AUTORES
- Sofía Guillén Luño. Administrativo y Celador. Zaragoza.
- Pilar Gay Cebollada. Auxiliar Administrativo y Administrativo. Zaragoza.
- Susana Gay Cebollada. Celador y Auxiliar Administrativo. Zaragoza.
- Diana Llanas Apuntate. Auxiliar Administrativo y Administrativo. Zaragoza.
- Miguel Barreto Lagraba. Auxiliar Administrativo y Celador. Zaragoza.
RESUMEN
En el mundo de la cirugía la posición del paciente en la mesa de operaciones es más que solo una cuestión de comodidad. Las diferentes posiciones quirúrgicas están diseñadas para proporcionar un acceso óptimo al sitio quirúrgico, garantizar la seguridad del paciente y del equipo médico, y facilitar la realización efectiva del procedimiento.
El cirujano decidirá la posición en que deba ir colocado el paciente de tal manera que el campo quirúrgico sea lo suficientemente óptimo para llevar a cabo el acceso a la zona quirúrgica. Desde luego, el resultado final será una decisión tomada en consonancia con el anestesista, que ha de velar por mantener estables las constantes del paciente mediante su monitorización continua. Así pues, ha de tratarse de una posición que permita desarrollar sus funciones a todos los profesionales.
El equipo de celadores junto con el de auxiliares colocará al paciente de la forma que se les indique y será enfermería el responsable último de la posición anatómica que adquiera el mismo.
Una cuestión de importancia es que el paciente, en buena parte de los casos, se hallará dormido, o en una situación en la que no sea consciente de dolores o molestias, si por ejemplo la anestesia empleada únicamente afecta a una parte localizada de su cuerpo. Dada tal circunstancia, enfermería velará porque el resultado de la colocación en la mesa del quirófano no comprometa su anatomía de tal forma que se produzca una lesión.
Dicho esto, se presenta aquí un análisis de las principales posiciones en que es colocado un paciente en la mesa de operaciones, así como de las precauciones que han de tomarse para evitar la afectación de diferentes partes del cuerpo.
PALABRAS CLAVE
Intervención quirúrgica, posición, lesiones, precauciones.
ABSTRACT
In the world of surgery, the position of the patient on the operating table is more ná just a matter of comfort. The different surgical positions are designed to provide optimal nális to the surgical site, ensure the safety of the patient and the medical team, and facilitate the effective performance of the procedure.
The surgeon nál decide the position in which the patient should be placed so that the surgical field is optimal enough to nális the surgical nál. Of course, the final result nál be a nálisis made in accordance with the anesthetist, who must ensure that the patient’s vital signs are stable through continuous monitoring. Therefore, it must be a position that allows all professionals to carry out their functions.
The team of guards, together with the assistants, nál position the patient in the way indicated and nursing nál be ultimately nálisiso for the anatomical position that the patient acquires.
An important issue is that the patient, in many cases, nál be asleep, or in a situation in which he or she is not aware of pain or discomfort, if, for example, the anesthesia used only affects a localized nálisi his or her body. Given this circumstance, nursing nál ensure that the nálisis the placement on the operating room table does not nálisiso your anatomy in such a way that an injury occurs.
That said, an nálisis of the main positions in which a patient is placed on the operating table is presented here, as well as the precautions that must be taken to avoid affecting different parts of the body.
KEY WORDS
Surgical intervention, position, injuries, precautions.
DESARROLLO DEL TEMA
1Posición decúbito supino.
Estamos ante la posición más habitual presente en numerosas intervenciones. Podría decirse que es la postura básica y de ella derivan todas o casi todas las demás posturas. En ella el paciente se haya tumbado boca arriba, con los brazos abiertos en cruz y las piernas estiradas y juntas.
Esta posición es habitual para intervenciones torácicas, cardíacas o abdominales, como las hernias, operación de tumores gástricos, colelitiasis o apendicectomías. Pero también para aquellas que se llevan a cabo en las piernas, como en cirugía vascular, las mamas en ginecología o el cuello para operar el bocio.
Según la intervención concreta los brazos son colocados en cruz como en una mastectomía, o pegados a lo largo del cuerpo, como en las intervenciones de otorrino.
