Estado actual sobre el uso del ecógrafo para la canalización de PICC en el servicio de urgencias del Hospital Clínico Lozano Blesa

7 abril 2025

 

 

AUTORES

  1. Inés Galve Franco. Graduada en Enfermería UNIZAR y Máster de Urgencias y Emergencias USJ. Enfermera de quirófano Hospital Miguel Servet. Zaragoza, España.
  2. José Carlos Espín Giménez. Graduado en Enfermería y Máster en Bioética. Enfermero de quirófano en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  3. Francisco José Ortega Teruel. Graduado en Enfermería. Enfermero de UCI polivalente Hospital Miguel Servet. Zaragoza, España.
  4. Javier José Bermúdez Cervilla. Residente de Oftalmología, Hospital Miguel Servet. GIMSO. Zaragoza, España.
  5. Paola Borraz Luño. Graduada en Enfermería. Enfermera de Cardiología Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  6. Yolanda Naya Mateu. Licenciada en Medicina Familiar y Comunitaria. Doctora del Centro de Salud Casetas. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

INTRODUCCIÓN: La inserción del catéter venoso central de acceso periférico (PICC) se realiza tradicionalmente mediante la técnica “a ciegas”, que se basa en referencias anatómicas y palpación de los vasos. Sin embargo, esta técnica se asocia a un elevado riesgo de fallos y complicaciones. Para disminuir su incidencia, la evidencia científica recomienda el uso complementario de la ecografía. El uso del ultrasonido permite la identificación de las estructuras anatómicas, visualización directa de los vasos (permeabilidad y calibre) y seguimiento en tiempo real de la punción del vaso. Todo esto conlleva la necesidad de estandarizar las acciones necesarias para la realización de la técnica ecográfica, así como proporcionar información accesible a los profesionales.

OBJETIVO: Recoger información sobre la situación actual de los PICCs en el servicio de Urgencias del Hospital Universitario Clínico Lozano Blesa mediante una encuesta validada.

METODOLOGÍA: Se trata de un estudio transversal, descriptivo y observacional realizado a enfermeros del servicio de urgencias del Hospital Universitario Clínico Lozano Blesa en Zaragoza. Se utilizó un cuestionario validado, adaptado para este entorno, que evaluó el conocimiento y manejo de catéteres centrales de acceso periférico (PICC). La recolección de datos se realizó de forma anónima a través de un formulario en línea, y los resultados fueron analizados estadísticamente con IBM SPSS Statistics, empleando frecuencias, porcentajes y pruebas de Chi-Cuadrado, con un nivel de significancia de p < 0,05.

RESULTADOS: Los sujetos que participaron en este estudio, cumplían con todos los criterios de inclusión, evaluándose un total de 34 enfermeros; durante el periodo de recogida de datos que abarcó desde el 1 de mayo hasta el 15 de junio. Cabe a destacar, que un 100% de los encuestados a pesar de considerar necesario algún tipo formación respecto al uso y manejo del ecógrafo para la canalización de PICCs, dicen no haberla recibido y, además, todos consideran que su uso mejora la calidad de la técnica de inserción de cualquier tipo de catéter.

CONCLUSIONES: Tras el análisis de los datos recogidos en el presente estudio, se constata que existe evidencia científica para responder a la pregunta de investigación planteada. La canalización venosa periférica es todo un reto para el personal de enfermería de los servicios de Urgencias, donde la indicación facultativa de catéter venoso central no es muy elevada, y donde no se ha realizado ningún tipo de programa formativo sobre las últimas actualizaciones en guías de práctica clínica.

PALABRAS CLAVE

Catéter venoso central de inserción periférica, urgencias, canalización y ecógrafo.

ABSTRACT

INTRODUCTION: The insertion of the peripherally inserted central catheter (PICC) is traditionally performed using the «blind technique”, which is based on anatomical references and palpation of the vessels. However, this technique is associated with a high risk of failure and complications. To reduce its incidence, the scientific evidence recommends the complementary use of ultrasound. The use of ultrasound allows the identification of anatomical structures, direct visualization of the vessels (permeability and caliber) and real-time monitoring of the puncture of the vessel. All this implies the need to standardize the necessary actions for the realization of the ultrasound technique, as well as provide information accessible to professionals.

OBJECTIVE: To collect information on the current situation of PICCs in the Emergency Department of the Lozano Blesa university hospital by means of a validated survey.

