El impacto de la brecha digital en personas en situación de exclusión: estrategias inclusivas desde el trabajo social

14 agosto 2025

 

AUTORES

  1. Natividad Aragüés Saz. Trabajadora Social y TCAE. Hospital Universitario Miguel Servet. (Zaragoza). Aragón. España.
  2. Sonia Pascual Martín. Trabajadora Social. Instituto Aragonés de Servicios Sociales. Aragón. Aragón. España.
  3. Ana Isabel Navarro Pérez. Auxiliar Administrativa y TCAE. CME San José. (Zaragoza). Aragón. España.
  4. Laura Báguena Sancho. Trabajadora Social. Hospital Universitario Miguel Servet. (Zaragoza). Aragón. España.
  5. Eva Ibáñez Mily. Licenciada en Odontología. Aragón. España.
  6. María Yébenes Delgado. Trabajadora Social. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). Aragón. España.

 

RESUMEN

La brecha digital constituye un fenómeno que profundiza las desigualdades sociales, especialmente en poblaciones en situación de exclusión. Este artículo analiza cómo la falta de acceso y habilidades digitales perpetúa la marginación y limita las oportunidades de desarrollo personal, social y económico. A partir de una revisión documental, se exploran las principales barreras que enfrentan estas personas, como la carencia de infraestructuras tecnológicas, la falta de alfabetización digital y los prejuicios socioculturales, que dificultan su integración plena en la sociedad digital.

Asimismo, el artículo examina el papel del trabajo social en la reducción de esta brecha, identificando estrategias inclusivas aplicadas desde la intervención comunitaria, la educación no formal y la colaboración interinstitucional. Se destacan buenas prácticas orientadas a promover la equidad digital, con un enfoque en derechos y participación activa. La reflexión final subraya la necesidad de políticas públicas integrales y sostenibles que reconozcan el acceso a las tecnologías de la información como un derecho fundamental para la inclusión social.

PALABRAS CLAVE

Brecha digital, exclusión social, trabajo social, inclusión digital, desigualdad tecnológica, intervención comunitaria

ABSTRACT

The digital divide is a phenomenon that deepens social inequalities, especially among people in situations of exclusion. This article analyzes how the lack of access and digital skills perpetuates marginalization and limits personal, social, and economic development opportunities. Based on a documentary review, it explores the main barriers faced by these populations, such as the lack of technological infrastructure, absence of digital literacy, and sociocultural prejudices that hinder their full integration into the digital society.

The paper also examines the role of social work in reducing this gap, identifying inclusive strategies applied through community intervention, non-formal education, and inter-institutional collaboration. Best practices aimed at promoting digital equity are highlighted, with a focus on rights and active participation. The final reflection emphasizes the need for comprehensive and sustainable public policies that recognize access to information technologies as a fundamental right for social inclusion.

KEY WORDS

Digital divide, social exclusion, social work, digital inclusion, technological inequality, community intervention

INTRODUCCIÓN

La transformación digital ha supuesto avances significativos en el acceso a la información, la educación y el empleo, pero también ha evidenciado y profundizado las brechas existentes entre quienes tienen acceso a estas tecnologías y quienes se encuentran excluidos de ellas. Este fenómeno, conocido como brecha digital, representa una nueva dimensión de desigualdad que afecta de manera especial a personas y comunidades en situación de vulnerabilidad. Desde el trabajo social, la comprensión y el abordaje de esta problemática se tornan imprescindibles para promover la justicia social y los derechos humanos en un contexto cada vez más digitalizado.

OBJETIVOS

  • Analizar el impacto de la brecha digital en personas en situación de exclusión social.
  • Identificar estrategias inclusivas impulsadas desde el trabajo social para reducir dicha brecha.
  • Proponer líneas de actuación para fortalecer la equidad digital como herramienta de inclusión.

 

METODOLOGÍA

Se ha realizado una revisión documental mediante la búsqueda y análisis de artículos científicos, libros, informes y normativas en bases de datos como Scielo, Dialnet, Google Scholar y Web of Science. También se han consultado documentos de organismos públicos.

DESARROLLO

La brecha digital es un fenómeno multidimensional que refleja desigualdades en el acceso, uso y aprovechamiento de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Este concepto no solo abarca la posesión de dispositivos o la disponibilidad de conexión a Internet, sino que se extiende a las competencias digitales necesarias para utilizarlos de forma autónoma y crítica. Según el Índice de la Economía y la Sociedad Digital (DESI) de la Comisión Europea, esta brecha se manifiesta no solo en el acceso a la infraestructura tecnológica, sino también en las competencias para utilizarla de forma significativa y en las oportunidades para beneficiarse de ella en los ámbitos social, económico y cultural1.

