AUTORES
- Vanessa Pérez Gamazo. Enfermera. Centro de Salud de Jaca, Hecho y Berdún (Huesca). España.
- Pablo Aguilar Baines. Enfermero. Centro de Salud de Sabiñánigo (Huesca). España.
- Alicia Mas Álvarez. Enfermera. Centro de Salud de Jaca, Hecho y Berdún (Huesca). España.
- Marta Mimbrera Jericó. Enfermera. Centro de Salud de Jaca, Hecho y Berdún (Huesca). España.
- Susana Teresa Lacasa Viscasillas. Enfermera. Centro de Salud de Sabiñánigo (Huesca). España.
- Sonsoles María Iglesias Constante. Matrona. Hospital de Jaca (Huesca). España.
RESUMEN
La vacunación frente al virus del papiloma humano (VPH) se ha consolidado como una estrategia fundamental en la prevención de enfermedades oncológicas y benignas relacionadas con este virus, que afecta tanto a mujeres como a hombres. Aunque inicialmente se dirigió exclusivamente a niñas adolescentes, actualmente se reconoce la importancia de su administración sistemática también en varones, con el objetivo de ampliar la inmunidad de grupo, reducir la carga viral comunitaria y prevenir patologías como el cáncer de pene, ano, orofaringe y las verrugas genitales.
Esta revisión sistemática recopila y analiza la evidencia científica más relevante sobre la vacunación frente al VPH en población masculina infantil y adolescente, incluyendo 20 estudios publicados entre 2010 y 2024. Los resultados muestran que la vacuna presenta una alta inmunogenicidad, genera una respuesta inmune robusta y duradera, y cuenta con un perfil de seguridad excelente, comparable al observado en mujeres. Además, se ha demostrado su coste-efectividad en contextos donde se ha integrado a los programas nacionales de inmunización.
A pesar de los beneficios evidentes, persisten barreras para su implementación, como el estigma que asocia el VPH exclusivamente a la salud femenina, la falta de políticas públicas equitativas, y el coste económico en países sin financiación estatal.
En conclusión, la vacunación contra el VPH en varones es una medida eficaz, segura y equitativa, que debe considerarse una prioridad de salud pública para lograr el control integral de la infección y reducir la incidencia de enfermedades asociadas, tanto en hombres como en mujeres.
PALABRAS CLAVE
Vacuna VPH, papiloma humano, prevención de cáncer, salud infantil, inmunización masculina.
ABSTRACT
Vaccination against the human papillomavirus (HPV) has become a fundamental strategy in the prevention of both oncological and benign conditions associated with this virus, which affects men and women equally. Although it was initially targeted exclusively at adolescent girls, it is now recommended systematically for boys as well, in order to expand herd immunity, reduce the community viral load, and prevent conditions such as penile, anal, and oropharyngeal cancers, as well as genital warts.
This systematic review compiles and analyzes the most relevant scientific evidence on HPV vaccination in male pediatric and adolescent populations, including 20 studies published between 2010 and 2024. The results confirm that the vaccine exhibits high immunogenicity, generating a strong and sustained immune response, and shows an excellent safety profile, comparable to that observed in females. Furthermore, it has demonstrated cost-effectiveness in health systems where it has been incorporated into national immunization programs.
Despite these proven benefits, several barriers to implementation remain, including the stigma that associates HPV primarily with female health, the lack of inclusive public health policies, and the economic cost in countries where the vaccine is not publicly funded.
In conclusion, HPV vaccination in boys is a safe, effective, and equitable public health measure. It should be prioritized to achieve comprehensive control of HPV transmission and to reduce the incidence of HPV-related diseases across the population, benefiting both males and females through broader protective coverage and reduced viral circulation.
KEY WORDS
HPV vaccine, human papillomavirus, cancer prevention, childhood health, male immunization.
DESARROLLO DEL TEMA
EFICACIA CLÍNICA DE LA VACUNA FRENTE AL VPH EN NIÑOS:
La vacunación frente al virus del papiloma humano (VPH) en niños ha demostrado una alta eficacia clínica, comparable a la observada en mujeres, tanto en términos de respuesta inmunológica como de reducción de la carga de enfermedad asociada a los genotipos vacunales. La evidencia científica acumulada respalda su uso sistemático en varones como parte de una estrategia integral de prevención1,2.
Protección frente a los genotipos de mayor relevancia clínica
Las vacunas actualmente disponibles —bivalente, tetravalente y, especialmente, la nonavalente— ofrecen una protección robusta frente a los genotipos 16 y 18, responsables de aproximadamente el 70% de los cánceres relacionados con VPH, y frente a los genotipos 6 y 11, causantes de más del 90% de las verrugas genitales3,4.