METHODOLOGY: This was a cross-sectional, descriptive and observational study carried out among nurses in the emergency department of the Hospital Universitario Clínico Lozano Blesa in Zaragoza. A validated questionnaire, adapted for this setting, was used to assess knowledge and management of peripheral access central catheters (PICC). Data collection was performed anonymously through an online form, and the results were analyzed statistically with IBM SPSS Statistics, using frequencies, percentages and Chi-Square tests, with a significance level of p<0.05.

RESULTS: The subjects who participated in this study met all the inclusion criteria, and a total of 34 nurses were evaluated during the data collection period from May 1 to June 15. It should be noted that 100% of the respondents, despite considering that some type of training was necessary regarding the use and handling of the ultrasound machine for the cannulation of PICCs, said that they had not received it and, in addition, they all considered that its use improved the quality of the insertion technique for any type of catheter.

CONCLUSIONS: After analyzing the data collected in the present study, it is clear that there is scientific evidence to answer the research question posed. Peripheral venous cannulation is a challenge for emergency department nurses, where the medical indication for central venous catheterization is not very high, and where no training program on the latest updates in clinical practice guidelines has been carried out.

KEY WORDS

Peripherally inserted central catheter, emergencies, catheterization and ultrasound scanner.

INTRODUCCIÓN

El Catéter central de inserción periférica, conocido como PICC por sus siglas en inglés “peripheric insertion central catheter”, es un catéter no tunelizado de inserción percutánea que se inserta habitualmente a través de las venas basílica, cefálica o braquial de las extremidades superiores, hasta el tercio distal de la vena cava superior; aunque se puede utilizar cualquier vaso sanguíneo periférico que cuente con suficiente capacidad1.

Fue desarrollado en Estados Unidos en la década de los 702 y proporcionó un medio más seguro y eficaz de acceso venoso a largo plazo que el provisto por los catéteres periféricos regulares. Los PICC están compuestos por materiales biocompatibles como la silicona o el poliuretano, normalmente miden entre 50 y 60 cm de largo, tienen un calibre de 2Fr a 5Fr, y pueden presentar uno o varios lúmenes3. En la actualidad, existen catéteres de diferentes tipos, cuya elección dependerá de factores diversos como la duración del tratamiento, el producto a infundir o las características del propio paciente4.

Debido a que se trata de un acceso venoso central, la prescripción de implantación y retirada del PICC ha de ser médica. Sin embargo, a diferencia de los demás tipos de catéteres venosos centrales (CVC), la técnica de inserción es una técnica enfermera5.

Al igual que los demás accesos centrales, la implantación de un PICC requiere técnica estéril. El profesional que lo inserta adoptará barreras de asepsia incluyendo el uso de guantes estériles, bata estéril, mascarilla y gorro; así como un campo estéril que cubra al paciente, de acuerdo con las recomendaciones de las guías que recoge el Proyecto Bacteriemia Zero5.

Es también necesario aplicar un antiséptico en la piel del paciente, previo lavado de la zona con jabón de clorhexidina; siendo la solución de preferencia la clorhexidina alcohólica al 0,5%. Y con solo una aguja de 18G, una guía metálica y un dilatador, que minimiza el traumatismo de la pared venosa, se consigue un acceso vascular central de manera periférica4.

Las guías y protocolos de práctica clínica de la terapia intravenosa recomiendan e indican el uso de accesos venosos centrales en caso de: administración de tratamiento intravenoso prolongado (>6 días) con sustancias que puedan causar daño a los vasos periféricos (nutrición parenteral total, antibióticos, quimioterapia, fármacos vesicantes o irritantes, etc.), por un pH < 5 o > 9, elevada osmolaridad (>500 mOsm/l) y/o tratamiento por múltiples luces6,7; también, se recomienda su uso en el enfermo crónico para evitar las molestias y riesgos de continuas venopunciones7.

Además, resulta indispensable en la infusión de sustancias incompatibles entre sí, al permitir inyectar diferentes sustancias en cada luz8; permite la extracción directa de muestras sanguíneas y la monitorización hemodinámica continua de la presión venosa central7.

Sin embargo, como toda técnica, las canalizaciones de PICCs, tienen sus contraindicaciones, entre las que se encuentran: un capital venoso agotado, infecciones locales en la piel, alteraciones anatómicas que impidan la canalización, quemaduras severas en miembros superiores, trombosis y/o vaciamiento ganglionar reciente9.

