared to 10% who obtained a score related to a confirmed depressive state. Conclusions: SARS-Cov-2 is a new virus that caused feelings of fear and terror, but these feelings are becoming to be dissipated. As such, the current pandemic makes the population acclimatize to this situation, losing the fear and the respect for the disease and avoiding strategies to prevent it.

 

KEY WORDS

COVID-19, stress, anxiety, depression, psychological issues.

 

INTRODUCCIÓN

 

COVID-19 y pandemia. Sintomatología, contexto sociosanitario y contagio:

A finales de 2019, surgió en la ciudad china de Wuhan el virus SARS-Cov-2 originando un brote epidémico local que, de forma progresiva, se extendió internacionalmente y provocó una pandemia mundial1. La sintomatología atribuida al virus SARS-Cov-2 provoca la enfermedad del coronavirus e incluye la tos, la disnea, el aumento de la temperatura corporal, la anosmia, la ageusia, la diarrea aguda, los vómitos y la debilidad generalizada2. Además, puede provocar el síndrome respiratorio agudo severo (SARS)3, causante de un incremento exponencial en los ingresos hospitalarios del sistema de salud. Añadido a lo anterior, la reciente investigación acerca del coronavirus subraya la importancia de otra sintomatología no identificada e incluso de la persistencia de síntomas tras la superación de la enfermedad2.

En los momentos iniciales de la pandemia, la desinformación mediática y la falta de evidencia empírica consolidada, por el carácter novedoso de la enfermedad, provocaron confusión respecto a los periodos de incubación del SARS-Cov-2 y a su forma de propagación. Estos hechos, contribuyeron a generar confusión e inquietud psíquica en el conjunto de la sociedad y entre el personal sanitario4, quienes muchas veces no contaban con los recursos ni con la información adecuada para protegerse del virus5. La Organización Mundial de la Salud (OMS), estableció el periodo de incubación del SARS-Cov-2 entre los 5 y los 14 días tras el contagio6. Con relación a la propagación del virus SARS-Cov-2, la tesis más consolidada evidencia que se produce a través de gotas respiratorias (aerosoles), en espacios abiertos y cerrados, y en distancias cortas, inferiores a metro y medio de distancia7. Por este motivo, la Organización Mundial de la Salud instó al uso obligatorio de mascarillas para el conjunto de la población desde junio de 20208, pese a que su uso se ha flexibilizado en algunos países. Una de las principales causas a las que se atribuye el alto contagio de la enfermedad del coronavirus es debido a la transmisión del virus por personas asintomáticas, quienes no presentan sintomatología, y de forma más residual, por personas que se encuentran en periodo de incubación de la enfermedad7. A su vez, otro elemento que facilitó la propagación de la enfermedad del coronavirus, especialmente en los momentos iniciales de la pandemia, fue el escaso uso de herramientas diagnósticas. Así, ante la falta de recursos, por exceso se recomendó el confinamiento a personas que presentaban sintomatología, aunque no cursasen con la enfermedad del coronavirus y, por defecto no se diagnosticó a personas que no manifestaban síntomas de la COVID pero que contagiaban a terceros. Para cuando esta investigación tuvo lugar, en España existían dos pruebas diagnósticas del virus, una prueba rápida de detección de antígenos, con resultado aproximado a los quince minutos, y la prueba PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa), la cual se realizaba en el laboratorio de microbiología y detecta el ARN viral9.

Con respecto a las recomendaciones sanitarias sobre la prevención del contagio del coronavirus, el Ministerio de Sanidad recomienda el uso de mascarillas, cubriendo nariz, boca y barbilla, mantener una distancia mínima de 1,5 metros entre personas, lavarse frecuentemente las manos, reducir los contactos sociales y priorizar los grupos burbuja socialmente estables, realizar actividades al aire libre y con ventanas abiertas y aislamiento domiciliario ante la presencia de síntomas o de un estrecho contacto con una persona positiva diagnosticada de COVID-1910.

En suma, el desconocimiento de la enfermedad, la falta de recursos y la ausencia de una estrategia de acción global que frenase la pandemia contribuyeron a estados psicológicos de inquietud en el conjunto de la sociedad. Así, se ha visto un incremento exponencial de problemas de salud mental causados por la pandemia4, tanto en población general como en personal sanitario.

