AUTORES
- Enrique Cardenas Viloita. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Adrián Borao Tutor. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Yaiza Gatell Hernández. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Manuel Lopéz Espin. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Hugo Ortega Romanillos. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Carmen Zorrilla Laguardia. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- María Sancho Bres. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
Los turnos rotatorios y el trabajo nocturno forman parte habitual de la práctica enfermera y permiten garantizar la continuidad de la atención sanitaria durante las 24 horas. Sin embargo, la exposición a horarios irregulares puede alterar los ritmos circadianos, dificultar un descanso adecuado y favorecer la aparición de fatiga y alteraciones del sueño. Estas circunstancias adquieren especial relevancia en enfermería debido a la elevada carga asistencial, la responsabilidad profesional y la necesidad de mantener una atención continua.
La evidencia disponible relaciona el trabajo nocturno y los turnos rotatorios con diferentes problemas de salud mental, entre ellos estrés, ansiedad, depresión y agotamiento emocional. Además, la fatiga y la somnolencia pueden afectar a la concentración, el estado de alerta y el desempeño profesional, con posibles repercusiones sobre la seguridad y la calidad de los cuidados. La magnitud del problema se refleja en la elevada frecuencia de alteraciones relacionadas con el trabajo a turnos descrita entre profesionales de enfermería.
La prevención requiere abordar el problema desde una perspectiva integral, combinando una adecuada organización de los horarios con medidas dirigidas a favorecer el descanso y proteger la salud mental de los profesionales. La reducción de cambios rápidos entre turnos, la limitación de la acumulación de jornadas nocturnas, el establecimiento de periodos suficientes de recuperación y la detección precoz de problemas de salud mental pueden contribuir a mejorar el bienestar enfermero y favorecer una práctica profesional más segura y sostenible.
PALABRAS CLAVE
Enfermería, trabajo por turnos, trabajo nocturno, salud mental, trastornos del sueño, fatiga, estrés psicológico, ansiedad, depresión y agotamiento psicológico.
ABSTRACT
Rotating shifts and night work are a common part of nursing practice and are essential to ensure continuous healthcare provision around the clock. However, exposure to irregular working hours can disrupt circadian rhythms, interfere with adequate rest, and contribute to fatigue and sleep disturbances. These circumstances are particularly relevant in nursing due to the high workload, professional responsibilities, and the need to provide continuous patient care.
Available evidence links night work and rotating shifts to various mental health problems, including stress, anxiety, depression, and emotional exhaustion. In addition, fatigue and drowsiness can affect concentration, alertness, and professional performance, potentially impacting the safety and quality of care. The magnitude of this problem is reflected in the high frequency of shift work-related disturbances reported among nursing professionals.
Prevention requires an integrated approach that combines appropriate shift scheduling with measures aimed at promoting adequate rest and protecting the mental health of healthcare professionals. Reducing rapid shift changes, limiting the accumulation of night shifts, ensuring sufficient recovery periods, and implementing early detection of mental health problems may contribute to improving nurses’ well-being and promoting safer and more sustainable professional practice.
KEY WORDS
Nursing, shift work, night work, mental health, sleep disorders, fatigue, psychological stress, anxiety, depression, and psychological burnout.
INTRODUCCIÓN
La atención sanitaria durante las 24 horas hace que los turnos rotatorios y el trabajo nocturno formen parte habitual de la práctica enfermera. Esta organización permite garantizar la continuidad de los cuidados, pero supone trabajar en horarios que pueden entrar en conflicto con los ritmos biológicos naturales. La alternancia entre turnos de mañana, tarde y noche, especialmente cuando los cambios son frecuentes, puede alterar el ritmo circadiano, dificultar un descanso reparador y favorecer la aparición de fatiga y problemas relacionados con el sueño1.
En los profesionales de enfermería, estas circunstancias adquieren especial relevancia debido a la combinación de horarios irregulares con jornadas prolongadas, elevada carga asistencial y responsabilidad constante sobre los pacientes. La evidencia reciente relaciona el trabajo nocturno con diferentes problemas de salud mental. Una revisión sistemática y metaanálisis centrada en profesionales de enfermería encontró una asociación significativa entre el trabajo nocturno y la depresión, con un odds ratio de 1,49 (IC95%: 1,26–1,76)1,2.
