La hidatidosis al descubierto. Artículo monográfico

13 agosto 2024

 

AUTORES

  1. Héctor Hernando Martín. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud.
  2. Noé Larroy Gil. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud.
  3. Carmen Barriendos Dalmau. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
  4. María Carbó Cortés. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
  5. Marta Valentina del Campo Labordeta. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.

 

RESUMEN

La hidatidosis es una enfermedad parasitaria causada por el Echinococcus, con E. granulosus y E. multilocularis como especies más relevantes. Se transmite a través de la ingesta de huevos del parásito presentes en el ambiente, afectando principalmente al hígado y a los pulmones. La infección puede ser asintomática durante años; sin embargo, produce síntomas como dolor abdominal, fiebre y tos cuando se manifiesta. El diagnóstico se realiza mediante pruebas clínicas, serológicas y de imagen, con énfasis en la prevención y la educación sanitaria. El tratamiento incluye cirugía y terapias médicas, como la PAIR (punción, aspiración, instilación y reaspiración) y el uso de medicamentos antiparasitarios. La enfermería desempeña un papel crucial en la prevención mediante la difusión de información y la promoción de medidas higiénicas para evitar la infección. La hidatidosis es prevenible con medidas simples, como la higiene adecuada y la desparasitación de animales, lo que contribuye a reducir su impacto en la salud pública.

PALABRAS CLAVE

Hidatidosis, enfermería, tratamiento.

ABSTRACT

Hydatid disease is a parasitic illness caused by Echinococcus, with E. granulosus and E. multilocularis as the most relevant species. It is transmitted through the ingestion of parasite eggs present in the environment, mainly affecting the liver and lungs. The infection can be asymptomatic for years; however, it produces symptoms such as abdominal pain, fever, and cough when it manifests. Diagnosis is made through clinical, serological, and imaging tests, with an emphasis on prevention and health education. Treatment includes surgery and medical therapies, such as PAIR (puncture, aspiration, instillation, and reaspiration) and the use of antiparasitic drugs. Nursing plays a crucial role in prevention by disseminating information and promoting hygienic measures to avoid infection. Hydatid disease is preventable with simple measures, such as proper hygiene and deworming of animals, which helps to reduce its impact on public health.

KEY WORDS

Hydatid, nursing, treatment.

DESARROLLO DEL TEMA

La hidatidosis es una zoonosis de distribución mundial. Actualmente, constituye un importante problema de salud pública en muchas regiones del mundo. Además, en España es una enfermedad de declaración obligatoria (EDO)1.

En la actualidad, se reconocen cuatro especies patógenas para el hombre: Echinococcus granulosus, Echinococcus multilocularis, Echinococcus oligarthrus y Echinococcus vogeli, siendo la primera la más frecuente. Sus larvas se enquistan principalmente en intestino y pulmones, y con menos frecuencia en otros tejidos.

En su ciclo biológico los hospedadores intermediarios son animales como ovejas, cabras, camellos y caballos; y los hospedadores definitivos el perro y otros cánidos, destacando el ciclo perro-ovino como el más importante2.

La infección por este parásito produce manifestaciones clínicas que abarcan desde formas asintomáticas a enfermedades graves con riesgo de muerte. La hidatidosis o equinococosis presenta un gran impacto en cuanto a pérdidas económicas e incapacidad ajustada por años de vida. En un estudio realizado en el año 2016 en España se estima que el coste está por encima de 150 millones de euros anuales.

ETIOLOGÍA:

La hidatidosis es una enfermedad parasitaria producida por cestodos pertenecientes al complejo Echinococcus. En la actualidad, los más relevantes desde el punto de vista sanitario son el E. granulosus y E. multilocularis3,4.

Estas especies son las más predominantes en España, aunque también se expanden por regiones frías y templadas como el resto de Europa, así como por parte de África, Asia y América del Norte.

La enfermedad hidatídica es causada por las etapas larvarias de cestodos (tenias) del género Echinococcus. El E. granulosus causa equinococosis quística y es la forma que se encuentra con mayor frecuencia. En cuanto al E. multilocularis, causa equinococosis alveolar, siendo esta cada vez más común.