- La eficacia preventiva supera el 95% para las infecciones persistentes por estos genotipos, cuando la vacunación se realiza antes del inicio de la actividad sexual5.
- Esto es especialmente relevante en niños, donde la inmunización temprana garantiza una protección duradera.
Altas tasas de seroconversión:
Los ensayos clínicos muestran que tras la administración de la pauta completa (dos o tres dosis, según la edad), las tasas de seroconversión superan el 98%, con títulos de anticuerpos significativamente más elevados que en adultos. Esta robusta respuesta inmunitaria se ha correlacionado con una elevada eficacia clínica a largo plazo6.
Reducción de enfermedades asociadas:
Numerosos estudios poblacionales han confirmado una disminución significativa de las verrugas genitales, lesiones anogenitales y lesiones precancerosas en varones vacunados, especialmente en países con coberturas elevadas. El efecto protector es mayor cuando se alcanza una alta inmunidad de grupo, pero también se mantiene en individuos vacunados a nivel individual7,8.
Prevención de cánceres orofaríngeos y anales:
Aunque la evidencia directa en cánceres invasivos es limitada por el largo periodo de latencia, se reconoce el potencial impacto preventivo de la vacuna en la reducción del riesgo de cáncer orofaríngeo y anal, en particular en hombres que tienen sexo con hombres (HSH), grupo con mayor prevalencia de infección por VPH de alto riesgo. Por ello, organismos internacionales recomiendan activamente la vacunación en esta población como medida de equidad y salud pública9,10.
En conjunto, la vacunación frente al VPH en niños es altamente eficaz para prevenir infecciones, lesiones y enfermedades relacionadas, y representa una intervención clave para reducir la incidencia futura de cánceres asociados al VPH en hombres. Su inclusión sistemática en programas de inmunización infantil es una medida justificada, efectiva y alineada con los principios de prevención universal11.
SEGURIDAD Y TOLERANCIA:
La vacunación frente al virus del papiloma humano (VPH) ha demostrado un perfil de seguridad excelente en población pediátrica y adolescente, siendo comparable al de otras vacunas rutinarias administradas en la infancia. La evidencia disponible, derivada de ensayos clínicos, programas de farmacovigilancia y estudios observacionales a gran escala, respalda su uso con un nivel de tolerancia elevado y efectos adversos mínimos12.
Efectos adversos leves y transitorios:
Los eventos adversos más comúnmente notificados tras la administración de la vacuna frente al VPH son leves, transitorios y autolimitados:
- El más frecuente es el dolor en el sitio de inyección, acompañado ocasionalmente de enrojecimiento o hinchazón local13.
- Otros síntomas generales incluyen fiebre moderada, cefalea, fatiga o malestar general, con una incidencia similar a la de otras vacunas pediátricas como la del tétanos o hepatitis B14.
- Estos efectos desaparecen habitualmente en 24–48 horas sin necesidad de tratamiento específico.
Ausencia de eventos graves atribuibles a la vacuna:
Numerosos sistemas de farmacovigilancia a nivel internacional (como VAERS en EE. UU. o EudraVigilance en Europa) han monitorizado millones de dosis administradas sin identificar ninguna relación causal consistente con efectos adversos graves, incluyendo enfermedades autoinmunes, cardiovasculares o neurológicas.
- Las notificaciones iniciales de eventos raros no han sido confirmadas por estudios posteriores, lo que refuerza el alto nivel de seguridad de esta vacuna15,16.
Alta tolerancia en todas las edades y formulaciones:
Tanto la vacuna bivalente, como la tetravalente y la nonavalente, han mostrado excelente tolerancia en todos los grupos etarios, incluidos niños a partir de los 9 años y adolescentes.
- No se han observado diferencias clínicamente significativas en la incidencia de reacciones adversas entre las distintas formulaciones ni entre sexos17.
- La pauta de dos dosis en menores de 15 años ha facilitado aún más la adherencia y ha reducido la exposición a eventos adversos, sin afectar la eficacia inmunológica18.
En resumen, la vacuna frente al VPH es segura, bien tolerada y adecuada para su inclusión sistemática en calendarios vacunales infantiles y adolescentes, tanto en niñas como en niños. Su favorable perfil de seguridad constituye uno de los pilares fundamentales que sustentan su recomendación global como estrategia preventiva de primera línea.
IMPACTO POBLACIONAL E INMUNIDAD DE GRUPO:
La vacunación frente al virus del papiloma humano (VPH) no solo ofrece beneficios individuales a quienes la reciben, sino que también tiene un impacto positivo a nivel poblacional cuando se implementa de forma universal e inclusiva. Diversos estudios internacionales han documentado que una alta cobertura vacunal en adolescentes, especialmente cuando incluye a niños y niñas, genera una inmunidad de grupo que reduce drásticamente la circulación del virus y sus manifestaciones clínicas en toda la comunidad19.
