AUTORES
- Álvaro Estepa del Árbol. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Sara Martín Campos. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Alberto Pérez Feria. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Alba Cámara Rodrigo. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Laura García Espinosa. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Paula Díaz Aguilera. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
La insuficiencia renal crónica (IRC) es una condición médica que requiere terapias de reemplazo renal para eliminar los desechos y el exceso de líquidos del cuerpo. Las dos principales modalidades de diálisis utilizadas para este propósito son la hemodiálisis (HD) y la diálisis peritoneal (DP). Aunque ambas técnicas tienen el mismo objetivo, difieren significativamente en su mecanismo de acción, ventajas, desventajas y adecuación a diferentes perfiles de pacientes. Esta revisión bibliográfica explora las diferencias fundamentales entre la hemodiálisis y la diálisis peritoneal, basándose en estudios recientes y guías clínicas
PALABRAS CLAVE
Hemodiálisis versus diálisis peritoneal, enfermedad renal crónica, terapia de reemplazo renal y resultados de la diálisis.
ABSTRACT
Chronic kidney disease (CKD) is a medical condition that requires renal replacement therapies to remove waste and excess fluid from the body. The two main dialysis modalities used for this purpose are hemodialysis (HD) and peritoneal dialysis (PD). Although both techniques have the same goal, they differ significantly in their mechanism of action, advantages, disadvantages, and suitability for different patient profiles. This literature review explores the fundamental differences between hemodialysis and peritoneal dialysis, based on recent studies and clinical guidelines.
KEY WORDS
Hemodialysis vs peritoneal dialysis, chronic kidney disease, renal replacement therapy and dialysis outcomes.
La insuficiencia renal crónica (IRC) es una condición médica de creciente prevalencia a nivel mundial, caracterizada por la pérdida progresiva de la función renal. Cuando los riñones ya no pueden mantener un equilibrio de líquidos y electrolitos ni eliminar adecuadamente las toxinas del cuerpo, se hace necesario recurrir a terapias de reemplazo renal. Las dos modalidades principales de diálisis utilizadas para tratar a los pacientes con IRC en etapa terminal son la hemodiálisis (HD) y la diálisis peritoneal (DP). Cada modalidad presenta características, beneficios y desafíos únicos que deben ser considerados al tomar una decisión terapéutica 1.
OBJETIVO
La revisión tiene como objetivo proporcionar una visión integral de los mecanismos de acción, la eficacia y los resultados clínicos, la calidad de vida de los pacientes, las complicaciones y el manejo, así como los costos y recursos asociados con cada modalidad de diálisis. Se pretende que esta información facilite la toma de decisiones informadas tanto para los profesionales de la salud como para los pacientes que enfrentan esta crucial elección terapéutica.
METODOLOGÍA
Para realizar esta revisión, se llevó a cabo una búsqueda exhaustiva en bases de datos médicas como PubMed, Scopus y CINAHL. Se incluyeron artículos publicados en los últimos diez años (2013-2023) para garantizar la actualidad de la información. Los términos de búsqueda utilizados fueron «hemodialysis vs peritoneal dialysis», «chronic kidney disease», «renal replacement therapy», y «dialysis outcomes». Se seleccionaron estudios comparativos, revisiones sistemáticas y guías clínicas que abordan tanto los aspectos técnicos como los resultados clínicos y la calidad de vida de los pacientes en cada modalidad de diálisis.
La hemodiálisis es un proceso mediante el cual la sangre del paciente se bombea fuera del cuerpo a través de un dializador, también conocido como riñón artificial. Este dispositivo filtra las toxinas, el exceso de fluidos y los electrolitos desequilibrados antes de devolver la sangre purificada al paciente. Generalmente, las sesiones de hemodiálisis se llevan a cabo en un centro de diálisis, tres veces por semana, con una duración de entre 3 a 5 horas por sesión. El acceso vascular, necesario para este procedimiento, se logra a través de una fístula arteriovenosa o un catéter venoso central1.
La diálisis peritoneal utiliza la membrana peritoneal del propio paciente como filtro para la eliminación de toxinas y fluidos. Un líquido dializante se introduce en la cavidad peritoneal a través de un catéter, permitiendo que las sustancias de desecho y el exceso de líquidos se difunden desde la sangre hacia este líquido, que posteriormente se drena. Existen dos tipos principales de diálisis peritoneal: la Diálisis Peritoneal Ambulatoria Continua (CAPD), que se realiza manualmente varias veces al día, y la Diálisis Peritoneal Automatizada (APD), que se efectúa principalmente durante la noche con la ayuda de una máquina cicladora 2.
Eficacia y resultados clínicos:
La hemodiálisis es reconocida por su capacidad para proporcionar una eliminación rápida y eficiente de toxinas y exceso de fluidos. Este método es especialmente adecuado para pacientes con un alto riesgo de sobrecarga de líquidos y niveles elevados de toxinas. No obstante, el régimen intermitente de hemodiálisis puede provocar fluctuaciones significativas en el equilibrio electrolítico y hemodinámico del paciente, lo que puede llevar a complicaciones como hipotensión intradialítica y arritmias1.
