AUTORES
- Anxela Soto Rodríguez. Enfermera Residente en Enfermería Familiar y Comunitaria, Centro de Salud A Cuña-Mariñamansa (Ourense), Servicio Gallego de Salud (SERGAS), España.
- Nuria Martínez Blanco. Enfermera Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria, Centro de Salud A Cuña-Mariñamansa (Ourense), Servicio Gallego de Salud (SERGAS), España.
- Catarina Livana Fernández Traba. Médico Residente en Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología. Servicio de Dermatología, Complexo Hospitalario Universitario de Ferrol, Servicio Gallego de Salud (SERGAS), España.
- Noelia Freire González. Técnico de Cuidados Auxiliares de Enfermería. Complexo Hospitalario de Ourense, Servicio Gallego de Salud (SERGAS), España.
- Raquel Lavandeira Mosquera. Fisioterapeuta. Área Sanitaria de Coruña e Cee. Servicio Gallego de Salud (SERGAS), España.
RESUMEN
Introducción: La inteligencia emocional (IE) es la habilidad para percibir, evaluar, comprender y expresar emociones y la habilidad para regular estas emociones que promuevan el crecimiento intelectual y emocional. La IE es esencial en la formación y desempeño del rol enfermero.
Objetivo: El objetivo de este trabajo analizar la Inteligencia Emocional de los residentes de diferentes especialidades de Enfermería.
Métodos: Para este trabajo se realizó un estudio cuantitativo, descriptivo y de corte transversal sobre una muestra representativa de enfermeros internos residentes en España. Se realizó un cuestionario a través del google forms.
Resultados: Participaron un total de 395 residentes de Enfermería, siendo el 86.8% (n=343) del género femenino. La media de edad fue de 27,663±5,03 años. En la primera categoría; Atención Emocional, la puntuación media fue de 29.03±5.56, en la segunda categoría: Claridad de sentimientos, la media fue de 28.85±5.7 puntos y en la última categoría la media fue de 26±3.4 puntos. Las mujeres presentaron puntuaciones elevadas de Atención emocional y los hombres en la dimensión de Reparación emocional.
Conclusiones: Es necesario potenciar estrategias de afrontamiento de emociones en los residentes de enfermería de todas las especialidades, mediante talleres o cursos de regulación emocional, con el fin de que estos puedan tomar buenas decisiones tras un correcto razonamiento crítico de sus emociones
PALABRAS CLAVE
Inteligencia emocional, enfermeras especialistas, habilidades de afrontamiento.
ABSTRACT
Introduction: Emotional intelligence (EI) is the ability to perceive, evaluate, understand, and express emotions, and the ability to regulate these emotions to promote intellectual and emotional growth. EI is essential in the development and performance of the nursing role.
Objective: The objective of this study was to analyze the Emotional Intelligence of residents from different nursing specialties.
Methods: For this study, a quantitative, descriptive, and cross-sectional study was conducted on a representative sample of resident nurses in Spain. A questionnaire was administered via Google Forms.
Results: A total of 395 nursing residents participated, 86.8% (n=343) of whom were female. The mean age was 27.663±5.03 years. The first category included: Emotional Care, the mean score was 29.03 ± 5.56 points, in the second category: Clarity of Feelings, the mean was 28.85 ± 5.7 points, and in the last category, the mean was 26 ± 3.4 points. Women had high scores in Emotional Care, and men in the Emotional Repair dimension.
Conclusions: It is necessary to promote emotional coping strategies in nursing residents of all specialties through workshops or courses on emotional regulation, so that they can make good decisions after correctly reasoning critically about their emotions.
KEY WORDS
Emotional intelligence, specialist nurses, coping skills.
INTRODUCCIÓN
Numerosos enfermeros deciden cursar una formación especializada para obtener una mayor capacitación y competencia en una disciplina concreta. La residencia es una etapa formativa que requiere un gran esfuerzo pedagógico, didáctico y curricular y presenta dificultades que deben ser afrontadas como un ambiente laboral exigente, presión asistencial, responsabilidad creciente, numerosas horas de guardia o relaciones complicadas con pacientes o familiares1,2.
Para brindar una atención segura, competente y de calidad al paciente, los residentes de enfermería deben desenvolver estrategias de afrontamiento, así como actitudes y habilidades emocionales y sociales2. Por tanto, la Inteligencia Emocional (IE) es esencial en la formación y desempeño del rol enfermero. La primera definición de IE fue en la Universidad de Harvard (1990) donde Peter Salovey y Jhon Mayer le dieron tal definición: “Es la habilidad para percibir, evaluar, comprender y expresar emociones y la habilidad para regular estas emociones que promuevan el crecimiento intelectual y emocional”3,4. Es decir, es la capacidad de reconocer las emociones propias y ajenas, con el fin de fomentar el crecimiento emocional e intelectual, siendo esta considerada un factor protector del estrés5.6.
