AUTORES
- Nilsa Carmen Viejo Lezcano. Graduada en Trabajo Social, Trabajadora Social en SALUD Aragón, España.
- David Navarrete Mainar. Graduado en Enfermería, Enfermero en Unidad de Salud Mental Teruel, España.
- Raquel Brinquis Seco. Psicóloga Interna Residente en Hospital Obispo Polanco Teruel, España.
- Sheila Fernández Navarro. F. E. A. Psicología Clínica, Psicóloga Clínica en Hospital Obispo Polanco Teruel, España.
- Paula García Jordán. Graduada en Enfermería, Enfermera en Unidad de Salud Mental Teruel, España.
- Marina Guarch Oncins. F. E. A. Psicología Clínica, Psicóloga Clínica en Hospital Universitario Miguel Servet Zaragoza, España.
RESUMEN
El artículo explora la evolución del modelo biomédico hacia un enfoque biopsicosocial, incorporando la perspectiva ecológica aplicada al trabajo social sanitario. Se destaca la importancia de considerar la interacción entre factores biológicos, psicológicos y sociales en los procesos de salud y enfermedad. Asimismo, se analiza cómo el entorno, las redes de apoyo y los recursos comunitarios influyen en el bienestar de las personas. A través de una propuesta metodológica estructurada y ejemplos prácticos, se evidencia la necesidad de intervenciones integrales centradas en la persona, que activen recursos formales e informales y fortalezcan la continuidad asistencial. Esta visión integral permite una atención sociosanitaria más humanizada, eficaz y sostenible.
PALABRAS CLAVE
Ecología humana, trabajo social, apoyo social, modelo biopsicosocial.
ABSTRACT
This article explores the evolution from the biomedical model to a biopsychosocial approach, also incorporating the ecological perspective as applied to healthcare social work. It emphasizes the importance of understanding health and illness as the result of interactions among biological, psychological, and social factors. Additionally, it highlights how environmental conditions, support networks, and community resources influence individual well-being. Through a structured methodological proposal and practical examples, the need for integrated, person-centered interventions is demonstrated interventions that activate both formal and informal resources and strengthen care continuity. This comprehensive perspective contributes to more humane, effective, and sustainable health and social care.
KEY WORDS
Human ecology, social work, social support, biopsychosocial model.
INTRODUCCIÓN
El modelo comunitario precedió al modelo biopsicosocial, que comprende la salud como un fenómeno holístico que integra los aspectos biológicos, psicológicos y sociales del individuo. Durante la mitad del siglo XX, el modelo biomédico predominó en las sociedades industrializadas como paradigma dominante en la comprensión de la salud. En el año 1977 George Libman Engel, médico internista y psiquiatra, postuló la necesidad de un modelo holístico como respuesta al modelo médico hegemónico implantado hasta el momento. Engel argumentó que los fenómenos relacionados con la salud son el resultado de la interacción no solo de factores biológicos, sino también de influencias psicológicas y sociales1.
El modelo causal lineal se consideró insuficiente para abordar la complejidad de los problemas de salud que enfrentan las personas atendidas. El enfoque paternalista, que posicionaba al médico como la figura autoritaria encargada de tomar decisiones por el paciente, fue sustituido por un modelo participativo en el que se promueve la implicación activa del paciente en su propio proceso de atención, basándose en una relación de igualdad entre médico y paciente. Entre las críticas que Engel1 hizo a la corriente biomédica, que lo llevaron a abogar firmemente por el modelo biopsicosocial, se encuentran las siguientes:
- La aparición de la enfermedad está relacionada con diversas causas, no solo biológicas, sino también psicológicas y sociales. De igual manera, los problemas psicológicos o sociales pueden desembocar en enfermedades que afecten de manera orgánica.
- Al valorar la gravedad, susceptibilidad o evolución de una enfermedad, es fundamental considerar los factores sociales y psicológicos que pueden influir en el proceso.
- Se rechaza la idea de que el rol del enfermo esté determinado únicamente por una anomalía orgánica.
- Se destaca la importancia de la relación profesional-paciente, entendida como un factor clave en el proceso de atención. Este vínculo puede influir directamente en el curso clínico y en el grado de implicación del paciente, favoreciendo una mayor comprensión, cooperación y continuidad en el tratamiento.
En consecuencia, el modelo biopsicosocial resulta fundamental para una comprensión integral de los determinantes de la salud y la formulación de intervenciones terapéuticas individualizadas, que integren el contexto social del paciente y los recursos de apoyo disponibles para mitigar los efectos adversos de la enfermedad2.
Borrell1, aclara que el éxito del modelo holístico dependerá del conocimiento integral del paciente y su contexto, integrando las esferas biológica, psicológica y social de manera armónica.
A partir de este enfoque, surge el modelo ecológico, inicialmente aplicado en el ámbito general de la salud, pero especialmente relevante cuando se considera la salud mental, donde los factores sociales, familiares y comunitarios juegan un papel crucial en el bienestar del individuo. El modelo ecológico permite una visión más amplia y contextualizada del paciente dentro de su entorno.