En nuestro país, los profesionales de enfermería son quienes llevan a cabo la técnica de colocación y los cuidados del catéter PICC6,10. Su punción, ha sido tradicionalmente realizada “a ciegas” o de forma “no instrumentalizada”11, empleando el método de Seldinger; que consiste en la utilización de una guía metálica flexible para la introducción del catéter12. Este método se emplea junto a referencias anatómicas, palpación y visualización de las venas, lo cual se asocia a un elevado riesgo de fallos y complicaciones13.

Cabe destacar que, durante estos últimos años, la utilización del PICC está en auge debido al creciente número de pacientes con patologías de larga duración que precisan de un acceso vascular adecuado para su tratamiento7.

Esto explica, la existente necesidad de formar, actualizar y perfeccionar constantemente los conocimientos sobre esta práctica, para que la inserción y mantenimiento de este catéter se realicen de manera apropiada y segura, evitando las complicaciones potenciales y, en definitiva, mejorando la calidad asistencial13.

Y aunque parecen evidentes las múltiples ventajas que presenta la utilización de la ecografía en la inserción de catéteres centrales de inserción periférica frente a la técnica “a ciegas”, existen pocos hospitales que dispongan de un protocolo estandarizado; su incorporación podría abrir nuevas oportunidades a los pacientes con acceso venoso difícil14.

Entre los aspectos descritos a favor del ultrasonido encontramos: menor cantidad de intentos fallidos, menor incidencia de punciones arteriales accidentales, menor tiempo de procesamiento, disminución de hematomas y reducción de complicaciones e infecciones15.

Se considera la ecografía portátil un método no invasivo, de bajo coste y de gran accesibilidad para enfermería que ofrece precisión en la elección de la vena y catéter adecuado, seguridad, eficacia y disminución de las complicaciones16.

Asimismo, el uso complementario de la ecografía durante la canalización permite la visualización directa de la vena, evaluando su permeabilidad a tiempo real de la punción, y permitiendo así el acceso a venas más profundas de la extremidad superior11; posibilitando la inserción en el tercio medio de la parte superior del brazo o “zona verde segura de Dawson”17. Es una zona estable y con menor movilidad en la cual se reduce la fricción, el riesgo de infección y de flebitis mecánica.

Por otro lado, las imágenes Doppler color y las mediciones de flujo Doppler que nos permite realizar el ecógrafo, pueden ayudar a diferenciar claramente la vena de la arteria, así como de otras estructuras adyacentes18.

También, se puede conocer el diámetro exacto de las venas que, según los expertos, debe ser al menos tres veces superior al del catéter PICC; lo que disminuye el daño vascular y la estasis venosa y, en consecuencia, el riesgo de trombosis11.

Además, la punción guiada por ecográfica puede mejorar el éxito y disminuir las complicaciones en procedimientos realizados por múltiples especialidades, incluyendo el acceso central y periférico vascular, la toracocentesis, la paracentesis, la artrocentesis, los bloqueos nerviosos, la incisión y drenaje de abscesos, la punción lumbar, las biopsias, y otros procedimientos como comprobación de colocación de sondas vesicales19.

Fue en 1997 en el Medical Center de la universidad de Washington, donde una enfermera de UCI, asistía a médicos residentes en la canalización de la vena yugular interna mediante ecografía. Esto le proporcionó los conocimientos necesarios para comenzar a usar la ecografía, con el fin de localizar venas no palpables en la parte superior del brazo, por encima de la fosa antecubital, ya que hasta ese momento la técnica ciega limitaba el uso de los PICCs a pacientes con venas visibles o palpables. En 3 años y tras formar a 10 enfermeras en la técnica ecoguiada, consiguió aumentar la colocación de PICCs con éxito, a pie de cama, de un 65% a un 91%20.

 

JUSTIFICACIÓN

La implementación de la ecografía, como una de las herramientas imprescindibles para facilitar el acceso venoso, previene muchas de las complicaciones y errores asociados a la inserción del PICC; aumentando las tasas de éxito de canalizaciones.

De hecho, en nuestro país disponemos de la Guía de Práctica Clínica sobre Terapia Intravenosa con Dispositivos no Permanentes en adultos, elaborada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, que recomienda la inserción de PICC con técnica ecoguiada siempre y cuando esté disponible y exista personal entrenado21.

También recomienda que se utilice el catéter PICC tanto para pacientes hospitalizados, como en pacientes ambulatorios cuando precisen de administración de terapia intravenosa de larga duración, como puede ser en la quimioterapia21.

