Identificación alternativa del trastorno depresivo mayor

23 agosto 2024

AUTORES

  1. Cristina Lacadena Martínez. Médico. Hospital de Tortosa Verge de la Cinta. Tortosa. Tarragona.
  2. Javier Nicolás Vicente Moreno. Enfermero. Atención Primaria. Huesca.
  3. Marina Cabrero López. Enfermera. Atención Primaria. Huesca.
  4. Monika Antonova Taushanska. Celador. Hospital San Jorge. Huesca.
  5. Violeta Muñoz Muñoz. Enfermera. Atención Primaria. Huesca.
  6. Alba Betato Soler. TCAE. Hospital San Jorge. Huesca.

 

RESUMEN

El trastorno depresivo mayor, un serio problema de salud mental, puede ser difícil de diagnosticar debido a la similitud de sus síntomas con otras condiciones médicas y psicológicas. Estas condiciones que pueden parecer depresión mayor incluyen trastornos endocrinos, enfermedades neurológicas y otros problemas de salud mental. Para asegurar un diagnóstico preciso y, por lo tanto, un tratamiento efectivo, es crucial hacer un diagnóstico diferencial. Este proceso implica distinguir la depresión mayor de otras enfermedades con síntomas similares, basándose en la historia clínica del paciente, la evolución de la enfermedad y los resultados de las exploraciones físicas y pruebas de laboratorio.

PALABRAS CLAVE

Diagnóstico, trastorno depresivo mayor.

ABSTRACT

Major depressive disorder, a serious mental health problem, can be difficult to diagnose because of the similarity of its symptoms to other medical and psychological conditions. These conditions that may resemble major depression include endocrine disorders, neurological diseases and other mental health problems. To ensure accurate diagnosis and therefore effective treatment, it is crucial to make a differential diagnosis. This process involves distinguishing major depression from other illnesses with similar symptoms, based on the patient’s medical history, the course of the illness, and the results of physical examinations and laboratory tests.

KEY WORDS

Diagnosis, major depressive disorder.

DESARROLLO DEL TEMA

El trastorno depresivo mayor, también conocido como depresión mayor, es una afección médica grave y común que afecta tanto a la mente como al cuerpo. Afecta a personas de todas las edades y orígenes, alterando la capacidad de la persona para funcionar en su vida diaria. Las manifestaciones de la depresión mayor incluyen la tristeza persistente, la pérdida de interés en actividades que solían ser gratificantes, cambios en el apetito, problemas de sueño, fatiga, dificultad para concentrarse, entre otros. Sin embargo, a pesar de la amplia gama de síntomas y la prevalencia de este trastorno, el diagnóstico de la depresión mayor puede ser un desafío1.

Uno de los principales desafíos en el diagnóstico de la depresión mayor radica en su característica comorbilidad y similitud de síntomas con varias otras condiciones médicas y psicológicas. Estas pueden incluir trastornos endocrinos, enfermedades neurológicas, trastornos adaptativos, reacciones de duelo, demencia, trastorno bipolar, entre otros. Para complicar aún más el cuadro clínico, algunas de estas condiciones pueden existir simultáneamente con la depresión, lo que puede oscurecer la verdadera causa subyacente de los síntomas depresivos1.

ANÁLISIS DIFERENCIAL DEL DIAGNÓSTICO:

El procedimiento para identificar la depresión involucra distinguirlo de los trastornos del estado de ánimo que pueden ser producto de una condición médica o mental. El primer tipo de trastorno surge cuando el cambio en el estado de ánimo es una consecuencia fisiológica directa de una enfermedad médica específica. Para diferenciar entre ambos, es crucial considerar la historia clínica del paciente, su progreso de la enfermedad y los resultados de la exploración física2.

Enfermedades orgánicas médicas:

Las condiciones depresivas pueden ser indicativas de una enfermedad orgánica subyacente, siendo esa enfermedad la causa directa de los síntomas depresivos. En tal caso, hay una relación temporal y fisiológica entre el inicio de la enfermedad y la aparición de los síntomas depresivos, los cuales remiten al tratar la enfermedad subyacente. Las enfermedades médicas más comunes que pueden dar lugar a síntomas depresivos incluyen las enfermedades endocrinas, como el hipotiroidismo, las alteraciones suprarrenales o los cambios hormonales relacionados con el embarazo o el ciclo menstrual. Es especialmente importante en los pacientes mayores tener en cuenta las condiciones neurológicas, como la demencia, los accidentes cerebrovasculares o la enfermedad de Parkinson al realizar el diagnóstico diferencial. Otras enfermedades que pueden producir síntomas depresivos incluyen la mononucleosis, el SIDA, el síndrome de fatiga crónica, algunos tipos de cáncer y enfermedades articulares2.

