Tratamiento de la periostitis tibial. Artículo monográfico

19 agosto 2024

AUTORES

  1. Raquel Montaña Cortés. Graduada en Fisioterapia, Servicio Aragonés de Salud.
  2. Irene García Ibáñez. Graduada en Fisioterapia, Servicio Aragonés de Salud.

 

RESUMEN

La periostitis tibial se caracteriza por la presencia de dolor en borde tibial medial, en la unión de su tercio medio y distal. Está relacionada con las actividades de impacto, teniendo una gran incidencia en corredores y militares. Su etiología no está claramente definida, pero existen factores de riesgo intrínsecos y extrínsecos que pueden favorecer su aparición. El tratamiento es conservador y suele ser prolongado en el tiempo. Combina terapias para disminuir y eliminar el dolor, y técnicas de entrenamiento y fortalecimiento para corregir los factores que han podido derivar en esta patología.

PALABRAS CLAVE

Periostitis tibial, tratamiento, técnicas de fisioterapia.

ABSTRACT

Shin splints are characterized by the presence of pain in the medial tibial edge, at the junction of the middle and distal third. It is related to impact activities, having a great impact on runners and soldiers. Its etiology is not clearly defined but there are intrinsic and extrinsic risk factors that can favor its appearance. Treatment is conservative and is usually prolonged over time. It combines therapies to reduce and eliminate pain, and training and strengthening techniques to correct the factors that may have led to this pathology.

KEY WORDS

Shin splints, treatment, physiotherapy techniques.

DESARROLLO DEL TEMA

La periostitis tibial, también denominada síndrome de estrés tibial medial o shin splints, es el término utilizado para describir una patología que cursa con dolor en el borde tibial medial1. Concretamente, el dolor aparece en la unión del tercio medio y distal de la tibia2.

Se considera que la causa de esta lesión es la acumulación de microlesiones en la cortical ósea de la tibia. Este daño óseo estaría causado por la tracción continúa de músculos como el sóleo, el flexor largo y el tibial posterior, y por un tiempo de recuperación insuficiente3.

Incidencia y etiología:

Es una lesión relacionada con los deportes de impacto, como el correr, dónde alcanza una incidencia entre el 13,6% y el 20%. Del mismo modo está muy presente en los militares, dónde llega a alcanzar una incidencia del 35%3.

La etiología de esta patología sigue sin estar claramente definida, pero sí se han definido una serie de riesgos extrínsecos e intrínsecos1.

Los riesgos extrínsecos están relacionados con la superficie dónde se practica el deporte y el calzado utilizado. Del mismo modo, un cambio en el modo de entrenamiento o en la carga de ellos puede producir riesgo de lesión1.

Los riesgos intrínsecos son1,2:

  • Sexo femenino
  • Presentar una pronación anormal de la articulación subastragalina.
  • Presentar un pie plano.
  • Tener un índice de masa corporal elevado.
  • Tener un índice de densidad mineral disminuido.
  • Desequilibrio muscular de la pierna.
  • Debilidad muscular de los gemelos.
  • Debilidad muscular del sóleo.
  • Dismetría de las extremidades inferiores.
  • Rango de movilidad de cadera aumentado.
  • Genu valgo de rodilla.
  • Tendencia a la dorsiflexión del tobillo con la rodilla a 0°.

 

Tratamiento:

El tratamiento de esta patología suele ser prolongado y hay que tener en cuenta que varias de las opciones siguen en discusión2. Consiste por un lado en aliviar el dolor y los síntomas y por otro en corregir los factores que lo han provocado1.

Este tratamiento será individualizado según las condiciones del paciente y según la fase en la que se encuentre la patología1.

