AUTORES
- Nuria Beltrán Rodríguez. Enfermera Hospital Miguel Servet. Zaragoza.
- Isabel Cólera Vidal. Enfermera Hospital Clínico Lozano Blesa. Zaragoza.
- Patricia Igual Ramos. Enfermera Hospital comarcal Alcañiz. Teruel.
- Leticia Orga Palomar. Enfermera Hospital Miguel Servet. Zaragoza.
- Ana Fustero Montesa. Enfermera Hospital Miguel Servet. Zaragoza.
- Manuel Avendaño Raigón. Enfermero Hospital Miguel Servet. Zaragoza.
RESUMEN
En el presente trabajo se lleva a cabo una revisión bibliográfica que abarca bases de datos y guías sanitarias, con el objetivo de analizar las últimas novedades en el manejo de la EPOC tanto en la fase crónica como aguda. Este enfoque busca mejorar la comprensión y el tratamiento de una enfermedad con una alta prevalencia global y un impacto significativo en la salud pública y la economía.
El texto aborda la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), una patología inflamatoria crónica que se caracteriza por una limitación del flujo aéreo progresiva y persistente. Los síntomas principales incluyen disnea, tos crónica, expectoración y sibilancias, con una presentación clínica variable. La EPOC se clasifica en enfisema y bronquitis crónica, generalmente coexistentes, causados principalmente por el tabaquismo y la exposición a contaminantes ambientales. A nivel mundial, la EPOC es una de las principales causas de mortalidad y afecta significativamente la calidad de vida.
En términos de tratamiento, se destaca la importancia del abandono del tabaquismo como medida fundamental. El tratamiento farmacológico incluye broncodilatadores de larga y corta duración, así como corticoides inhalados en casos de exacerbaciones severas.
PALABRAS CLAVE
Revisión bibliográfica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
ABSTRACT
In this article, a literature review is conducted encompassing databases and health guidelines to analyze the latest advancements in COPD management, both in chronic and acute phases. The aim is to enhance understanding and treatment of a disease with high global prevalence and significant impact on public health and the economy.
The text discusses Chronic Obstructive Pulmonary Disease (COPD), a chronic inflammatory condition characterized by progressive and persistent airflow limitation. Key symptoms include dyspnea, chronic cough, sputum production, and wheezing, with variable clinical presentations. COPD is classified into emphysema and chronic bronchitis, often coexisting, primarily caused by smoking and exposure to environmental pollutants. Globally, COPD ranks among the leading causes of mortality and significantly affects quality of life.
Treatment highlights the crucial role of smoking cessation. Pharmacological therapy includes long-acting and short-acting bronchodilators, alongside inhaled corticosteroids for severe exacerbations. Additionally, hospital therapy during exacerbations emphasizes appropriate bronchodilator use and controlled oxygen administration to prevent complications such as CO2 retention.
KEY WORDS
Literature review, chronic obstructive pulmonary disease (COPD).
INTRODUCCIÓN
La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es una patología inflamatoria crónica que se caracteriza por una limitación persistente del flujo aéreo, generalmente progresiva y asociada a una anormal respuesta inflamatoria de los pulmones a partículas o gases nocivos. Esta enfermedad, con una elevada morbilidad y mortalidad, afecta significativamente la calidad de vida de los pacientes y tiene un impacto socioeconómico considerable.
Los síntomas principales de la EPOC incluyen disnea, tos crónica, expectoración y, en algunos casos, sibilancias, con una presentación clínica altamente variable entre los individuos. La EPOC se clasifica principalmente en dos tipos: enfisema y bronquitis crónica, los cuales, aunque pueden presentarse de manera aislada, frecuentemente coexisten. La etiología de la enfermedad está estrechamente vinculada al tabaquismo, aunque la exposición a contaminantes ambientales y la presencia de infecciones respiratorias recurrentes también desempeñan roles significativos.
En cuanto al tratamiento, este puede variar según si la enfermedad se encuentra en fase estable o aguda. Sin embargo, a pesar de las medicaciones o terapias recomendadas, la solución más efectiva para esta patología es el abandono tabáquico.