Además, el impacto de los turnos no se limita a la alteración del sueño. El cansancio acumulado, la dificultad para mantener una adecuada recuperación entre jornadas y la exposición continuada a horarios cambiantes pueden contribuir al estrés, la ansiedad, el agotamiento emocional y el burnout. Un metaanálisis reciente estimó una prevalencia agrupada del trastorno por trabajo a turnos del 45,5% entre profesionales de enfermería, poniendo de manifiesto la importancia de este problema dentro de la salud laboral del colectivo.
Por ello, estudiar la relación entre los turnos rotatorios, el trabajo nocturno y la salud mental resulta relevante no solo para proteger el bienestar de los profesionales, sino también por sus posibles repercusiones sobre el desempeño y la calidad de los cuidados. Identificar los principales factores de riesgo y conocer las medidas preventivas disponibles puede ayudar a desarrollar estrategias de organización de los turnos y de apoyo al profesional que favorezcan un entorno laboral más saludable y sostenible2,3.
OBJETIVOS
General:
Analizar la relación entre los turnos rotatorios y el trabajo nocturno y la salud mental de los profesionales de enfermería, así como sus posibles repercusiones sobre el bienestar y la práctica profesional.
Específicos:
- Identificar los principales efectos de los turnos rotatorios y el trabajo nocturno sobre el sueño y la salud mental de los profesionales de enfermería.
- Analizar la relación entre el trabajo a turnos, la fatiga, el estrés, la ansiedad, la depresión y el síndrome de burnout en enfermería.
- Describir las principales medidas preventivas y estrategias de organización de los turnos dirigidas a reducir sus efectos negativos sobre la salud y el desempeño profesional.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión bibliográfica sistemática de la evidencia científica disponible sobre la relación entre los turnos rotatorios, el trabajo nocturno y la salud mental de los profesionales de enfermería. La búsqueda se llevó a cabo en las bases de datos PubMed, Scopus, Web of Science, CINAHL, SciELO y Dialnet, seleccionando publicaciones recientes de los últimos 5 años, con el objetivo de incorporar evidencia actualizada.
La estrategia de búsqueda se estructuró mediante el modelo PICO:
- P (Población): profesionales de enfermería.
- I (Intervención/exposición): trabajo a turnos, turnos rotatorios y trabajo nocturno.
- C (Comparación): profesionales con horarios diurnos o sin exposición habitual al trabajo nocturno.
- O (Resultados): alteraciones del sueño, fatiga, estrés, ansiedad, depresión, burnout, bienestar y desempeño profesional.
La pregunta de investigación planteada fue: ¿Qué relación existe entre los turnos rotatorios y el trabajo nocturno y la salud mental de los profesionales de enfermería, y qué repercusiones pueden tener sobre su bienestar y práctica profesional?
Los términos de búsqueda se seleccionaron a partir de los descriptores DeCS/MeSH, incluyendo: Enfermería, trabajo por turnos, trabajo nocturno, salud mental, trastornos del sueño, fatiga, estrés psicológico, ansiedad, depresión y agotamiento psicológico.
Se incluyeron artículos publicados en español o inglés, realizados en población adulta y centrados en profesionales de enfermería, que abordaran la relación entre la organización del trabajo mediante turnos o trabajo nocturno y variables relacionadas con la salud mental, el sueño, el bienestar o el desempeño profesional. Se priorizaron revisiones sistemáticas, metaanálisis y estudios observacionales de los últimos cinco años y con acceso a texto completo.
Se excluyeron estudios realizados exclusivamente en estudiantes de enfermería, trabajos centrados en otros colectivos profesionales sin resultados diferenciados para enfermería, publicaciones que no analizaran específicamente el trabajo a turnos o nocturno y artículos sin relación directa con las variables objeto de estudio.
RESULTADOS
Alteraciones del sueño y fatiga asociadas al trabajo a turnos:
Los estudios revisados muestran que las alteraciones del sueño constituyen una de las principales consecuencias del trabajo nocturno y de los turnos rotatorios en los profesionales de enfermería. La necesidad de permanecer despierto durante la noche y dormir durante el día provoca una desincronización entre el horario laboral y los ritmos circadianos, dificultando la recuperación física y mental. Esta situación puede manifestarse mediante reducción del tiempo de sueño, dificultad para conciliarlo, menor calidad del descanso y somnolencia durante los periodos de actividad3,4.