La cabeza descansa sobre el reposa cabezas y en intervenciones, como la tiroidectomía, se puede buscar la hiperextensión del cuello introduciendo una almohada bajo los hombros a la altura de las escápulas.
Hay intervenciones, en las que el cirujano debe poder acceder a zona pélvica o abdominal desde un ángulo tal que la manera más cómoda sea situarse entre las piernas del paciente, por lo que la mesa de quirófano a menudo permite quebrarse a esta altura abriendo las piernas del paciente que quedan estiradas y separadas.
Esta posición permite, una intervención adecuada del paciente y es el punto de inicio para muchas intervenciones que, una vez anestesiado y dormido el paciente, exigen un cambio postural para colocarlo en la postura definitiva.
3Riesgos y precauciones.
Ahora bien, mantenida largo tiempo puede producir problemas diversos a nivel circulatorio en las zonas de prominencia ósea por estar la piel largo rato en contacto con la mesa, un problema que se ve agravado en personas obesas y ancianas. Si la cabeza no se almohadilla correctamente y el paciente se hipotensa, hay riesgo de que sufra dolor, tumefacción y una posible alopecia por la presión que sufre la zona occipital. Dado que se pierde la convexidad lumbar fisiológica al relajarse los músculos paraespinales a consecuencia de la anestesia, se puede también producir dolor de espalda. Úlceras en talones y el conocido pie de equino también son posibles lesiones que puede producir esta postura de mantenerse largas horas.
Por todo ello, será importante proteger la piel en puntos de presión prolongada, como en los codos y talones. Usar dispositivos como las almohadas, de tal forma que la presión disminuya y el peso se reparta de una manera más uniforme disminuyendo el riesgo de úlceras por presión. Habrá que ser cuidadosos en el ángulo de apertura de brazos y piernas, de requerirlo la intervención, evitando abducciones exageradas que puedan producir luxaciones o daños similares.
1Decúbito prono.
En esta postura el paciente queda completamente boca abajo. Se emplea en todas aquellas intervenciones que requieran abordar la parte posterior del cuerpo, operaciones de columna vertebral y neurocirugía fundamentalmente, pero también otras como la hemorroidectomía.
2,3Riesgos y precauciones.
Sin embargo, a nivel respiratorio, es a su vez, una de las posturas más complicadas dada la dificultad para el movimiento de la caja torácica por el propio peso que conlleva un riesgo de insuficiencia respiratoria grave y se complica mucho, por no decir que se imposibilita, para anestesia, el manejo de las vías aéreas. Hay compresión nerviosa en zonas como el nervio ulnar en el codo, que puede producir una neuropatía ulnar, o la braquial por la presión prolongada sobre el plexo braquial. Dado que la cabeza se apoya ahora sobre el rostro ladeado, son también posibles las lesiones oculares por isquemia del nervio óptico que puede producir pérdida de visión y abrasiones corneales por el contacto directo con la superficie de la mesa, y las úlceras por presión en mentón, frente o rodillas.
Será por tanto necesario proteger las articulaciones, especialmente las caderas por la presión a la que se ven comprometidas las crestas ilíacas, pero también los hombros y las rodillas y empeines. En el caso de las mujeres habrá de prestar atención a las mamas, tratando de desplazarlas hacia el exterior, y en el caso de los hombres, los genitales con el uso de almohadillas.
1Decúbito lateral.
Puede ser tanto izquierda como derecha y se emplea en intervenciones quirúrgicas sobre un lado concreto del cuerpo, como una cadera, colon, riñón o en las traumatológicas de hombro o codo. También se usa en pacientes que tienen ciertas complicaciones respiratorias o circulatorias.
3Riesgos y precauciones.
Como todas, puede producir ciertas complicaciones si no queda el paciente debidamente colocado y protegido. Así tenemos diversas neuropatías por presión en la cabeza del peroné, del plexo braquial si el brazo superior no está adecuadamente colocado y posibles lesiones en el nervio ciático si las caderas no están correctamente posicionadas. Pueden verse las mismas complicaciones en el rostro que en cualquier posición que presione alguna zona de la cara, lesiones oculares, y edema facial en el lado pendiente debido a la acumulación de líquidos.
