Depresión. Enfoque de enfermería. Artículo monográfico

24 junio 2024

AUTORES

  1. Laura María Quijada García. Diplomada en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. María Pilar Lafoz Rodrigo. Diplomada en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Rebeca Asensio Vela. Diplomada en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Silvia Martín Serrano. Diplomada en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. María Victoria Maqueda Alayeto. Diplomada en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. Raquel Sancho Almau. Formación profesional en Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

 

RESUMEN

Los trastornos depresivos van a afectar, a lo largo de la vida, a más de un cuarto de la población total, estando afectada tanto la población adulta como la infanto-juvenil. El síndrome depresivo está constituido por un conjunto de síntomas afectivos, cognitivos; entre otros, que en función de su intensidad, puede llegar a afectar de una manera grave en el día a día de los pacientes.

Esta enfermedad constituye una importante carga social para las personas cercanas a los pacientes, a la sociedad en su conjunto y al propio sistema sanitario por los importantes costes sanitarios directos e indirectos.

PALABRAS CLAVE

Población, depresión, sistema de salud, salud mental.

ABSTRACT

Depressive disorders will affect, throughout life, more than a quarter of the total population, being affected both the adult population and the child-juvenile population. The depressive syndrome is constituted by a set of affective, cognitive symptoms; among others, that depending on its intensity, it can seriously affect the daily life of patients.

This disease constitutes an important social burden for people close to the patients, to society as a whole and to the health system itself due to the significant direct and indirect health costs.

KEY WORDS

Population, depression, health systems, mental health.

DESARROLLO DEL TEMA

El término depresión está muy integrado en nuestro lenguaje y, en general, está asociado con un empeoramiento en la situación emocional y funcional de cada día. Dentro del campo de la salud mental es importante distinguir que el término depresión se puede entender como un síntoma; con el significado en general de ánimo bajo, una reacción emocional hacia un problema; como la presencia de una enfermedad o como un grupo de trastornos de diferente gravedad, entre los que se encuentran el trastorno depresivo mayor, la distimia; con diferentes niveles de intensidad, o los trastornos de adaptación1,2.

El trastorno depresivo, o depresión, es un trastorno mental común. Implica un estado de ánimo deprimido, así como la pérdida del placer o el interés por actividades durante largos períodos de tiempo.

La depresión implica unos sentimientos distintos a los cambios habituales del estado de ánimo y a los que experimentan la mayor parte de la población en su día a día. Su afectación puede ser en todos los ámbitos de la vida, incluidas las relaciones familiares, de amistad y con la propia sociedad. Algunas de sus causas pueden deberse a problemas en la escuela o en el ámbito laboral.

La depresión puede afectar a cualquier individuo, siendo aquellos que han vivido abusos, pérdidas graves u otros eventos estresantes los que tienen más probabilidades de sufrirla. Además cabe resaltar que las mujeres son más propensas a la depresión que los hombres.

Se estima que el 3,8% de la población experimenta depresión, discerniendo con un 4% entre los hombres y un 6% entre las mujeres; y el 5,7% de los adultos mayores de 60 años. A escala mundial, aproximadamente 280 millones de personas sufren depresión3,4. La depresión es aproximadamente un 50% más frecuente entre las mujeres que entre los hombres. En todo el mundo, más del 10% de las embarazadas y de las mujeres que acaban de dar a luz experimentan depresión5. Esta patología, constituye a su vez un factor de riesgo de suicidio, no siendo algo despreciable, ya que cada año se suicidan más de 700.000 personas. El suicidio es la cuarta causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años.

Aunque hay tratamientos conocidos y eficaces contra los trastornos mentales, más del 75% de las personas afectadas en los países de ingreso bajo, e incluso mediano, no reciben tratamiento alguno. Entre los obstáculos a una atención eficaz cabe destacar la falta de inversión en atención de salud mental y de proveedores de atención de salud capacitados, así como la estigmatización asociada a los trastornos mentales6.

Entre los síntomas frecuentes de la depresión se incluyen los siguientes:

  • Sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad o “vacío”.
  • Sentimientos de desesperanza o pesimismo.
  • Sentimientos de irritabilidad, frustración o intranquilidad.
  • Sentimientos de culpabilidad, inutilidad o impotencia.
  • Pérdida de interés o placer en las actividades y los pasatiempos.
  • Fatiga, disminución de energía o sensación de que está más lento.
  • Dificultad para concentrarse, recordar o tomar decisiones.
  • Dificultad para dormir, despertarse temprano en la mañana o dormir demasiado.
  • Cambios en el apetito o en el peso sin haberlos planificado.
  • Dolores y molestias, dolor de cabeza, calambres o problemas digestivos sin una causa física aparente, o que no se alivian ni con tratamiento.
  • Intentos de suicidio o pensamientos sobre la muerte o el suicidio3,7.

 

El papel que juegan las enfermeras es muy relevante ya que constituyen un eje fundamental tanto en atención primaría como en atención especializada; teniendo entre sus funciones:

  • Construir una relación de confianza y trabajar de manera abierta, atractiva y sin prejuicios.
  • Explorar las opciones terapéuticas en una atmósfera de esperanza, optimismo, explicando el curso de la depresión.
  • Realizar un apoyo extra a aquellas personas diagnosticadas de depresión, ya que la propia sociedad discrimina a las personas que lo sufren.
  • Asegurar que el diálogo se produce en un entorno en el cual se respeta la confidencialidad, privacidad y dignidad.

