AUTORES
- Alba López Medina. Grado en Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
- Laura Arjona Luque. Grado en Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
- María Rubiales Cruces. Grado en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Carlota Omayra Arias Reina. Grado en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Anabel Luque Elena. Grado en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Miriam Pablo Aranda. Grado en Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
RESUMEN
La administración de oxígeno a alto flujo (OAF) se ha utilizado con éxito en el tratamiento de pacientes pediátricos con enfermedades respiratorias crónicas, como la bronquiolitis, la neumonía y la fibrosis quística. Esta técnica se ha demostrado que mejora la oxigenación y la ventilación, y reduce el riesgo de complicaciones respiratorias.
Aunque el OAF ofrece numerosos beneficios para los pacientes pediátricos con enfermedades respiratorias crónicas, también hay algunos riesgos asociados con esta técnica. Estos incluyen el riesgo de deshidratación, infecciones respiratorias, neumonía y otros problemas relacionados con la administración de oxígeno a alto flujo. Por lo tanto, es importante que los médicos consideren cuidadosamente los riesgos antes de iniciar el tratamiento con OAF1.
PALABRAS CLAVE
Oxigenoterapia, terapia de oxígeno de alto flujo, pediatría.
ABSTRACT
High-flow oxygen delivery (HFO) has been used successfully in the treatment of pediatric patients with chronic respiratory diseases, such as bronchiolitis, pneumonia, and cystic fibrosis. This technique has been shown to improve oxygenation and ventilation, and reduce the risk of respiratory complications.
Although OAF offers numerous benefits for pediatric patients with chronic respiratory diseases, there are also some risks associated with this technique. These include the risk of dehydration, respiratory infections, pneumonia, and other problems related to high-flow oxygen administration. Therefore, it is important for doctors to carefully consider the risks before starting treatment with OAF.
KEY WORDS
Oxygen therapy, high-flow oxygen therapy, pediatrics.
INTRODUCCIÓN
La bronquiolitis es una de las principales causas de hospitalización en niños menores de 2 años, representando un gran desafío económico para los sistemas de salud, especialmente durante el invierno, y aún más en los casos que requieren ingreso a unidades de cuidados intensivos (UCI).
En las últimas décadas, se han realizado numerosos estudios para evaluar el papel de diferentes tratamientos en esta enfermedad, como la adrenalina, los esteroides, el salbutamol y la solución salina hipertónica. Sin embargo, ninguno de ellos ha demostrado modificar el curso de la enfermedad, ni reducir las hospitalizaciones o la necesidad de ingreso a UCI. Según el consenso actual basado en la evidencia disponible, el manejo recomendado para la bronquiolitis debe centrarse en la oxigenoterapia, el soporte ventilatorio cuando sea necesario, y el mantenimiento adecuado de la hidratación y/o la nutrición.
La oxigenoterapia de alto flujo (OAF) es una opción segura y cómoda para administrar oxígeno en pacientes con bronquiolitis o infecciones respiratorias agudas bajas (IRAB). Diversos estudios han evidenciado su efectividad, mostrando una reducción en la frecuencia respiratoria y en los índices de gravedad, además de disminuir la necesidad de ventilación mecánica en estos pacientes2.
La OAF consiste en aportar a través de una cánula nasal, un flujo de oxígeno, solo o mezclado con aire, por encima del flujo inspiratorio del niño reduciendo el espacio muerto y generando presión continua en la vía aérea. El gas se humidifica (humedad relativa 95-100%) y se calienta hasta un valor cercano a la temperatura corporal (~37ºC) con la finalidad de una mejor tolerancia y adaptación del tratamiento por parte del bebé enfermo1.
INDICACIONES:
En el campo de la pediatría cuando es necesario aplicar OAF no hay indicaciones establecidas, por lo que se toma como base las mismas indicaciones que para la CPAP.
- Pacientes con hipoxemia, pero sin hipercapnia que precisan Fi02> 0,4 en mascarilla (Fracaso respiratorio tipo I).
- Retirada de la ventilación mecánica (antes de la colocación de sistemas de flujo convencionales).
- Soporte respiratorio tras la extubación de la ventilación mecánica.
- Soporte respiratorio en niños con enfermedades neuromusculares.
- Apnea del prematuro.
- Molestias con máscaras de ventilación no invasivas convencionales.
- Pacientes sin indicación de intubación (oncológicos, terminales, inmunosuprimidos).
- Soporte ventilatorio, después de una cirugía cardiovascular.
- Emergencias médicas necesitando altas concentraciones de oxígeno (Sat objetivo 94-98%).
- En patologías como: Bronquiolitis, neumonía, asma, insuficiencia cardiaca, Tromboembolismo pulmonar, laringitis.
- Recién nacido prematuro o a término, profilaxis o tratamiento del SDR, como alternativa a la ventilación mecánica; tras extubación, tratamiento de la apnea del prematuro.
- Daños faciales o abrasiones previas, en niños que requieran ventilación no invasiva3.
CONTRAINDICACIONES:
- Obstrucción de la vía aérea nasal anatómica (atresia de coana).
- Traumatismo o cirugía de nasofaringe.
- Neumotórax.
- Insuficiencia respiratoria tipo II.
- PH <7.2 y PaCO2 >60
- Inestabilidad hemodinámica.
- Bradicardia extrema.
- Coma, fractura de base de cráneo3.