Cuentan con una gran capacidad para adaptarse tanto a los huéspedes como a su manera de infectar, siendo la forma de infección humana más frecuente a través del intestino delgado de perros, zorros u otros cánidos salvajes4.

Estos parásitos se caracterizan por su variabilidad de tamaño, siendo de pequeña dimensión en su fase adulta y con grandes tamaños en la fase larvaria. Generalmente, el gusano adulto mide en torno a los 5 mm5.

EPIDEMIOLOGÍA:

La hidatidosis es una de las enfermedades de declaración obligatoria (EDO), debe notificarse de manera individualizada, con una encuesta epidemiológica individual y con un formulario semanal numérico3.

El E. granulosus afecta al 95% de los más de 2 millones de personas que padecen hidatidosis, siendo por ello el más predominante. Existen algunos factores de riesgo, como por ejemplo, un bajo nivel socioeconómico y de educación sanitaria, una relación cercana con perros que estén en contacto con el ganado y la vinculación con las áreas rurales. En general, el grupo de edad más afectado es el de 55 a 74 años5.

Según los resultados del informe anual de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica realizada en los años 2017-2018, se obtuvieron los siguientes resultados6:

-En 2017 fueron declarados en España 84 casos de hidatidosis, siendo la tasa de incidencia de ese año de 0,18. De estos casos, 2 eran importados, pero se desconoce el país de origen. La incidencia fue mayor en el grupo de los hombres, donde se informó de 46 casos, frente a 38 que hubo entre las mujeres.

-A su vez, en 2018 se diagnosticaron 69 casos, siendo la tasa de incidencia de 0,15, la más baja en los últimos 5 años. En este año, los casos importados fueron 8 y solo en la mitad de ellos se conoció el país de origen (Argelia, Armenia, Marruecos y Rumanía). La incidencia continuó siendo superior en los hombres que en las mujeres, con 42 y 27 casos respectivamente.

Los casos se distribuyeron principalmente en las zonas templadas y en las comunidades autónomas que se dedican más a la producción ganadera, concretamente de ganado ovino, ya que este es el principal huésped intermediario en la transmisión del E. granulosus. Dichas comunidades fueron Extremadura, con la mayor tasa de incidencia, Navarra, Castilla y León, Castilla la Mancha y Aragón1,5,6,7.

PATOGENIA:

El huésped definitivo del parásito causante cambia dependiendo del tipo de tenia. En la E. multilocularis, los gusanos adultos los encontraremos en los zorros, los coyotes o los perros y las larvas en pequeños roedores salvajes; a diferencia de la E. granulosus, donde el huésped definitivo será el perro, además de otros animales herbívoros como las ovejas o los caballos8.

La infección de dichos huéspedes definitivos se produce al ingerir órganos con quistes de un huésped intermediario. Tras la ingestión, los protoescólices (parásitos inmaduros) se convierten en estadios adultos a partir de los 32-80 días, los cuales residen en el intestino delgado y liberan huevos infecciosos que son expulsados por las heces4,9.

Aunque es 100% evitable, de manera accidental el hombre puede ser el huésped intermediario de este parásito. Su infección comienza con la ingesta de estos huevos infecciosos, los cuales podemos encontrar en el agua, la tierra, el pasto, las verduras o en el pelo del animal8,9.

Cuando el huevo entra en el aparato digestivo, el ácido clorhídrico digiere la membrana quitinosa de este, liberando así la oncosfera, es decir, la forma inmadura del parásito rodeada de una envoltura. Dicha oncosfera penetra por la pared del intestino delgado y llega hasta la circulación sanguínea, por la que es arrastrada hasta que se aloja en un tejido6,7,8.

En el caso del E. granulosus, la oncosfera crece en el tejido al que se ha adherido y forma un quiste hidatídico, que es una cavidad de pared gruesa que contiene líquido y que va creciendo de manera gradual, produciendo protoescólices y quistes hijos alojados en su interior. Si el quiste se rompe, se pueden crear quistes secundarios (en el mismo lugar anatómico o en otro) a través de los protoescólices liberados4,8.

Los quistes hidatídicos tienen un crecimiento diferente dependiendo del tejido en el que se encuentren; por ejemplo, el crecimiento en el pulmón suele ser rápido, a diferencia del hígado, donde es lento. A pesar de la existencia de la lesión causada por el parásito Echinococcus, cabe la posibilidad de que el huésped sea asintomático durante toda su vida7.