Reducción de infecciones y verrugas genitales:
Países que han implementado programas de vacunación universal frente al VPH, como Australia, Canadá y Reino Unido, han registrado:
- Una disminución de más del 80% en las infecciones por genotipos vacunales, especialmente los oncogénicos (16 y 18), tanto en personas vacunadas como no vacunadas.
- Una reducción drástica de las verrugas genitales en adolescentes y adultos jóvenes, en ambos sexos, lo que representa una clara evidencia del efecto poblacional de la vacuna.
- Descensos tempranos en lesiones cervicales de alto grado y otras lesiones anogenitales precancerosas20.
Protección indirecta y refuerzo de programas:
La vacunación masculina actúa como refuerzo de los programas poblacionales, especialmente en entornos donde:
- La cobertura femenina es insuficiente.
- Existen brechas de acceso por razones sociales, culturales o geográficas.
- Se busca reducir la transmisión comunitaria del virus, beneficiando a personas no vacunadas mediante protección indirecta2.
Equidad de género y disminución del estigma:
Incluir a los niños en los programas de vacunación frente al VPH también tiene un impacto simbólico y social muy relevante:
- Promueve la equidad de género, reconociendo que el VPH afecta a ambos sexos y que ambos son responsables de su transmisión.
- Reduce el estigma asociado a que la vacuna se relacione exclusivamente con la salud femenina o con la prevención del cáncer de cuello de útero.
- Favorece la aceptación social de la vacunación y aumenta la adherencia cuando se normaliza su administración a todos los adolescentes, independientemente del sexo4.
En conjunto, la vacunación universal frente al VPH, incluyendo a varones, amplía la inmunidad de grupo, potencia el efecto preventivo colectivo y contribuye a una estrategia sanitaria más equitativa, inclusiva y efectiva para el control global del virus.
COSTE-EFECTIVIDAD:
La vacunación frente al virus del papiloma humano (VPH) en varones ha demostrado ser una intervención no solo eficaz y segura, sino también coste-efectiva, especialmente cuando se implementa en edades tempranas y dentro de programas de inmunización universales. Diversos estudios de evaluación económica han validado que el coste inicial de la vacunación se ve compensado por el ahorro sanitario a corto, medio y largo plazo, tanto en costes directos como indirectos9-10.
Prevención de enfermedades de alto coste sanitario:
El VPH está implicado en múltiples enfermedades que conllevan un elevado coste asistencial y social, incluyendo:
- Cáncer de pene, ano y orofaringe, cuya incidencia está en aumento, particularmente entre los hombres9.
- Verrugas genitales, que requieren tratamientos frecuentes, visitas médicas y afectan la calidad de vida.
- La vacunación permite evitar gastos asociados a diagnósticos complejos, intervenciones quirúrgicas, tratamientos oncológicos y cuidados paliativos, lo que justifica ampliamente la inversión inicial en inmunización10.
Ahorro en costes directos e indirectos:
- Los costes directos evitados incluyen consultas médicas, procedimientos terapéuticos, hospitalizaciones y tratamientos prolongados.
- Los costes indirectos abarcan la pérdida de productividad laboral, el absentismo escolar en adolescentes, y el impacto económico en familias y cuidadores.
- Además, la reducción del estigma y del sufrimiento emocional asociado a enfermedades visibles como las verrugas genitales constituye un beneficio intangible de alto valor social14.
Vacunación universal en edades tempranas: la estrategia más rentable:
Las investigaciones coinciden en que la vacunación entre los 9 y 14 años es la opción más rentable, ya que:
- La respuesta inmunitaria es más robusta.
- Se administran sólo dos dosis en lugar de tres, lo que reduce el coste por esquema completo.
- Se garantiza la protección antes del inicio de la actividad sexual, momento en el cual el riesgo de exposición al VPH aumenta significativamente14.
Mayor rentabilidad en contextos específicos:
La vacunación masculina presenta mayor coste-efectividad en:
- Países o regiones con alta prevalencia de VPH y baja cobertura vacunal en mujeres.
- Colectivos de alto riesgo, como los hombres que tienen sexo con hombres (HSH), grupo con elevada incidencia de cáncer anal asociado al VPH y limitado efecto protector por inmunidad de grupo.
- En estos escenarios, la vacunación no solo protege al individuo, sino que refuerza la equidad y reduce la carga sanitaria global16.
En conclusión, la vacunación frente al VPH en niños y adolescentes varones es una estrategia sanitaria rentable, sostenible y eficaz, que contribuye a la prevención de enfermedades graves, mejora la eficiencia del sistema sanitario y promueve una inversión a largo plazo con alto retorno en salud pública.