Por tanto, el modelo biopsicosocial sirve como puente entre las ciencias biomédicas y el enfoque ecológico, ayudando a integrar al paciente dentro de su entorno social y ambiental, y fortaleciendo la comprensión de la salud mental como una interacción de múltiples niveles de influencia.
OBJETIVO
Analizar el modelo ecológico como marco teórico y metodológico para la intervención desde el trabajo social sanitario, destacando su relevancia en la identificación de redes de apoyo y en el diseño de estrategias integrales que incorporen los contextos familiar, comunitario e institucional.
METODOLOGÍA
El presente artículo adopta un enfoque cualitativo de tipo descriptivo y teórico. Se ha llevado a cabo una revisión sistemática de la literatura con el objetivo de analizar la aplicabilidad del modelo ecológico en el ámbito del trabajo social sanitario, con especial énfasis en su relevancia para la intervención en salud mental.
La búsqueda bibliográfica se realizó de forma sistemática en la base de datos Dialnet y en libros especializados en trabajo social sanitario. Se emplearon como palabras clave los términos: “modelo ecológico” y “trabajo social”, así como «salud mental» para garantizar que se incluyeran fuentes pertinentes al campo de la salud mental.
La selección de fuentes incluyó artículos académicos y capítulos de libros publicados en lengua española, con prioridad a aquellos que desarrollan el enfoque ecológico como marco interpretativo y metodológico dentro de la práctica sociosanitaria, particularmente en el contexto de la salud mental. Se excluyeron aquellas fuentes que, aunque mencionaban el modelo ecológico o el trabajo social, no abordaban de manera concreta su aplicación al análisis de contextos, redes de apoyo o estrategias de intervención en el ámbito sociosanitario, específicamente dentro de la salud mental.
RESULTADOS
La teoría ecológica del desarrollo humano enfatiza la relevancia de las interacciones dinámicas entre el individuo y su entorno. Desde el trabajo social sanitario, esta perspectiva se incorpora para analizar e intervenir de manera integral en las situaciones que enfrentan los usuarios.
La perspectiva ecológica de la década de los ochenta pretendía sustituir la unicausalidad de la salud, introduciendo la ecología humana, ciencia que estudia las interacciones entre los seres humanos y su ambiente, de esta manera la salud vendría determinada por un enfoque más global dando gran peso a los factores sociales; comunitarios y ambientales. El modelo ecológico, defendido por Lalonde3 en el marco del sistema de la salud, establece que la salud en una comunidad esta determinada por cuatro grupos de factores:
- Medio ambiente: no sólo referido al ambiente natural sino también al social. Entre estos últimos destaca las condiciones de vivienda y trabajo, el nivel escolar, los ingresos económicos y las pautas culturales.
- Los estilos y hábitos de vida: como puede ser la inadecuada alimentación, el consumo de sustancias tóxicas, sedentarismo y/o conductas sexuales de riesgo.
- El sistema sanitario: condicionado por variables como la accesibilidad, eficacia y efectividad, recursos, buena praxis del conjunto de los centros, recursos humanos, tecnología, etc.
- La biología humana: condicionada por la carga genética y factores hereditarios de la población.
Bronfenbrenner4 define el ambiente ecológico como un conjunto de estructuras concéntricas divididas en micro-, meso-, exo- y macrosistemas, donde cada uno está contenido dentro del siguiente. En el contexto del trabajo social sanitario, el micro- y mesosistemas son los que resultan más relevantes. Desde este modelo, los recursos pueden situarse en cuatro sistemas: el ecosistema familiar, laboral, educativo y de ocio, todos ellos incluidos dentro del ecosistema comunitario.
Villalba5 hace referencia a la influencia de los factores sociales y las redes de apoyo en la salud tanto física como psíquica de los individuos, así como en su bienestar particular. Destaca la importancia del apoyo social en los acontecimientos vitales estresantes, produciendo un efecto de protección.
La metodología para la intervención desde el enfoque ecológico se articula en varias fases, entre las que se incluyen las siguientes6:
Para facilitar la comprensión de las fases metodológicas, se ilustran mediante ejemplos hipotéticos de aplicación práctica. Estos ejemplos no están basados en estudios empíricos propios ni en los artículos revisados, sino que se utilizan exclusivamente con fines explicativos para ilustrar cómo podrían trasladarse las fases a contextos reales.
- Identificación de la red. En esta fase se exploran las relaciones significativas que rodean a la persona, incluyendo vínculos familiares, vecinales, comunitarios e institucionales.
Ejemplo: En una intervención con una persona que ha sido derivada a atención comunitaria tras una descompensación de su trastorno afectivo, se identifican como figuras clave de apoyo su hija (residente en otra ciudad), un vecino que la ayuda con tareas diarias como las compras y el centro de día donde realiza actividades terapéuticas y de rehabilitación psicosocial.
- Análisis de las redes. Se examina el tipo de vínculos, su funcionalidad y el impacto emocional o práctico que generan: relaciones de apoyo, tensión o conflicto, así como su conexión con los recursos comunitarios.
