Resistencia: tipos, beneficios y sistemas de entrenamiento en pacientes con enfermedades cardiovasculares

12 agosto 2024

 

AUTORES

  1. Jorge Garate Cativiela. Fisioterapeuta. Hospital San Jorge de Huesca.
  2. Leticia Campo Falgueras. Fisioterapeuta. Hospital Sagrado Corazón de Jesús. Huesca.
  3. Vanessa Martín Périz. Fisioterapeuta. Hospital de Jaca. Huesca.
  4. Rebeca Arregui Combalía. Fisioterapeuta. Servicio Aragonés de Salud.
  5. Patricia Álvaro Verdejo. Fisioterapeuta. Hospital San Jorge de Huesca.
  6. Jaime Delgado Lería. Fisioterapeuta. Hospital Militar de Zaragoza.

 

RESUMEN

La resistencia es una de las capacidades físicas básicas, junto con la fuerza, la velocidad y la flexibilidad. La resistencia muscular es la capacidad de un músculo para mantener una actividad realizada mediante una contracción isométrica o isotónica. Dentro, encontramos subtipos como la resistencia aeróbica o anaeróbica, esta última dividida en láctica y aláctica.

Gracias a los sistemas de entrenamiento para mantener una buena condición, bien sean continuos o interválicos se obtienen numerosos beneficios en personas con enfermedades cardiovasculares tales como la función sistólica, mejora de la contractibilidad del miocardio o aumento de la función muscular.

PALABRAS CLAVE

Resistencia, aerobia, anaerobia, función muscular

ABSTRACT

Endurance is one of the basic physical capacities, along with strength, speed and flexibility. Muscular endurance is the capacity of a muscle to maintain an activity through isometric or isotonic contraction. Within it, we find subtypes such as aerobic or anaerobic endurance, the latter divided into lactic and alactic.

Thanks to the training systems to maintain a good condition, either continuous or intervallic, numerous benefits are obtained in people with cardiovascular diseases such as systolic function, improvement of myocardial contractility or increase in muscle function.

KEY WORDS

Endurance, aerobic, anaerobic, muscle function.

DESARROLLO DEL TEMA

1.RESISTENCIA AERÓBICA:

Cuando se habla de resistencia aeróbica se hace referencia a la capacidad de resistencia a la fatiga durante actividades en las que la resíntesis de ATP se produce, fundamentalmente, por medio del metabolismo aeróbico1.

El rendimiento de la resistencia aeróbica depende de tres elementos importantes: el consumo máximo de oxígeno (VO2MAX), el umbral anaeróbico y la economía del gesto2. VO2MAX se define como la cantidad máxima de oxígeno que el organismo es capaz de absorber, transportar y consumir por unidad de tiempo3. La economía del gesto se define como el costo de oxígeno a una intensidad de ejercicio submáxima4.

La obtención de energía a partir de la glucosa en condiciones aeróbicas engloba diversos procesos metabólicos celulares, que implican la actividad de las mitocondrias. Inicialmente, la glucosa experimenta las reacciones iniciales de la glucólisis anaeróbica, si bien el paso final en el que el piruvato se transforma en lactato no tiene lugar. En su lugar, el piruvato se introduce en la mitocondria y tras sufrir una transformación se incorpora al ciclo de los ácidos tricarboxílicos o ciclo de Krebs. Posteriormente, la obtención mayoritaria de energía se produce en el proceso denominado fosforilación oxidativa3.

Aunque la intensidad de entrenamiento debe ajustarse de forma individual, al igual que todos los parámetros que determinan la carga de trabajo, se considera que, en personas con cierto grado de condición física, el entrenamiento destinado a la mejora de la resistencia aeróbica se debe realizar a una intensidad correspondiente a un rango entre el 70% y el 90% de la frecuencia cardíaca máxima. No obstante, para la población general no entrenada se considera que intensidades de ejercicio correspondientes a un rango entre el 55% y el 70% son suficientes para inducir mejoras en la resistencia aeróbica3.