CLÍNICA:

El tejido receptor más frecuente es el hígado (65-75%), al que la oncosfera llega por la vena porta. Si lo atraviesa y llega hasta la vena cava inferior, puede terminar en el pulmón (23-30%), localización que también se puede explicar si se produce una aspiración del huevo. Si también traspasa el pulmón, por la vía hemática puede llegar a cualquier parte del organismo como el peritoneo (10%), el riñón (3%), los huesos (2%), el cerebro (1%). Un alto porcentaje de las infecciones permanecen asintomáticas durante años, dado que el crecimiento de los quistes es lento. Por tanto, su presencia puede resultar de un hallazgo casual10.

La sintomatología y las complicaciones son dependientes de los órganos afectados y del número y tamaño de los quistes. Las manifestaciones clínicas más frecuentes en el quiste hepático incluyen dolor (suele darse en el hipocondrio derecho), hepatomegalia dolorosa a la palpación, ictericia, fiebre, náuseas y vómitos. Los quistes pulmonares pueden producir tos, vómitos y hemoptisis10,11,12.

Se pueden producir complicaciones como la rotura del quiste, pudiendo provocar reacciones anafilácticas, peritonitis10,13.

DIAGNÓSTICO:

El diagnóstico de la hidatidosis puede realizarse a partir de las siguientes pruebas: hallazgos clínicos, serología, técnicas por imagen y mediante un último diagnóstico de certeza que sería el hallazgo del parásito en un examen microscópico del quiste hidatídico o en una muestra histológica. Además, es importante considerar los antecedentes epidemiológicos5,12.

El diagnóstico serológico de la hidatidosis lo podemos llevar a cabo con diferentes técnicas de laboratorio que permiten detectar anticuerpos específicos contra antígenos del parásito, como la técnica ELISA o Western blot, siempre teniendo en cuenta la posibilidad de obtener falsos positivos.

Se puede realizar también un examen microscópico mediante la aspiración de líquido procedente del quiste hidatídico, en el que podremos observar la presencia del parásito con el uso de tinciones.

Dentro de las técnicas de imagen utilizaremos la ecografía abdominal para detectar las lesiones quísticas de esa zona; por ejemplo, las hidatidosis de localización hepática. La radiografía de tórax será de elección para detectar hidatidosis pulmonar.

Por último, para casos más especiales, se reservarán otros métodos más complejos de detección, como pueden ser la tomografía computada, la resonancia nuclear magnética o un combinado de otras pruebas para diagnosticar resultados dudosos.

TRATAMIENTO:

Tradicionalmente, la hidatidosis en el hombre se ha considerado un estado patológico de resolución quirúrgica. De igual manera, en la actualidad, la cirugía sigue siendo el tratamiento de elección. La técnica quirúrgica a emplear y la vía de abordaje dependerá de la localización, del estado del quiste y de su tamaño3.

Sin embargo, en los últimos años han comenzado a aplicarse con éxito los tratamientos quirúrgicos poco invasores como la punción-aspiración-inyección-reaspiración (PAIR) y la quimioterapia con benzimidazoles (como el Mebendazol o el Albendazol) en pacientes con síntomas de la enfermedad14.

La técnica PAIR es una opción para el tratamiento de casos de hidatidosis, especialmente hepática. La punción se efectúa bajo monitoreo ultrasonográfico, posteriormente se aspira el contenido y se instilan agentes escolicidas dentro de la cavidad, para luego reaspirar tras dejar actuar la solución durante unos diez minutos15.

Esta técnica, poco invasiva, ha demostrado tener excelentes resultados en pacientes en los cuales la cirugía no era posible o estaba contraindicada. Según normas de la OMS, para el tratamiento de la hidatidosis, antes de la realización de la técnica PAIR se debe administrar por el lapso de cuatro a siete días benzimidazoles, así como también durante un mes (Albendazol) o tres meses (Mebendazol) luego de concluido el procedimiento. El objetivo de la terapia con benzimidazoles es fundamentalmente profiláctico, es decir, está destinado a proteger al paciente en caso de que se produzca un escape del contenido del quiste. Con esta técnica, el tiempo de hospitalización es menor, lo que conlleva un menor gasto en comparación con la cirugía.

