Vía intraósea en situaciones de emergencia: indicaciones, contraindicaciones y manejo del dispositivo Bone Injection Gun (B.I.G.)

22 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Clara Belenguer Pascual. Enfermera. Hospital Royo Villanova. Zaragoza, España.
  2. Lorena Cano González. Enfermera. Hospital Royo Villanova. Zaragoza, España.
  3. Alba Bernad Notivol. Enfermera. Hospital Royo Villanova. Zaragoza, España.
  4. Cristina Georgiana Ungureanu Unguereanu. Enfermera. Hospital Royo Villanova. Zaragoza, España.
  5. Virginia Ortiz Castán. Enfermera. Clínica Viamed Montecanal. Zaragoza, España.

RESUMEN

La obtención de un acceso vascular rápido constituye un elemento fundamental en la atención del paciente crítico. En determinadas situaciones de emergencia, la canalización de una vía venosa periférica puede resultar difícil o retrasar la administración de medicamentos y fluidos. En este contexto, el acceso intraóseo constituye una alternativa vascular rápida y eficaz que permite la administración de fármacos, soluciones y determinados productos sanguíneos directamente a través del espacio medular óseo. El objetivo de este trabajo es revisar las principales indicaciones y contraindicaciones del acceso intraóseo, describir las zonas anatómicas susceptibles de canalización y profundizar en las características, funcionamiento y particularidades del dispositivo Bone Injection Gun (B.I.G.). La vía intraósea está indicada fundamentalmente en situaciones de emergencia en las que el acceso intravenoso no puede conseguirse de forma rápida o resulta inviable la indicación en emergencias intrahospitalaria es que haya transcurrido 90´´ desde que se indicó la necesidad de vía intravenosa o que se hayan realizado más de dos intentos en una situación crítica.

Las principales contraindicaciones incluyen la presencia de fractura en el hueso seleccionado, infección o celulitis en el punto de inserción, determinadas alteraciones óseas, prótesis o procedimientos ortopédicos en la zona y una canalización intraósea previa reciente en el mismo lugar.

El B.I.G. es un dispositivo semiautomático de activación mediante mecanismo de resorte que permite una inserción rápida. Dispone de una versión azul para adultos y una roja para pacientes pediátricos. El conocimiento de sus características, indicaciones, contraindicaciones y cuidados posteriores resulta fundamental para garantizar un uso seguro y eficaz por parte de los profesionales de enfermería de los servicios de urgencias.

PALABRAS CLAVE

Infusiones intraóseas, acceso vascular, enfermería de urgencias, emergencias, reanimación.

ABSTRACT

Rapid vascular access is a key component in the management of critically ill patients. In emergency situations, peripheral intravenous cannulation may be difficult or may delay the administration of medications and fluids. Intraosseous access provides a rapid and effective alternative that allows medications, fluids and selected blood products to be administered directly into the bone marrow cavity. The aim of this paper is to review the main indications and contraindications for intraosseous access, describe the anatomical sites suitable for insertion, and provide an overview of the characteristics, mechanism and specific features of the Bone Injection Gun (B.I.G.) device. A narrative review of the available scientific literature on intraosseous access and intraosseous insertion devices was performed, with particular attention to current resuscitation recommendations and the characteristics of the B.I.G. Intraosseous access is mainly indicated in emergency situations in which intravenous access cannot be rapidly established or is not feasible. Major contraindications include fracture of the selected bone, infection or cellulitis at the insertion site, certain bone disorders, prosthetic joints or previous orthopedic procedures involving the site, and recent intraosseous insertion at the same location. The B.I.G. is a spring-loaded, semi-automatic device that allows rapid intraosseous needle insertion. It is available in a blue adult version and a red pediatric version. Knowledge of its characteristics, indications, contraindications and post-insertion care is essential to ensure safe and effective use by emergency nursing professionals.