Debido a todo lo encontrado en la literatura se observa que el acceso venoso seguro y eficaz es una de las mayores preocupaciones en el manejo de pacientes que requieren terapias intravenosas prolongadas. En este contexto, el uso del PICC aparece como una buena opción dada su menor tasa de complicaciones con respecto a otras herramientas tradicionales, y su facilidad para poder ser insertado por el profesional de enfermería.

Sin embargo, a pesar de sus ventajas, aún presenta desafíos, ya que esta técnica tradicional se implanta «a ciegas», mediante palpación, lo que puede resultar en una mayor tasa de intentos fallidos, complicaciones, etc.

En los últimos años, la información del ecógrafo como herramienta complementaria durante la inserción del PICC ha sido crucial para mejorar la precisión y seguridad del procedimiento. Pero a pesar de estas evidencias, se observa que el personal sanitario, en particular, el que trabaja en servicios de urgencias, puede carecer de la formación y las actualizaciones necesarias para implementar de forma rutinaria la ecografía en la canalización de estos catéteres. Esto puede tener un impacto negativo en la calidad del cuidado disminuyendo la eficiencia del servicio.

La implementación de protocolos basados en la evidencia que incorporen el uso de la ecografía como parte integral del proceso de inserción de PICC, no solo mejoraría los resultados clínicos, sino que también podría servir como modelo para otras instituciones a nivel nacional. Por lo tanto, este estudio busca identificar el nivel actual de conocimientos y prácticas entre el personal de enfermería del servicio de urgencias respecto a la inserción de PICC con el uso de ecografía, para abordar la necesidad de diseñar e implementar programas de formación continua en este campo.

 

OBJETIVOS

Objetivo principal:

Recoger información sobre la situación actual de los PICCs en el servicio de Urgencias del Hospital Clínico mediante una encuesta validada.

Objetivos secundarios:

  1. Conocer el nivel de conocimientos del personal enfermero sobre el manejo y uso del PICC en el servicio de Urgencias del Hospital Universitario Clínico Lozano Blesa.
  2. Averiguar la disponibilidad y frecuencia de empleo de recursos complementarios como el ecógrafo para la realización de esta técnica.

 

METODOLOGÍA

Tipo de estudio:

El presente trabajo se trata de un estudio transversal, descriptivo y observacional; ya que busca analizar datos de variables recopiladas en un periodo determinado de tiempo sobre una población muestra.

Población de estudio:

La población sometida a este estudio fue todo personal enfermero, que trabajará en ese momento actual en el servicio de urgencias del Hospital Universitario Clínico Lozano Blesa; el cual fue seleccionado entre los diversos hospitales existentes en Zaragoza capital; considerando que se trataba de una muestra representativa de esta zona de salud.

Teniendo en cuenta que el número de personas que componen la población a estudiar es de 57 enfermeros y que se acepta un margen de error del 5%, y, por tanto, un índice de confianza del 95%; se necesitará un tamaño muestral de alrededor de unos 47 enfermeros para obtener una muestra representativa con un margen de error razonable22.

Para ser seleccionados debían cumplir una serie de criterios de inclusión:

  1. Formar parte de la plantilla del Hospital Clínico.
  2. Trabajar actualmente en el servicio de Urgencias.
  3. Ser profesional sanitario cualificado (enfermero/a).

 

Los únicos criterios de exclusión son: no formar parte del servicio de urgencias de este hospital, o ser de otra categoría profesional distinta a enfermería.

El presente proyecto presenta diferentes fases:

Fase 1. Aprobación por parte del Centro Externo.

En esta primera fase, se contactó con dirección médica del Hospital Universitario Clínico a través de correo electrónico, con el fin de proponer este proyecto al centro de interés, y así conseguir su aprobación y colaboración en el estudio.

Para ello, fue necesario rellenar un documento de solicitud de autorización, con una plantilla ya establecida por el sistema aragonés de salud para el sector Zaragoza II (Anexo I), que posteriormente, se firmó presencialmente.

Fase 2. Conocer la situación actual de los PICC.

Se empleó un cuestionario ya validado, que cuenta con el aval científico de la Sociedad Española de Enfermería Intensiva y Unidades Coronarias (SEEIUC). El test original está enfocado hacia enfermeras de toda España, por lo que se tuvo que adaptar, suprimiendo algunas preguntas, y así poder dirigirlo al servicio de Urgencias del hospital Clínico. Este cuestionario de 20 preguntas busca recoger información sobre el conocimiento, manejo y uso de los catéteres centrales de acceso periférico, así como estudiar la disponibilidad y la frecuencia de uso del ecógrafo para la realización de esta técnica.

