AUTORES
- Laura Mediel Cabeza. Enfermera en Hospital de Día de Oncología. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. España.
- Rocío Pedrola Foz. Enfermera en Hospital de Día de Oncología. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. España.
- Milagros de la Caridad Horrutiner Cobos. TCAE en Hospital de Día Oncología. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. España.
- Silvia Marina Sánchez Vergara. Enfermera en Hospital de Día de Oncología. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. España.
- Jairo Romero Ruiz. TCAE en Hospital de Día de Oncología. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. España.
- Natalia Huguet Gracia. TCAE en Hospital de Día de Oncología. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. España.
RESUMEN
Los pacientes oncológicos necesitan en muchas ocasiones un catéter venoso central de inserción periférica ya que por sus características y las de los fármacos administrados estarían indicados para la colocación de estos dispositivos. Es de gran importancia realizar una serie de cuidados para evitar las posibles complicaciones tales como la bacteriemia ya que podría poner en riesgo al paciente y la retirada del PICC.
En este artículo hemos recopilado la información actualizada acerca de las indicaciones, mantenimiento, cuidado y complicaciones de los catéteres venosos centrales de inserción periférica.
PALABRAS CLAVE
Catéter venoso central, cuidados de enfermería, paciente oncológico, complicaciones.
ABSTRACT
Oncology patients often require a peripherally inserted central venous catheter (PIC) because their characteristics and the medications administered make them appropriate for placement. It is extremely important to maintain a series of precautions to avoid potential complications such as bacteremia, which could put the patient at risk and lead to PICC removal.
In this article, we have compiled updated information on the indications, maintenance, care, and complications of PICC catheters.
KEY WORDS
Central venous catheter, nursing care, cancer patient, complications.
DESARROLLO DEL TEMA
Un porcentaje amplio de los pacientes oncológicos necesitan un adecuado acceso venoso central para la administración de quimioterapia, la inmunoterapia o la extracción sanguínea entre otras técnicas1.
Existe una gran cantidad de catéteres vasculares centrales que se distinguen según su material de composición, calibre, número de luces, localización. En oncología, basándonos en las características del paciente y de sus tratamientos los más utilizados son el acceso venosos central periférico (PICC) y el acceso venoso central implantable (reservorio subcutáneo).
En este artículo vamos a centrarnos en los catéteres venosos de acceso central periférico. Este dispositivo es una buena opción para la conservación de acceso venoso periférico en pacientes oncológicos debido a las características irritantes y vesicantes de los fármacos citostáticos; además, las administraciones de estos fármacos suelen extenderse a medio plazo.
La canalización del catéter suele realizarse a través de las venas basílica, cefálica o braquial de las extremidades superiores; quedando el extremo distal en la unión de la vena cava con la aurícula derecha, próximo a la unión venoatrial2.
Indicaciones:
Estaría indicada la colocación de un PICC en las siguientes situaciones3:
- Árbol venoso pobre o paciente DIVA.
- Osmolaridad mayor a 600mOsm/L o pH menor a 5 o mayor a 9, en fármacos irritantes o vesicantes.
- Tratamientos de uso frecuente.
- Extracción sanguínea.
Como podemos ver, el paciente oncológico cumple algunos de estos criterios.
Cuidados del catéter:
Los cuidados que tienen que llevar los PICC los realizan desde las unidades de enfermería. Hay que seguir una serie de pasos para asegurarnos que la cura se realiza en las mejores condiciones para prevenir posibles infecciones. Se realizan las curas cada 7/10 días y/o si el apósito se encuentra sucio, manchado o en malas condiciones. Dividiremos la cura en dos partes: mantenimiento intralumial y extralumial4.
- Mantenimiento intralumial: consiste en la heparinización del catéter para disminuir los riesgos de trombosis o de infección. Lavado con 10 ml de suero fisiológico, o de 20ml en caso de extracción sanguínea, siguiendo la técnica push-stop y con presión positiva. Sellado con suero fisiológico o citrato según la unidad. Además, sustituimos el bioconector. Esta parte se realiza de manera no estéril.
- Mantenimiento extralumial: de forma estéril realizamos la limpieza y desinfección del punto de inserción y del área contigua, cambiamos el apósito y la fijación del PICC, en caso de tener anclaje subcutáneo no hay que cambiar esta fijación.
El paciente tiene que intentar evitar mojar tanto el catéter como la zona circundante y evitar levantar peso con la extremidad en la que se ha realizado el procedimiento.
Se debe registrar el procedimiento en la historia clínica electrónica para llevar el control de la frecuencia en las curas y así poder detectar cualquier posible complicación con la mayor eficacia posible. En el caso de la Comunidad Autónoma de Aragón debemos rellenar un formulario que recoge la siguiente información: enfermera responsable de la cura, procedimiento realizado y observaciones.
Complicaciones:
Se pueden provocar complicaciones de carácter local o sistémico como, por ejemplo, la bacteriemia o la tromboflebitis. Los microorganismos pueden acceder a través de tres puntos del dispositivo; por la contaminación del fármaco administrado, la contaminación de la conexión y del espacio intralumial y la contaminación de la piel circundante al punto de inserción y la superficie extralumial. Este último es el mecanismo patogénico más común seguido de la contaminación de la conexión, por este motivo es tan importante realizar con seguridad los cuidados explicados anteriormente3.
Para evitar esta complicación sistémica se ha instaurado el programa Bacteriemia Zero que tiene como medidas5:
- Conservar el sistema vascular del paciente debido a que disminuidos la cantidad de pinchazos realizados para conseguir un acceso venoso.
- Higiene adecuada de manos.
- Uso de solución alcohólica en la preparación de la piel
- Manejo higiénico de los catéteres: limpiar los puntos de inyección con alcohol isopropílico de 70º y sustituir conectores al menos una vez a la semana.
En cuanto a las complicaciones tópicas cobra mucha importancia vigilar la piel circundante al apósito y realizar los cuidados pertinentes ya que podemos encontrarnos con lesiones en la piel provocadas por los adhesivos de los apósitos, lo que denominamos MARSI. Podemos encontrar diferentes maneras de prevención6:
- Utilizar apósitos hipoalergénicos en el caso de detectar la fragilidad en la piel del paciente.
- Prevenir la humedad, asegurándonos de su correcto secado tras la limpieza pertinente de la piel.
- Retirar los apósitos con suavidad, empleando incluso espráis removedores de adhesivo.
La aparición de alguna de estas complicaciones podría suponer la retirada del dispositivo.
Conclusiones:
A través de nuestra búsqueda de información hemos podido observar que cobra gran importancia el manejo adecuado de un acceso venoso central de inserción periférica en los pacientes oncológicos ya que puede ser una puerta de entrada para diferentes microorganismos y ser un foco de infección. Además, este tipo de pacientes suele tener muy mal acceso venoso, por lo que debemos mantener en condiciones óptimas esta vía venosa para poderles administrar su tratamiento oncológico y realizar extracciones de sangre, entre muchos otros procedimientos.
Gracias a este dispositivo mejoramos la calidad de vida del paciente oncológico ya que conservamos su árbol vascular para el futuro y evitamos los constantes pinchazos.
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