 

Prevalencias actuales de la enfermedad del coronavirus:

Desde que el 30 de enero de 2020, el Comité de Emergencias de la OMS, declaró la emergencia sanitaria a nivel mundial por la pandemia11 se han confirmado 11.159.574 casos de coronavirus en España, 177.470.276 en Europa y 445.096.612 a nivel mundial12.

En España, en los últimos catorce días, que comprenden desde el día 23 de febrero de 2022 hasta el día 8 de marzo de 2022, se han notificado 206.362, de los cuales 23.149 pertenecen a las últimas 24 horas, y, actualmente se encuentran hospitalizadas 5.294 personas, de las cuales, 773 se encuentran en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). La tasa de ocupación hospitalaria por cada 100.000 habitantes a nivel nacional es de 11,1613.

En Aragón, los casos notificados a la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica suman los 399.795, siendo 6.072 los casos diagnosticados en los catorce días previos a la fecha de hoy, que comprende entre los días 23 de febrero al 8 de marzo de 2022, de los cuales 1.271 pertenecen a las últimas 24 horas, al 7 de marzo de 202213. La tasa de ocupación hospitalaria por cada 100.000 habitantes es de 13,84, superior a la media nacional. El número de pacientes hospitalizados por COVID es de 184 (17 en las últimas 24 horas, a día 8 de marzo de 2022), de los cuales 32 se encuentran ingresados en UCI. Por lo que la tasa de camas ocupadas en Aragón por estos pacientes es 4,37%, mientras que la tasa de camas ocupadas en la UCI COVID es de casi un 14%13. No obstante, tras el periodo de vacunación contra la COVID-19 realizado en el año 2021 y principios de 2022, se ha observado una tendencia a la baja en contagios e ingresos tanto en España como en Aragón.

Por último y acorde a los datos revisados, la enfermedad del coronavirus incide de forma similar en hombres (50-60%) y en mujeres (40-50%) de mediana edad. Además, un 20% de los pacientes ingresados en el sistema de salud español presentan complicaciones graves como la neumonía y el síndrome de Distrés respiratorio del adulto (SDRA), y de ellos, casi el 80% de estos casos, superan la edad de 60 años9. Sin embargo, pese a que la incidencia es igualitaria, la mortalidad, es mayor en los hombres.

 

Consecuencias psicológicas:

En 2019, la irrupción de la pandemia por coronavirus provocó pérdidas humanas y materiales difíciles de cuantificar en su totalidad por la persistencia actual de la enfermedad. Pese a ello, a los daños ocasionados por la muerte de personas por la infección de la COVID-19 han de sumarse las pérdidas económicas ocasionadas por las situaciones de confinamiento y por el estancamiento económico generalizado. Además, en los momentos iniciales de la pandemia, la incertidumbre acerca del afrontamiento de la enfermedad y la celeridad con la que transcurrían las muertes provocó una falta de control de la enfermedad y anticipó un deterioro psicológico global5. En esta dirección, por varios días consecutivos se alcanzaron los 1000 muertos al día en España durante los meses de marzo, abril, noviembre de 2020 y enero de 202115.

En España se declaró confinamiento nacional domiciliario durante los meses de marzo, abril, mayo y junio de 2020 como una estrategia preventiva para el contagio de la enfermedad16. Sin embargo, se ha puesto de manifiesto recientemente que este confinamiento acentuó el estrés, la irritabilidad, el miedo, el insomnio, y los trastornos ansioso-depresivos en la población general sin patologías psíquicas previas4. De forma más acusada, se observaron daños psicológicos en las personas afectadas por la presencia de patologías psíquicas previas. Así, la imposibilidad de asistir a terapia durante el confinamiento o de usar recursos para lidiar con los trastornos psicológicos previos supusieron un factor de inestabilidad añadido para la población psicológicamente vulnerable antes de la pandemia17.

Un estudio reciente que analizó la salud mental de 1161 participantes en España, mostró que durante el periodo de confinamiento los miedos más comunes se asociaban al contagio/enfermedad/muerte, al aislamiento social y a problemas de ingresos relacionados con el trabajo18. Este mismo estudio, observó altos niveles de impacto emocional negativo asociado al miedo al coronavirus, a las dificultades relacionadas con el sueño y a otra sintomatología asociada a la enfermedad como preocupaciones, estrés, desesperanza, depresión, ansiedad, nerviosismo e inquietud3.