 

En concordancia con Herrero-Villanueva JA. y Serrano-Parra MD., que en su trabajo: “Planes de cuidados al paciente con depresión y trastorno bipolar”, hacen mención a que las intervenciones específicas del profesional enfermero dirigidas a usuarias/os con episodios depresivos, se desarrollan a través de actividades dependientes e independientes que incluyen técnicas positivas frente a una terapéutica y el desarrollo de acciones de ocio de corta duración al inicio que sean beneficiosas, para la obtención de resultados positivos a corto plazo7.

La educación para la salud es también un aspecto importante de los cuidados de las personas con depresión. De igual forma, y en función siempre de lo que desee la persona afectada, también puede ser extensible todo lo concerniente a la educación y promoción de la salud a la familia o personas cuidadoras4.

De las recientes revisiones sobre la necesidad de tratamiento farmacológico en la depresión, así como de las opciones terapéuticas no farmacológicas disponibles, se indica que en general, los antidepresivos están destinados a personas con depresión mayor o trastorno depresivo mayor (TDM), no recomendándose un tratamiento farmacológico en personas con síntomas depresivos leves, excepto casos puntuales8.

Los tratamientos no farmacológicos deben considerarse tratamientos de primera línea para las personas diagnosticadas con depresión subclínica o leve. Se recomienda la práctica de ejercicio físico regular para mejorar el estado de ánimo y la calidad del sueño.

Entre las terapias psicológicas para la depresión, con respaldo en la evidencia científica, se destacan la terapia cognitiva-conductual, la terapia interpersonal y la activación comportamental.

Llegados a este punto, también habría que plantearse una cuestión primordial y es pensar si es posible la prevención de la depresión, a lo que sólo cabe como única respuesta, siendo un rotundo sí. Hay datos de muy alta calidad que respaldan la viabilidad y la eficacia de la prevención de la depresión, por ejemplo, en población infanto-juvenil en riesgo, o en pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular y en los cuidados a personas mayores en el entorno de Atención Primaria, entre otros. Es cierto que la mayoría de los estudios publicados han incluido la prevención «selectiva», es decir, centrándose en personas vulnerables pero que aún no presentan síntomas o «prevención indicada” centrándose en personas con síntomas de depresión por debajo del umbral que no cumplen los criterios de diagnóstico para la depresión mayor sindrómica.

Por lo tanto, los esfuerzos de cara al futuro deben orientarse al desarrollo y potenciación de la promoción de la salud mental positiva y prevención universal, contemplándose; entre otras acciones, el incluir campañas en los medios para reducir el estigma, así como campañas en los medios que enfaticen la posibilidad de prevenir la depresión.

En el plano de lo asistencial, dentro de los servicios sociosanitarios, se debe seguir trabajando en ampliar la cartera de servicios, ofertando nuevas intervenciones, como por ejemplo, de afrontamiento de la depresión a través de Internet u otros medios tecnológicos, la incorporación adicional de servicios preventivos en la Atención Primaria de Salud o la incorporación adicional de cursos de afrontamiento de la depresión en intervenciones comunitarias más amplias teniendo siempre en claro, que la prevención puede ofrecer nuevas posibilidades para reducir la carga de morbimortalidad de los trastornos depresivos1-8.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Arrarás JI, Manrique E. La percepción de la depresión y de su tratamiento. Anales Sis San Navarra  [Internet]. 2019 Abr [citado 2023  Ago  17] ;  42( 1 ): 5-8. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1137-66272019000100001&lng=es. Epub 21-Oct-2019.  https://dx.doi.org/10.23938/assn.0591.
  2. Asociación Americana de Psiquiatría. DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Editorial Médica Panamericana, 2014
  3. World Health Organization: WHO. Depresión [Internet]. Who.int. World Health Organization: WHO; 2018. Available from: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/depression
  4. Institute for Health Metrics and Evaluation. GBD Results [Internet]. Institute for Health Metrics and Evaluation. University of Washington; 2019. Available from: https://vizhub.healthdata.org/gbd-results/
  5. Woody CA, Ferrari AJ, Siskind DJ, Whiteford HA, Harris MG. A systematic review and meta-regression of the prevalence and incidence of perinatal depression. J Affect Disord. 2017; 219:86–92.
  6. Evans-Lacko S, Aguilar-Gaxiola S, Al-Hamzawi A, et al. Socio-economic variations in the mental health treatment gap for people with anxiety, mood, and substance use disorders: results from the WHO World Mental Health (WMH) surveys. Psychol Med. 2018; 48(9):1560-1571.
  7. Depresión [Internet]. National Institute of Mental Health (NIMH). [citado el 5 de mayo de 2024]. Disponible en: https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/depresion-sp
  8. ENFERMERÍA MÁLAGA [Internet]. Colenfermalaga.com. [citado el 5 de mayo de 2024]. Disponible en: https://colenfermalaga.com/contenido/59087/buenas-practicas-enfermeras-en-la-prevencion-y-abordaje-de-la-depresion

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