  • Crioterapia: Se utiliza comúnmente en la fase aguda mediante la aplicación de hielo directamente en la zona afectada, después del ejercicio, durante quince o 20 minutos. Su objetivo es reducir el metabolismo tisular y así se evita la posible aparición de hipoxia tisular secundaria. Es una técnica muy utilizada, ya que el frío provoca en principio una vasoconstricción y posteriormente una vasodilatación, consiguiendo disminuir el dolor, el hematoma, el espasmo muscular y la inflamación4.
  • Masoterapia: Existe una técnica de masaje muy utilizada, denominada masaje de Vogler o masaje de fricción periostática de Vogler Krauss. Consiste en un masaje reflexógeno caracterizado por el trabajo directo en los puntos de máximo dolor periódico4.
  • El reposo: El reposo suele ser indicado en la fase aguda. Sin embargo, el reposo prolongado no es lo ideal, y otras opciones de tratamiento son necesarias para ayudar al paciente a retornar a la actividad rápida y segura. El “reposo relativo”, cese del entrenamiento habitual que puede requerir un paciente va de dos a seis semanas dependiendo de la severidad de sus síntomas2.. En el caso de los corredores puede ser necesario el cese de la carrera, pero pueden seguir realizando actividades en el agua como “agua running”, nadar o ciclismo1.
  • Los antiinflamatorios: Los antiinflamatorios no esteroideos (aines) y el acetaminofen son utilizados con frecuencia para proporcionar analgesia2.
  • Ejercicios de fortalecimiento y estiramiento: Tras una valoración muscular y articular, se debe tratar de estirar los músculos que muestran mayor tensión y falta de elasticidad. Del mismo modo se fortalecerán los músculos que se encuentren con debilidad y puedan comprometer la estabilidad y equilibrio muscular del miembro inferior. El desarrollo de la estabilidad central con el fortalecimiento de los músculos abdominales, glúteos y de las caderas mejora la ejecución mecánica y evita las lesiones por sobreuso de las extremidades inferiores. Con el desarrollo de la fuerza muscular mejorará la resistencia, pero no se debe hacer en la fase aguda, ya que puede exacerbar la lesión debido al aumento de la tensión en la tibia2.
  • Entrenamiento del equilibrio propioceptivo: Es crucial en la educación neuromuscular para este tipo de pacientes. Esto se puede hacer con un stand con una sola pierna o la tabla de equilibrio. Mejorar la propiocepción aumentará la eficiencia de articulación y de los músculos posturales para estabilizar y ayudar al cuerpo a reaccionar ante terrenos irregulares, inestables o con incongruencias de superficie. Este factor es clave en la prevención de una nueva lesión4.
  • Electroterapia: Ondas de choque y Magnetoterapia: Se puede utilizar el tratamiento con ondas de choque extracorpóreas, que son ondas acústicas que transportan gran energía hasta el punto fibroso o músculo-esquelético que origina el dolor. El efecto de estas ondas es la agudización de la condición subaguda, subcrónica o crónica en la que se encuentran los tejidos para provocar su neovascularización, la cual lleva a la regeneración tisular. Este tratamiento frecuentemente se realiza de forma ambulatoria y no ocasiona riesgos considerables para el paciente. Generalmente no se utiliza anestesia, ya que esta puede alterar la respuesta inflamatoria neurogénica y los efectos antinociceptivos asociados2.
  • La Magnetoterapia: Produce relajación muscular y al mismo tiempo actúa sobre el metabolismo del calcio y colágeno del hueso4. También se podrá utilizar la fonoforesis, el ultrasonido y del láser de baja intensidad4.
  • El vendaje funcional: Es una técnica que se usa mucho durante el entrenamiento para evitar las posibles tensiones excesivas generadas y para amortiguar las ondas vibratorias que repercuten directamente sobre el periostio4.
  • El uso de neopreno u ortesis semirrígidas: Son dispositivos que también contribuyen a una mejor distribución de las cargas y puede ser utilizados de manera más prolongada que los vendajes4.
  • Las inyecciones de cortisona4.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Robertson K, Molloy L. Medial Tibial Stress Syndrome or “SHIN SPLINTS.” Modern Athlete & Coach [Internet]. 2007 [citado el 5 de Julio 2024];45(3):31–4. Disponible en: https://search.ebscohost.com/login.aspx?direct=true&AuthType=sso&db=s3h&AN=25737890&lang=es&site=eds-live&scope=site
  2. Gómez García. Actualización sobre el síndrome de estrés tibial medial. Revista Científica General José María Córdova [Internet]. 2016 [citado el 5 de Julio de 2024];14(17).Disponible en: Actualización sobre el síndrome de estrés tibial medial | Revista Científica General José María Córdova (revistacientificaesmic.com)
  3. McClure CJ, Oh R. Medial Tibial Stress Syndrome. StatPearls [Internet]. 2023 [citado el 5 de Julio de 2024] Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK538479/
  4. Pérez M.C, Molero M.M, Gázquez J.J, Barragán A.B, Martos A, Pérez M.D. Cuidado, aspectos psicológicos y actividad física en relación con el adulto. Volumen 2. 1º ed. ASUNIVEP; 2016 [citado el 5 de Julio de 2024] Disponible en: Presentación de PowerPoint (formacionasunivep.com)

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