OBJETIVO
Debido a la alta prevalencia de esta enfermedad y el elevado número de pacientes que ingresan en el hospital por exacerbaciones de esta, se plantea realizar una revisión bibliográfica con el objetivo de conocer en profundidad las últimas novedades sobre la enfermedad, así como sobre su tratamiento, tanto en la fase crónica como aguda.
METODOLOGÍA
La metodología utilizada fue una revisión bibliográfica realizada en los meses de junio y julio de 2024 en bases de datos como ElSevier, Scielo y Pubmed. Además, se consultaron otras webs de sociedades científicas o guías sanitarias de actuación nacionales. Se incluyeron artículos tanto en español como en inglés y se limitó la búsqueda a los últimos 10 años. Finalmente, tras eliminar algunos artículos que no respondían al objetivo o no aportaban nueva información, la revisión bibliográfica se realizó con un total de 10 artículos.
RESULTADOS
La enfermedad pulmonar obstructiva crónica o EPOC es una patología inflamatoria crónica caracterizada por una limitación al paso de flujo aéreo. Es una enfermedad muy compleja y con una importante repercusión sistémica, pero al mismo tiempo es prevenible y tratable. Los síntomas principales en EPOC son la disnea, la tos, la expectoración y en algunos casos las sibilancias. A diferencia de otras enfermedades, la presentación clínica de esta suele ser muy heterogénea entre los pacientes1.
Fisiopatología:
La EPOC se clasifica en dos tipos de afectaciones, el enfisema y la bronquitis crónica; ambos suelen ocurrir juntos y la gravedad varía entre cada paciente1,2.
El enfisema es una afección pulmonar en la que los alvéolos sufren un ensanchamiento o inflamación progresiva acompañado de rotura y destrucción de sus paredes. Estas paredes son donde en los alvéolos sanos se produce el intercambio gaseoso, por lo que la destrucción de estas conlleva una disminución importante de la cantidad de oxígeno que entra en el torrente sanguíneo y un aumento del dióxido de carbono que no puede ser expulsado adecuadamente3.
Por su parte, la bronquitis crónica es una inflamación e irritación prolongada de la capa de células que revisten los bronquios. Estos son los encargados de transportar el aire que entra hasta los alvéolos y posteriormente expulsarlo. Por lo tanto, su inflamación supone una disminución significativa del paso de aire y la irritación da lugar a tos persistente4.
Además, a causa de la irritación presente en dichos bronquios, las células producen más secreciones y estas comienzan a acumularse. Al ser pacientes que presentan tanto bronquitis crónica como enfisema, esta acumulación de moco se produce también en las cavidades alveolares ensanchadas lo cual dificulta aún más su expulsión y el intercambio gaseoso3,4.
Etiología y factores de riesgo
Existe una causa principal de la EPOC, la exposición a largo plazo frente a partículas o gases irritantes tales como el tabaco. Es tanta la relación directa entre el tabaco y la EPOC que se ha llegado a plantear cambiarle el nombre y pasar a denominarse tabaquismo. Remitiendonos a los datos, un 90% de los pacientes con EPOC son fumadores y entre un 20-25% de la población fumadora desarrolla EPOC5.
Otro de los agentes irritantes que puede acabar produciendo la EPOC es la polución, debido a la irritación de las vías respiratorias que producen gases como el monóxido de carbono o el óxido de sulfuro. Por esta razón, otro de los factores de riesgo para padecer esta enfermedad sería trabajar en sectores como la minería, fundición, pintura industrial…debido a la emisión de gases irritantes5,6.
También se pueden encontrar casos de pacientes que acaban desarrollando EPOC debido a la presencia de repetidas infecciones de las vías respiratorias a lo largo de su vida.
Epidemiología y prevalencia:
La EPOC es una enfermedad actualmente infradiagnosticada a pesar de su elevada morbimortalidad y del impacto socioeconómico a nivel de salud pública.