Los residentes de enfermería deben reconocer e interpretar sus propias emociones y las de los demás, para sentirse implicados, motivados y comprometidos en el transcurso de su residencia, lo cual le permitirá tener iniciativa en la toma decisiones adecuadas, buscar nuevos retos y comprometerse a conseguir la excelencia en el desempeño de sus funciones6,7.
El objetivo de este trabajo es analizar la Inteligencia Emocional de los residentes de diferentes especialidades de Enfermería.
MATERIAL Y MÉTODO
Para este trabajo se realizó un estudio cuantitativo, descriptivo y de corte transversal sobre una muestra representativa de enfermeros internos residentes en España. El total de enfermeros realizando la especialidad es de 4200 sujetos de primer y segundo año de residencia. En base a estos datos, considerando un margen de error del 5% y un nivel de confianza del 95%, se requiere un tamaño muestral de 353 enfermeros. Para este estudio se logró una muestra de 395 participantes.
Se definieron como criterios de inclusión estar realizando alguna de las 7 especialidades de Enfermería en el año 2025. Se excluyeron aquellos que no cumplimentaron la encuesta en el plazo establecido, o que no quisieron participar en el estudio.
La recogida de datos se llevó a cabo de diciembre de 2024 a febrero de 2025. Para aumentar la participación en el estudio se envió un correo electrónico a las diferentes unidades docentes de todo el país solicitando su colaboración y explicando en qué consistía la investigación, invitándoles a difundir el correo entre los residentes de su unidad para que estos participaran en el estudio de manera anónima y voluntaria. En este correo se le facilitó el enlace a la encuesta elaborada a través de Google forms. Todos los participantes fueron informados de que el estudio se adhirió a los principios de la Declaración de Helsinki (revisión de 2013) y la Ley de Protección de Datos 15/1999. Además, todos los participantes debieron firmar un formulario de consentimiento informado para participar en esta investigación. El protocolo de investigación recibió la aprobación del Comité de Ética de Investigación de Pontevedra-Vigo-Ourense (código: 2025/039).
Los instrumentos utilizados fueron un cuestionario formado por variables sociodemográficas (sexo, edad, especialidad de enfermería cursada, año y lugar de residencia y tiempo trabajado anteriormente como enfermera).
Para medir la Inteligencia Emocional se utilizó un cuestionario ad hoc basándonos en otros estudios similares, el cual consta de 24 ítems que evalúan el metaconocimiento de las habilidades emocionales. Se dividió en tres dimensiones: Atención, Claridad y Reparación emocional. Se componían de 8 items, con una opción de respuesta tipo Likert entre 1 (nada de acuerdo) y 5 puntos (totalmente de acuerdo)8.
El análisis estadístico se realizó mediante el programa SPSS (versión 25.0), con un intervalo de confianza del 95% y un nivel de significación de 0,05. Se llevaron a cabo estadísticas descriptivas por medio de medidas de tendencia central, dispersión y frecuencias. Se utilizaron la prueba de t Student, el análisis de varianza, Chi Cuadrado y el análisis de correlación bivariada mediante el coeficiente de correlación de Pearson. Se estableció significación estadística si p<0,05. Los datos obtenidos recibieron un tratamiento estrictamente confidencial y anónimo.
RESULTADOS
La muestra quedó constituida por un total de 395 residentes de Enfermería, siendo el 86.8% (n=343) del género femenino. La media de edad fue de 27,663±5,03 años. La gran mayoría (60,3%) estaban cursando la especialidad de Enfermería familiar y Comunitaria, seguido de un 13.2% (n=52) de Salud Mental y un 12.9% (n=51) de Enfermería Obstétrico-Ginecológica. Según la distribución del año de residencia, el 53,2% (n=210) cursaba el primer año y un 46,8% (n=185) cursaba el segundo curso. El 62.7% trabajó únicamente como enfermero menos de tres años, frente a un 16,5% que tenía más de 7 años de experiencia laboral. El 57,2% estaba realizando su especialidad en su propia comunidad autónoma.
En la primera categoría; Atención Emocional, la puntuación media fue de 29.03±5.56, en la segunda categoría: Claridad de sentimientos, la media fue de 28.85±5.7 puntos y en la última categoría la media fue de 26±3.4 puntos. La distribución de respuestas de cada uno de los ítems, puede observarse en la Tabla 1.
