- Maria Teresa Pérez Iglesias. Diplomada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
- Tania Fernández Merino. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
- Sara García García. Graduada en Enfermería. Hospital Quironsalud. Zaragoza, Aragón, España.
- Estefanía Garza Mascaray. Diplomada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
- Roberto Gómez Gaya. Graduado en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
- Ainhoa Leticia González Esgueda. Diplomada en Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, Aragón, España.
RESUMEN
El embarazo y el puerperio predisponen a la formación de lodo biliar y colelitiasis, lo que puede ocasionar complicaciones biliares en el posparto¹. Se estima que aproximadamente un 0,5% de los partos presentan alguna complicación relacionada con litiasis biliar en el primer año posparto². Factores como la obesidad materna, la ganancia excesiva de peso gestacional, la edad y la etnia (p. ej., origen hispano o amerindio) aumentan el riesgo de colelitiasis en este período². La literatura reciente confirma que muchas mujeres desarrollan cálculos biliares durante la gestación (prevalencia 3-6%) que pueden manifestarse clínicamente tras el parto1-3. La incidencia de hospitalización por enfermedad litiásica en el posparto se sitúa cerca de 5 por 1000 mujeres². Los principales factores de riesgo identificados incluyen multiparidad, antecedentes familiares y síndrome metabólico, además de los mencionados anteriormente². Clínicamente, las puérperas con litiasis biliar suelen presentar cólico biliar o colecistitis aguda, y hasta un 16-20% pueden desarrollar complicaciones graves como pancreatitis o colangitis¹. El puerperio es un periodo de elevada susceptibilidad a la patología litiásica biliar. Una vez culminada la gestación, se recomienda una valoración precoz y, ante síntomas recurrentes, la colecistectomía laparoscópica temprana para prevenir recurrencias y complicaciones³,⁴. La identificación de factores de riesgo durante el control prenatal y la educación sanitaria pueden contribuir a un manejo oportuno, reduciendo la morbilidad materna posparto.
PALABRAS CLAVE
Colelitiasis, puerperio, factores de riesgo, incidencia, colecistectomía, tratamiento.
ABSTRACT
Pregnancy and the postpartum period predispose women to biliary sludge and gallstone formation, which can lead to biliary complications after delivery¹. Approximately 0.5% of all deliveries are complicated by gallstone-related events within the first year postpartum². Maternal obesity, excessive gestational weight gain, age, and ethnicity (e.g., Hispanic or American Indian background) have been identified as risk factors for postpartum cholelithiasis². Recent literature confirms that many women develop gallstones during pregnancy (prevalence 3-6%), which may become symptomatic after childbirth1-3. The incidence of hospitalization for gallstone-related disease in the postpartum period is around 5 per 1000 women². Major identified risk factors include multiparity, family history, and metabolic syndrome, in addition to those mentioned above². Clinically, postpartum women with cholelithiasis often present with biliary colic or acute cholecystitis, and about 16-20% may develop serious complications such as pancreatitis or cholangitis¹. The postpartum period is a time of heightened risk for gallstone disease. After delivery, early evaluation and laparoscopic cholecystectomy in the presence of recurrent symptoms are recommended to prevent relapses and complications³,⁴. Identifying risk factors during prenatal care and providing health education can contribute to timely management and reduced postpartum maternal morbidity.
KEY WORDS
Cholelithiasis, postpartum period, risk factors, incidence, cholecystectomy, treatment.
INTRODUCCIÓN
La litiasis biliar es una de las afecciones digestivas más comunes en mujeres en edad fértil. Diversos cambios fisiológicos durante la gestación –como el aumento de estrógenos y progesterona– producen relajación de la vesícula biliar, estasis biliar y sobresaturación de colesterol en la bilis, favoreciendo la formación de cálculos³. Por ello, el embarazo y el puerperio inmediato se consideran factores que incrementan el riesgo de desarrollar lodo biliar y colelitiasis, así como sus complicaciones¹. Estudios ecográficos han demostrado que hasta un 5-12% de las mujeres presentan nuevos litos biliares al final de la gestación o en el posparto temprano, muchos de ellos asintomáticos que pueden resolverse espontáneamente o manifestarse clínicamente tras el parto¹. De hecho, la enfermedad biliar es una de las principales causas no obstétricas de hospitalización durante el embarazo y el primer año posparto³. Un amplio estudio de casos y controles en EE.UU. reportó que aproximadamente el 0,5% de todos los partos cursaron con hospitalización por patología litiásica biliar en el año siguiente al nacimiento². El tiempo mediano de aparición de síntomas posparto fue de alrededor de 3 meses después del parto². La mayoría de esas pacientes presentaron colelitiasis sintomática no complicada (cólico biliar), aunque un porcentaje menor desarrolló pancreatitis biliar (16%) o colecistitis aguda (9%), entre otras complicaciones². Estas cifras evidencian que el puerperio es un periodo crítico en el cual las litiasis formadas durante la gestación pueden desencadenar cuadros clínicos de relevancia.