En 2014, esta enfermedad fue la cuarta causa de mortalidad global, suponiendo así un valor aproximado de 5,4 millones de defunciones anuales. La mayor parte de estas muertes tienen lugar en países con niveles bajos o medianos de ingresos. En Europa, esta prevalencia se encuentra entre 2,1% – 26,1%6.
En España, la EPOC representa la cuarta causa de muerte, suponiendo unas 18.000 muertes anuales. Afecta aproximadamente a un 9,1% de la población adulta, dentro de la cual encontramos 14,3% de afectación en hombres y un 3,9% en mujeres. Esta diferencia entre sexos no es debida a ninguna condición diferente en sus organismos sino a la prevalencia tabáquica en cada uno, según la encuesta europea de salud de 2020, en España el 16,4% de las mujeres fumaba en comparación al 23,3% en hombres5,7.
Presentación clínica:
La sintomatología presente en esta enfermedad es bastante similar entre todos los pacientes y su característica más destacada es la falta de aire o disnea, especialmente al realizar esfuerzos o actividad física. Otros de los síntomas comentados previamente son la tos crónica que en ocasiones va acompañada de esputo o secreciones, infecciones respiratorias frecuentes, sibilancias al respirar, sensación de opresión en el pecho…
Generalmente la aparición y la gravedad de estos síntomas va desarrollándose progresivamente con el paso del tiempo según el daño pulmonar, especialmente si se continúa consumiendo tabaco. Estos pacientes además, suelen presentar episodios agudos o exacerbaciones de la enfermedad en los cuales los síntomas explicados empeoran durante varios días5,7.
Prevención y detección:
Por lo que hace a la prevención de esta patología, al tener una causalidad tan directa como es el tabaquismo, la manera más eficaz de prevenirla es evitar el tabaco. Es importante que las personas fumadoras conozcan la gravedad de esta enfermedad y las altas tasas de fumadores que la desarrollan. Al mismo tiempo, se debería realizar esta educación antitabáquica a la población general ya que está demostrado que los exfumadores o los fumadores pasivos también tienen mayor porcentaje de probabilidades de sufrirla.
En cuanto a la detección de la enfermedad, existe mucho infradiagnóstico en este campo sumado a diagnósticos tardíos de la enfermedad ya que como hemos comentado anteriormente los síntomas no comienzan hasta que no se produce la afectación pulmonar. Por eso, es importante que en cuanto la persona sienta que a veces le cuesta más respirar al hacer algún esfuerzo o nota opresión en el pecho, acuda a su profesional sanitario de referencia. Este podrá realizarle una espirometría forzada con test broncodilatador en la que según los resultados se valora la presencia de EPOC.
Esta prueba es imprescindible para el diagnóstico y seguimiento de las enfermedades respiratorias crónicas como EPOC, fibrosis pulmonar o asma. Lo que se valora en esta espirometría son las curvas volumen-tiempo y flujo-volumen obtenidas mediante el volumen y tiempo de exhalación de todo el aire posible inhalado. Finalmente, un resultado tras la prueba broncodilatadora inferior a 0,7 en el cociente entre el volumen espiratorio máximo en el primer segundo (FEV) y la capacidad vital, lo que confirmará el diagnóstico de EPOC8.
Tratamiento:
El tratamiento de la EPOC en su fase estable se enfoca en reducir los síntomas de la enfermedad y tratar de disminuir el número y la gravedad de las exacerbaciones. Este tratamiento no solo lo forman los fármacos sino que una parte muy importante es la educación sanitaria y adaptación del estilo de vida.
Principalmente, se deberá conseguir un abandono total del hábito tabáquico para poder mejorar el pronóstico. Además sería recomendable una adecuada alimentación y actividad física regular adaptada a sus capacidades. También por parte de atención primaria, los pacientes con EPOC deberían ser vacunados anualmente de la gripe para evitar más infecciones respiratorias.
Si nos centramos en los fármacos, generalmente inhalados, el pilar fundamental de este tratamiento son los broncodilatadores de larga duración de forma continuada. Estos broncodilatadores pueden ser beta-2-adrenérgicos (salmeterol, formoterol…) o anticolinérgicos (tiotropio, aclidinio…) y se utilizaran como doble terapia o individualmente según la sintomatología y gravedad del paciente.