KEY WORDS

Infusions, intraosseous, vascular access devices, emergency nursing, emergencies, resuscitation.

DESARROLLO DEL TEMA

El establecimiento de un acceso vascular constituye una de las intervenciones prioritarias en la atención del paciente crítico, ya que permite administrar rápidamente medicamentos y fluidos necesarios para el tratamiento de situaciones potencialmente mortales. Tradicionalmente, la vía intravenosa periférica constituye la primera opción para la administración de medicación durante la reanimación. Sin embargo, determinadas situaciones clínicas pueden dificultar considerablemente su obtención, especialmente cuando existe vasoconstricción periférica secundaria al shock, hipovolemia grave, parada cardiorrespiratoria, traumatismo grave, quemaduras extensas o edema generalizado.

En estos escenarios, el acceso intraóseo representa una alternativa vascular rápida. La técnica consiste en introducir una aguja o cánula en el espacio medular de un hueso, utilizando el plexo vascular intraóseo como vía de acceso a la circulación sistémica. La médula ósea presenta una red vascular no colapsable que permite administrar medicamentos y fluidos incluso en situaciones de compromiso circulatorio grave¹.

Las recomendaciones internacionales actuales continúan situando la vía intravenosa como primera opción en adultos durante la parada cardiaca, pero consideran razonable utilizar la vía intraósea cuando el acceso intravenoso no puede obtenerse o se retrasa. Las recomendaciones del European Resuscitation Council de 2025 establecen que, si no se consigue rápidamente un acceso intravenoso tras los intentos iniciales, puede considerarse la vía intraósea como alternativa². En población pediátrica, las recomendaciones actuales permiten seleccionar la vía intravenosa o intraósea en función de la disponibilidad, experiencia del profesional y rapidez con la que pueda conseguirse el acceso³.

La importancia de esta técnica en los servicios de urgencias hace necesario que los profesionales de enfermería conozcan no solo sus indicaciones y contraindicaciones, sino también los diferentes dispositivos disponibles, las zonas anatómicas de inserción, la correcta selección del dispositivo y los cuidados necesarios tras la canalización.

Entre los sistemas de inserción intraósea se encuentra el Bone Injection Gun (B.I.G.), dispositivo semiautomático que utiliza un mecanismo de resorte para realizar la inserción de la aguja en el hueso. Su diseño permite obtener un acceso intraóseo de forma rápida y sin necesidad de utilizar un taladro eléctrico⁴.

El objetivo de este trabajo es realizar una revisión de los aspectos fundamentales del acceso intraóseo en situaciones de emergencia, con especial atención al dispositivo B.I.G., sus características, indicaciones, contraindicaciones, zonas de inserción, medicamentos y soluciones que pueden administrarse a través de esta vía y cuidados posteriores a su canalización.

1. Concepto y fundamento de la vía intraósea:

El acceso intraóseo es una técnica de acceso vascular mediante la cual se introduce una cánula en el espacio medular de un hueso, permitiendo la administración de medicamentos y fluidos directamente en la médula ósea. Este espacio contiene una extensa red de sinusoides venosos que se comunican con la circulación sistémica, por lo que los fármacos administrados alcanzan rápidamente la circulación central¹.

La principal ventaja de esta vía es que el espacio intraóseo mantiene su permeabilidad incluso en situaciones de vasoconstricción periférica intensa. Por ello, puede constituir una alternativa especialmente útil cuando no es posible obtener rápidamente un acceso intravenoso.

La vía intraósea no debe considerarse un sustituto rutinario de la vía intravenosa, sino una vía de emergencia destinada a proporcionar acceso vascular cuando la obtención de un acceso venoso adecuado no es posible o se está demorando de forma clínicamente relevante¹˒².