Así, la pandemia se consolidó como sinónimo de confusión, temor e incertidumbre ante la posibilidad de decesos entre los seres queridos, la familia y los amigos, y el miedo ante la COVID-19 se potenció progresivamente18. En esta dirección, el impacto psicológico creado por la pandemia del SARS-Cov-2 es indiscutible4, pese a que las estrategias de afrontamiento del coronavirus difieren de unas personas a otras.

En consecuencia, desde el comienzo de la pandemia abundante bibliografía sintetiza las consecuencias psicológicas de la crisis de la COVID-19, donde destacan los estudios que evalúan estrés, ansiedad y depresión4,18-23. Para este estudio de investigación se tomaron como referencia las definiciones aportadas para cada uno de los conceptos por la Asociación Americana de Psicología (APA). De esta manera, la APA define el estrés como una experiencia emocional molesta que viene acompañada de cambios bioquímicos, fisiológicos y conductuales predecibles y que causa una sensación de agobio, preocupación y agotamiento24. La ansiedad se entiende como el miedo o las preocupaciones recurrentes, con sensaciones frecuentes y constantes de que algo malo está por suceder. Mientras que la causa de dichos sentimientos puede ser difícil de identificar, el miedo y las preocupaciones son reales e impiden, en ocasiones, que las personas se centren en sus tareas diarias25. Por último, la depresión se concibe como una desesperación o profunda tristeza con duración de varios días e interferencia con las actividades de la vida cotidiana y que incluso provoca dolores físicos26. De los estudios revisados internacionalmente, destacan las prevalencias en ansiedad y depresión a consecuencia de la pandemia.

Los primeros estudios que en China evaluaron el impacto psicológico del coronavirus, observaron que el 54% de la población padecía un impacto psicológico en grados de moderado-severo, en concreto, un 17% puntuó en síntomas depresivos, un 29% en síntomas de ansiedad y un 8% en síntomas de estrés19. A su vez, en este mismo país otro estudio que evaluó a una amplia muestra de 52.230 participantes encontró que el 35%, mostraban síntomas de estrés20. De forma similar, recientes investigaciones obtuvieron resultados en los que el 35,1% de los participantes cumplió criterios de ansiedad frente al 20,1% que cumplió los criterios para el diagnóstico de depresión21. Así, a consecuencia de la situación pandémica se han encontrado alteraciones psicológicas de ansiedad (nivel medio-alto), de depresión (nivel medio) y altos niveles de estrés22. En esta dirección, el estudio de la salud mental en el actual contexto pandémico muestra una mayor vulnerabilidad a padecer estrés, ansiedad y depresión, con prevalencias cercanas al 25,24%, al 22,81% y al 18,44% respectivamente23.

En España, estudios similares han mostrado resultados cercanos al 40 % para el padecimiento de estrés y de ansiedad y cercanos a esa cifra para depresión (38,3%)4. No obstante, por diferencias metodológicas y por la heterogeneidad de las muestras evaluadas, incluso en el mismo país, pueden observarse diferencias. Pese a ello, los datos en prevalencia se encuentran próximos. En esta línea, en otro de los estudios desarrollados en España, en el que participaron 1.161 participantes, se encontró que el 33% de los participantes padecía estrés, que el 28% padecía trastorno de ansiedad y que el 29,7% padecía trastorno de depresión18.

Sin embargo, pese a los datos encontrados que ponen su foco en la evaluación del daño psicológico causado por la pandemia, la investigación sobre COVID-19 requerirá de estudios futuros salutogénicos para observar la recuperación psicológica tras la vuelta a la nueva normalidad.

 

OBJETIVOS E HIPÓTESIS

Ante la alta capacidad de contagio del virus, del número de casos y de muertes confirmadas, también aumentan los pensamientos negativos, lo que conlleva un peligro para la salud mental de la población, incrementando las emociones negativas (ansiedad, depresión, estrés, indignación) y disminuyendo las positivas (felicidad y satisfacción) 17. Así, existen grupos de personas que pueden ser más vulnerables que otras a los efectos del virus, y entre ellos, se encuentran las personas que contraen la enfermedad y se enfrentan a algo desconocido17. Es por este motivo por el que se ve la necesidad de realizar un estudio para valorar el nivel de estrés, de ansiedad, y de depresión de aquellas personas que estén ingresadas en una sala de observación.