La encuesta se realizó vía Forms (software de administración de encuestas).

Para la realización de esta encuesta no es necesario el registro ni la identificación de las personas, de esta manera evitamos el manejo de datos personales. El periodo de obtención de respuestas abarcó desde principios de mayo hasta principios de junio de 2024.

El enlace de acceso a la encuesta es el que se muestra a continuación: https://docs.google.com/forms/d/1dL9wZL1S2uYRbw9XjuzHXmtVx0LculDROmbTkSpDT2U/edit (Anexo II).

Fase 3. Recogida de datos.

Gracias a la ayuda de las supervisoras del servicio de urgencias, se envió el link de acceso al cuestionario junto con una breve explicación del proyecto a través del correo corporativo.

Tras obtener finalmente un tamaño muestral total de 34 enfermeros encuestados, se recogieron las respuestas de cada participante a cada pregunta de la encuesta. Aquellas respuestas que presentaron texto libre se recodificaron en una nueva respuesta con palabras clave para poder unificarlas.

Estos datos fueron traspasados a un Excel, al que solo tiene disponibilidad de acceso el investigador principal, y que está codificado para obtener su acceso.

Fase 4. Interpretación de los resultados.

Se realizó un análisis estadístico de todas las variables recogidas en nuestro Excel mediante el programa estadístico IBM SPSS Statistics versión 25.

Hipótesis:

El personal sanitario del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario Clínico Lozano Blesa requiere una mayor formación sobre el uso complementario de la ecografía en la canalización de PICCs.

ANÁLISIS ESTADÍSTICO:

Las variables cualitativas analizadas se expresaron como frecuencias y porcentajes, y se han representado mediante diagramas de sectores o de barras.

Las variables del estudio se incluyen en (Tabla 1).

Para la comparación de variables cualitativas se empleó la prueba de Chi-Cuadrado de Pearson; cuando las condiciones de normalidad no se cumplían se seleccionó el valor de p correspondiente al Test de Fisher si se trataban de tablas de contingencia de dos por dos, o a la de asociación lineal si eran de mayor tamaño.

En todos los casos se refleja el p-valor (p), considerando su nivel de significación estadístico como p<0,05. Al tratarse de un estudio transversal, se estimó la magnitud de asociaciones mediante la razón de prevalencia (RP).

 

ASPECTOS ÉTICOS

El proyecto fue aprobado por el Comité de Ética de la Universidad San Jorge (CETICA) a finales de abril de 2024 (Anexo III).

En este proyecto se ha decidido evaluar a los sujetos de manera anónima, ya que el conocimiento de sus datos personales podría condicionar las respuestas de los mismos. Por ello, al inicio del cuestionario, se informa sobre la política de privacidad empleada y la protección de datos personales de los participantes. Siguiendo la ley orgánica de protección de datos de carácter personal 15/1999.

 

RESULTADOS

Los sujetos que participaron en este estudio cumplían con todos los criterios de inclusión, evaluándose un total de 34 enfermeros; durante el periodo de recogida de datos que abarcó desde el 1 de mayo hasta el 15 de junio. De los encuestados, un 94% eran enfermeros y un 6% supervisores de la unidad.

Respecto a la antigüedad de los trabajadores en este servicio, un 17’6% llevaban menos de un año, un 44’1% entre dos y cuatro años, y un 38’3% más de cuatro años.

En (Tabla 2) se puede observar el tiempo que lleva trabajando el personal en el servicio de urgencias de este hospital.

En lo que refiere al empleo del catéter central de acceso periférico, un 43’5% afirmó que lo había utilizado alguna vez, frente a un 56’5% que no lo había empleado nunca. Además, un 11’8% respondió que se llevan empleando desde los años 2018-2021, y un 88’2% que desconocen desde hace cuántos años se utilizan.

Un 45’3% de los encuestados afirma que en estas urgencias se llegan a colocar entre 0 y 50 PICCs al año, un 14’7% entre 51 y 150, y un 40% lo desconoce.

Sin embargo, el 100% admite que no existe un enfermero especializado en este servicio, es decir, que haya recibido alguna formación específica y reglada. Corroborando la siguiente pregunta con un 100% de respuestas a que SI los colocan enfermeros poco formados.