En contraste, la diálisis peritoneal ofrece una eliminación más continua y suave de toxinas y fluidos, lo cual puede ser beneficioso para mantener un equilibrio hemodinámico más estable. Esta modalidad es especialmente adecuada para pacientes con una función residual renal significativa y aquellos que pueden manejar de manera efectiva el régimen de tratamiento en casa. Sin embargo, la eficiencia de la diálisis peritoneal puede ser menor en pacientes con alto requerimiento de eliminación de toxinas, y la capacidad de filtración de la membrana peritoneal puede disminuir con el tiempo2.
Calidad de vida y preferencias del paciente:
La hemodiálisis requiere visitas regulares a un centro de diálisis, lo que puede limitar la independencia y la flexibilidad del paciente. Este régimen puede interferir con el trabajo, las actividades sociales y la vida familiar. Sin embargo, algunos pacientes prefieren la hemodiálisis debido a la supervisión médica regular que reciben durante cada sesión, lo que les proporciona una sensación de seguridad y apoyo 3.
Por otro lado, la diálisis peritoneal ofrece una mayor autonomía y flexibilidad, permitiendo que los pacientes realicen el tratamiento en casa y adaptándolo a su vida diaria. Esto puede mejorar significativamente la calidad de vida, ya que los pacientes pueden mantener una mayor independencia y seguir participando en sus actividades cotidianas. No obstante, la diálisis peritoneal requiere un alto grado de responsabilidad y competencia por parte del paciente y/o sus cuidadores, lo que puede ser un desafío para algunas personas4,5.
Las complicaciones asociadas con la hemodiálisis incluyen hipotensión durante el tratamiento, infecciones del acceso vascular, y riesgos relacionados con la anticoagulación necesaria para evitar la coagulación de la sangre en el circuito extracorpóreo. La vigilancia y el manejo de estas complicaciones requieren un equipo médico capacitado y un entorno clínico adecuado 6.
En la diálisis peritoneal, las complicaciones más comunes son la peritonitis (infección de la membrana peritoneal), infecciones del sitio del catéter y problemas relacionados con la eficiencia de la membrana peritoneal a largo plazo. La prevención y el manejo de estas complicaciones son cruciales para el éxito del tratamiento y requieren una formación adecuada del paciente y un seguimiento médico regular7,8.
La hemodiálisis es generalmente más costosa debido a la necesidad de equipamiento especializado, personal médico y frecuentes visitas al centro de diálisis. Además, los costos indirectos, como el transporte y el tiempo perdido en el trabajo, también pueden ser significativos9.
Aunque la diálisis peritoneal puede requerir una inversión inicial en equipamiento y formación, los costos a largo plazo pueden ser menores debido a la menor necesidad de visitas a centros especializados. La capacidad de realizar el tratamiento en casa también puede reducir los costos indirectos y mejorar la calidad de vida del paciente10.
La elección entre hemodiálisis y diálisis peritoneal depende de múltiples factores, incluidos el estado clínico del paciente, las preferencias personales, la disponibilidad de recursos y el estilo de vida. La hemodiálisis es eficaz para la rápida eliminación de toxinas y el manejo de sobrecargas de líquidos, pero puede ser menos conveniente debido a la necesidad de visitas frecuentes a un centro de diálisis. La diálisis peritoneal ofrece mayor flexibilidad y autonomía, pero requiere un compromiso significativo por parte del paciente y puede ser menos eficaz en ciertos casos. La decisión debe individualizarse, considerando las ventajas y desventajas de cada modalidad y el contexto específico del paciente.
En resumen, ambos métodos de diálisis presentan beneficios y desafíos únicos. La evaluación cuidadosa de cada caso y la participación activa del paciente en la toma de decisiones son esenciales para lograr los mejores resultados posibles y mejorar la calidad de vida de los pacientes con insuficiencia renal crónica.
- Johansen KL, Zhang R, Huang Y, et al. Survival and hospitalization among patients using nocturnal and short daily compared to conventional hemodialysis: a systematic review. Am J Kidney Dis. 2019;73(6):706-716.
- Lameire N, Van Biesen W, Vanholder R. Peritoneal dialysis in the 21st century: an update. Nat Rev Nephrol. 2013;9(7):443-452.
- Schreiber MJ. The rise and fall of home hemodialysis. Adv Chronic Kidney Dis. 2011;18(3):162-8.
- Li PK, Chow KM, Van de Luijtgaarden MW, et al. Changes in the worldwide epidemiology of peritoneal dialysis. Nat Rev Nephrol. 2017;13(2):90-103.
- Mehrotra R, Devuyst O, Davies SJ, et al. The current state of peritoneal dialysis. J Am Soc Nephrol. 2016;27(11):3238-3252.
- Blake PG, Quinn RR, Oliver MJ. Peritoneal dialysis and the process of modality selection. Perit Dial Int. 2013;33(3):233-241.
- United States Renal Data System (USRDS). 2020 USRDS Annual Data Report: Epidemiology of Kidney Disease in the United States. National Institutes of Health, National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases; 2020.
- McDonald SP, Marshall MR, Johnson DW, et al. Relationship between dialysis modality and mortality. J Am Soc Nephrol. 2009;20(1):155-163.
- Pisoni RL, Gillespie BW, Dickinson DM, et al. The Dialysis Outcomes and Practice Patterns Study (DOPPS): design, data elements, and methodology. Am J Kidney Dis. 2004;44(5 Suppl 2):7-15.
- Firanek C, Guest S. Hand hygiene in peritoneal dialysis: a review. J Ren Care. 2011;37(1):39-45.