Encontramos también los broncodilatadores de corta duración que se utilizaran de manera puntual o rescate para tratar los síntomas a demanda. En este grupo encontramos anticolinérgicos (bromuro de ipratropio) y beta-2-agonistas de acción corta (salbutamol o terbutalina). Este tipo de broncodilatadores, en pacientes con síntomas ocasionales ayudan a reducir los síntomas y a aumentar la tolerancia a los esfuerzos7,9.
Además en aquellos pacientes con EPOC moderada-grave que sufren numerosas agudizaciones se recomienda la utilización de corticoides inhalados como son la beclometasona, budesonida o fluticasona. Está demostrado que combinados con los broncodilatadores de larga duración consiguen reducir las exacerbaciones y mejorar la calidad de vida. En algunos estudios también se ha evidenciado que el uso de mucolíticos (como N-acetilcisteína) en el tratamiento de la EPOC puede ayudar a reducir estas exacerbaciones, especialmente en pacientes con tos productiva y abundante expectoración7.
Tratamiento hospitalario de exacerbación:
Los pacientes con EPOC sufren aproximadamente entre 1-4 agudizaciones cada año, el tratamiento hospitalario en estos casos siempre variará según la gravedad del episodio y la sintomatología. Sea cual sea la intensidad, el tratamiento principal es aumentar la dosis y frecuencia de los broncodilatadores; combinando además los de acción larga duración con los de corta9. Para mejorar y facilitar la administración de estos fármacos en un episodio agudo, se pueden utilizar nebulizaciones o cámaras de inhalación. Es importante tener en cuenta a la hora de administrar nebulizaciones que si el paciente es retenedor, presenta hipercapnia o acidosis, las tendremos que realizar mediante máquinas de aire medicinal y no con oxígeno a alto flujo ya que aumentaríamos la retención de CO210.
Este aspecto también debemos tenerlo en cuenta a la hora de aplicar oxigenoterapia a estos pacientes. Su SatO2 correcta y habitual va de 88-92%, por lo que a pesar de que creamos que se encuentran bajos de saturación, si está dentro de estos valores no debemos administrar altas concentraciones de oxígeno. Lo recomendado sería entre 2-4 L/min mediante gafas nasales o VentiMAsk (24 o 28%)10.
CONCLUSIONES
Las conclusiones extraídas del análisis sobre la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) destacan varios aspectos fundamentales. En primer lugar, la EPOC es una enfermedad compleja y multifactorial, caracterizada por una limitación crónica del flujo aéreo que afecta significativamente la calidad de vida de los pacientes. Su etiología principal se relaciona estrechamente con el tabaquismo y la exposición a contaminantes ambientales, subrayando la importancia de las medidas preventivas como la cesación tabáquica y la reducción de la exposición a factores de riesgo ambientales.
La heterogeneidad en la presentación clínica de la EPOC entre los pacientes subraya la necesidad de enfoques terapéuticos individualizados, que incluyan desde la educación sanitaria hasta el uso de broncodilatadores y corticoides inhalados, especialmente en la gestión de exacerbaciones agudas. La detección precoz mediante pruebas diagnósticas como la espirometría forzada es crucial para mejorar los resultados clínicos y evitar diagnósticos tardíos que podrían comprometer el pronóstico.
A nivel epidemiológico, la EPOC continúa siendo una carga considerable para el sistema de salud pública, con altas tasas de mortalidad y morbimortalidad global, especialmente en regiones con bajos y medianos ingresos. Esto subraya la necesidad urgente de estrategias de salud pública dirigidas a la prevención primaria y secundaria, así como a la mejora del acceso a diagnóstico y tratamiento para todos los pacientes afectados. En resumen, aunque la EPOC presenta desafíos significativos, desde la comprensión de su fisiopatología hasta la implementación de intervenciones terapéuticas y preventivas efectivas, existe un potencial real para mejorar los resultados clínicos y la calidad de vida de los pacientes afectados por esta enfermedad debilitante.
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