El porcentaje de enfermeros que SI conoce la técnica de inserción de este catéter es de un 66’5%, frente a un 33’5% que desconoce el protocolo de canalización. Estas cifras quedan recogidas en el gráfico 1.

También, cabe a destacar que un 14’7% utiliza el ultrasonido para su realización, mientras que un 85’3% no lo emplea, como se muestra en el gráfico 2.

En relación a la técnica, un 32’4% de los enfermeros afirman que miden el calibre de la vena para que se ajuste al del catéter, frente un 55’9% que no lo miden, y un 11’8% que responden “a veces”. Gráfico 3.

Los que miden la distancia desde el punto de inserción hasta la entrada de la aurícula son un 41’2%, un 50% los que no, y un 8’8% los que solo a veces lo hacen. Gráfico 4.

El método más empleado para confirmar la correcta colocación del catéter es la radiografía de tórax con un 76’5%, seguido de otros como la scopia, o el electrodo endocavitario con un 5’9% cada uno. Gráfico 5.

La parte más habitual de inserción es la fosa antecubital con un 85’3%, acompañado de un 8’8% que lo suele insertar en el tercio medio y un 5’9% en el tercio superior del brazo. Gráfico 6.

Según los enfermeros la disponibilidad de uso del ecógrafo es de un 29’4%, por lo que un 70’6% aseguran que no disponen de este recurso. Tabla 3.

Por último, cabe destacar, que un 100% de los investigados a pesar de considerar necesario algún tipo formación al respecto, dicen no haberla recibido y, además, todos consideran que el uso del ecógrafo mejora la calidad de la técnica de inserción de cualquier tipo de catéter.

 

DISCUSIÓN

Para la búsqueda bibliográfica se utilizaron las bases de datos MEDLINE, EMBASE y PUBMED; utilizando las siguientes palabras clave: catéter venoso central de inserción periférica, canalización y ecógrafo.

El uso del ecógrafo para canalizar PICC ha demostrado en numerosos estudios ser la técnica de elección, ya que permite seleccionar la mejor vena disponible, medir el calibre de la vena para ajustarlo al del catéter y visualizar el recorrido de la vena para detectar estrechamientos o trombosis en él, minimizando el riesgo22. Además, la técnica ecoguiada permite visualizar in situ la inserción y asegurar que se canaliza la vena seleccionada y que no se está dañando ninguna estructura cercana, permite visualizar la vena yugular y descartar que el PICC se haya desplazado hacía ésta, pudiendo ser recolocado aún con el campo estéril montado, lo que disminuye el riesgo de bacteriemia asociada al catéter23,24.

El uso de la ecografía como método complementario para la inserción de PICC fue descrito por primera vez en la literatura por Donaldson JS. et al. en el año 1995. Mediante la técnica ecoguiada, consiguió una tasa de éxito muy elevada en el primer intento (98%) y una tasa de complicaciones muy baja (5%)25.

Fidler HL (2011) y Johnson KN et al. (2016) demuestran que la ecografía en tiempo real aumenta la tasa de inserción en el primer intento26, disminuye la tasa de trombosis, y permite visualizar los vasos evitando punciones accidentales de estructuras adyacentes27.

Katheria AC et al. (2013) demuestra que el uso de ecografía en tiempo real disminuye el tiempo necesario para una colocación exitosa de PICC en un 40% frente al uso de radiografía tradicional. Esto se traduce en una disminución de 30 minutos en el tiempo de procedimiento28.

Asimismo, Oleti T. et al. (2018) también concluye que el uso de la ecografía reduce la incidencia de malposición de la punta del catéter en un 52% respecto a la técnica tradicional29.

Además, cabe a destacar que revisando bibliografía sobre canalización ecoguiada en equipos de enfermería, encontramos un estudio en el que participaron enfermeras expertas en PICC mediante técnica tradicional, sin conocimientos prácticos sobre el uso del ultrasonido; y en él, se pudo comprobar la eficacia de éxito en la canalización tras realizar una pequeña formación. Mediante este programa las enfermeras lograron tasas de éxito en el modelo simulado del 100%28.

Ya señaló en su estudio, Moraza-Dulanto29 en 2019, la clara la necesidad de incorporar enfermeras entrenadas para la inserción de este tipo de catéteres mediante técnica ecoguiada, lográndose tasas de éxito superiores al 85% a expensas de escasas complicaciones30.