Factores que configuran la brecha digital:

Entre los factores que contribuyen a la brecha digital se encuentran la carencia de infraestructuras tecnológicas en determinadas zonas, como el medio rural o barrios periféricos de grandes ciudades; el coste económico de los dispositivos y de los servicios de conectividad; y las limitaciones en las competencias digitales básicas. La Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de la Información y Comunicación en los Hogares (2022) del INE revela que un 5% de los hogares españoles carece de acceso a Internet2, y la mayoría de estos pertenecen a sectores con bajos ingresos o en riesgo de exclusión.

Además, existe una brecha de uso derivada de la falta de alfabetización digital. Este déficit no solo impide aprovechar las oportunidades de las TIC, sino que puede generar dependencia de terceras personas para trámites básicos, como solicitar una cita médica o gestionar ayudas sociales, lo que aumenta la vulnerabilidad.

Por otro lado, no debe ignorarse la brecha de calidad de uso, es decir, la diferencia entre un uso pasivo y meramente recreativo de las tecnologías y un uso productivo, crítico y generador de oportunidades. Las personas en situación de exclusión suelen quedar relegadas al primer tipo de uso, mientras que sectores con mayor capital cultural y económico acceden al segundo, ampliando las desigualdades.

Brecha digital e interseccionalidad:

La brecha digital no afecta por igual a todas las personas, sino que interactúa con otros ejes de desigualdad, como la edad, el género, la discapacidad, el origen migrante o la pertenencia a minorías étnicas³.

Las mujeres mayores de 65 años, por ejemplo, presentan los niveles más altos de desconexión digital, lo que limita su participación social y su acceso a servicios. Además, según el Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad, las mujeres siguen teniendo una presencia inferior en competencias digitales avanzadas, especialmente en programación, administración de sistemas y uso de software especializado, lo que refuerza su posición desigual en el mercado digital y restringe sus oportunidades de participación plena en la sociedad tecnológica4.

Las personas con discapacidad se enfrentan, por su parte, a barreras de accesibilidad digital, ya que muchas plataformas aún no cumplen con los estándares de diseño universal, dificultando su autonomía y su integración en entornos digitales.

En el caso de la infancia y la juventud en entornos desfavorecidos, la falta de acceso y de recursos para la conectividad durante la pandemia de COVID-19 profundizó la brecha educativa, generando consecuencias a largo plazo en sus trayectorias académicas y en su inserción laboral.

El papel del trabajo social frente a la brecha digital:

El trabajo social, como disciplina y práctica profesional comprometida con los derechos humanos y la justicia social, asume un papel esencial en la lucha contra la brecha digital. Este compromiso se materializa en distintas líneas de acción:

  1. Acciones de diagnóstico comunitario: Las y los profesionales del trabajo social tienen la capacidad de identificar las necesidades y los recursos existentes en las comunidades en las que intervienen, realizando diagnósticos participativos que incluyen la dimensión digital. Esto permite diseñar acciones adaptadas a las realidades concretas de los territorios.
  2. Alfabetización y capacitación digital: Desde los servicios sociales comunitarios y en colaboración con entidades del tercer sector, se desarrollan talleres de formación básica en el uso de dispositivos, navegación segura, acceso a servicios electrónicos y uso de redes sociales. Estos programas no solo mejoran las competencias digitales, sino que fortalecen la autoestima, la autonomía y la participación activa de quienes asisten5.
  3. Promoción del acceso universal: El trabajo social impulsa iniciativas que favorecen el acceso comunitario a las TIC, como la creación de puntos de acceso gratuito a Internet en centros sociales, bibliotecas y espacios municipales. Estos recursos permiten superar barreras económicas y contribuyen a la creación de redes de apoyo mutuo.
  4. Incidencia y sensibilización: Las y los trabajadores sociales participan en procesos de incidencia política para demandar políticas públicas que reconozcan el acceso a las TIC como un derecho fundamental y garanticen recursos suficientes para su universalización. También realizan tareas de sensibilización para combatir los estigmas asociados al uso de las tecnologías por parte de colectivos vulnerables.

 

Estrategias inclusivas: ejemplos y buenas prácticas:

La experiencia acumulada en diversos territorios muestra que la combinación de recursos tecnológicos, formación y acompañamiento social es clave para lograr la inclusión digital. Entre las estrategias más destacadas se encuentran:

  • Redes de centros de acceso público: Como el programa Guadalinfo en Andalucía, que ofrece espacios dotados de equipos y conexión a Internet, donde se desarrollan actividades formativas y de dinamización social. Este modelo combina el acceso tecnológico con el acompañamiento profesional para la integración digital6.
  • Planes de alfabetización digital dirigidos a grupos específicos: Algunas comunidades autónomas y ayuntamientos han implementado programas destinados a personas mayores, mujeres en situación de vulnerabilidad o personas migrantes. Estas iniciativas contemplan metodologías adaptadas y respetuosas con las realidades culturales y personales de las personas participantes.
  • Proyectos intersectoriales: La colaboración entre administraciones públicas, empresas tecnológicas y entidades del tercer sector resulta esencial para ampliar el impacto de las acciones. El Plan de Digitalización de las Administraciones Públicas 2021-2025 de España establece compromisos en este sentido, como el despliegue de la conectividad en zonas rurales y la creación de plataformas de formación en competencias digitales7.
  • Uso de las TIC como herramienta de intervención social: Las tecnologías también se emplean en la propia intervención social, facilitando el seguimiento de casos, el contacto con las personas usuarias y la creación de comunidades virtuales de apoyo, como se evidenció durante la pandemia.

