AUTORES
- Rebeca Lanuza Arcos. F.E.A Pediatría. Servicio de Pediatría, Hospital Clínico Lozano Blesa, Zaragoza. España.
- Elena Castilla Torre. F.E.A Pediatría. Servicio de Pediatría, Hospital Clínico Lozano Blesa, Zaragoza. España.
- Alejandra Mercedes Fuentes Vidal. Residente Pediatría, Servicio de Pediatría Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
- Marta Hortal Briz. Residente Pediatría, Servicio de Pediatría, Hospital Clínico Lozano Blesa, Zaragoza. España.
- Carmen Segura Rosillo. Residente Pediatría, Servicio de Pediatría, Hospital Clínico Lozano Blesa, Zaragoza. España.
- Andrea Jordán Mena. Residente Pediatría, Servicio de Pediatría, Hospital Clínico Lozano Blesa, Zaragoza. España.
RESUMEN
La larva migrans cutánea (LCM) es una parasitosis cutánea adquirida endémica de áreas tropicales y subtropicales, siendo menos frecuente en nuestro medio, donde la mayoría de los casos son importados. Sin embargo, su incidencia se ha visto incremenrada debido a los movimientos migratorios y al turismo a paises endémicos.
La infestación se produce por la exposición de la piel a larvas filariformes de parásitos de perros y gatos, destacando como agente etiológico más frecuente A. canninum y A. braziliensis. Los huevos de estos parásitos se encuentran en las heces de perros y gatos que no han sido correctamente tratados con antihelmínticos. Se desarrollan en suelos arenosos y húmedos hasta alcanzar la forma de larva con capacidad infectiva. Al entrar en contacto con el huésped humano penetra en la epidermis de zonas expuestas, e inicia su migración dando lugar a la clínica cutánea. El diagnóstico es clínico, dados los hallazgos característicos en la exploración 2. El tratamiento se basa en la administración de antihelmínticos orales en la mayoría de los casos debido a que han demostrado alta tasa de erradicación y perfil de seguridad en su administración pediátrica.
Presentamos el caso de una niña de 6 años que acude al servicio de urgencias de nuestro hospital, por aparición de lesiones dérmicas pruriginosas y serpiginosas en extremidades inferiores y mano, tras regresar de un viaje reciente a una zona costera de Brasil. El diagnóstico clínico fue de larva migrans cutánea. Se discute el cuadro clínico, diagnóstico diferencial, manejo terapéutico y la importancia de la prevención en viajes internacionales a zonas endémicas.
PALABRAS CLAVE
Pediatría, larva migrans, parásito, agente antiparasitario.
ABSTRACT
Cutaneous larva migrans (CLM) is an acquired cutaneous parasitosis that is endemic in tropical and subtropical regions. It is less common in our setting, where most cases are imported. However, its incidence has increased due to migratory movements and tourism to endemic countries.
Infestation occurs through skin exposure to filariform larvae of parasites commonly found in dogs and cats, with Ancylostoma caninum and Ancylostoma braziliense being the most frequent etiological agents. The eggs of these parasites are present in the feces of animals that have not been properly treated with anthelmintics. These eggs develop into infective larvae in moist, sandy soils. Upon contact with human skin, the larvae penetrate the epidermis of exposed areas and begin their migration, leading to characteristic cutaneous manifestations.
Diagnosis is clinical, based on the typical findings observed during physical examination2. Treatment generally involves the administration of oral anthelmintics, which have shown high eradication rates and a favorable safety profile, even in pediatric patients.
We present the case of a 6-year-old girl who presented to our hospital’s emergency department with pruritic, serpiginous skin lesions on the lower extremities and hand, following a recent trip to a coastal area in Brazil. A clinical diagnosis of cutaneous larva migrans was made. The clinical presentation, differential diagnosis, therapeutic management, and the importance of preventive measures during international travel to endemic areas are discussed.
KEY WORDS
Pediatrics, larva migrans, parasite, Antiparasitic Agents.
INTRODUCCIÓN
La larva migrans cutánea (LCM) constituye una parasitosis cutánea adquirida endémica de áreas tropicales y subtropicales, siendo menos frecuente en nuestro medio. Sin embargo, debido al aumento de movimientos migratorios y viajes a áreas endémicas, su incidencia se ha visto incrementada.
El cuadro clínico es causado por la infestación cutánea por diferentes especies de nematodos, cuando estos entran en contacto con la piel. Generalmente, los agentes causantes pertenecen al género Ancylostoma, siendo los más frecuentes el A. braziliensis y el A. caninum3. El reservorio natural del parásito es el intestino de perros y gatos, desde donde se eliminan los huevos o larvas a través de las heces. Las condiciones de elevada humedad ambiental, así como la existencia de suelos húmedos o encharcados, favorecen el desarrollo y la supervivencia de las formas infectantes, aumentando así el riesgo de transmisión al ser humano. Por ello, la mayoría de los casos se registran en regiones tropicales y húmedas, especialmente en países de América Central y del Sur.
Los parásitos comúnmente asociados a los cuadros de larva migrans cutánea (LMC) no disponen de colagenasa, una enzima proteolítica esencial para atravesar la membrana basal de la piel, lo que explica que la diseminación sistémica sea un evento infrecuente3. No obstante, es importante considerar que algunas especies de anquilostomas humanos, como Ancylostoma duodenale, Necator americanus e incluso Strongyloides stercoralis, sí poseen esta capacidad enzimática. Estas especies pueden ocasionar infecciones sistémicas graves, con compromiso pulmonar e intestinal. Este tipo de manifestaciones clínicas se agrupan bajo el término de larva migrans visceral4, y pueden comenzar con lesiones cutáneas similares a las observadas en la LMC.