Los resultados de este estudio destacan una serie de puntos relevantes a tener en cuenta en la práctica clínica actual sobre el uso del PICC en el servicio de urgencias del Hospital Universitario Clínico Lozano Blesa.

A pesar de que el 43,5% de los enfermeros han empleado un PICC alguna vez, existe una evidente falta de formación específica y estandarizada en esta técnica. En primer lugar, llama la atención que el 100% de los encuestados afirme que los PICC son colocados por enfermeros con poca o ninguna formación especializada. Esto sugiere un problema significativo en la capacitación del personal, que puede traducirse en un mayor riesgo de complicaciones y una menor eficiencia en la inserción de estos dispositivos.

La falta de un protocolo claro y la carencia de personal específicamente entrenado podrían estar contribuyendo a que un porcentaje considerable de enfermeros (33,5%) desconozca el protocolo de canalización del PICC. Este hecho subraya la necesidad urgente de implementar programas de formación continua y específicos sobre la técnica de inserción de PICC en el entorno de urgencias.

Por otro lado, el uso limitado del ultrasonido, empleado solo por el 14,7% de los encuestados, requiere una elevada atención. Como se ha mencionado a lo largo del proyecto, diferentes estudios han demostrado que el empleo del ecógrafo mejora la seguridad y precisión en la colocación de catéteres reduciendo el riesgo de complicaciones. Sin embargo, en este servicio, la falta de acceso a un ecógrafo (70,6% de los enfermeros) y la falta de formación, puede limitar su empleo rutinario.

Esto contrasta con el consenso general que han tenido los participantes, quienes reconocen que la ecografía mejoraría la calidad de la técnica de inserción de cualquier tipo de catéter. Lo que refleja una clara oportunidad para valorar la mejora de los recursos disponible y formar a los profesionales en este ámbito.

Además, los resultados revelan que solo un 32,4% de los enfermeros miden el calibre de la vena para asegurarse de que sea adecuado para el PICC, y solo un 41,2% mide la distancia desde el punto de inserción hasta la entrada de la aurícula, parámetros fundamentales para minimizar el riesgo de complicaciones como la trombosis y garantizar la correcta colocación del catéter.

Estas cifras indican una falta de adherencia a las mejores prácticas recomendadas, lo que podría estar relacionado con la insuficiente formación mencionada anteriormente.

 

LIMITACIONES

Como limitación de nuestro estudio, es necesario mencionar la reducida población de estudio. Pues, aunque se trate de una muestra representativa, la zona de salud de Zaragoza es bastante amplia; por lo que sería conveniente ampliar este estudio a más servicios de urgencias de otros hospitales.

Además, quizás se hubiera podido hacer una mayor captación del personal con la entrega de folletos informativos en el servicio de urgencias con un código QR que diera acceso directo para participar en el estudio, lo que podría haber hecho que hubiese un mayor porcentaje de participantes.

DECLARACIÓN DE CONFLICTO DE INTERESES

El autor y el revisor externo declaran no tener conflictos de interés en la elaboración/revisión de este protocolo.

CONCLUSIONES

Tras el análisis de los datos recogidos en el presente estudio, se constata que existe evidencia científica para responder a la pregunta de investigación planteada. La canalización venosa periférica es todo un reto para el personal de enfermería de los servicios de Urgencias, donde la indicación facultativa de catéter venoso central no es muy elevada, y donde no se ha realizado ningún tipo de programa formativo sobre las últimas actualizaciones en guías de práctica clínica.

Del mismo modo, también se obtiene evidencia para los objetivos específicos planteados; que han sido determinar el nivel de conocimientos del personal enfermero sobre el manejo y uso del PICC, y averiguar la disponibilidad y frecuencia de empleo de recursos complementarios como el ecógrafo para la realización de esta técnica.

Sobre el nivel de conocimientos, se pudo observar mediante la encuesta que existen diferencias significativas entre cómo se realiza el procedimiento y las recomendaciones basadas en la evidencia científica. La formación y la especialización de enfermería son aspectos clave para la mejora de la práctica clínica.

Respecto a la disponibilidad del ecógrafo para realizar canalizaciones por ultrasonido, queda demostrado que no es muy elevada, y que su uso aún es más escaso; a pesar de las claras ventajas sobre su empleo encontradas en la literatura.

A pesar, de que es evidente la necesidad de formación adicional percibida por los participantes, ninguno ha recibido formación reglada sobre la inserción del PICC.

Después de evaluar las dificultades presentadas en el servicio de Urgencias de este hospital, creemos que sería importante implantar un programa formativo sobre el uso del ultrasonido en la canalización de PICCs.