La mejora de la resistencia aeróbica permite retrasar la aparición de la fatiga durante la realización de ejercicio continuo de larga duración pero también durante la realización de esfuerzo repetidos de alta intensidad. En el segundo de los casos, la mejora de la resistencia aeróbica permite un restablecimiento más rápido de las concentraciones de fosfocreatina y ATP durante los períodos de descanso, de forma que el rendimiento será mayor en los períodos de actividad siguientes3.

 

2.RESISTENCIA ANAERÓBICA:

Durante un ejercicio ligero, la energía requerida procede casi exclusivamente de procesos aeróbicos, mientras que durante un ejercicio más intenso también se suman los procesos metabólicos anaeróbicos. Estos procesos, desempeñan un papel creciente a medida que aumenta la intensidad del ejercicio5.

El ejercicio anaeróbico ha sido definido por el “American College of Sports Medicine” (ACSM) como una actividad física intensa de muy corta duración, alimentada por las fuentes de energía dentro de los músculos contraídos e independiente del uso de oxígeno inhalado como fuente de energía6. Los ejercicios que generalmente se consideran anaeróbicos consisten en músculos de contracción rápida e incluyen carreras de velocidad, entrenamiento de intervalos de alta intensidad (HIIT), levantamiento de pesas7.

En este ejercicio se distinguen dos subtipos: resistencia anaeróbica aláctica y láctica.

2.1: Resistencia anaeróbica aláctica:

Se produce energía en un primer momento a partir de la descomposición de ATP y PC. Pero las reservas disponibles de estos fosfatos por sí solas tan solo pueden cubrir las demandas de energía hasta 10 segundos en un esfuerzo máximo. Por tanto, en un primer momento la PC es la fuente inicial de energía en este proceso5,3.

2.2: Resistencia anaeróbica láctica:

Cuando se acaban las fuentes inmediatas de energía se empieza a descomponer el glucógeno almacenado en los músculos e hígado en lactato.

Hay un solapamiento de dichos procesos, sin embargo, con un periodo de ejercicio (de alta intensidad) de unos 5 segundos domina la resistencia aláctica5,3.

El concepto de umbral anaeróbico se introduce para definir el punto en que se detecta acidosis metabólica y cambios asociados en el intercambio de gases en los pulmones durante un ejercicio graduado. Es el incremento exponencial en la lactacidemia cuando una persona supera cierto índice de ejercicio/ consumo de oxígeno5. Este concepto es muy relevante tanto en el terreno deportivo como en el terreno de fisioterapia, pues el objetivo último en ambos casos es tratar de retrasar dicho umbral.

En fisioterapia se tendrán pacientes desentrenados por lo que su umbral anaeróbico será bajo. Se tratará de aumentar sin alcanzar el umbral. Una vez alcanzado el umbral, se produce una acidosis que conlleva consigo fatiga muscular la cual puede generar signos y síntomas variables. Sensación de cansancio, dolor muscular, vómitos… ya que la fatiga afecta tanto a nivel periférico como central5,3. Además, se produce una disminución en el pH sanguíneo durante el ejercicio anaeróbico. Este cambio de pH en la sangre origina síntomas como la hiperventilación. Se espira más CO2 del que se produce en el metabolismo lo que puede originar mareos5.

 

3.BENEFICIOS DEL ENTRENAMIENTO DE LA RESISTENCIA EN CARDIÓPATAS:

La falta de práctica de actividad física es la causante de muchas enfermedades del sistema cardiovascular, que pueden llegar a causar incluso la muerte. Por tanto, la práctica de ejercicio físico en general y, concretamente la rehabilitación cardiaca, basada en este ejercicio, muestra una disminución en el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares8.

El trabajo de ejercicios de resistencia aeróbica utiliza esta capacidad aeróbica y la energía del ATP para llevar el oxígeno a la musculatura esquelética y esto está asociado a la circulación de la sangre por los vasos, por el movimiento de los músculos que los rodean6. Por ello, entre las ventajas del trabajo aeróbico, estaría que previene y revierte las enfermedades cardiovasculares. En cuanto a los infartos de miocardio, gracias al entrenamiento se observó una mayor sensibilidad al Ca2+ en el miocardio, lo que provoca que se reduzca la hipertrofia posterior y mejore la contractilidad del miocardio9. También este aumento del volumen de oxígeno se correlaciona con un aumento en la tasa de recaptación del Ca2+ en las células musculares del músculo esquelético, y así mejora la contracción del miocardio. También mejora con el ejercicio aeróbico la función sistólica10.