PROCEDIMIENTO:
- Informar del procedimiento a los familiares.
- Colocar la cánula nasal sin ocluir totalmente la nariz.
- Es aconsejable empezar con flujos bajos. Comenzar con 6L / min o 1 L/kg y aumentar hasta el flujo objetivo en pocos minutos para permitir que el paciente se adapte al alto flujo. Comenzar con 50-60% de FiO2 y aumentar poco a poco hasta el objetivo (SpO2 de 93% – 97%).
- Programar el humidificador a 37 °C.
- Colocar monitor multiparamétrico para valorar frecuencia cardíaca, respiratoria y saturación de oxígeno. Monitorizar al paciente al inicio y hasta ver estabilidad, vigilando cada hora. En 2 horas se debería poder reducir la FiO2 y observar estabilización clínica. La FiO2 para SpO2 objetivo (93%-97%) debería disminuir a ≤ 40%. La frecuencia cardíaca y la frecuencia respiratoria deberían reducirse en un 20%. Tras esto, los signos de dificultad respiratoria deberían mejorar.
- Realizar valoración de score.
- Registrar en informe de enfermería (csv, Fio2 y flujo, balance hidroelectrolítico)
- Disminuir al mínimo los estímulos.
- Fomentar contención familiar4.
CUIDADOS ENFERMEROS:
- Colocación del paciente entre 30-45ºC.
- Monitorización de signos vitales (FR, FC, Sat O2, y escala de Wood-Downes o similar). Registro cada 2 horas.
- Valorar la temperatura, ya que la misma varía con el tratamiento con OAF.
- Observación constante del patrón respiratorio (incremento de FR, retracción, tiraje, pausas de apnea).
- Durante la primera hora, en que el paciente es colocado en alto flujo, disminuir las actividades, no manipularlo, para permitir su adaptación al OAF.
- Vigilar que la cánula nasal, esté bien colocada evaluando su correcta fijación.
- Colocar SNG para evitar la distensión abdominal. Aunque algunos pacientes pueden seguir tomando pecho, pero la gran mayoría necesitan de SNG.
- Aspirar secreciones nasales, evaluando la necesidad de fluidificación de secreciones.
- Colocar chupete (si usa), para disminuir la respiración bucal.
- Vigilar el nivel de agua de la carcasa del humidificador cada 4 horas y anotar en la gráfica. Este debe estar hasta la altura indicada por el proveedor en la carcasa, para evitar que las secreciones sean viscosas y adherentes.
- Mantener las tubuladuras por debajo del nivel del paciente, para impedir el reflujo del agua condensada en las tubuladuras.
- Evitar que se enrollen o acoden las tubuladuras, ya que esto puede modificar el flujo y temperatura de oxígeno administrado.
- No desconectar, ni bajar el flujo de O2, para realizar los procedimientos de colocación de SNG, nebulización, baño o traslado de paciente.
- Educar a la familia sobre los cuidados del niño y estimular el vínculo.
- Comenzar con la realimentación lo antes posible y valorar su evolución.
- Respetar en lo posible momentos de descanso y sueño.
- Administrar farmacoterapia.
- Realizar cuidados de acceso venoso.
- Proporcionar confort y tranquilidad al paciente.
- 24hs-48hs realizar baño, cuando el paciente está totalmente adaptado al OAF.
- Cuidar la piel y mucosa del paciente3.
CONCLUSIÓN
La oxigenoterapia de alto flujo (OAF) se ha consolidado como una herramienta fundamental en el manejo de pacientes pediátricos con patologías respiratorias, especialmente en casos de bronquiolitis e infecciones respiratorias agudas bajas. Su capacidad para mejorar la oxigenación, disminuir la frecuencia respiratoria y reducir la necesidad de ventilación mecánica ha sido respaldada por múltiples estudios, posicionándola como una estrategia eficaz y segura.
Además, la OAF no solo mejora los resultados clínicos, sino que también ofrece un enfoque más cómodo y menos invasivo, favoreciendo la tolerancia del paciente y reduciendo el estrés asociado con otras terapias. Sin embargo, su implementación requiere de un equipo capacitado y de un monitoreo continuo para garantizar su efectividad y prevenir posibles complicaciones.
En este contexto, el rol del personal de enfermería es clave, ya que son quienes ejecutan los cuidados directos, monitorizan la evolución del paciente y aseguran el mantenimiento adecuado de la terapia. La OAF representa un avance significativo en la atención respiratoria pediátrica, pero su éxito depende de un abordaje integral que combine tecnología, conocimientos científicos actualizados y un enfoque humanizado en el cuidado del paciente y su familia1.
BIBLIOGRAFÍA
- Spindola R. Oxigenoterapia y Cánula nasal de alto flujo en pediatría. salud ciencia tec. 2022;2(1):.
- Almassio DAB, González M, Luini A, Polizzi DA, Speciale GA. OXIGENOTERAPIA DE ALTO FLUJO: Experiencia en pediatría en un hospital general.
- Salvatico E, Storaccio CS, Ulloa A, Prado S, Diaz M. Oxigenoterapia de alto flujo (OAF) en pediatría. Una experiencia innovadora. Notas de Enfermería. 2017;17(30).
- Al-Subu AM, Hagen S, Eldridge M, Boriosi J. Aerosol therapy through high flow nasal cannula in pediatric patients. Expert Rev Respir Med. 2017;11(12):945-53.