La variabilidad interpersonal hace que cada persona reaccione de una forma distinta a las situaciones que se presentan. Sin embargo, con la asimilación de la enfermedad del coronavirus, los sanitarios observamos en los pacientes una serie de factores nuevos que hacían mella en la población. Entre ellos, destacaron la preocupación por el bienestar propio, de familiares, de allegados y de amigos, la sensación de sentirse observado por terceros por si se padece o no los síntomas del virus, la preocupación y la necesidad de cuidar a los familiares, la incertidumbre y frustración, por no saber cuándo terminará esta situación, la soledad vinculada al aislamiento social, el malestar ante la posibilidad de haber sido contagiado por negligencia de otras personas y el sentimiento de desesperanza27.

De esta manera, acorde a las observaciones previas al estudio y a la bibliografía revisada, este trabajo de investigación plantea los siguientes objetivos e hipótesis. En cuanto a los objetivos, se clasifican en un objetivo general y en varios específicos.

  • General: Analizar la repercusión psicológica que provoca la COVID-19 en pacientes ingresados en la sala de observación de urgencias del Hospital Universitario Miguel Servet.
  • Específicos:
  • Valorar el nivel de estrés en pacientes ingresados en la sala de observación de urgencias del Hospital Universitario Miguel Servet.
  • Valorar el nivel de ansiedad en pacientes ingresados en la sala de observación de urgencias del Hospital Universitario Miguel Servet.
  • Valorar el nivel de depresión en pacientes ingresados en la sala de observación de urgencias del Hospital Universitario Miguel Servet.

Con relación a las hipótesis, el punto de partida inicial asume la hipótesis general de que existe un impacto psicológico en aquellos pacientes COVID positivos que requieren atención médica especializada, y que, por ello, ingresan en unidades de hospitalización.

Además, este estudio plantea varias hipótesis añadidas de investigación:

  • Las mujeres reaccionaron con un mayor impacto psicológico que los hombres, obteniendo una mayor puntuación en las escalas de estrés, ansiedad y depresión.
  • Los participantes de mayor edad presentaron un mayor deterioro psicológico que los más jóvenes del estudio.
  • La convivencia familiar será un factor de riesgo para la salud mental y, las personas que convivan con su familia obtendrán una puntuación mayor en las escalas que aquellas que vivan solas o fuera de su núcleo familiar.
  • El nivel de estudios será un factor de protección, a mayor nivel de estudios menor puntuación en las escalas y menor deterioro psicológico.
  • La actividad laboral será un factor de protección y las personas que se encuentren en paro obtendrán mayores puntuaciones en las escalas.

 

METODOLOGÍA

 

PARTICIPANTES:

La muestra se compuso de 60 pacientes positivos en COVID-19, ingresados en la sala de observación de urgencias del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. La media de edad para el conjunto de la muestra fue de 44,38 años (DT=16.6). La distribución por sexo de los participantes fue equilibrada, de 30 hombres y 30 mujeres y la selección de la muestra se produjo de forma no probabilística e intencional.

Como criterios de inclusión, se incluyó a los pacientes que habían obtenido un resultado positivo en el test de antígenos o en la prueba PCR (siglas en inglés de Reacción en Cadena de la Polimerasa) para el diagnóstico de la COVID-19 y que se encontraban presencialmente en la sala de observación COVID-19 del Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza), o esperando una cama para ingreso en el mencionado centro hospitalario. Complementariamente, se excluyó de la evaluación a los pacientes menores de 18 años y a aquellos que padecían demencia u otro trastorno psicológico previo al diagnóstico de la COVID-19.

Para un correcto desarrollo del estudio, se llevó a cabo la recogida de datos a través de un protocolo multiaxial estructurado en tres ejes. Una vez los participantes seleccionados hubieron aceptado participar en el estudio y tras haber firmado el consentimiento informado, se procedió a proporcionar los cuestionarios que tuvieron que rellenar de forma autoadministrada para preservar la confidencialidad y la privacidad de los pacientes.

 

INSTRUMENTOS

En este estudio de investigación se emplearon las tres herramientas de evaluación que se detallan a continuación.

