AUTORES
- Nazaret Vico Moya. Graduada en Enfermería, Universidad de Salamanca. Hospital Materno Infantil Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Rosa Iliarte Llop. Especialista en Enfermería Pediátrica. Graduada en Enfermería. Universidad de Zaragoza. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Nuria Pilar Lázaro Compaired. Graduada en Enfermería, Universidad de Zaragoza. Centro de Salud de Broto. Huesca, España.
- Yaiza Pilar Gracia García. Graduada en Enfermería. Universidad de Zaragoza. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
RESUMEN
La hidrocefalia es una condición neurológica que afecta a la población pediátrica y que, en muchos casos, requiere la implantación de una válvula de derivación ventriculoperitoneal (DVP) para drenar el exceso de líquido cefalorraquídeo (LCR). Este trabajo describe el caso clínico de un lactante con DVP, detallando la valoración de enfermería según las Necesidades de Virginia Henderson, así como los diagnósticos, intervenciones y resultados esperados. Se resaltan los cuidados específicos, la prevención de complicaciones y la educación a la familia como aspectos clave en la atención.
PALABRAS CLAVE
Hidrocefalia, válvula de derivación ventriculoperitoneal, cuidados de enfermería, pediatría, educación familiar.
ABSTRACT
Hydrocephalus is a neurological condition affecting the pediatric population, often requiring the implantation of a ventriculoperitoneal shunt (VPS) to drain excess cerebrospinal fluid (CSF). This paper presents a clinical case of an infant with a VPS, detailing nursing assessment based on Virginia Henderson’s Needs, nursing diagnoses, interventions, and expected outcomes. Specific care, prevention of complications, and family education are emphasized as key aspects of care.
KEY WORDS
Hydrocephalus, ventriculoperitoneal shunt, nursing care, pediatrics, family education.
INTRODUCCIÓN
La hidrocefalia es una alteración neurológica compleja que se caracteriza por la acumulación anormal de líquido cefalorraquídeo (LCR) dentro de los ventrículos cerebrales, lo que provoca dilatación ventricular y, en consecuencia, un incremento de la presión intracranea1. Esta condición puede tener un origen congénito, como en el caso de la estenosis del acueducto de Silvio, o ser adquirida, secundaria a infecciones, hemorragias, traumatismos o procesos tumorales del sistema nervioso central2. Según datos epidemiológicos, la incidencia de hidrocefalia congénita se sitúa entre 0,5 y 1,5 casos por cada 1.000 nacidos vivos, representando una de las principales causas de discapacidad neurológica infantil2,3.
El tratamiento de elección en la mayoría de los casos es la implantación quirúrgica de una válvula de derivación ventriculoperitoneal (DVP), un sistema que facilita el drenaje del exceso de LCR hacia la cavidad peritoneal, contribuyendo al alivio de la presión intracraneal y previniendo el daño cerebral progresivo4. No obstante, la DVP está asociada a una elevada tasa de complicaciones, entre las que se destacan la infección, la obstrucción, el mal funcionamiento del sistema o la necesidad de revisiones quirúrgicas periódicas. Se estima que hasta el 40% de los pacientes pediátricos portadores de DVP requieren al menos una revisión del sistema en los primeros dos años postimplantación5,6.
El manejo de estos pacientes implica un abordaje integral y multidisciplinar, en el que el personal de enfermería desempeña un papel crucial. La valoración exhaustiva mediante modelos de necesidades humanas como el de Virginia Henderson permite identificar problemas reales y potenciales, favoreciendo la planificación de cuidados individualizados basados en diagnósticos NANDA, intervenciones NIC y resultados NOC7-9. Además, la implicación activa de los cuidadores mediante programas de educación sanitaria es esencial para reducir la morbilidad, promover el autocuidado y garantizar un seguimiento efectivo tras el alta hospitalaria.
Este trabajo presenta un caso clínico de un lactante diagnosticado de hidrocefalia congénita, intervenido mediante la colocación de una DVP, con especial énfasis en los cuidados enfermeros, la prevención de complicaciones y la educación familiar como pilares fundamentales en la atención integral de estos pacientes pediátricos.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Paciente masculino de 7 meses, diagnosticado de hidrocefalia congénita secundaria a estenosis del acueducto de Silvio. Fue sometido a colocación de DVP programada sin incidencias.
VALORACIÓN DE ENFERMERÍA DE LAS NECESIDADES BÁSICAS SEGÚN EL MODELO DE VIRGINIA HENDERSON
- Respirar normalmente: Sin alteraciones.
- Comer y beber adecuadamente: Lactancia materna complementada, adecuada.
- Eliminar por todas las vías corporales: Micciones y deposiciones normales.
- Moverse y mantener postura adecuada: Movimientos activos, control cefálico parcial.
- Dormir y descansar: Sueño interrumpido por molestias postquirúrgicas.
- Vestirse y desvestirse: Dependiente.
- Mantener la temperatura corporal: Normotermia.
- Mantener la higiene corporal: Dependiente, piel íntegra.