Diversos factores de riesgo contribuyen a la litogénesis biliar en el embarazo y el posparto. Clásicamente se ha descrito la regla de las “4 F” en inglés: Female, Fat, Forty, Fertile (mujer, sobrepeso, cuarenta años, fértil), enfatizando que el sexo femenino, la obesidad, la edad y la condición de multípara predisponen a colelitiasis. En el contexto obstétrico, se ha observado que la multiparidad aumenta significativamente la prevalencia de cálculos biliares en comparación con mujeres nulíparas de igual edad, evidenciando un efecto acumulativo de los embarazos sobre la vesícula⁵. Además, el embarazo a edades más avanzadas puede conllevar mayor riesgo de litiasis sintomática, aunque estudios poblacionales indican que incluso las madres jóvenes presentan elevadas tasas de complicaciones biliares posparto². La ganancia excesiva de peso durante la gestación y el sobrepeso u obesidad pregestacional son factores determinantes: más de dos tercios de las gestantes o puérperas con colelitiasis presentan exceso de peso¹. Tras el parto, los cambios bruscos de peso (por ejemplo, una pérdida ponderal rápida) también pueden influir en la formación y movilización de cálculos. Por último, factores étnicos y genéticos juegan un papel importante: las mujeres de origen hispano o de ciertas etnias indígenas tienen una prevalencia mayor de colelitiasis relacionada con la gestación en comparación con mujeres de otras poblaciones². Estas diferencias sugieren una predisposición hereditaria en combinación con factores ambientales y dietéticos. En suma, la interacción de factores hormonales, metabólicos y propios del huésped hacen del puerperio un momento especialmente vulnerable para la aparición de síntomas derivados de litiasis vesicular.
Dado el impacto clínico de esta problemática –que puede llevar a cirugías urgentes en plenas etapas de recuperación posparto–, resulta fundamental que los profesionales de la salud materna (incluyendo obstetras, cirujanos y personal de enfermería) conozcan la incidencia de la litiasis biliar puerperal, identifiquen precozmente los factores de riesgo en sus pacientes, y adopten las medidas de manejo adecuadas para prevenir complicaciones graves. En esta revisión abordamos de manera integral la evidencia disponible al respecto, enfocándonos en la incidencia, los factores de riesgo y el abordaje clínico óptimo de la litiasis biliar en el puerperio.
OBJETIVOS
El objetivo principal de esta revisión es sintetizar la evidencia científica reciente sobre la litiasis biliar en el puerperio, en tres aspectos clave:
- Cuál es la incidencia y carga de enfermedad de la litiasis vesicular en mujeres durante el periodo posparto.
- Qué factores de riesgo (demográficos, clínicos o gestacionales) se asocian con una mayor probabilidad de desarrollar colelitiasis o sus complicaciones tras el parto.
- Cuáles son las estrategias de abordaje clínico recomendadas (preventivas, diagnósticas y terapéuticas) para manejar de forma eficaz y segura la litiasis biliar en mujeres puérperas.
Como objetivo secundario, se pretende generar recomendaciones basadas en la evidencia para la práctica clínica de enfermería y medicina materno-infantil, orientadas a la prevención, detección precoz y tratamiento oportuno de esta patología, mejorando así los resultados de salud en el posparto.
METODOLOGÍA
La búsqueda se realizó en las bases de datos PubMed/MEDLINE, SciELO y Scopus.
Se definieron como criterios de inclusión estudios publicados entre 2015 y 2025 que abordarán la litiasis biliar durante el embarazo y/o el periodo posparto, haciendo énfasis en incidencia, epidemiología, factores de riesgo, manifestaciones clínicas o manejo. Se consideraron diseños de alto nivel de evidencia: revisiones sistemáticas, metaanálisis, estudios de cohortes, casos y controles, y series clínicas relevantes, además de guías de práctica clínica actualizadas.
RESULTADOS
Incidencia y carga de litiasis biliar en el puerperio:
La literatura reciente confirma que la litiasis biliar constituye una complicación relativamente frecuente del embarazo, que suele manifestarse de forma clínica durante el puerperio, una vez restablecida la motilidad vesicular¹. Entre el 2% y el 11% de las gestantes desarrollan barro biliar o cálculos detectables por ecografía hacia el final de la gestación, y aproximadamente 5 de cada 1000 mujeres son hospitalizadas por enfermedad biliar durante el primer año posparto, sobre todo en los tres primeros meses². Este incremento se vincula a las modificaciones hormonales y metabólicas del puerperio, en especial a la rápida movilización de lípidos y al descenso de progesterona, que favorecen la migración de los cálculos formados durante la gestación.