2. Indicaciones:

La vía intraósea está indicada cuando se precisa un acceso vascular urgente y no se consigue una vía intravenosa de forma rápida. En el contexto de urgencias intrahospitalarias, se considera su utilización cuando han transcurrido aproximadamente 90 segundos desde que se indica la necesidad de acceso intravenoso o cuando se han realizado más de dos intentos en una situación crítica. Entre las principales indicaciones se encuentran la parada cardiorrespiratoria, el shock grave, el traumatismo grave o politraumatismo, la hipovolemia grave, las quemaduras extensas, el acceso venoso difícil y aquellas situaciones en las que sea necesaria la administración urgente de medicación o fluidos. Las recomendaciones de reanimación de 2025 mantienen la vía intravenosa como primera opción en adultos durante la parada cardiaca, reservando la vía intraósea para aquellos casos en los que el acceso intravenoso no pueda establecerse o se retrase². En pacientes pediátricos, la vía intraósea constituye una alternativa de acceso vascular rápida y eficaz y puede seleccionarse atendiendo a la disponibilidad y experiencia del profesional³.

3. Contraindicaciones:

Las principales contraindicaciones se relacionan con el hueso o el punto anatómico seleccionado: fractura del hueso o proximal al lugar de inserción, infección, celulitis u osteomielitis en la zona, lesión vascular importante de la extremidad, imposibilidad para identificar las referencias anatómicas, alteraciones óseas graves, osteogénesis imperfecta, presencia de prótesis o procedimientos ortopédicos previos en la zona y canalización intraósea reciente en el mismo lugar. En este último caso, debe evitarse la utilización del mismo punto durante al menos 24 horas y seleccionarse otra localización anatómica.

4. Zonas anatómicas de inserción:

La elección del punto de inserción debe realizarse individualmente y teniendo en cuenta la edad del paciente, el dispositivo disponible, la anatomía y la presencia de posibles contraindicaciones.

En adultos, las localizaciones más utilizadas son:

• Tibia proximal.

• Tibia distal.

• Húmero proximal.

La tibia proximal constituye una localización clásica debido a la facilidad para identificar las referencias anatómicas y a la relativa proximidad del hueso a la superficie cutánea¹˒⁷.

El húmero proximal también constituye una localización importante en el paciente adulto. Su proximidad a la circulación central permite alcanzar velocidades de administración elevadas y puede resultar especialmente útil durante la reanimación⁷.

En población pediátrica, las localizaciones más empleadas incluyen la tibia proximal, tibia distal y fémur distal, dependiendo de la edad y del dispositivo utilizado⁷˒⁸.

4.1. Tibia proximal:

La zona de inserción se localiza en la superficie anteromedial de la tibia, evitando la tuberosidad tibial propiamente dicha. La referencia anatómica debe identificarse mediante palpación antes de seleccionar el punto.

4.2. Tibia distal:

El punto de inserción se encuentra en la superficie medial de la tibia, aproximadamente 2 cm por encima del maléolo medial en el adulto, sobre una superficie ósea plana⁷.

4.3. Húmero proximal:

El húmero proximal constituye una alternativa especialmente relevante en adultos. Para su localización deben identificarse correctamente la cabeza humeral y el tubérculo mayor, evitando estructuras tendinosas y neurovasculares⁷.

En todos los casos debe comprobarse que no exista fractura, infección, lesión vascular, prótesis u otra contraindicación en el hueso seleccionado.

5. Dispositivo Bone Injection Gun (B.I.G.):

El Bone Injection Gun, conocido habitualmente como B.I.G., es un dispositivo semiautomático de inserción intraósea que utiliza un mecanismo de resorte para introducir una aguja a través de la cortical ósea. Se trata de un dispositivo desechable que permite obtener el acceso intraóseo rápidamente⁴.

El sistema se diseñó con el objetivo de facilitar la obtención de acceso vascular en situaciones de emergencia en las que la canalización intravenosa resulta difícil o no puede realizarse con suficiente rapidez.