A nivel respiratorio, el pulmón del lado inferior puede verse comprimido, lo que puede dificultar la ventilación y la oxigenación adecuada y puede haber también riesgo de atelectasia por colapso parcial del pulmón debido a la compresión y falta de expansión adecuada. Hay también riesgo de hipotensión, debido a la redistribución del volumen sanguíneo y la compresión de grandes vasos puede dificultar el retorno venoso y afectar la perfusión. En esta posición pueden presentarse contracturas y dislocaciones si las extremidades no están correctamente alineadas, y la columna, caderas y hombros pueden presentar después dolor postural. Las lesiones de piel y tejidos blandos como la necrosis cutánea por presión prolongada también son habituales si no se protegen las zonas sometidas a la misma.
Así pues, es imprescindible el uso de almohadas o dispositivos que mantengan la alineación adecuada de los miembros y de la columna vertebral y prevenir la compresión en nervios periféricos. Se colocan protectores en la piel que están en contacto con la mesa del quirófano a la altura de caderas, hombros, tobillos y pies. La pierna que queda abajo debe quedar flexionada y colocar una almohada grande entre ambas piernas. Además, se emplean dispositivos que hagan de tope a la altura de la zona lumbar y abdominal de forma que el paciente quede fijo durante la intervención sin ladearse y vencerse hacia un lado u otro.
1Trendelemburg.
El paciente está en decúbito supino pero el plano de la mesa se inclina de tal forma que la cabeza queda por debajo del nivel del corazón y las piernas por encima. Se emplea en cirugías abdominales, ginecológicas, pélvicas y urológicas dado que permite visualizar y acceder mejor al área quirúrgica debido al desplazamiento de los órganos internos hacia arriba.
2,3Riesgos y precauciones.
En esta postura, la presión intracraneal aumenta, por lo que es importante monitorearla de cerca, junto con la debida oxigenación cerebral para evitar complicaciones neurológicas y puede ser especialmente preocupante en pacientes con lesiones cerebrales o con hipertensión intracraneal. Lesiones como el glaucoma, dado el aumento de la presión ocular, también pueden originarse en esta postura. Los cambios de posición, una vez se vaya a revertir el plano, habrán de hacerse de manera gradual de forma que se eviten cambios bruscos en la presión arterial. Por otro lado, el descenso en la presión de las piernas, en pacientes ancianos o con patologías de aterosclerosis generalizada, pueden verse trastornos isquémicos severos postoperatorios. Además, la posición puede dificultar el retorno venoso desde las extremidades inferiores y el abdomen, lo que puede llevar a un edema.
A nivel respiratorio, y especialmente en pacientes obesos, la inclinación puede disminuir la expansión pulmonar y comprometer la ventilación. Y a nivel gastrointestinal, especialmente en pacientes no intubados o con reflujo gastroesofágico, puede aumentar el riesgo de contenido gástrico entrando en las vías respiratorias.
A las ya mencionadas úlceras por presión podemos añadir otro tipo de lesión cutánea producida por esta postura como serían las ocasionadas por el propio deslizamiento del cuerpo sobre la mesa al inclinar el plano y el cizallamiento.
Por todo lo dicho será importante la protección de los ojos y la cabeza de la excesiva presión y el edema. Emplear cojines o medios auxiliares que permitan mantener la cabeza en posición neutra de forma que se eviten lesiones en la piel y los nervios faciales. La colocación de dispositivos tipo “hombreras” o topes dispuestos en los hombros, frenan el excesivo deslizamiento del cuerpo sobre la mesa y ayudan a prevenir lesiones en la piel. Además, cuando los brazos queden en cruz, es aconsejable el uso de cinchas o correas que eviten que estos puedan resbalar del soporte al cambiar la inclinación del plano. En estos casos habrá de vigilarse también que el agarre no ejerza una excesiva presión sobre la piel.
1Litotomía.
Esta posición es aquella en la que el paciente se encuentra en decúbito supino con las piernas elevadas y flexionadas, generalmente sobre unos estribos o botas. De esta forma se facilita el acceso pélvico y vaginal por lo que es muy empleada en operaciones de ginecología y urología, permitiendo cirugías de cálculos renales, prostatectomías e histerectomías. En cirugía general algunos profesionales la prefieren como alternativa a la decúbito prono para intervenir las hemorroides dado que la zona también queda fácilmente expuesta.
