AUTORES
- Susana Serrano Gaspar. Enfermera Sistema Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Jorge Bárcena Ferruz. Técnico de Laboratorio Clínico y Biomédico Sistema Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Ylenia Caballero Casanova. Enfermera del Sistema Aragonés de Salud. Aragón, España.
- María Paz Arroyo Clemente. Enfermera del Sistema Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Mario Soro Arroyo. Técnico en imagen para Diagnóstico y Medicina Nuclear en Sistema Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Irene Arner Dobón. Enfermera Sistema Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
La aspiración previa a la inyección intramuscular ha sido durante décadas un paso rutinario en la técnica de vacunación, con el objetivo de descartar la canalización accidental de un vaso sanguíneo y evitar así la administración intravascular del preparado. Sin embargo, en los últimos años los principales organismos de referencia y la evidencia científica disponible han cuestionado la utilidad de esta maniobra en las zonas anatómicas habituales de vacunación. Este trabajo monográfico recopila la información más relevante sobre el fundamento de la aspiración, la evidencia que la respalda o la desaconseja, las recomendaciones de las principales sociedades científicas y las implicaciones para la práctica enfermera. La literatura revisada coincide en que, en las localizaciones recomendadas para la vacunación intramuscular (deltoides y vasto externo), la aspiración no aporta beneficios en términos de seguridad, incrementa la percepción del dolor y prolonga innecesariamente el procedimiento. No obstante, persiste el debate en determinadas localizaciones de mayor riesgo vascular y a raíz de las campañas masivas de vacunación frente a la COVID-19. Se concluye que la enfermería debe basar su práctica en la evidencia más actualizada, reservando la aspiración únicamente para las zonas con proximidad a grandes vasos.
PALABRAS CLAVE
Inyecciones intramusculares, vacunación, vacunas, dolor, enfermería.
ABSTRACT
For decades, aspiration prior to intramuscular injection has been a routine step in vaccination technique, aiming to rule out accidental blood vessel puncture and thus prevent intravascular administration of the product. However, in recent years the main reference organisations and the available scientific evidence have questioned the usefulness of this manoeuvre in the usual vaccination sites. This monographic work compiles the most relevant information on the rationale for aspiration, the evidence supporting or discouraging it, the recommendations of the main scientific societies and the implications for nursing practice. The reviewed literature agrees that, in the recommended sites for intramuscular vaccination (deltoid and vastus lateralis), aspiration provides no safety benefit, increases pain perception and unnecessarily prolongs the procedure. Nevertheless, debate remains regarding certain sites with higher vascular risk and following the mass COVID-19 vaccination campaigns. It is concluded that nursing should base its practice on the most up-to-date evidence, reserving aspiration only for areas close to large vessels.
KEY WORDS
Injections, intramuscular, vaccination, vaccines, pain, nursing.
INTRODUCCIÓN
La administración de vacunas constituye una de las intervenciones sanitarias más frecuentes y con mayor impacto en la salud pública. La mayoría de las vacunas del calendario vacunal se administran por vía intramuscular, una técnica que la enfermería realiza cotidianamente y que, pese a su aparente sencillez, no está exenta de aspectos controvertidos. Uno de los más debatidos en los últimos años es la conveniencia o no de realizar la aspiración previa a la inyección.
La aspiración consiste en tirar del émbolo de la jeringa hacia atrás una vez insertada la aguja en el músculo, con el fin de comprobar si se ha canalizado accidentalmente un vaso sanguíneo antes de inyectar el preparado. Tradicionalmente, esta maniobra se ha considerado una medida de seguridad destinada a evitar la administración intravascular inadvertida de la vacuna1,2.
Sin embargo, la falta de estandarización completa de la técnica ha generado un interés creciente por analizar el balance riesgo-beneficio de aspirar antes de la inyección intramuscular de vacunas3. El objetivo de este trabajo monográfico es recopilar y ordenar la información más relevante disponible sobre la aspiración en la administración de vacunas, con el fin de ofrecer a los profesionales de enfermería una visión actualizada que oriente su práctica clínica.
FUNDAMENTO Y ORIGEN DE LA TÉCNICA DE ASPIRACIÓN:
La recomendación de aspirar antes de inyectar tiene un origen fundamentalmente teórico y preventivo. La preocupación central era que, al introducir la aguja, esta pudiera penetrar en la luz de un vaso sanguíneo, de modo que el fármaco o la vacuna se administrase por vía intravenosa en lugar de intramuscular, con el consiguiente riesgo de reacciones adversas. Esta preocupación resulta más pertinente en fármacos con conocida toxicidad intravascular y en localizaciones anatómicas próximas a grandes vasos2,4.