La colelitiasis sintomática constituye la forma de presentación más común, caracterizada por episodios de cólico biliar que pueden alternar con periodos asintomáticos. En un porcentaje menor, entre el 15% y el 20%, se presentan complicaciones como colecistitis aguda, colangitis o pancreatitis biliar, que aunque infrecuentes, ocasionan una morbilidad significativa¹,². En series latinoamericanas, cerca de una de cada cinco mujeres puérperas con litiasis biliar desarrolla algún tipo de complicación relevante. El puerperio inmediato se identifica como el periodo de mayor riesgo: más de la mitad de las pancreatitis biliares relacionadas con la gestación se producen durante las seis primeras semanas tras el parto⁶. Si bien la mortalidad materna es muy baja, estos cuadros pueden prolongar las estancias hospitalarias y retrasar la recuperación postnatal.
Factores de riesgo:
Entre los determinantes más relevantes se encuentran la multiparidad, el sobrepeso y la ganancia ponderal excesiva durante la gestación1-4. La exposición hormonal repetida en múltiples embarazos favorece la litogénesis, mientras que un índice de masa corporal elevado antes o después del embarazo incrementa de manera notable el riesgo de desarrollar enfermedad biliar sintomática². Se ha descrito además que la edad materna joven no constituye un factor protector, ya que las mujeres entre 20 y 30 años presentan tasas similares o superiores de hospitalización posparto por litiasis en comparación con las mayores de 35 años². El componente étnico-genético también tiene relevancia: las mujeres de origen hispano o nativo-americano muestran una predisposición aumentada a la formación de cálculos de colesterol, posiblemente por diferencias en el metabolismo biliar²,⁵.
Abordaje clínico:
El diagnóstico se fundamenta en la ecografía abdominal, que es una herramienta segura, sensible y exenta de radiación. En casos de sospecha de complicación, se complementa con pruebas de laboratorio (enzimas hepáticas, amilasa y lipasa) y estudios como la colangio-RM³. En la actualidad, las estrategias de manejo tienden hacia una orientación más intervencionista, dado que más del 70% de las pacientes tratadas de forma conservadora durante el embarazo presentan recurrencia de síntomas en los meses siguientes al parto³,⁴. Las guías internacionales, incluidas las de la Society of American Gastrointestinal and Endoscopic Surgeons (SAGES) y el American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG), recomiendan la colecistectomía laparoscópica temprana como tratamiento de elección, por su eficacia, seguridad y bajo índice de complicaciones³,⁴.
DISCUSIÓN
La litiasis biliar en el puerperio representa un desafío clínico relevante para los profesionales de la salud materno-infantil. Los cambios hormonales y fisiológicos del embarazo, en particular la estasis vesicular y la bilis sobresaturada, generan condiciones propicias para la formación de cálculos, pero es tras el parto cuando estos se tornan clínicamente activos¹,⁵. La restauración de la motilidad vesicular y la pérdida rápida de peso posparto actúan como factores desencadenantes, explicando por qué la mayoría de los episodios sintomáticos ocurren en las primeras semanas tras el nacimiento.
Desde un enfoque preventivo, resulta esencial identificar a las mujeres con mayor riesgo de desarrollar esta patología. Aquellas con obesidad, ganancia ponderal excesiva, multiparidad o antecedentes personales de enfermedad biliar deben recibir un seguimiento más estrecho. El asesoramiento nutricional individualizado, la educación sanitaria sobre los signos de alarma y el control ecográfico selectivo son intervenciones eficaces que pueden contribuir a reducir la incidencia de complicaciones. Asimismo, promover hábitos alimentarios saludables y un control adecuado del peso durante la gestación y la lactancia constituye una medida preventiva de alto impacto.
En cuanto al tratamiento, la colecistectomía laparoscópica temprana se consolida como la opción terapéutica más eficaz y segura. La evidencia demuestra que posponer la intervención aumenta el riesgo de recurrencias y complica la evolución posparto³,⁴. La cirugía mínimamente invasiva ofrece una recuperación rápida, mínimas molestias postoperatorias y permite una reincorporación temprana a las actividades de cuidado materno. La coordinación entre obstetricia, cirugía general y enfermería es fundamental para garantizar un abordaje integral, especialmente en centros donde los recursos son limitados.
CONCLUSIONES
La litiasis biliar puerperal es una patología frecuente, prevenible y con un abordaje clínico bien definido. Sus características principales son:
- Elevada incidencia durante los primeros meses tras el parto
- Estrecha relación con factores de riesgo modificables como obesidad y multiparidad
- Necesidad de detección precoz y orientación sanitaria oportuna
- Eficacia comprobada de la colecistectomía laparoscópica temprana.
El fortalecimiento de la atención interdisciplinaria y la implementación de protocolos actualizados son claves para reducir la morbilidad materna y optimizar los resultados de salud durante el puerperio.
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