AUTORES
- Mª Ángeles Gómez Auría. Trabajadora Social, TEL, TCAE. Hospital Universitario Miguel Servet Zaragoza. España.
- Olga Tolosa González. Trabajadora Social. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
- Lorena Rudilla Pinzón. Trabajadora Social. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
- María Cruz Camacho Pescador. Trabajadora Social. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza). España.
- Ana Cristina Gracia López. Trabajadora Social. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
- Laura Báguena Sancho. Trabajadora Social. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
RESUMEN
Las condiciones que sufren las personas sin hogar constituyen probablemente el peor rostro de la exclusión social en nuestro país y además el más visible. A pesar de ello, el sinhogarismo es uno de los fenómenos peor conocidos y que ha adolecido de falta de políticas integrales en su intervención.
Las personas sin hogar enfrentan importantes desafíos como la pobreza, la marginación y la exclusión social, lo que provoca un aumento de enfermedades físicas, mentales, adicciones y vulnerabilidad frente a todo tipo de violencias.
Muchos de los problemas de salud que padecen no son tratados adecuadamente por las numerosas barreras que encuentran en su camino y que dificultan el acceso a la atención médica. Por ello, la salud de las personas sin hogar es significativamente peor que la del resto de la ciudadanía1.
Por otro lado, la falta de políticas públicas, recursos médicos especializados y programas específicos dirigidos a esta población, aceleran el deterioro de la salud, el envejecimiento y la muerte prematura de las personas sin hogar.
PALABRAS CLAVE
Personas sin hogar, sinhogarismo, exclusión social, exclusión residencial, salud.
ABSTRACT
The conditions of the homeless are probably the worst and most visible aspect of social exclusion in our country. Despite this, homelessness is one of the worst-known phenomena and has suffered from a lack of comprehensive policies in its intervention.
Homeless people face significant challenges such as poverty, marginalization and social exclusion which leads to an increase in physical illness, mental illness, addiction and vulnerability to all forms of violence.
Many of the health problems they suffer are not properly addressed by the numerous barriers that they encounter in their path and which hinder their access to medical care. Because of all this, homeless people’s health is significantly worse than that of other citizens1.
On the other hand, the lack of public policies, specialized medical resources and specific programmes aimed at this population, accelerate the deterioration of health, aging and premature death of homeless people.
KEY WORDS
Homeless, homelessness, social exclusion, residential exclusión, health.
DESARROLLO DEL TEMA
El objetivo de este artículo monográfico es visibilizar las consecuencias del sinhogarismo en la salud de las personas.
La carencia de un hogar donde vivir conlleva la negación no sólo del derecho constitucional a la vivienda sino de otros derechos fundamentales como el derecho a la salud, la igualdad de trato, el empleo y la seguridad.
La calle se convierte en un territorio hostil para esta población donde pueden sufrir insultos, ataques, humillaciones y todo tipo de agresiones; y en los casos más graves violaciones y asesinatos.
Las personas sin hogar enfrentan muchos problemas de salud a lo largo de su vida que se ven agravados por múltiples barreras como la marginación, el estigma social, la falta de recursos económicos, etc., que dificultan el acceso a la atención médica. Por este motivo reciben atención médica en etapas ya avanzadas de sus enfermedades lo que empeora sus pronósticos. Se estima que su esperanza de vida se reduce en más de 25 años en comparación con la población general.
Los problemas de salud de las personas sin hogar, perpetúan el ciclo de la pobreza y la exclusión, dificultando todavía más su reinserción social. Los perfiles de las personas sin hogar se han diversificado en los últimos años debido a las crisis económicas, la pérdida del empleo, las políticas de austeridad y los recortes en la protección social, junto con la crisis socioeconómica y sanitaria vinculada a la pandemia, los inicios de una nueva crisis inflacionaria, el déficit en la política de vivienda y los desahucios 1.
También el sinhogarismo conlleva un impacto negativo en la Salud Pública, ya que la falta de prevención y de tratamiento de las enfermedades, aumenta la carga de los servicios de urgencias y las hospitalizaciones, lo que resulta en un aumento de costes del sistema público de salud.