Históricamente, la técnica se generalizó como parte del procedimiento estándar de inyección intramuscular. Encuestas realizadas en el ámbito pediátrico mostraron que una amplia mayoría de profesionales aspiraban de forma sistemática antes de vacunar; en un cuestionario dirigido a la práctica clínica pediátrica, alrededor del 74% de los encuestados declaró aspirar antes de administrar la vacuna1. Esta elevada prevalencia refleja hasta qué punto la aspiración se había consolidado como un hábito arraigado, más por costumbre y transmisión de la técnica que por una evidencia sólida que la respaldase.
EVIDENCIA SOBRE LA SEGURIDAD: ¿PREVIENE REALMENTE LA INYECCIÓN INTRAVASCULAR?
El principal argumento a favor de la aspiración es la prevención de la administración intravascular. No obstante, la evidencia disponible cuestiona este fundamento en las localizaciones habituales de vacunación. Las zonas recomendadas para la administración intramuscular de vacunas son el músculo deltoides en niños mayores y adultos, y el vasto externo (cara anterolateral del muslo) en lactantes4. En ninguna de estas localizaciones existen vasos sanguíneos de gran calibre, por lo que la probabilidad de canalizar un vaso importante es muy baja.
Diversos organismos señalan que, dado el tamaño de la aguja y el ángulo de inserción empleados en la vacunación, resulta difícil canalizar un vaso sin romperlo y aún más difícil administrar realmente la vacuna por vía intravenosa5. Además, se ha señalado la ausencia de estudios prospectivos que hayan analizado la incidencia real de aspiraciones sanguíneas durante la inyección intramuscular de vacunas. En un estudio retrospectivo se informó de que un porcentaje de enfermeras había aspirado sangre en alguna ocasión, siendo esto más frecuente en la zona dorsoglútea y en la deltoidea3, lo que refuerza la idea de que el riesgo vascular depende críticamente de la localización elegida.
ASPIRACIÓN Y PERCEPCIÓN DEL DOLOR:
Uno de los aspectos que ha inclinado la balanza en contra de la aspiración sistemática es su relación con el dolor. La maniobra de aspirar requiere mantener la aguja inmóvil dentro del músculo durante un tiempo adicional —se estima que son necesarios entre 5 y 10 segundos para observar de forma fiable el reflujo sanguíneo—, lo que prolonga el procedimiento y puede aumentar la molestia del paciente1,4.
Una revisión sistemática que evaluó la efectividad de intervenciones físicas y relacionadas con la técnica para reducir el dolor durante la vacunación incluyó numerosos estudios y encontró que la angustia infantil aguda disminuía cuando la inyección intramuscular se realizaba sin aspiración, con una técnica de introducción y retirada rápidas de la aguja5,6. Diversos ensayos controlados aleatorizados han hallado que la aspiración previa a la inyección intramuscular puede provocar un aumento del dolor en la población infantil, si bien esta asociación no se ha confirmado de forma concluyente en adultos7.
En conjunto, la evidencia sugiere que una técnica rápida sin aspiración resulta menos dolorosa que la técnica estándar con aspiración, especialmente en la población pediátrica, aunque varios autores subrayan la necesidad de pruebas más exhaustivas y de mayor calidad metodológica6.
RECOMENDACIONES DE LAS PRINCIPALES SOCIEDADES CIENTÍFICAS
Las recomendaciones actuales de los principales organismos de referencia se orientan mayoritariamente hacia la no aspiración en las zonas habituales de vacunación. El Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP) señala que, aunque tradicionalmente se haya recomendado aspirar antes de inyectar la vacuna para evitar la administración intravascular, no es necesario aspirar antes de vacunar8.
En la misma línea, el Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP) estadounidense explicita que no es necesaria la aspiración previa a la inyección de vacunas, dado que no existen vasos sanguíneos importantes en los lugares anatómicos recomendados para la vacunación, y recuerda que la aspiración resulta más dolorosa y consume más tiempo que la no aspiración9. Recursos de práctica basada en la evidencia, como los servicios de preguntas clínicas de referencia, concluyen igualmente que no se recomienda la aspiración al administrar vacunas, al no existir datos que justifiquen la necesidad de esta práctica5.
ZONAS DE RIESGO Y DEBATE ABIERTO:
Pese al consenso general, algunos autores matizan que la aspiración podría seguir siendo pertinente en aquellas regiones anatómicas con mayor riesgo de inyección en el torrente sanguíneo. Es el caso de la región dorsoglútea, por su proximidad a la arteria glútea, donde el riesgo vascular es superior al de las zonas habituales de vacunación3,10. Conviene recordar, no obstante, que la vía dorsoglútea no es una localización recomendada para la administración de vacunas.