En relación a las puntuaciones medias de las diferentes dimensiones del cuestionario por sexo (mujeres; hombres) fueron respectivamente: 1) Atención emocional: 29.34±5.47; 26.90±5.81 (p=0.004); 2) Claridad de sentimientos: 28.73±5.67; 29.63±6 (p=0.308) y 3) Reparación emocional: 25.83±3.38; 27.05±3.38 (p=0.022). Es decir, únicamente se encontraron diferencias significativas en dos dimensiones, siendo las mujeres las que presentaban mayores puntuaciones en la Atención emocional y menores puntuaciones en la Reparación emocional.
Estas medias se pueden interpretar de la siguiente manera: en los tres campos de la IE el mayor porcentaje de hombres y mujeres presentan unos niveles adecuados de estos tres factores como puede observarse en la Tabla 2.
En relación al resto de variables analizadas no se encontraron diferencias significativas con respecto a los valores de Inteligencia emocional.
DISCUSIÓN
En relación a las variables sociodemográficas podemos observar que la mayoría de los participantes son mujeres, es decir, que la Enfermería continúa siendo una profesión mayoritariamente femenina en nuestro país. Desde su nacimiento, esta profesión ha estado muy ligada al género, ya que el cuidado siempre ha estado vinculado a las mujeres9-11.
En relación al objetivo del estudio se analizó los niveles de IE de los residentes de enfermería de diferentes especialidades. La IE permite al profesional el desarrollo de las relaciones interpersonales con el paciente y el resto de equipo multidisciplinar del que se rodea. Se observó que la mayor puntuación se obtuvo en la categoría de Atención emocional, lo que indica que los residentes de enfermería son capaces de prestar atención a sus propias emociones y a la de los demás. Estas emociones son involuntarias y pueden ser de carácter fisiológico, cognitivo y conductual. Además, se evidenció que las mujeres presentaban mayor capacidad para reconocer las emociones que los hombres. La atención emocional es el primer paso para presentar unos niveles adecuados de Inteligencia emocional5,6.
Por otra parte, la menor puntuación de este trabajo se observó en la dimensión: Reparación Emocional, es decir la capacidad de identificar y gestionar las emociones negativas, buscando restaurar el bienestar psicológico mediante diferentes estrategias de afrontamiento. En este sentido, la baja capacidad de afrontar de manera adecuada aquellas emociones difíciles a las que puede estar expuesto el residente ya sea a nivel social, académico, familiar o socioeconómico puede impactar de manera negativa9.
A diferencia de la primera categoría, los hombres presentaron mayor capacidad de reparación emocional que las mujeres, es decir son más propensos a utilizar estrategias adaptativas para regular las emociones, como son el afrontamiento activo, búsqueda de apoyo, reevaluación, etc. Aunque existen algunas diferencias en la forma en la que hombres y mujeres se expresan y gestionan las emociones, no hay evidencia sólida que respalde que los hombres presentan mayores niveles de afrontamiento de emociones9-11.
En cuanto al resto de variables sociodemográficas no se encontraron diferencias significativas. En otros estudios11 se observó que alumnos de enfermería de los cursos superiores presentaban mayores niveles de IE. La muestra de esta investigación fueron residentes, por lo que la edad media era superior a otros trabajos, y además un gran porcentaje de residentes ya presentaban cierta experiencia laboral anterior, lo que pudo favorecer estos resultados.
Asimismo, se ha demostrado una relación fuerte y negativa entre la IE y el riesgo suicida en estudiantes de enfermería. Es decir, la IE se considera un factor protector de los suicidios, por lo que las universidades y en este caso las unidades docentes deben ser fuente de formación en la gestión emocional10.
Trabajos anteriores7 demostraron que los altos niveles de IE se relacionaban con menores niveles de agotamiento, menor percepción de estrés y mayor eficacia académica.
CONCLUSIONES
Los resultados de este estudio ponen de manifiesto la necesidad de potenciar estrategias de afrontamiento de emociones en los residentes de enfermería de todas las especialidades, mediante talleres o cursos de regulación emocional, con el fin de que estos puedan tomar buenas decisiones tras un correcto razonamiento crítico de sus emociones. Niveles elevados de IE podría ser beneficioso para manejar diferentes situaciones generadoras de estrés y ansiedad en el ámbito laboral y así prestar cuidados asistenciales de mayor calidad.