CONCEPTUALIZACIÓN:
Si bien no hay un concepto universal de persona sin hogar, existe un amplio consenso en Europa en utilizar la definición propuesta en 2005 por FEANTSA- Federación Europea de organizaciones nacionales que trabajan con Personas sin Hogar, para poder tener un lenguaje común.
Feantsa creó la tipología denominada ETHOS (Tipología Europea de Personas sin Hogar y en exclusión residencial). Las ventajas de adoptar esta tipología son claras: se trata de ofrecer un marco conceptual lo suficientemente amplio y sensible para abordar la realidad de las personas sin hogar en sus múltiples variantes2,5.
Según B. Edgar, para establecer el marco conceptual de esta tipología, se parte de que un hogar está compuesto por tres dominios3:
Dominio Físico (habitabilidad): significa disponer de una vivienda adecuada para satisfacer las necesidades personales o familiares.
Dominio Social: La vivienda es adecuada al entorno, pudiendo mantener la privacidad y las relaciones sociales.
Dominio legal (seguridad): Contar con la posesión exclusiva, la estabilidad de la ocupación y el título legal.
De la combinación de estos tres dominios, y según se distribuyan de un grado mayor a uno menor de exclusión residencial, se constituyen cuatro categorías básicas:
Personas sin alojamiento: Son personas que viven en la calle, a la intemperie, aunque eventualmente hagan uso de albergues para pasar la noche.
Personas sin vivienda: Personas que viven en alojamientos temporales para personas sin hogar. Víctimas de violencia de género alojadas en centros. Personas en alojamientos para inmigrantes. Personas en centros penitenciarios, tuteladas y hospitalizadas que carecen de vivienda para su convalecencia.
Viviendas inseguras: Personas pendientes del lanzamiento de su vivienda. Personas en condiciones de ocupación. Personas que viven bajo amenaza de violencia por parte de sus convivientes.
Viviendas Inadecuadas: Alojamientos móviles que no son vivienda habitual. Chabolas, cabañas, alojamientos sin permiso de habitabilidad y que incumplen la normativa. Hacinamiento.
PROBLEMAS DE SALUD MÁS FRECUENTES EN LAS PERSONAS SIN HOGAR:
Las personas sin hogar enfrentan un riesgo elevado de padecer una serie de problemas de salud debido a las condiciones precarias en las que viven, la falta de acceso a la atención médica y los factores de vulnerabilidad asociados a la falta de vivienda.
Además de las enfermedades físicas a las que están expuestos por vivir en la calle, los trastornos mentales y la adicción a sustancias son comunes en esta población.
Veremos a continuación cuales son los problemas de salud más frecuentes entre las personas sin hogar.
ENFERMEDADES FÍSICAS:
Enfermedades respiratorias: Debido a la exposición constante al frío, la humedad, la mala calidad del aire y la falta de acceso al tratamiento, aumenta el riesgo de padecer neumonía, bronquitis y las condiciones antihigiénicas agravan el asma.
Enfermedades infecciosas: Las personas sin hogar sufren desnutrición, malas condiciones de vida, no tienen acceso a duchas y suelen hacer uso compartido de jeringuillas para el consumo de drogas, con lo que es más común padecer enfermedades como la tuberculosis, VIH, hepatitis e infecciones cutáneas (llagas, hongos, infecciones bacterianas…)
Problemas gastrointestinales: La mala alimentación y una dieta pobre en nutrientes, falta en vitaminas y minerales, el estrés y la exposición a condiciones insalubres provoca el aumento de las gastritis, úlceras, infecciones intestinales y otros trastornos digestivos.
Problemas dentales: La higiene bucal deficiente y falta de acceso a la atención bucodental conducen a la pérdida de piezas dentales y enfermedades periodontales que, además pueden tener un impacto grave en la salud general.
Problemas dermatológicos: Vivir en la calle aumenta el riesgo de infestaciones de parásitos (piojos, sarna, pulgas…) debido a la falta de higiene, no tener ropa limpia y tener contacto con personas infectadas o animales callejeros.