 

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ANEXOS

(Anexo I)

No visible por protección de datos.

(Anexo II)

  1. Puesto que ocupa
  2. Enfermero
  3. Supervisor
  4. ¿Cuántos años lleva en el servicio de Urgencias?
  5. Menos de 1 año
  6. Entre 1-2 años
  7. Entre 3-4 años
  8. Más de 4 años
  9. ¿Se canalizan PICCs en su servicio?
  10. SI
  11. NO
  12. ¿Desde cuándo se canalizan PICCs en su servicio?
  13. Desde 2018 aprox.
  14. Desde 2021 aprox.
  15. Desde mucho antes
  16. Lo desconozco
  17. Nº aproximado de PICCs canalizados en su servicio anualmente
  18. Entre 0-50 PICCs al año
  19. Entre 51-150 PICCs al año
  20. Más de 150 PICCs al año
  21. Lo desconozco
  22. ¿Existen enfermer@s especializad@s en PICCs en su unidad?
  23. SI
  24. NO
  25. Enfermer@s NO especializados ¿los canalizan?
  26. SI
  27. NO
  28. ¿Conoce el procedimiento de inserción de un PICC?
  29. SI
  30. NO
  31. ¿Se utiliza el ecógrafo para la canalización de PICCs en su servicio?

a) SI

b) NO

  1. ¿Desde cuándo se lleva utilizando la técnica de ecoguiado?
  2. Desde 2018 aprox
  3. Desde 2021 aprox
  4. Desde mucho antes
  5. Lo desconozco
  6. ¿De qué depende que en ocasiones se cojan los PICCs con ecógrafo y otras veces no?

Respuesta libre.

  1. ¿Se mide el calibre de la vena para ajustarlo al catéter?
  2. SI
  3. NO
  4. A veces
  5. ¿Se mide la distancia desde el punto de inserción hasta la entrada de la aurícula derecha antes de su inserción?

a) SI

b) NO

c) A veces

  1. ¿Qué método utilizan para confirmar la colocación de la punta del catéter?
  2. Radiografía de tórax
  3. Scopia
  4. Electrodo endocavitario
  5. Otros
  6. ¿Cortan la punta del catéter para ajustar la longitud?

a) SI

b) NO

c) A veces

  1. ¿En qué parte del brazo realizan la inserción?
  2. Fosa antecubital
  3. Tercio medio del brazo
  4. Tercio superior del brazo
  5. Otra
  6. ¿Disponen de ecógrafo libre para canalizar PICCs en su servicio?

a) SI

b) NO

  1. ¿Se ha realizado en su unidad algún tipo de formación para la canalización de accesos vasculares o PICCs ecoguiados?
    1. SI
    2. NO
  2. ¿Crees que el ecógrafo es una herramienta que mejora la calidad en la inserción de accesos vasculares y PICCs?

a) SI

b) NO

  1. ¿Considera necesario realizar algún tipo de formación en accesos vasculares o PICCs ecoguiados en su servicio?

a) SI

b) NO

(Anexo III)

No visible por protección de datos

DEFINICIÓN DE LAS VARIABLES DE ESTUDIO

(Tabla 1)

En artículo en PDF

Fuente: Elaboración propia.

Tkakaka

(Tabla 2)

Tiempo que lleva trabajado en urgencias
Frecuencia

(n)

Porcentaje

(%)

Válido Menos de 1 año 6 17,6
Entre 1-2 años 8 23,5
Entre 3-4 años 7 20,6
Más de 4 años 13 38,2
Total 34 100,0

Fuente: Elaboración propia. Resultados SPSS Statistics

(Tabla 3)

Disponibilidad ecógrafo
Frecuencia

(n)

Porcentaje

(%)

Válido SI 10 29,4
NO 24 70,6
Total 34 100,0

Fuente: Elaboración propia. Resultados SPSS Statistics

Gráfico 1

Fuente: Elaboración propia. Resultados SPSS Statistics

Gráfico 2

Fuente: Elaboración propia. Resultados SPSS Statistics

(Gráfico 3)

Fuente: Elaboración propia. Resultados SPSS Statistics

Gráfico 4

Fuente: Elaboración propia. Resultados SPSS Statistics

Gráfico 5

Fuente: Elaboración propia. Resultados SPSS Statistics

Gráfico 6

 

Fuente: Elaboración propia. Resultados SPSS Statistics

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