Los brazos suelen colocarse en cruz, aunque en ocasiones en se opera por laparoscopia, pueden preferirse pegados a lo largo del cuerpo.
2,3Riesgos y precauciones.
Uno de los aspectos a vigilar de cerca es la posible hiperextensión de las caderas, que puede producir una neuropatía del nervio ciático. Es importante al subir los estribos vigilar que no haya una flexión excesiva de las caderas, pero igualmente de las rodillas, que según el ángulo de las botas pueden verse comprometidas en una cierta rotación ligera pero indeseada. Estos dispositivos permiten adaptar las botas a la altura y tamaño del paciente, de forma que siempre habrán de regularse para evitar posiciones forzadas que puedan causar contracturas, luxaciones de cadera o dolor postural por una mala alineación anatómica.
Las úlceras por presión en esta postura son más habituales en la zona del sacro, los talones y las nalgas si no se emplean colchones o almohadillas que ayuden a distribuir adecuadamente la presión. Es posible la trombosis venosa profunda por el estasis venoso debido a la inmovilización y posición elevada de las piernas, y la presión excesiva en las mismas junto con la reducción del flujo sanguíneo puede producir el síndrome compartimental.
Hay además riesgos de hipotensión debido a la redistribución del volumen sanguíneo y la compresión de los grandes vasos, así como de edema de extremidades inferiores por la posición prolongada y la disminución del retorno venoso.
1Otras posturas.
Las posturas vistas son las básicas y más comunes. Según la intervención que se vaya a realizar, se adaptará la posición a los requerimientos del caso concreto o a las circunstancias del paciente, por lo que otras posturas son simples variaciones de las vistas. Así por ejemplo encontramos:
-Nefrectomía: partiendo de un decúbito lateral con la mesa articulada en forma de rombo, se emplea para acceder al riñón.
-Antitrendelemburg: la misma que la Trendelemburg pero al revés, con el plano inclinado de tal forma que la cabeza quede más levantada que las piernas. Permite que el contenido abdominal descienda hacia los pies permitiendo operaciones de vesícula o la porción inferior del esófago, pero también de tiroides y cara.
-Kraske o de navaja: en decúbito prono la mesa se articula al nivel de la pelvis en diferentes grados. Empleada en cirugías peri anal y sacra.
-Laminectomía: ligera variación de la anterior en la que las piernas están flexionadas y permite flexionar la espalda de forma que se abran los espacios intervertebrales. Muy empleada en hernias discales u operaciones de columna, torácica y lumbar.
-Fowler: en decúbito prono se eleva la mesa del tronco superior de tal forma que el paciente queda semi sentado. Se usa en operaciones de cara, mama, hombro o cráneo.
CONCLUSIONES
La elección de la posición quirúrgica adecuada es crucial para el éxito de cualquier intervención. Los cirujanos y los anestesistas deben considerar cuidadosamente las necesidades específicas del paciente, la naturaleza del procedimiento y los riesgos asociados a cada posición para garantizar la seguridad y eficacia del tratamiento.
En todas las posiciones analizadas vemos posibles complicaciones y las precauciones a tomar habrán de adaptarse a la posición concreta y a las circunstancias del paciente. Es importante que todos los profesionales implicados tengan conocimientos básicos del manejo de los aparatos, dispositivos y de la mesa, así como de las precauciones que deben tomarse. La colocación del paciente en la mesa del quirófano es uno de los momentos en que más relevancia cobra el trabajo en equipo y la correcta comunicación entre cada uno de los cuerpos profesionales implicados.
BIBLIOGRAFÍA
- Página Web SlideShare (Internet). Posición quirúrgica. Disponible en: https://es.slideshare.net/slideshow/posicin-quirrgica/69544244
- Página EM Consulte (Internet). Complicaciones de las posiciones quirúrgicas. Disponible en: https://www.em-consulte.com/es/article/223513/complicaciones-de-las-posiciones-quirurgicas
- Pérez S, Pajares MJ, Teso S. Posiciones quirúrgicas: cuidados de enfermería y prevención de complicaciones. Nure Investigación (Internet). 2004 (consultado 15 de junio 2024). Disponible en: https://www.nureinvestigacion.es/OJS/index.php/nure/article/download/155/141/0