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Tabla 1. Resultados del cuestionario TMMS-24
| ITEMS | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 |
| Presto mucha atención a los sentimientos. | 5 (1.3%) | 27 (6.8%) | 85 (21.4%) | 177 (44.8%) | 101 (25.4%) |
| Normalmente me preocupo mucho por lo que siento. | 4(1%) | 28 (7.1%) | 105 (26.5%) | 164 (41.4%) | 95 (24%) |
| Normalmente dedico tiempo a pensar en mis emociones. | 9 (2.3%) | 53 (13.4%) | 102 (25.8%) | 153 (38.6%) | 79 (19.9%) |
| Pienso que merece la pena prestar atención a mis emociones y estado de ánimo. | 0 | 9 (2.3%) | 37 (9.3%) | 144 (36.4%) | 206 (52%) |
| Dejo que mis sentimientos afecten a mis pensamientos. | 10 (2.5%) | 67 (16.9%) | 131 (33.1%) | 138 (34.8%) | 50 (12.6%) |
| Pienso en mi estado de ánimo constantemente. | 38 (9.6%) | 104 (26.3%) | 142 (35.9%) | 77 (19.4%) | 35 (8.8%) |
| A menudo pienso en mis sentimientos. | 8(2%) | 51 (12.9%) | 124 (31.3%) | 148 (37.4%) | 65 (16.4%) |
| Presto mucha atención a cómo me siento. | 3 (0.8%) | 60 (15.8%) | 108 (27.4%) | 163 (41.8%) | 62 (15.4%) |
| Tengo claros mis sentimientos. | 8 (2%) | 49 (12.4%) | 125 (31.6%) | 158 (39.9%) | 56 (14.1%) |
| Frecuentemente puedo definir mis sentimientos. | 8 (2%) | 51 (12.8%) | 110 (27.4%) | 164 (41.4%) | 63 (15.9%) |
| Casi siempre sé cómo me siento. | 8 (2%) | 39 (9.8%) | 137 (34.4%) | 159 (40.8%) | 52 (13.4%) |
| Normalmente conozco mis sentimientos sobre las personas. | 2 (0.5%) | 27 (6.8%) | 100 (25.4%) | 201 (50.8%) | 66 (16.4%) |
| A menudo me doy cuenta de mis sentimientos en diferentes situaciones. | 2 (0.5%) | 17 (4.3%) | 106 (26.4%) | 201 (50.8%) | 70 (17.7%) |
| Siempre puedo decir cómo me siento. | 25 (6.3%) | 73 (18.4%) | 146 (36.9%) | 123 (31.1%) | 29 (7.1%) |
| A veces puedo decir cuáles son mis emociones. | 5 (1.3%) | 36 (9.1%) | 110 (27.8%) | 178 (44.4%) | 67 (17%) |
| Puedo llegar a comprender mis sentimientos. | 2 (0.5%) | 25 (6.3%) | 81 (20.4%) | 204 (51.5%) | 84 (21.2%) |
| Aunque a veces me siento triste, suelo tener una visión optimista | 11 (2.8%) | 50 (1.6%) | 81 (20.5%) | 177 (44.8%) | 77 (19.4%) |
| Aunque me sienta mal, procuro pensar en cosas agradables. | 6 (1.5%) | 43 (10.9%) | 101 (25.4%) | 186 (47%) | 60 (15.7%) |
| Cuando estoy triste, pienso en todos los placeres de la vida. | 31 (7.8%) | 78 (19.7%) | 142 (35.6%) | 109 (27.9%) | 36 (9.1%) |
| Intento tener pensamientos positivos aunque me sienta mal. | 6 (1.5%) | 46 (11.8%) | 103 (26%) | 179 (45.4%) | 62 (15.7%) |
| Si doy demasiadas vueltas a las cosas, complicándolas, trato de calmarme. | 20 (5%) | 25 (6.33%) | 110 (27.8%) | 120 (30.3%) | 120 (30.3%) |
| Me preocupo por tener un buen estado de ánimo. | 30 (8%) | 35 (8.8%) | 140 (35.4%) | 145 (36.8%) | 45 (11.4%) |
| Tengo mucha energía cuando me siento feliz | 13 (3.5%) | 12 (3.3%) | 160 (40.4%) | 150 (37.8%) | 60 (16%) |
| Cuando estoy enfadado intento cambiar mi estado de ánimo. | 11 (2.8%) | 13 (3.3%) | 65 (16.6%) | 153 (38.9%) | 153 (38.9%) |
Tabla 2. Dimensiones de IE según los puntos de corte en función del género.
| Dimensiones IE | Género | ||
| Mujer (N, %) | Hombre (N, %) | ||
| Atención emocional | Debe mejorar | 44 (12.9%) | 14 (26.9%) |
| Adecuado | 235 (68.9%) | 34 (65.4%) | |
| Excelente | 62 (18.2%) | 4 (7.7%) | |
| Claridad | Debe mejorar | 58 (17%) | 5 (9.6%) |
| Adecuado | 236 (69.2%) | 37 (71.2%) | |
| Excelente | 47 (13.8%) | 10 (19.2%) | |
| Reparación emocional | Debe mejorar | 171 (50.1%) | 14 (26.9%) |
| Adecuado | 170 (49.9%) | 38 (73.1%) | |
| Excelente | 0 | 0 | |