Encuesta sociodemográfica:

En el primer eje, una encuesta sociodemográfica incluyó la recogida de datos demográficos de los participantes del estudio como la edad, el sexo, el nivel de estudios, el estado civil, el número de hijos, la convivencia y la situación laboral (variables independientes).

Escala de Estrés Percibido Covid-19 (EEP-10-C):

Esta escala cuantificó el estrés emocional de los participantes (variable dependiente). Se trata de una escala autoadministrada de 10 ítems, que se valoraron con una escala Likert de 0 a 4 puntos, siendo 0 “Nunca”, y 4 “Muy a menudo”. Los ítems 1, 2, 3, 6, 9 y 10 puntuaron de forma directa, mientras que los ítems 4, 5, 7 y 8 puntuaron a la inversa, por lo que las puntuaciones de estos últimos se invirtieron en el análisis de datos28.

De forma similar al estudio de Campo, Oviedo y Herazo, para este estudio se propuso una puntuación de corte superior o igual a 25 para presencia de estrés, y una puntuación inferior a ésta para la ausencia de estrés28.

La Escala de Estrés Percibido (EEP-10) presenta suficientes garantías psicométricas para la aplicación tanto en población general como en muestra clínica y determina con precisión el grado en que las personas aceptan los retos o dificultades o se ven sobrepasadas por los mismos29.

Escala de Ansiedad y Depresión Hospitalaria (HAD) :

Se utilizó para este estudio por ser el instrumento más empleado para diagnosticar el malestar emocional en aquellas poblaciones que padecen una enfermedad física. Esta escala, a su vez, se compone de dos subescalas:

  • La ansiedad (HAD-A).
  • La depresión (HAD-D) (variables dependientes).

Se trata de una escala autoadministrada que consta de 14 ítems, por lo que cada subescala se compuso de 7 ítems. Cada ítem se valoró con una escala tipo Likert de 0 a 3 puntos. El rango de puntuaciones del HAD osciló entre 0 y 21 puntos, indicando que, a mayor puntuación, mayor nivel de ansiedad y depresión30.

Así, los puntos de corte para conocer si la persona encuestada presentó ansiedad y/o depresión eran:

  • 0 – 7 puntos: normalidad.
  • 8 – 10 puntos: caso probable de ansiedad/depresión.
  • >10 puntos: caso constatado de ansiedad y/o depresión30.

 

DESCRIPCIÓN DEL PROCEDIMIENTO:

 

La recogida de datos tuvo lugar en la sala de observación COVID-19 del Hospital Universitario Miguel Servet desde el 5 de junio hasta el 20 de julio de 2021.

Para la aprobación de la presente investigación, se solicitaron los permisos pertinentes al Comité de Ética de la Investigación de la Comunidad Autónoma de Aragón (CEICA) y a los responsables del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario Miguel Servet, obteniéndose el permiso por parte de la dirección del centro.

Tras la aprobación ética de los organismos competentes, se procedió a la recogida de datos. En primer lugar, los participantes fueron informados acerca del carácter experimental de los datos que iban a proporcionar y tras la firma del consentimiento informado, rellenaron de forma individual y autoadministrada los cuestionarios proporcionados por la investigadora principal.

Una vez recogidos todos los cuestionarios durante los dos meses de la recogida de datos, se procedió a realizar la codificación de los datos, para su posterior análisis. El análisis se realizó con el paquete estadístico SPSS (Statistical Package for the Social Sciences).

 

RESULTADOS

Características sociodemográficas:

De los 60 participantes del estudio, la distribución por sexo fue equitativa, siendo 30 participantes hombres (50%) y 30 participantes mujeres (50%), cuya media de edad fue de 44,38 años (DT=16.6) con un rango de los 19 hasta los 80 años (Datos mostrados en la Tabla 1, Anexos). Con respecto a la educación, el 33,3% presentó formación universitaria frente al 25% que reflejó educación primaria, 30% de secundaria y el 11,7% otro tipo de estudios. En cuanto al estado civil, las características sociodemográficas mostraron que el 45% estaba casado, frente al 43,3% que estaba soltero, el 6,7% era viudo y el 5% perteneció a otro tipo de estado civil (separado/divorciado). Con relación al número de hijos, el 35% no tenía, el 48,3% tenía al menos 1 hijo o 2, y el 16,7% tenía más de dos hijos. En lo que concierne a la convivencia, el 76,7% residía con la familia en el domicilio frente al 10% que vivía solo y al 4% que residía con otros. En torno a la situación laboral de los entrevistados, el 3,3% era estudiante, el 65% se encontraba en activo, el 15% se encontraba en paro y el 16,5% eran jubilados.