Una de sus características diferenciales respecto a otros dispositivos es que no necesita un taladro eléctrico. La energía necesaria para atravesar la cortical procede de un mecanismo de resorte que se libera mediante un sistema de activación⁴.

El dispositivo dispone de un mecanismo que permite ajustar la profundidad de inserción antes de la activación, adaptándola a las características del paciente y a la zona anatómica seleccionada⁴.

5.1. Versiones del B.I.G.

El B.I.G. convencional se comercializa en dos versiones principales:

B.I.G. Adulto: color azul, aguja de calibre 15 G y destinada a pacientes mayores de 12 años.

B.I.G. Pediatrico: color rojo, aguja de calibre 18 G, destinada a pacientes pediátricos⁴˒⁹.

Es importante diferenciar estas versiones de otros sistemas de acceso intraóseo. En particular, el dispositivo amarillo de 45 mm utilizado en pacientes adultos con mayor espesor de tejido pertenece al sistema EZ-IO y no debe atribuirse al B.I.G.⁹.

5.2. Mecanismo de seguridad y estabilización:

Una de las particularidades del B.I.G. es la presencia de un elemento de seguridad situado en la parte superior del dispositivo. Este seguro debe retirarse antes de proceder a la activación del mecanismo de inserción⁴.

Tras la inserción, el elemento retirado puede utilizarse para estabilizar la cánula una vez retirado el trocar, contribuyendo a mantener el dispositivo en la posición adecuada⁴˒¹⁰.

Este aspecto constituye una característica relevante del B.I.G., ya que una correcta estabilización resulta fundamental para evitar el desplazamiento de la cánula durante la administración de fluidos o medicamentos.

6. Administración de medicamentos y fluidos:

La vía intraósea permite administrar medicamentos y fluidos de forma rápida y eficaz. En general, los medicamentos que pueden administrarse por vía intravenosa pueden utilizarse también por vía intraósea cuando la situación clínica lo requiere¹˒⁷.

Durante una emergencia pueden administrarse mediante esta vía fármacos utilizados habitualmente durante la reanimación, entre ellos adrenalina y determinados antiarrítmicos, además de otros medicamentos de emergencia.

También pueden administrarse cristaloides y, cuando esté indicado, productos sanguíneos¹˒⁷.

La administración de líquidos puede requerir presión externa, ya que el flujo espontáneo puede ser insuficiente para conseguir velocidades de infusión elevadas. Por ello pueden utilizarse sistemas de presión apropiados cuando la situación clínica lo requiera.

6.1. Sustancias que requieren especial precaución:

Debe prestarse especial atención a la administración intraósea de soluciones hiperosmolares, vesicantes o irritantes, debido a las consecuencias potencialmente graves que puede producir una extravasación.

Las soluciones hipertónicas no deben considerarse una contraindicación absoluta para la vía intraósea en todas las circunstancias. Existen estudios y series de casos que han descrito la administración intraósea de soluciones hipertónicas, incluida solución salina al 3 %, cuando no existe un acceso vascular alternativo y existe una indicación vital¹¹˒¹².

Sin embargo, la evidencia disponible es limitada y existen datos experimentales que han relacionado la administración intraósea de soluciones hipertónicas muy concentradas con lesiones tisulares importantes¹³. Por este motivo, su utilización debe realizarse únicamente cuando exista una indicación clínica clara, siguiendo los protocolos locales y valorando cuidadosamente el balance riesgo-beneficio.

La posible administración intraósea de una solución hipertónica no debe interpretarse como una recomendación para su utilización rutinaria. Cuando exista un acceso vascular central o periférico adecuado para la sustancia indicada, este deberá priorizarse de acuerdo con el protocolo correspondiente.

7. Cuidados posteriores a la canalización:

Una vez realizada la inserción, debe comprobarse la correcta posición y permeabilidad del dispositivo antes de iniciar la administración de medicamentos o fluidos.