Ejemplo: En este caso, se valora que la hija mantiene contacto frecuente pero no puede prestar apoyo presencial debido a la distancia; el vecino es un recurso informal clave, pero con limitaciones en el tipo de apoyo que puede ofrecer. El centro de día al que acude la persona ofrece apoyo institucional y seguimiento del proceso terapéutico, reforzando su red formal. Sin embargo, se detecta que la red emocional está limitada, especialmente en lo que respecta al vínculo con amistades o familiares cercanos.
- Intervención con las redes sociales. Se diseñan estrategias para fortalecer los vínculos positivos, reducir los riesgos asociados a relaciones conflictivas y facilitar la conexión con servicios formales o comunitarios adicionales.
Ejemplo: Se facilita la inscripción de la persona en un grupo de apoyo comunitario con enfoque psicosocial, promoviendo su participación social y mejorando su red informal. De forma paralela, se refuerza la coordinación entre el equipo del centro de día y el equipo de salud mental, garantizando que la intervención sea continua y que los recursos disponibles estén alineados con las necesidades específicas del paciente. Además, se implementan estrategias para mejorar la comunicación con su hija, con el fin de fortalecer los vínculos familiares y asegurar que la persona reciba el apoyo necesario en todos los niveles de su red social.
Para asegurar la eficacia y estructura de la intervención, la estrategia metodológica debe seguir una secuencia organizada que responda a las necesidades particulares de cada usuario. La secuencia metodológica aplicada en intervenciones dentro del campo del trabajo social sanitario abarca las siguientes etapas7:
- Análisis de la situación: Evaluación del contexto global: análisis del sector geográfico, económico, laboral, local, institucional, vivienda, educativo, el profesional de trabajo social en relación al usuario.
- Interpretación diagnóstica (evaluación preliminar y operativa): Análisis de los problemas que se presentan, definición del usuario y la formación del profesional de trabajo social.
- Programación. Proyecto de intervención: Establecimiento de objetivos comunes, definición de los problemas a abordar, metas claras, elaboración de un plan de trabajo y tiempos adecuados para cada intervención.
- Ejecución. Puesta en práctica del proyecto común: tipo de intervención: directa/indirecta, la finalidad de la intervención y la metodología más adecuada.
- Evaluación: Análisis y valoración de los resultados obtenidos y del impacto de la intervención sobre el usuario y su red de apoyo.
DISCUSIÓN-CONCLUSIONES
– El modelo biopsicosocial ha supuesto un cambio paradigmático en la comprensión de la salud y la enfermedad, al superar la mirada reduccionista centrada únicamente en los aspectos orgánicos. Este enfoque integral reconoce la interacción entre los factores biológicos, psicológicos y sociales. En este sentido, la recuperación no puede entenderse sin tener en cuenta el contexto emocional y social del individuo, promoviendo así intervenciones más completas y humanizadas.
– Identificar y comprender los factores del entorno que inciden en la persona y su familia resulta esencial para diseñar intervenciones eficaces. Elementos como el apoyo familiar, las redes sociales, los recursos comunitarios o las condiciones de vida pueden actuar como potenciadores del bienestar o, por el contrario, como barreras para la recuperación. El trabajo social debe tener en cuenta estos elementos para potenciar los recursos disponibles y mitigar los factores de riesgo.
– La incorporación del enfoque ecológico en el trabajo social sanitario permite una intervención más ajustada a la realidad del paciente, considerando los múltiples niveles de influencia que operan en su vida cotidiana. Esta mirada multiescalar facilita el diseño de estrategias que conectan lo individual con lo comunitario, fortaleciendo el impacto de las acciones profesionales.
– El uso de metodologías estructuradas para el análisis e intervención en redes sociales proporciona una guía práctica y replicable para los profesionales del ámbito sociosanitario. Al centrar la intervención en la activación de recursos formales e informales, se promueve una atención más continua, efectiva y adaptada a las necesidades reales de las personas en situación de vulnerabilidad.
BIBLIOGRAFÍA
- Borrell C. El modelo biopsicosocial en evolución. Med Clin. 2002;119(5):175-9.
- Engel L. The need for a new medical model: a challenge for biomedicine. Science. 1977;196(4286):129-36.
- De la Guardia Gutiérrez MA, Ruvalcaba Ledezma JC. La salud y sus determinantes, promoción de la salud y educación sanitaria. J Negat No Posit Results. 2020;5(1):81-90.
- Bronfenbrenner U. La ecología del desarrollo humano: experimentos en entornos naturales y diseñados. Barcelona: Paidós; 1978.
- De Pedro D. Una mirada persona-entorno. En: Prácticas del Trabajo Social Clínico. Barcelona: Nau Llibres; 2017. p. 191-208.
- Villalba C. Redes sociales: un concepto con importantes implicaciones en la intervención comunitaria. Psychosoc Interv. 1995;5(15):23-43.
- De Pedro D., Galán F. El método en Trabajo Social. La perspectiva ecosistémica. En: Lo social en la salud mental (I)(II): trabajo social en psiquiatría. Zaragoza: Prensas Universitarias de Zaragoza; 2015. p. 211-251.