 

Escala de Estrés Percibido Covid-19 (EEP-10-C):

La Tabla 2 (Anexo 2) muestra los resultados obtenidos en la Escala de valoración del Estrés Percibido Covid-19, el 21.67% de la población encuestada obtuvo un nivel alto de estrés percibido frente a un 78.33% que no presentó estrés. Para obtener una mayor profundidad de los datos, se analizó individualmente cada ítem de la escala; sin embargo, para facilitar su lectura, los ítems se agruparon en presencia o ausencia del ítem. De esta manera, “nunca y casi nunca” supusieron ausencia del ítem y “de vez en cuando, casi siempre y siempre” se pueden interpretar en la lectura de los datos como presencia del ítem. En particular, en esta escala destacaron el ítem número 3, en el cual el 70% de los participantes se han sentido nerviosos o estresados por la pandemia; el ítem número 4, en el cual el 85% de los participantes no ha estado seguro sobre su capacidad para manejar sus problemas personales relacionados con la epidemia; y el ítem número 9, en el que el 85% de los participantes ha estado molesto porque las cosas relacionadas con la epidemia estaban fuera de su control.

Escala de Ansiedad y Depresión Hospitalaria (HAD):

Los resultados de la subescala de ansiedad, mostrados en la Tabla 3 (Anexo 3), reflejaron que más de la mitad de los participantes (53,33%) mostraron niveles normales de ansiedad, que el 26,67% de los evaluados se clasificaron como casos probables de ansiedad y que el 20% se constataron como personas que padecían ansiedad. Para obtener una mayor profundidad de los datos, se analizó individualmente cada ítem de la escala mostrando que para más de la mitad de los encuestados destacó sentirse nervioso o tenso a veces (51,7%) aunque por lo general podían sentirse relajados (50%). De forma similar, la mitad de los participantes reconocieron que nunca habían sentido una sensación extraña como de aleteo en el estómago (50%) y que no se sentían inquietos como si fueran incapaces de dejar de moverse (50%). En cuanto a los resultados de la subescala de depresión mostrados en la Tabla 4 (Anexo 4), destacaron niveles normales de depresión para la inmensa mayoría de los evaluados (68,33%), mientras que el 21,67% de la población encuestada se encontró entre los casos probables de depresión y el 10% como casos constatados. Para obtener una mayor profundidad de los datos, se analizó individualmente cada ítem de la escala, entre los cuales, destacó que los participantes expresaron una cierta disminución en la risa y en ver el lado divertido de las cosas (53,3%) pese a que el 51,7% se sentían igual de optimistas que siempre en relación con el futuro y el 68,3% reconocieron divertirse con un buen libro, con la radio o con un programa de televisión. Por otro lado, con objeto de contrastar las hipótesis planteadas se realizó la prueba de chi-cuadrado para tener indicios cuantitativos que apoyen la interpretación de los datos. Así, solo se obtuvieron diferencias en las variables depresión y edad y en ansiedad y género. De esta manera, la prueba de Chi-cuadrado (Chi=27,770; p=0,015) indicó que las variables edad y depresión son dependientes. De forma que, a mayor edad, mayores niveles de depresión asociada a la COVID-19. Igualmente, para la relación ansiedad y género, la prueba de Chi-cuadrado (Chi=6,708; p=0,035) indicó que las mujeres presentan más ansiedad que los hombres. El resto de las pruebas Chi-cuadrado entre las distintas variables estudiadas en este estudio, obtuvieron un nivel de significación p>0.05, por lo que las variables estudiadas eran independientes y no se podía establecer relación de dependencia. De esta forma, se rechazan las hipótesis planteadas anteriormente ya que no se ha encontrado una relación estadísticamente significativa que las sustente. Así, se rechaza la hipótesis de que las mujeres reaccionaron con un mayor impacto psicológico que los hombres, obteniendo una mayor puntuación en las escalas de estrés, ansiedad y depresión. Se rechaza la hipótesis de que los participantes de mayor edad presentarán un mayor deterioro psicológico que los más jóvenes del estudio. Se rechaza que la convivencia familiar sea un factor de riesgo para la salud mental y, las personas que convivan con su familia obtendrán una puntuación mayor en las escalas que aquellas que vivan solas o fuera de su núcleo familiar. Se rechaza que el nivel de estudios será un factor de protección, donde a mayor nivel de estudios menor puntuación en las escalas y menor deterioro psicológico. Por último, se rechaza que la actividad laboral será un factor de protección y las personas que se encuentren en paro obtendrán mayores puntuaciones en las escalas.