Trastornos mentales:

El trastorno adaptativo se manifiesta en respuesta a un evento vital estresante, provoca un deterioro que generalmente se recupera después del evento estresante, y los síntomas rara vez duran más de seis meses. Si un síndrome depresivo cumple los criterios de un episodio depresivo, debe ser diagnosticado como tal, incluso si es consecuencia de un evento vital estresante3.

La reacción de duelo es una respuesta normal a la pérdida de un ser querido. Pueden aparecer síntomas típicos de un episodio depresivo, aunque la duración es variable y suele estar impregnada de connotaciones socioculturales propias de cada individuo. En cualquier caso, si los síntomas persisten más de dos meses después de la pérdida, se puede considerar el diagnóstico de un episodio depresivo3.

La demencia es una enfermedad cerebral que se caracteriza por un déficit de memoria, orientación, comprensión, capacidad de aprendizaje y lenguaje. A menudo, el déficit cognitivo va acompañado de un deterioro del control emocional, lo cual puede confundirse con un episodio depresivo al inicio de la enfermedad4.

El trastorno bipolar implica la presencia de al menos un episodio maníaco o hipomaníaco (logorrea, pensamiento acelerado, ideas de grandeza, disminución del sueño) que provoca un deterioro laboral y puede presentar síntomas psicóticos4.

La ansiedad se caracteriza por un estado de ánimo centrado en el futuro (anticipación de eventos negativos), hipervigilancia y alteraciones en los ritmos circadianos4.

La tristeza es una emoción normal, siempre que sea proporcional a la causa que la desencadenó y no alcance la duración o intensidad de los episodios depresivos. La distimia es un estado de ánimo crónicamente deprimido, que es menos grave que la depresión y no cumple los criterios para una depresión mayor, o lo hace sólo en períodos muy cortos. Su evolución suele ser de más de dos años5.

El consumo de sustancias tóxicas se codifica como tal cuando la alteración del estado de ánimo es una consecuencia directa de la sustancia, es decir, es la sustancia la que está provocando esa alteración en el estado de ánimo, que puede confundirse con los síntomas de un trastorno depresivo mayor5.

Para poder establecer un diagnóstico preciso del trastorno depresivo mayor, es necesario tener en cuenta las condiciones médicas y psicológicas que pueden presentar una apariencia clínica similar. Este proceso de diagnóstico diferencial requiere una revisión detallada y minuciosa de la historia clínica del paciente, la evolución de la enfermedad, así como los resultados de las exploraciones físicas y las pruebas de laboratorio cuando sea necesario. Sólo a través de esta evaluación exhaustiva se puede determinar la verdadera causa subyacente de los síntomas depresivos y diseñar un plan de tratamiento adecuado y eficaz5.

 

CONCLUSIONES

La tarea de diagnosticar la depresión implica distinguirla de otros trastornos del estado de ánimo que pueden ser producto de una enfermedad médica o mental. Dicha distinción debe basarse en la historia clínica del paciente, la evolución de la enfermedad y los resultados de la exploración física.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Patiño Villada F, Arango Vélez E, Baena L. Ejercicio físico y depresión en adultos mayores: una revisión sistemática. Rev Colomb Psiquiatr 2013;42:198-211.
  2. R P. Urban-rural comparison of depression among the elderly population: a cross-sectional study. International Journal of Medical Science and Public Health. 2016;5(5):866.
  3. Han K, Han C, Shin C, Jee H, An H, Yoon H et al. Social capital, socioeconomic status, and depression in community-living elderly. Journal of Psychiatric Research. 2018;98:133-140.
  4. Avalos, Carmen. General health condition, living arrangements, and socioeconomic status as contributing factors of depression among the elderly population. ProQuest Dissertations Publishing, 2017.
  5. Weyerer S, Eifflaender-Gorfer S, Köhler L, Jessen F, Maier W, Fuchs A et al. Prevalence and risk factors for depression in non-demented primary care attenders aged 75 years and older. Journal of Affective Disorders. 2008;111(3):153-163.

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