El cuidado de la vía intraósea incluye:

1. Comprobación de la estabilidad de la cánula.

2. Retirada del trocar o estilete según el dispositivo utilizado.

3. Conexión del sistema de administración.

4. Lavado de la vía con solución compatible.

5. Utilización de presión para favorecer el flujo cuando sea necesario.

6. Fijación adecuada del dispositivo y del sistema de infusión.

7. Vigilancia frecuente del punto de inserción.

8. Valoración de dolor, edema, cambios de coloración o aumento de tensión de los tejidos.

9. Vigilancia de signos de extravasación.

10. Registro de la localización, dispositivo utilizado, hora de inserción y evolución del punto de punción.

La vigilancia de la zona resulta especialmente importante porque la extravasación constituye una de las complicaciones más relevantes del acceso intraóseo y puede evolucionar a lesión tisular grave o síndrome compartimental si no se identifica precozmente¹˒⁵.

En pacientes conscientes puede ser necesario valorar el dolor asociado a la infusión. La administración de un anestésico local puede contemplarse en determinados pacientes y de acuerdo con el protocolo institucional.

8. Complicaciones:

Aunque el acceso intraóseo presenta un perfil de seguridad aceptable cuando se utiliza correctamente, pueden aparecer complicaciones.

La extravasación constituye una de las complicaciones más frecuentes y puede producir edema, lesión tisular y, en casos graves, síndrome compartimental¹˒⁵.

Otras complicaciones descritas incluyen:

• Dolor durante la inserción o infusión.

• Desplazamiento de la cánula.

• Fractura ósea.

• Infección local.

• Osteomielitis.

• Lesión de estructuras anatómicas.

• Lesión de la placa de crecimiento en población pediátrica.

• Síndrome compartimental secundario a extravasación.

La prevención de estas complicaciones depende de una correcta selección del punto de inserción, identificación de las referencias anatómicas, utilización de técnica aséptica, estabilización adecuada y vigilancia continua de la zona.

9. Retirada de la vía intraósea:

El acceso intraóseo debe considerarse una vía temporal. Una vez obtenido un acceso intravenoso adecuado, debe sustituirse la vía intraósea cuando la situación clínica lo permita.

Tradicionalmente se ha recomendado limitar su permanencia a aproximadamente 24 horas⁵˒⁶. Algunos estudios posteriores han demostrado que determinados sistemas modernos pueden mantenerse durante periodos más prolongados en circunstancias concretas, pero estas evidencias no deben extrapolarse automáticamente a todos los dispositivos intraóseos¹⁴.

Por ello, en el caso del B.I.G., la duración de permanencia debe ajustarse a las instrucciones del fabricante y a los protocolos establecidos por el centro sanitario.

10. Papel de enfermería:

La enfermería desempeña un papel fundamental en el uso seguro del acceso intraóseo, desde la identificación de la necesidad de un acceso vascular alternativo hasta la vigilancia posterior a la canalización.

Entre las responsabilidades del profesional se encuentran la preparación del material, identificación de las contraindicaciones, selección del lugar de inserción, preparación del dispositivo, mantenimiento de la asepsia, administración de medicamentos y fluidos, estabilización de la cánula, vigilancia de posibles complicaciones y registro del procedimiento.

El conocimiento específico del dispositivo disponible en cada servicio resulta especialmente importante. La familiarización previa con el B.I.G. permite reducir el tiempo necesario para su preparación y utilización durante situaciones de emergencia.

Por este motivo, la formación práctica y la realización periódica de simulaciones pueden favorecer la adquisición y mantenimiento de las competencias necesarias para utilizar esta vía de forma segura.

CONCLUSIONES

El acceso intraóseo constituye una herramienta de gran utilidad en los servicios de urgencias cuando no es posible obtener rápidamente un acceso intravenoso. Su principal ventaja radica en proporcionar una vía vascular rápida mediante el acceso al espacio medular, incluso en situaciones de compromiso circulatorio grave.