Existen situaciones en las que los derivados benzimidazólicos, como el Albendazol, han mostrado utilidad como terapia alternativa: en caso de hidatidosis múltiples, en pacientes de alto riesgo quirúrgico o con quistes no extirpables. Además, también se han empleado durante el preoperatorio y postoperatorio, especialmente cuando se ha derramado líquido hidatídico durante el acto quirúrgico y el estudio de fertilidad ha sido positivo3.

No debe usarse el Albendazol en caso de embarazo o lactancia, epilepsia, hepatopatía crónica, hipersensibilidad a alguno de sus componentes y en niños menores de 2 años por su toxicidad. Los efectos adversos del Albendazol incluyen disminución de leucocitos o elevación de transaminasas y/o bilirrubina. Se recomienda que el tratamiento sea observado y seguido por el personal sanitario para asegurar la ejecución del tratamiento y determinar los factores de riesgo ambientales12.

En el caso de los pacientes sintomáticos o con quistes hidatídicos complicados (absceso, rotura a cavidad abdominal, apertura a la vía biliar, tránsito toracoabdominal), el tratamiento de elección es la cirugía, ya sea convencional o laparoscópica, según el caso en particular. Mientras tanto, en el caso de los portadores asintomáticos, la conducta a seguir después de la confirmación del caso se decidirá teniendo en cuenta el tipo de quiste y su tamaño.

Los criterios de seguimiento se basan en el control ecográfico para verificar las modificaciones de tamaño y del estado de membranas y contenido (modificaciones cualitativas y cuantitativas), así como en el seguimiento serológico. La búsqueda de casos asintomáticos mediante el tamizado ecográfico o serológico tiene como objetivo la pronta intervención quirúrgica para disminuir el riesgo del paciente, el tiempo de ingreso y las posibles complicaciones14.

En los últimos años han surgido líneas de investigación para desarrollar nuevas herramientas terapéuticas para el tratamiento de la hidatidosis, siendo una de ellas el desarrollo de una vacuna para controlar la infección en los animales que son hospedadores intermediarios.

El adecuado control médico-veterinario de los animales beneficiados para el consumo, el tratamiento periódico y controlado de los perros en los lugares más afectados del país y mantener una vigilancia epidemiológica constante y activa son otras de las medidas indispensables relacionadas con la prevención de la hidatidosis15.

CUIDADOS ENFERMEROS:

Los cuidados enfermeros en la hidatidosis se basan en la prevención. La medida más eficaz es interrumpir el ciclo de transmisión del E. granulosus, enfocándose principalmente hacia el hospedador intermediario (ganado ovino) y el hospedador definitivo (cánidos)16.

Las comunidades autónomas españolas iniciaron programas para el control y la prevención de la hidatidosis e implantaron medidas basadas en la vigilancia de las vísceras de los rumiantes en los mataderos y la prohibición del abandono de animales en el campo, así como medidas para la desparasitación de los perros.

En cuanto a la labor de enfermería, se encuentra la difusión de información sobre cómo prevenir la hidatidosis en la población. Las personas que tienen perros, deben evitar la exposición de estos a heces y vísceras del ganado ovino, y ellos a su vez evitar el contacto con heces de perros. Debe impedirse el contacto con animales que se conozca que están infectados. Además, hay que tener en cuenta medidas básicas de higiene como el lavado de manos, frutas, verduras y otros alimentos.

La hidatidosis es una enfermedad evitable con medidas preventivas fundamentales y simples que se inician con la educación sanitaria del ser humano de cualquier edad, lugar y nivel cultural. El objetivo fundamental es dar a conocer el problema para lograr cambios, entre los cuales destaca el buen aseo de las manos antes de ingerir alimentos y tras acariciar un perro, el lavado de frutas y verduras antes de consumirlas, el beber agua apta para su consumo, el no dar de comer a los perros vísceras crudas de animales15.

La transmisión de la hidatidosis a animales y humanos se debe en muchas ocasiones a un mal comportamiento humano, unido al poco conocimiento que se tiene sobre la forma en la que se transmite; por tanto, el papel de enfermería es fundamental sobretodo en la educación sanitaria para ayudar a prevenir esta zoonosis17.

 

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