 

Retos y desafíos pendientes:

A pesar de los avances, persisten retos significativos. La sostenibilidad de las iniciativas depende en muchos casos de la financiación pública y del compromiso político, lo que genera situaciones de desigualdad territorial. Además, la rápida evolución tecnológica obliga a una actualización constante de los programas de alfabetización, para evitar que las personas beneficiarias queden rezagadas frente a los nuevos desarrollos digitales.

La falta de perspectiva de género y de accesibilidad en algunas iniciativas limita su capacidad inclusiva, por lo que es necesario incorporar de forma sistemática el enfoque interseccional en el diseño de políticas y programas.

Además, se requiere una mayor evaluación de impacto de las estrategias implementadas, que permita conocer su efectividad real y ajustar las intervenciones en base a la evidencia.

Por último, la irrupción acelerada de la Inteligencia Artificial plantea nuevos desafíos para la equidad digital. Si bien estas tecnologías ofrecen oportunidades para mejorar el acceso a servicios, también corren el riesgo de profundizar las desigualdades si no se diseñan y aplican con criterios de inclusión. Las personas con menores competencias digitales podrían quedar excluidas de entornos automatizados, desde trámites administrativos hasta el acceso a información relevante. En este contexto, el trabajo social debe estar atento a los efectos de la IA y participar activamente en su diseño ético y accesible, asegurando que su implementación no genere nuevas formas de exclusión.

 

CONCLUSIONES

La brecha digital se presenta como un desafío contemporáneo que reproduce y profundiza las desigualdades sociales. Su impacto en las personas en situación de exclusión limita su participación plena en la sociedad, restringe su acceso a derechos básicos y perpetúa los ciclos de pobreza y marginación.

El trabajo social, desde su compromiso ético y político con la justicia social, desempeña un papel insustituible en la reducción de esta brecha. A través de estrategias inclusivas basadas en el acceso universal, la capacitación y el acompañamiento, se contribuye al empoderamiento de las personas y a la construcción de comunidades más equitativas.

Para avanzar en la inclusión digital, resulta imprescindible el fortalecimiento de las políticas públicas con un enfoque de derechos y perspectiva interseccional. La coordinación entre actores públicos, privados y comunitarios es clave para garantizar respuestas integrales y sostenibles. Asimismo, es necesario reforzar la evaluación y el seguimiento de las iniciativas, para asegurar su eficacia y adaptabilidad en un entorno tecnológico en constante transformación.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Comisión Europea. Informe sobre el índice de la economía y la sociedad digital (DESI). Bruselas: Comisión Europea; 2022. Disponible en: https://digital-strategy.ec.europa.eu/en/policies/desi
  2. Instituto Nacional de Estadística (INE). Encuesta sobre equipamiento y uso de TIC en los hogares 2022. Madrid: INE; 2022. Disponible en: https://www.ine.es/prensa/tich_2022.pdf
  3. Servicio Jesuita a Migrantes. Fronteras digitales: brecha digital y personas migrantes: Impacto de la brecha digital en el acceso a derechos de las personas migrantes [Internet]. Madrid: SJM; 2023 [citado 2025 jul 6]. Disponible en: https://sjme.org/wp-content/uploads/2023/12/informe-fronteras-digitales-final.pdf
  4. Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI). Brecha digital de género 2024 [Internet]. Madrid: Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública; 2024 [citado 2025 jul 1]. Disponible en: https://www.ontsi.es/sites/ontsi/files/2024-03/Brecha%20de%20g%C3%A9nero%202024_v05_a_0.pdf
  5. TSDifusión. Enfrentar las brechas digitales sufriendo brecha digital: el Trabajo Social y el desarrollo de competencias digitales [Internet]. Madrid: TSDifusión; Disponible en: https://www.tsdifusion.es/enfrentar-las-brechas-digitales-sufriendo-brecha-digital-el-trabajo-social-y-el-desarrollo-de-competencias-digitales
  6. Junta de Andalucía. Proyecto Guadalinfo: formación en competencias digitales [Internet]. Sevilla. Disponible en: https://www.juntadeandalucia.es/organismos/ada/areas/competencias-digitales/formacion-competencias/paginas/proyecto-guadalinfo.html
  7. Gobierno de España. Plan de Digitalización de las Administraciones Públicas 2021-2025. Madrid: Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital; 2021. Disponible en: https://avance.digital.gob.es/es-es/notasprensa/RecursosNoticias/210127_plan_digitalizacion_administraciones_publicas.pdf

 

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