El trastorno por trabajo a turnos adquiere especial relevancia dentro del colectivo enfermero. Un metaanálisis publicado en 2026, que incluyó 24 estudios observacionales y 15.479 profesionales de enfermería, estimó una prevalencia agrupada del 45,5% (IC95%: 39,2–51,8%). La prevalencia alcanzó el 61,7% entre los profesionales que trabajaban mediante un sistema de tres turnos. Además, el número de turnos nocturnos y los cambios rápidos entre jornadas se identificaron como factores asociados a una mayor probabilidad de presentar este trastorno1,2,4.
La alteración del descanso también favorece la aparición de fatiga acumulada. La reducción de las horas de sueño y la dificultad para mantener periodos adecuados de recuperación pueden disminuir el estado de alerta y la capacidad de concentración, especialmente cuando los turnos nocturnos se suceden con poca separación entre ellos. La evidencia reciente señala que la fatiga constituye uno de los factores estrechamente relacionados con el trastorno por trabajo a turnos en enfermería1,2.
Trabajo nocturno y depresión:
La relación entre el trabajo nocturno y la salud mental ha sido especialmente estudiada en relación con la depresión. Una revisión sistemática y metaanálisis realizada específicamente en profesionales de enfermería encontró una asociación estadísticamente significativa entre el trabajo nocturno y la presencia de depresión, con un OR de 1,49 (IC95%: 1,26–1,76) 2.
Esta relación puede explicarse, al menos parcialmente, por la alteración mantenida de los ritmos circadianos y del patrón normal de sueño-vigilia. La exposición repetida al trabajo nocturno puede dificultar la recuperación y favorecer un estado de cansancio persistente, factores que pueden contribuir al deterioro del bienestar psicológico. No obstante, la relación entre turnos y depresión debe interpretarse considerando también otros factores individuales y laborales, como la carga de trabajo, el estrés y las condiciones organizativas2,5.
Estrés, ansiedad y agotamiento emocional:
Además de las alteraciones del sueño y la depresión, los turnos rotatorios pueden coincidir con niveles elevados de estrés y ansiedad. En el metaanálisis más reciente realizado en profesionales de enfermería, tanto el estrés como la ansiedad se identificaron entre los factores asociados al trastorno por trabajo a turnos. El estrés presentó una asociación significativa (OR=1,019; IC95%: 1,003–1,036), mientras que la ansiedad también mostró una relación significativa (OR=1,073; IC95%: 1,039–1,108)1,5,6.
La combinación de horarios irregulares, descanso insuficiente, exigencias asistenciales y necesidad de mantener una elevada capacidad de respuesta puede favorecer un proceso de desgaste progresivo. En este contexto, el agotamiento emocional adquiere especial importancia, puesto que puede afectar tanto al bienestar del profesional como a su percepción de la actividad laboral.
La evidencia disponible también indica que los efectos sobre la salud mental pueden aparecer especialmente durante la adaptación inicial al trabajo a turnos. Una revisión sistemática y metaanálisis de 2024 que estudió a trabajadores que comenzaban a realizar turnos encontró que el inicio del trabajo a turnos se asociaba con un empeoramiento de los resultados relacionados con el sueño y la salud mental3.
Repercusiones sobre el desempeño profesional y la seguridad de los cuidados:
Las consecuencias de los turnos no afectan exclusivamente al profesional, sino que pueden tener implicaciones sobre la práctica clínica. La fatiga y la somnolencia pueden disminuir la atención, la concentración y la capacidad de respuesta, especialmente durante las jornadas nocturnas prolongadas o cuando existe una recuperación insuficiente entre turnos.
En este sentido, el trastorno por trabajo a turnos puede acompañarse de deterioro cognitivo y fatiga, circunstancias que pueden aumentar el riesgo de errores durante la actividad asistencial. El metaanálisis de Zhao et al. señala específicamente la posible repercusión de la fatiga asociada al trabajo a turnos sobre los errores clínicos y la seguridad del paciente.
Por tanto, la organización de los turnos debe considerarse no solo desde la perspectiva de la cobertura asistencial, sino también desde la protección de la salud de los profesionales y la seguridad de los cuidados. Una planificación que reduzca la acumulación de noches, evite cambios rápidos entre jornadas y favorezca periodos adecuados de recuperación puede contribuir a disminuir parte de estos efectos1,3,5,6.
Estrategias preventivas y medidas de intervención:
La evidencia reciente apunta hacia la necesidad de combinar medidas organizativas e intervenciones dirigidas directamente al profesional. Entre las estrategias organizativas destacan la optimización de los horarios, la reducción de cambios rápidos entre turnos, la disminución de la frecuencia de los turnos nocturnos cuando sea posible y la garantía de periodos suficientes de descanso.