Las recomendaciones actuales mantienen la vía intravenosa como primera opción en el adulto durante la parada cardiaca, pero reconocen la vía intraósea como una alternativa apropiada cuando el acceso intravenoso no puede obtenerse de forma rápida. En población pediátrica, la elección entre vía intravenosa e intraósea puede depender de la disponibilidad, experiencia del profesional y rapidez prevista para conseguir el acceso.

El B.I.G. constituye una alternativa semiautomática que permite realizar la inserción mediante un mecanismo de resorte. Sus dos versiones convencionales, azul para adultos y roja para pacientes pediátricos, permiten adaptar el dispositivo a las características del paciente.

El conocimiento de las contraindicaciones resulta esencial para evitar complicaciones. La presencia de fractura, infección o celulitis en la zona, determinadas enfermedades óseas, procedimientos ortopédicos previos o una canalización intraósea reciente en el mismo punto deben hacer seleccionar una localización alternativa.

La administración intraósea permite administrar numerosos medicamentos y soluciones utilizados en situaciones de emergencia. Sin embargo, las sustancias hiperosmolares, vesicantes o irritantes requieren una valoración específica debido al riesgo potencial asociado a la extravasación. La evidencia disponible sobre determinadas soluciones hipertónicas demuestra que su administración intraósea puede ser posible en situaciones seleccionadas, pero no debe interpretarse como una indicación rutinaria.

Finalmente, la seguridad del acceso intraóseo no depende exclusivamente de una correcta inserción. La estabilización del dispositivo, la vigilancia del punto de inserción y la identificación precoz de signos de extravasación son elementos esenciales del cuidado posterior. En este sentido, la formación específica de los profesionales de enfermería y el conocimiento detallado del dispositivo disponible en cada servicio resultan fundamentales para garantizar una utilización eficaz y segura.

El B.I.G., por su rapidez de inserción y mecanismo semiautomático, constituye una herramienta especialmente útil en situaciones de emergencia. La familiarización con sus diferentes componentes, incluido el elemento de seguridad que posteriormente puede contribuir a la estabilización de la cánula, permite optimizar su utilización y reducir errores durante situaciones de elevada presión asistencial.

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ANEXOS

Tabla 1. Principales indicaciones y contraindicaciones del acceso intraóseo:

Indicaciones Contraindicaciones
Parada cardiorrespiratoria Fractura en el hueso seleccionado
Shock grave Infección/celulitis en el punto de inserción
Politraumatismo Osteomielitis
Hipovolemia grave Alteraciones óseas graves
Grandes quemados Osteogénesis imperfecta
Acceso venoso difícil Prótesis o cirugía ortopédica en la zona
Necesidad urgente de medicación Lesión vascular de la extremidad
Imposibilidad de obtener rápidamente acceso IV Canalización IO reciente en el mismo punto

Tabla 2. Características del dispositivo B.I.G.

Característica B.I.G. Adult B.I.G. Pediatric
Color Azul Rojo
Calibre 15 G 18 G
Población habitual >12 años 0–12 años
Mecanismo Resorte semiautomático Resorte semiautomático
Profundidad Regulable Regulable según edad
Uso Emergencias Emergencias pediátricas
Elemento de seguridad

Nota: El dispositivo amarillo de 45 mm para pacientes con mayor espesor de tejido corresponde al sistema EZ-IO y no al B.I.G.

Tabla 3. Complicaciones y medidas preventivas:

Complicación Medida preventiva
Extravasación Comprobar posición y vigilar continuamente el punto
Síndrome compartimental Detección precoz de edema, tensión y dolor
Infección Técnica aséptica
Osteomielitis Evitar zonas infectadas
Fractura Evitar huesos fracturados y valorar anatomía
Desplazamiento Estabilización correcta
Dolor Analgesia/anestesia cuando esté indicada
Lesión de placa de crecimiento Selección adecuada del punto en pediatría

 

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