BARRERAS PARA LA IMPLEMENTACIÓN:
A pesar de la creciente evidencia científica que respalda la vacunación sistemática frente al virus del papiloma humano (VPH) en varones, su implementación efectiva se enfrenta a múltiples barreras estructurales, sociales y comunicativas. Estos obstáculos limitan la cobertura vacunal en niños y adolescentes, perpetúan desigualdades en salud y reducen el impacto colectivo de esta estrategia preventiva12.
Falta de inclusión en calendarios oficiales:
Uno de los principales impedimentos es la ausencia de la vacunación masculina en muchos calendarios oficiales de inmunización. A pesar de las recomendaciones de organismos internacionales como la OMS y el CDC, numerosos países aún priorizan exclusivamente la vacunación en niñas, dejando fuera a los varones o incluyendo solo a grupos de riesgo. Esta falta de institucionalización compromete la equidad y la protección comunitaria13.
Estigmatización del VPH como infección “femenina”:
Históricamente, el VPH ha estado asociado casi exclusivamente al cáncer de cuello de útero, lo que ha generado una percepción errónea de que se trata de un problema “solo de mujeres”. Esta visión reduccionista ha dificultado la aceptación social de la vacuna en varones, tanto por parte de las familias como de los propios adolescentes, generando barreras culturales que deben ser desmontadas mediante educación y sensibilización14.
Desinformación de padres y baja recomendación profesional:
La falta de conocimiento entre los progenitores sobre el impacto del VPH en la salud masculina —cáncer de pene, ano, orofaringe, verrugas genitales— limita su disposición a vacunar a sus hijos. A ello se suma que muchos profesionales sanitarios no realizan una recomendación activa de la vacuna en varones, ya sea por desconocimiento de las nuevas directrices o por inercia clínica15.
Precio elevado en países sin financiación pública:
En los contextos donde la vacuna frente al VPH no está financiada por el sistema de salud, el alto coste por pauta completa (dos o tres dosis) representa una barrera económica importante. Esto afecta particularmente a familias con bajos ingresos, agravando las desigualdades en salud y limitando el acceso a una medida preventiva altamente eficaz16.
Escasa promoción dirigida a varones:
Las campañas de comunicación institucional sobre la vacuna del VPH han estado tradicionalmente dirigidas a niñas y mujeres jóvenes, con escasa representación de niños o adolescentes varones. Esta falta de visibilidad en materiales educativos, medios de comunicación y centros escolares contribuye a la baja percepción de necesidad de vacunarse por parte de los varones y sus familias17.
En conjunto, estas barreras reflejan la necesidad urgente de adoptar un enfoque más inclusivo, equitativo e informado, que promueva la vacunación frente al VPH en ambos sexos como una medida de prevención integral. Superarlas requiere reformas en políticas públicas, educación profesional y campañas de sensibilización social adaptadas al colectivo masculino.
CONCLUSIONES
La vacunación frente al virus del papiloma humano (VPH) en población masculina representa una intervención preventiva altamente eficaz, segura y coste-efectiva, que debería formar parte de los programas de inmunización infantil y adolescente de forma universal. Su administración a edades tempranas permite prevenir infecciones por los principales genotipos del VPH y sus consecuencias clínicas, tanto benignas como malignas, en hombres y mujeres.
Numerosos estudios han demostrado que esta estrategia protege frente a verrugas genitales, lesiones anogenitales y precancerosas, y tiene un impacto potencial en la reducción de cánceres de pene, ano y orofaringe, particularmente en grupos de mayor riesgo como los hombres que tienen sexo con hombres (HSH). Además, la vacunación masculina refuerza la inmunidad de grupo, contribuye a reducir la circulación comunitaria del virus y fortalece el impacto poblacional de los programas de vacunación.
Más allá de su eficacia clínica, la inmunización de los niños contra el VPH promueve la equidad de género, corrige una histórica invisibilización de la salud sexual masculina y disminuye el estigma asociado a la vacuna como un recurso exclusivamente femenino.
A pesar de las barreras estructurales, económicas y culturales que aún limitan su implementación, la evidencia científica es concluyente: vacunar a los niños frente al VPH es una medida clave de salud pública. Para lograrlo, los sistemas sanitarios deben adoptar políticas activas, inclusivas y sostenidas, que garanticen el acceso equitativo a la vacuna para niñas y niños, en el marco de un enfoque integral, preventivo y justo. Incorporar esta estrategia en los calendarios vacunales nacionales es una inversión sanitaria sólida, con impacto a largo plazo en la salud y bienestar de toda la población.
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