 

DISCUSIÓN

Este estudio muestra la prevalencia del impacto psicológico en pacientes evaluados en la sala de observación de urgencias COVID-19 del Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). De esta manera, esta investigación suma evidencia empírica a los estudios recientes que evalúan la prevalencia del impacto psicológico por COVID -19 en distintas poblaciones. La comparación de datos con estudios previos sugiere que los niveles de estrés, ansiedad y depresión recogidos en la muestra zaragozana fueron menores que en los estudios realizados en España. Destaca este dato, ya que algunos de estos estudios, tampoco se realizaron en la fase inicial de la pandemia, como la gran mayoría de estudios. Esto podría deberse a que, en el momento de la realización del estudio, Aragón se encontraba con números bajos de contagiados y con nivel 2 – 1 de alerta sanitaria. Igualmente, otro elemento atribuible a los resultados bajos en deterioro psicológico en estrés, ansiedad y depresión se debe a que en el momento de evaluación los pacientes estaban esperando el ingreso hospitalario. En este sentido, la evaluación se desarrolló en una muy primera fase de la asimilación de la enfermedad. Sin embargo, los datos obtenidos no distan demasiado con los obtenidos en diversos estudios entre la población china y la población cubana, de las cuales hay más datos recogidos. En concreto, comparando este estudio con el realizado por Wang et al,28 la población española cursa con mayor estrés respecto a la población china que participó en ese estudio, 21,67% de la población española frente al 8% de la población china, mientras que los datos de ansiedad y depresión se acercan unos a otros. Los datos obtenidos en la población cubana son los que más se asemejan a los obtenidos en este estudio. Martínez JR et al,32 obtuvieron resultados de 25,24% para estrés, 22,81% para ansiedad, y 18,44% para depresión. Dichos datos, tampoco distan de los obtenidos en la población china. En cuanto a las hipótesis asumidas, se rechazan en términos generales, pero se aceptan varias condiciones. Por un lado, que las mujeres reaccionaron con un mayor nivel de ansiedad que los hombres (Chi=6,708, p=0,035) y que los participantes de mayor edad presentaron mayor nivel de depresión que los jóvenes (Chi= 27,770, p=0,015). Sin embargo, como se ha señalado, ni la convivencia familiar, ni el nivel de estudios ni la actividad laboral, influyeron en el impacto psicológico de la población. De esta manera, esta investigación puede constituirse como un estudio piloto para el desarrollo de nuevas líneas de investigación que focalicen en los elementos resilientes más que en los de daño psicológico atribuible a la COVID-19.

 

CONCLUSIONES

El SARS-Cov-2 es un nuevo virus, que, al comienzo de la pandemia, en el 2020, hizo que brotaran sentimientos de miedo y terror en la población y que dichos sentimientos, fueran disipados en la actualidad, ya que, con el transcurso de este último año, la población se ha aclimatado a esta situación, perdiendo el miedo y el respeto a la enfermedad que pueda ocasionar.

Los resultados obtenidos en la comunidad de Aragón no se pueden extrapolar al resto del país, debido a que no todas las comunidades autónomas tienen el mismo nivel de incidencia del virus ni las mismas restricciones que hacen que la población esté más o menos preocupada.