- Evitar peligros ambientales: Riesgo de infección en herida quirúrgica.
- Comunicarse: Llanto y gestos.
- Vivir según sus creencias y valores: No aplicable por edad.
- Ocuparse para sentirse realizado: Juego pasivo.
- Aprender, descubrir o satisfacer la curiosidad: Desarrollo acorde a la edad.
DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERÍA POR TAXONOMÍA NANDA, NOC, NIC
Diagnósticos de Enfermería NANDA7:
- Riesgo de infección relacionado con la herida quirúrgica y el dispositivo implantado.
- Dolor agudo relacionado con procedimiento quirúrgico.
- Ansiedad de los padres relacionada con la hospitalización y cuidados del niño.
Intervenciones NIC8:
- Cuidados de la herida quirúrgica.
- Control del dolor.
- Educación sanitaria a los padres sobre signos de alarma (vómitos, fiebre, irritabilidad, alteración del estado de conciencia)8.
- Fomento del vínculo afectivo entre padres e hijo.
Resultados NOC9:
- ntegridad tisular mantenida.
- Dolor controlado.
- Padres informados y capacitados para cuidados domiciliarios.
- Disminución de la ansiedad parental.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
El cuidado de los pacientes pediátricos portadores de una válvula de derivación ventriculoperitoneal (DVP) representa un desafío asistencial de gran complejidad, que exige la implementación de protocolos de actuación rigurosos, el seguimiento continuo y la participación activa del equipo de enfermería en todas las fases del proceso asistencial.
Tal como se evidencia en la literatura científica, las complicaciones derivadas de la DVP constituyen una de las principales causas de morbilidad en estos pacientes, siendo la infección la más frecuente, especialmente en los primeros seis meses tras la implantación del sistema3,10. Los estudios de Stone et al. y Caruso et al. coinciden en señalar que el control estricto de la herida quirúrgica, la aplicación de medidas de asepsia, la monitorización de signos de alarma y la formación del entorno familiar son factores determinantes para reducir el riesgo de complicaciones y mejorar los resultados clínicos10.
En este sentido, los profesionales de enfermería desempeñan un papel insustituible en la detección precoz de signos de infección (como fiebre, irritabilidad, enrojecimiento de la zona quirúrgica) o mal funcionamiento del sistema, factores que pueden poner en riesgo la vida del niño si no se actúa con celeridad. La valoración sistemática utilizando las 14 necesidades de Virginia Henderson permite abordar de forma holística las esferas biológica, emocional y social del paciente, lo que garantiza una atención integral y centrada en la persona.
Asimismo, los diagnósticos NANDA seleccionados en este caso, como el riesgo de infección, el dolor agudo y la ansiedad parental, reflejan las principales áreas de vulnerabilidad identificadas. Las intervenciones NIC y los resultados NOC establecidos permiten estructurar el proceso enfermero, contribuyendo a una atención de calidad, basada en la evidencia científica y alineada con los estándares internacionales de seguridad del paciente11.
Por otro lado, resulta imprescindible reconocer el impacto emocional y psicológico que supone para los padres la hospitalización de su hijo, especialmente ante una patología neurológica de carácter crónico como la hidrocefalia. La literatura destaca que la ansiedad y el estrés parental pueden afectar negativamente tanto al bienestar del niño como a la adherencia a los cuidados, por lo que la educación sanitaria y el acompañamiento emocional deben considerarse intervenciones prioritarias en la práctica enfermera11.
Además, el seguimiento evolutivo de estos pacientes no debe limitarse al control de la DVP. Es fundamental valorar el desarrollo neurológico, motor y psicomotor del niño, ya que la hidrocefalia puede asociarse a retrasos del desarrollo, alteraciones cognitivas o déficits neurológicos que requieran intervenciones tempranas y el trabajo coordinado de un equipo multidisciplinar que incluya neurología, rehabilitación, fisioterapia y atención temprana12.
El abordaje integral de los niños portadores de una DVP debe contemplar no sólo los aspectos técnicos del procedimiento quirúrgico, sino también el seguimiento clínico, la prevención de complicaciones y el fortalecimiento de las competencias de los cuidadores. La enfermería, mediante la aplicación de modelos de valoración como el de Virginia Henderson y el uso de lenguajes estandarizados (NANDA, NIC, NOC), garantiza la planificación de cuidados individualizados, seguros y efectivos.
Este caso clínico ejemplifica la necesidad de un enfoque holístico en el cuidado de pacientes pediátricos con hidrocefalia, destacando la importancia de la vigilancia continua, la capacitación familiar y el seguimiento evolutivo como estrategias clave para optimizar la calidad de vida del niño y su entorno.
La formación continua de los profesionales de enfermería en el ámbito de la neurocirugía pediátrica y la promoción de la educación sanitaria en la comunidad constituyen herramientas imprescindibles para mejorar los resultados en salud, reducir los riesgos asociados a la DVP y favorecer un desarrollo infantil pleno.
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