En cuanto al trabajo de la resistencia anaeróbica, el cuerpo utiliza los mecanismos de glicolisis y fermentación para la formación del ATP. En el caso de este ejercicio, la producción del ATP es mucho menor que el de la resistencia aeróbica y, como se mencionó previamente, el problema puede ser la formación de ácido láctico5. En este caso, este produce un péptido, el CNP, que actúa como vasodilatador11. El ejercicio anaeróbico también actúa en el metabolismo de los lípidos, ya que se ha observado que, al completar el entrenamiento aeróbico con anaeróbico, en un grupo de personas obesas los beneficios de este entrenamiento se incrementa. En pacientes que combinaron ejercicios de Core con aeróbicos y anaeróbicos sufrieron una mayor reducción de los ácidos grasos no estratificados12.

Por esto, queda claro que el entrenamiento de la resistencia, tanto aeróbica como anaeróbica, colaboran de manera positiva en la reducción de enfermedades cardiovasculares, pero que es preciso tener cuidado con el tiempo que se dedica a practicar cada una de ellas13.

 

4.SISTEMAS DE ENTRENAMIENTO DE LA RESISTENCIA:

4.1: Sistemas de entrenamiento continuos:

El entrenamiento continuo de resistencia mejora tanto la absorción del máximo volumen posible de oxígeno como la capacidad de los músculos esqueléticos para generar energía a través del metabolismo oxidativo, es decir, el que necesita de oxígeno14. Este entrenamiento produce efectos en el paciente tales como la mejora del gasto cardíaco máximo o una actividad mitocondrial más elevada de la media15.

En ocasiones, en personas de avanzada edad, se necesitan programas de entrenamiento de múltiples componentes, debido a su pobre capacidad cardiorrespiratoria, la cual influye en la capacidad de contracción del músculo16,17,18. Así pues, los sistemas de entrenamiento continuos pueden ser muy variados, y deben adaptarse a las necesidades de cada paciente19.

En primer lugar un entrenamiento continuo se caracteriza por no tener descanso, por lo que a continuación se detallan ejercicios para realizar: Caminar o correr con cambios de ritmo o de dirección. Caminar o correr en cinta rodante. Subir o bajar escaleras o realizar bicicleta estática, de nuevo con cambios de dirección20,21.

Esta clase de ejercicios son los más comunes y los más accesibles de realizar (debido a la poca necesidad de material). Los ejercicios de resistencia no deben comenzar con una duración exacta, pero si deben seguir un mismo patrón de aumento del tiempo del ejercicio. Es decir, el aumento de tiempo debe ser progresivo, a la par que la capacidad de resistencia del paciente20,21.

Finalmente, para que el entrenamiento sea efectivo, debemos trabajar aproximadamente al 70% de la frecuencia cardíaca máxima22.

4.2: Sistemas de entrenamiento interválico:

Los sistemas de entrenamiento interválico mayoritariamente son intervalos de poco tiempo a mucha intensidad, por lo que podemos afirmar que con este tipo de entrenamiento trabajamos la resistencia anaeróbica. Estos programas de entrenamiento funcional de alta intensidad (HIFT en inglés) utilizan combinaciones de movimientos muy variados realizados a una intensidad alta durante un corto periodo de tiempo23,24.

El entrenamiento funcional de alta intensidad pueden incluir los siguientes ejercicios: Ejercicios pliométricos: saltos de caja, saltos de cuerda, sentadillas… Ejercicios del estilo “campo de entrenamiento”: este es un tipo de entrenamiento característico militar o de CrossFit, en el cual se trabaja mediante un circuito con varias pruebas físicas23,24.

Estudios corroboran que el entrenamiento funcional de alta intensidad puede mejorar la actividad cardiovascular y los factores de riesgo cardio metabólico25. El entrenamiento funcional de alta intensidad debe realizarse aproximadamente al 70-85% de nuestra frecuencia cardiaca máxima para que sea efectivo.

 

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