 

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  19. Lozano Vargas A. Impacto de la epidemia del Coronavirus (COVID-19) en la salud mental del personal de salud y en la población general de China. Revista de Neuro-Psiquiatría [Internet]. 2020 [citado 2021 Ago 4];83(1). Disponible desde: http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-85972020000100051
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  23. Martínez-Pérez JR et al. Efectos de la COVID-19 sobre los estados afectivos emocionales de la población adulta de Puerto Padre. Revista Electrónica Dr. Zoilo E. Marinello Vidaurreta [Internet]. 2020 [citado 2021 Ago 4]; 45(6). Disponible desde: http://revzoilomarinello.sld.cu/index.php/zmv/article/view/2388/pdf_723
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  25. Trastornos de la ansiedad: el papel de la psicoterapia en el tratamiento eficaz. Asociación Americana de Psicología [Internet]. 2010 [citado 2021 Ago 7]. Disponible desde: https://www.apa.org/topics/anxiety/tratamiento
  26. Superando la depresión. Asociación Americana de Psicología [Internet]. 2017 [citado 2021 Ago 7]. Disponible desde: https://www.apa.org/topics/depression/trastornos-depresivos
  27. Ribot Reyes V. et al. Efectos de la COVID-19 en la salud mental de la población. Revista Habanera de Ciencias Médicas [Internet]. 2020 [citado 2021 Ago 7];19. Disponible desde: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1729-519X2020000400008
  28. Campo A, Pedrozo MJ, Pedrozo JC. Escala de estrés percibido relacionado con la pandemia de COVID-19: una exploración del desempeño psicométrico en línea. Revista Colombiana de Psiquiatría [Internet]. 2020 [citado 2021 Ago 19]; 49(4). Disponible desde: https://www.elsevier.es/es-revista-revista-colombiana-psiquiatria-379-articulo-escala-estres-percibido-relacionado-con-S0034745020300731
  29. Pedrero E et al. La “Escala de estrés percibido”: estudio psicométrico sin restricciones en población no clínica y adictos a sustancias en tratamiento. Psicología Conductual [Internet]. 2015 [citado 2021 Ago 20]; 23(2). Disponible desde: https://www.logicortex.com/wp-content/uploads/Arti%CC%81culo_44_EEPAdictos_BehavioralPsychology_2015.pdf
  30. Alcázar M, Fidalgo MP, Laplana O. Ansiedad percibida por los pacientes hospitalizados por quemaduras, en una Unidad de Quemados. Cirugía Plástica Íbero-Latinoamericana [Internet]. 2014 [citado 2021 Ago 21]; 40(2). Disponible desde: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0376-78922014000200005

ANEXOS

 

ANEXO 1

Tabla 1: Resultados de datos sociodemográficos.

N %
EDAD
< 20 años 2 3.3
20-29 años 10 16,7
30-39 años 16 26,7
40-49 años 8 13,3
50-59 años 15 25
60-69 años 2 3,3
70-79 años 5 8,3
> 79 años 2 3,3
SEXO
Hombre 30 50
Mujer 30 50
NIVEL DE ESTUDIOS
Educación primaria 15 25
Educación secundaria 18 30
Universitario 20 33,3
Otros 7 11,7
ESTADO CIVIL
Soltero 26 43,3
Casado 27 45
Viudo 4 6,7
Otros 3 5
NÚMERO DE HIJOS
0 21 35
1 – 2 29 48,3
> 2 10 16,7
CONVIVENCIA
Sólo 10 16,7
Con la familia 46 76,7
Otros 4 6,7
SITUACIÓN LABORAL
Estudiante 2 3,3
En activo 39 65
En paro 9 15
Jubilado 10 16,7

 

ANEXO 2

Tabla 2. Resultados de Estrés Percibido Covid-19.

Escala de Estrés Percibido (EEP-10-C) N % M DT
Presencia de Estrés Percibido 13 21.67 25,51 0,877
Ausencia de Estrés Percibido 47 78.33 17,94 3,777
Resultados totales 60 100

 

ANEXO 3

Tabla 3. Resultados de la subescala de Ansiedad Hospitalaria.

Subescala de Ansiedad Hospitalaria (HAD-A) N % M DT
Niveles normales de ansiedad 32 53,33 4,03 2,040
Casos probables de ansiedad 16 26,67 8,94 0,929
Casos constatados de ansiedad 12 20 11,92 1,730

 

ANEXO 4

Tabla 4. Resultados de la subescala de Depresión Hospitalaria.

Subescala de Depresión Hospitalaria (HAD-D) N % M DT
Niveles normales de depresión 41 68,33 3,10 2,107
Casos probables de depresión 13 21,67 8,62 0,870
Casos constatados de depresión 6 10 12,00 1,095

 

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