Una revisión sistemática publicada en 2025 sobre estrategias destinadas a reducir los efectos adversos del trabajo a turnos en profesionales de enfermería identificó beneficios asociados a diferentes intervenciones, incluyendo modificaciones de la planificación de turnos, estrategias para mejorar el descanso y determinadas intervenciones educativas y psicoterapéuticas4.
Asimismo, una revisión y metaanálisis publicado en 2026 evaluó intervenciones no farmacológicas dirigidas específicamente a enfermeras que trabajan de noche. Los resultados sugieren que los programas destinados a mejorar el sueño y determinadas intervenciones psicológicas pueden contribuir a mejorar el descanso y reducir algunas variables relacionadas con ansiedad, depresión y fatiga, aunque los autores señalan que parte de esta evidencia debe interpretarse con cautela debido a las limitaciones metodológicas y a la evidencia indirecta disponible6.
En conjunto, los resultados indican que los efectos del trabajo a turnos en enfermería son multifactoriales. La alteración del sueño constituye uno de los principales mecanismos implicados, pero su repercusión puede extenderse a la fatiga, el estrés, la ansiedad, la depresión y el bienestar emocional. Por ello, las estrategias preventivas deberían abordar simultáneamente la organización de los turnos, la recuperación del sueño y el apoyo a la salud mental de los profesionales5,7.
DISCUSIÓN
Los resultados muestran que los turnos rotatorios y, especialmente, el trabajo nocturno puede afectar de forma significativa al bienestar de los profesionales de enfermería. La alteración de los ritmos circadianos y la dificultad para mantener un descanso adecuado favorecen la aparición de fatiga y trastornos del sueño, que pueden actuar como factores desencadenantes o agravantes de otros problemas de salud mental.
La evidencia disponible relaciona el trabajo nocturno con un mayor riesgo de depresión y asocia el trabajo a turnos con estrés, ansiedad y agotamiento emocional. Esta relación debe entenderse desde una perspectiva multifactorial, ya que los horarios irregulares coinciden habitualmente con elevada carga asistencial, responsabilidad profesional y dificultades para conciliar la vida laboral y personal.
Además, la fatiga y la somnolencia pueden afectar a la concentración, el estado de alerta y la capacidad de respuesta, pudiendo repercutir sobre el desempeño profesional y la seguridad de los cuidados. Por ello, la gestión de los turnos no debería plantearse únicamente como una cuestión organizativa, sino también como una medida de prevención y seguridad laboral3,5,6.
La evidencia señala la importancia de establecer horarios que favorezcan la recuperación, limitar los cambios rápidos entre turnos y evitar, cuando sea posible, la acumulación de jornadas nocturnas. Estas medidas deberían complementarse con educación sobre el sueño, identificación precoz de problemas de salud mental y acceso a recursos de apoyo4,5,6,7.
En conjunto, los turnos rotatorios y el trabajo nocturno constituyen un factor relevante para la salud laboral enfermera. Su prevención requiere combinar una adecuada organización de los horarios con estrategias dirigidas a proteger el descanso, el bienestar psicológico y la capacidad del profesional para proporcionar unos cuidados seguros y de calidad6,7.
CONCLUSIONES
Los turnos rotatorios y el trabajo nocturno constituyen factores relevantes para la salud y el bienestar de los profesionales de enfermería. La evidencia disponible muestra una relación con alteraciones del sueño, fatiga, estrés, ansiedad, depresión y agotamiento emocional.
La alteración del descanso y la acumulación de fatiga pueden repercutir sobre el bienestar del profesional y sobre aspectos relacionados con la atención, la concentración y la seguridad de los cuidados. Por ello, la organización de los turnos debe considerarse también una medida de protección de la salud laboral.
La prevención requiere favorecer una planificación de turnos que permita una adecuada recuperación, reducir los cambios rápidos entre jornadas y limitar, cuando sea posible, la acumulación de turnos nocturnos. Estas medidas deben complementarse con educación para mejorar el descanso y con estrategias de detección y apoyo ante posibles problemas de salud mental.
En definitiva, promover una organización saludable del trabajo a turnos puede contribuir a mejorar el bienestar de los profesionales de enfermería y favorecer una práctica asistencial más segura y sostenible.
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