También, pasar largo tiempo sentados o acostados en superficies duras y sucias aumenta las úlceras por presión y las heridas crónicas.
Enfermedades crónicas: La mala alimentación, la falta de acceso a la atención médica y los medicamentos, empeora enfermedades crónicas como la diabetes, hipertensión y enfermedades cardíacas que a menudo no se tratan de manera adecuada.
Hipotermia y congelación: Causadas por la exposición prolongada a las bajas temperaturas del invierno sin un refugio adecuado, que en casos muy graves puede producir la muerte por congelación.
ENFERMEDADES DE SALUD MENTAL:
Existe una alta prevalencia de trastornos mentales entre las personas que viven en la calle con respecto a la población general y a su vez sufrir un trastorno mental dificulta salir de la situación de calle.
La inseguridad constante, el estrés, la soledad, la violencia y la discriminación, pueden desencadenar trastornos mentales como depresión, ansiedad o agravar los ya existentes.
Enfermedades graves como la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos no son tratados al carecer de un hogar y no contar con apoyo psiquiátrico.
La ruptura de relaciones familiares, la pérdida de las amistades y la falta de redes de apoyo producen soledad y aislamiento que contribuyen al deterioro de la salud mental y al aumento de los suicidios4.
También es frecuente que las personas sin hogar afronten la soledad y el sufrimiento mediante el abuso de sustancias como el alcohol o las drogas, lo que agrava aún más su situación y tan solo un pequeño porcentaje accede a programas de tratamiento para las adicciones6.
Estudios recientes indican que entre un 20 y un 50 % de las personas en situación de calle sufre algún tipo de trastorno mental1.
ABUSO FÍSICO Y VIOLENCIA:
Las personas sin hogar son víctimas frecuentes de agresiones físicas, psicológicas y sexuales.
La falta de un lugar seguro donde dormir las expone a la violencia en las calles, donde son víctimas de robos y daños a sus pertenencias, ataques, insultos, humillaciones y amenazas por parte de individuos que los ven como un blanco fácil.
Estos abusos producen heridas, traumatismos, estrés postraumático e incluso violaciones y asesinatos.
CONCLUSIÓN
El sinhogarismo es la forma más grave de exclusión residencial y las personas que viven en la calle tienen unas tasas significativamente más altas de enfermedades crónicas, problemas de salud mental, adicciones y enfermedades transmisibles comparadas con la población general.
Son personas que están constantemente expuestas al frío, al calor, la fatiga, la falta de higiene y otras condiciones extremas que conducen al deterioro de su salud y a una muerte prematura.
La salud de esta población es un desafío multidimensional y complejo, marcado por condiciones físicas y mentales graves que se ven agravadas por la falta de acceso a la atención sanitaria y a condiciones de vida seguras.
Además, la exclusión residencial, la discriminación, las barreras que dificultan el acceso a la medicina preventiva y a los tratamientos que necesitan además de agravar su estado de salud, dificultan su reinserción social.
Por otro lado, la atención a las personas sin hogar se materializa fundamentalmente mediante el sistema de Servicios Sociales y sin embargo según datos de la Estrategia Nacional para la lucha del Sinhogarismo en España2, las personas sin hogar son un colectivo poco visible en los servicios sociales y su presencia dentro del sistema es pequeña y residual en relación con otros colectivos vulnerables en situación de necesidad.
Para reducir las disparidades en la salud de las personas sin hogar es necesario un enfoque centrado en la persona que considere sus necesidades únicas y contemple la mejora de la atención de este grupo vulnerable de la población.
Es fundamental que las políticas públicas incluyan modelos de atención integrales que aborden determinantes de salud como el acceso a la vivienda, el empleo, el apoyo psicosocial y proporcionen respuestas adaptadas y personalizadas.
Igualmente es imprescindible que los poderes públicos implementen programas de prevención del sinhogarismo y especializados en la atención de esta problemática social para promover una sociedad más igualitaria e inclusiva.
Sin embargo, el sinhogarismo es hasta el momento una asignatura pendiente del Estado de Bienestar.
BIBLIOGRAFÍA
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