En la infancia, la exposición frecuente a suelos contaminados y el contacto con animales domésticos incrementan el riesgo de infección, siendo la larva migrans cutánea una de las dermatosis más comunes en niños que juegan descalzos en ambientes contaminados1.
Clínicamente, se manifiesta como lesión cutánea pruriginosa, tipo cordón, eritematosa, a modo de trayecto larvario localizado en la epidermis. Generalmente se identifica una pápula costrosa – pseudovesícula correspondiente al inóculo inicial 1,2.
El diagnóstico es fundamentalmente clínico, dados los hallazgos tan característicos en la exploración. La realización de biopsia cutánea presenta baja rentabilidad debido a la dificultad de localizar al parásito en las mismas5.
El abordaje terapéutico ha evolucionado hacia el uso de antihelmínticos orales con altas tasas de curación y bajo perfil de efectos adversos 7. El albendazol por vía oral, ha demostrado ser altamente efectivo y seguro en la población pediátrica. La dosis recomendada es de 400 mg una vez al día durante 3 días en niños mayores de 2 años, ajustando la dosis a 10-15 mg/kg/día en dos tomas para niños más pequeños. Otra opción eficaz es ivermectina en dosis única de 200 mcg/kg por vía oral, que también ha demostrado altas tasas de curación y buena tolerancia en niños, incluyendo pacientes con peso inferior a 15 kg 7. En casos leves o con lesiones únicas, el tiabendazol tópico al 10-15% 3 veces al día durante 5-7 días puede ser considerado 1, pero su uso es menos práctico en lesiones extensas o múltiples. Dicho tratamiento puede combinarse con la administración de corticoides tópicos y antihistamínicos orales para mejorar el control sintomático2.
Sin embargo, persisten desafíos en la prevención, diagnóstico temprano y manejo de complicaciones, lo que subraya la relevancia de la larva migrans como problema de salud pública y motivo de investigación en pediatría.
PRESENTACIÓN CASO CLÍNICO
Se presenta el caso de una paciente de 6 años, previamente sana y sin antecedentes personales de relevancia, que acude al servicio de Urgencias por presentar lesiones cutáneas en ambas piernas y en mano izquierda desde hace una semana. Refiere prurito intenso, especialmente nocturno. No asocia fiebre ni otra sintomatología. Como antecedente reciente, la paciente había regresado hacía 48 horas de Recife, Brasil, donde estuvo en contacto directo con arena de playa y caminó descalza en varias ocasiones.
En la exploración física se observa a nivel de dorso de mano izquierda, pápula pseudovesiculosa seguida de un cordón eritematoso de morfología serpiginosa de 5-6 centímetros de longitud (fig. 1). Presenta otras dos lesiones de características similares a nivel de región inframaleolar de pie derecho (fig. 2) y en dorso de pie derecho, a nivel de 4º y 5º metatarsiano (fig. 3). Se objetivan además múltiples pápulas costrosas, algunas de ellas seguidas de incipiente cordón eritematoso de longitud escasa, que sugieren múltiples zonas de inoculación. Se aprecian además lesiones de rascado. No presenta signos clínicos de sobreinfección local. Resto de exploración física por aparatos sin alteraciones.
Ante los hallazgos en la exploración física, y antecedente de viaje reciente a zona endémica, se diagnostica a la paciente de larva migrans cutánea y, dada la presencia de lesiones múltiples, se pauta tratamiento oral con ivermectina 200 mcg/kg, dosis única
DISCUSIÓN
La larva migrans cutánea (LCM) es una entidad dermatológica poco frecuente en nuestro medio, cuya incidencia se ha visto incremetada debido a la migración y el aumento de turismo a áreas endémicas. Su prevalencia está infradiagnosticada debido a la no declaración de los casos. En la infancia, la exposición frecuente a suelos contaminados y el contacto con animales domésticos incrementan el riesgo de infección, siendo la larva migrans cutánea una de las dermatosis más comunes en niños que juegan descalzos en ambientes contaminados1. Todo ello hace crucial su conocimiento en las áreas de pediatría, para realizar un diagnóstico y abordaje terapéutico adecuado.
Su diagnóstico es eminentemente clínico, debido a lo característico de la lesión cutánea, apoyando el diagnóstico la existencia de viaje reciente a zonas endémicas 2. El conocimiento de la entidad, disminuye la realización de pruebas complementarias poco rentables como la biopsia cutánea y la realización de serologías.
El abordaje terapéutico ha evolucionado hacia el uso de antihelmínticos orales con altas tasas de curación y bajo perfil de efectos adversos. Tanto albendazol por vía oral como ivermectina han demostrado altas tasas de curación y tolerancia en niños 7. En casos leves o con lesiones únicas, el tiabendazol tópico al 10-15% 3 veces al día durante 5-7 días puede ser considerado 1. Dicho tratamiento puede combinarse con la administración de corticoides tópicos y antihistamínicos orales para mejorar el control sintomático 2.
A pesar de los avances terapéuticos, persisten desafíos clínicos y epidemiológicos, particularmente en el diagnóstico precoz en áreas no endémicas, la prevención en grupos vulnerables y el manejo adecuado de formas atípicas. En este contexto, la LMC continúa siendo una patología de interés en la práctica pediátrica, tanto por su carga clínica como por su valor como marcador de exposición a ambientes insalubres, lo que subraya la necesidad de mantener una vigilancia activa y un enfoque multidisciplinario en su abordaje.
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ANEXOS