El debate se reavivó a raíz de las campañas masivas de vacunación frente a la COVID-19. Algunos trabajos plantearon la posibilidad de reconsiderar la aspiración tras reconocer la Agencia Europea del Medicamento un potencial vínculo entre la inyección intravascular inadvertida y determinados fenómenos trombóticos observados con algunas vacunas de vector adenoviral10. Estos autores defienden reabrir el debate y continuar la búsqueda de evidencia mediante diseños de investigación sólidos, especialmente estudios experimentales rigurosos y estudios prospectivos que analicen la incidencia real de reflujo de sangre con la técnica de aspiración10.
IMPLICACIONES PARA LA PRÁCTICA ENFERMERA:
A pesar de que la evidencia y las recomendaciones actuales desaconsejan la aspiración sistemática en las zonas habituales, numerosos profesionales continúan realizándola por costumbre y tradición formativa2. Este desfase entre la evidencia y la práctica pone de relieve la importancia de actualizar los conocimientos y los protocolos de forma continua.
Para la enfermería, esto se traduce en varias recomendaciones prácticas: administrar las vacunas intramusculares en las localizaciones adecuadas (deltoides o vasto externo); emplear una aguja de tamaño y calibre apropiados a la edad y complexión del paciente; utilizar una técnica de introducción y retirada rápidas de la aguja sin aspiración en estas zonas; y reservar la aspiración únicamente para las localizaciones con proximidad a grandes vasos, cuando su uso esté justificado. Estas medidas contribuyen a reducir el dolor, acortar el procedimiento y mejorar la experiencia del paciente sin comprometer la seguridad.
CONCLUSIONES
La revisión de la información disponible permite afirmar que, en las zonas anatómicas recomendadas para la administración intramuscular de vacunas, la aspiración previa no aporta beneficios en términos de seguridad, incrementa la percepción del dolor —especialmente en niños— y prolonga innecesariamente el procedimiento. Por ello, los principales organismos de referencia recomiendan no aspirar de forma sistemática al vacunar.
No obstante, subsisten matices relevantes: la aspiración podría mantener su justificación en localizaciones de mayor riesgo vascular, y el debate se ha reavivado tras las campañas de vacunación frente a la COVID-19 y el posible papel de la inyección intravascular inadvertida en fenómenos adversos poco frecuentes. La ausencia de estudios prospectivos y experimentales de alta calidad sobre la incidencia real de reflujo sanguíneo limita la solidez de las conclusiones y justifica la necesidad de nueva investigación.
En definitiva, la práctica enfermera debe fundamentarse en la mejor evidencia disponible, adaptándose a las recomendaciones actualizadas y reservando la aspiración para aquellas situaciones en las que el riesgo vascular lo justifique. La consolidación de protocolos consensuados y basados en evidencia sólida resulta imprescindible para estandarizar la técnica y garantizar una vacunación segura, eficaz y lo menos dolorosa posible.
BIBLIOGRAFÍA
- Ipp M, Sam J, Parkin PC. Needle aspiration and intramuscular vaccination. Arch Pediatr Adolesc Med. 2006;160(4):451.
- Enfermería Evidente. ¿Debería aspirarse durante una inyección intramuscular? [Internet]. 2023 [consultado 5 jul 2026]. Disponible en: https://enfermeriaevidente.com/deberia-aspirarse-durante-una-inyeccion-intramuscular/
- Herraiz-Adillo Á, et al. ¿Es necesaria la aspiración en la técnica de administración de las vacunas intramusculares? Ocronos [Internet]. 2023 [consultado 5 jul 2026]. Disponible en: https://revistamedica.com/aspiracion-administracion-vacunas-intramusculares/
- Martínez Cortés M, et al. ¿Es necesaria la aspiración en la administración intramuscular de vacunas? Rev Enferm CyL [Internet]. 2018 [consultado 5 jul 2026]. Disponible en: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1988-348X2018000100004
- Murciasalud. ¿Es necesario aspirar en la administración de una vacuna intramuscular? Preevid [Internet]. 2022 [consultado 5 jul 2026]. Disponible en: https://www.murciasalud.es/preevid/24530
- Taddio A, et al. Reducing pain during vaccine injections: clinical practice guideline. CMAJ. 2015;187(13):975-982.
- Petousis-Harris H. Vaccine injection technique and reactogenicity: evidence for practice. Vaccine. 2008;26(50):6299-6304.
- Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP). Manual de vacunas en línea de la AEP: normas generales de administración [Internet]. Madrid: AEP; 2024 [consultado 5 jul 2026]. Disponible en: https://vacunasaep.org/
- Asociación Española de Vacunología. Aspiración previa a la vacunación intramuscular [Internet]. 2024 [consultado 5 jul 2026]. Disponible en: https://vacunas.org/aspiracion-previa-a-la-vacunacion-intramuscular/
- González Fernández N, et al. Aspirar antes de la inyección de vacunas intramusculares, ¿debería el debate continuar? Enferm Clin. 2021;31(6):385-387.