- Gisèle Cano Rodriguez. FEA Cirugía Ortopédica y Traumatología. Hospital Ernest Lluch. Zaragoza. España.
- Emma Casasampera Segarra. FEA Urgencias y Emergencias. Althaia. Barcelona. España.
RESUMEN
La artrosis de la articulación trapeciometacarpiana (TMC) constituye una patología degenerativa frecuente que genera dolor y limitación funcional significativa, afectando de manera especial a mujeres de mediana edad. Los procedimientos abiertos, como la trapeziectomía con o sin ligamentoplastia, han mostrado buenos resultados, aunque asociados a una recuperación prolongada y mayor morbilidad postoperatoria. La artroscopia de la TMC se ha consolidado en los últimos años como una alternativa mínimamente invasiva, capaz de ofrecer una evaluación diagnóstica precisa y un abordaje terapéutico selectivo. El uso de ópticas de pequeño calibre, portales dorsales y radiales, y técnicas refinadas de desbridamiento, sinovectomía, resección de osteofitos y reconstrucción ligamentaria permiten preservar estructuras capsuloligamentosas, reducir la agresión quirúrgica y acelerar la recuperación funcional. La evidencia reciente señala mejoras significativas en dolor, movilidad y fuerza de pinza, con bajo índice de complicaciones, especialmente en estadios iniciales y moderados de la enfermedad. La artroscopia emerge, así, como una opción terapéutica eficaz y segura frente a las técnicas tradicionales, con perspectivas de integración futura de terapias biológicas y regenerativas.
PALABRAS CLAVE
rizartrosis, artroscopia, articulación trapeciometacarpiana, desbridamiento condral, recuperación funcional.
ABSTRACT
Thumb carpometacarpal (CMC) osteoarthritis is a prevalent degenerative condition that significantly impairs thumb function and quality of life, particularly in middle-aged women. Conventional open procedures, such as trapeziectomy with or without ligament reconstruction, provide reliable long-term results but remain associated with extended rehabilitation and surgical morbidity. In recent years, thumb CMC arthroscopy has gained ground as a minimally invasive technique that combines accurate diagnostic assessment with selective therapeutic interventions. Advances in optics, dorsal and radial portal placement, and refined surgical maneuvers enable cartilage debridement, synovectomy, osteophyte excision, and ligament reconstruction while preserving capsuloligamentous stability. Current evidence highlights substantial improvements in pain relief, mobility, and pinch strength, along with reduced complication rates, particularly in early and moderate stages of osteoarthritis. As such, TMC arthroscopy is emerging as a safe and effective alternative to traditional open approaches, with future perspectives focused on biologic augmentation and regenerative strategies.
KEY WORDS
Rizartrosis, artroscopia, articulación trapeciometacarpiana, desbridamiento condral, recuperación funcional.
DESARROLLO DEL TEMA
La artrosis de la articulación trapeciometacarpiana (TMC) constituye una patología degenerativa frecuente, especialmente en mujeres de mediana edad y en la población postmenopáusica, con prevalencias descritas de hasta un 15%¹. Esta enfermedad ocasiona dolor, debilidad y pérdida de la oposición del pulgar, repercutiendo de manera significativa en la función manual y la calidad de vida.
Las técnicas quirúrgicas clásicas, como la trapeziectomía con o sin ligamentoplastia, la artroplastia de interposición y las prótesis articulares, han mostrado resultados satisfactorios a largo plazo en cuanto al control del dolor, pero conllevan complicaciones potenciales, morbilidad postoperatoria y períodos de rehabilitación prolongados². En este contexto, la artroscopia de la TMC ha evolucionado desde su papel diagnóstico hacia un recurso terapéutico mínimamente invasivo.
Los avances recientes incluyen ópticas de 1,9 mm de alta definición, mejoras en la seguridad de los portales y la disponibilidad de instrumental fino, lo que ha permitido ampliar las indicaciones hacia estadios iniciales y moderados de artrosis³.
La artroscopia posibilita la evaluación directa de las superficies condilares, la cápsula y los ligamentos, así como la realización de procedimientos como desbridamiento, sinovectomía, trapeziectomía parcial, resección de osteofitos y técnicas de reconstrucción ligamentaria, preservando estructuras y reduciendo la agresión quirúrgica⁴.
Diagnóstico y planificación preoperatoria:
El diagnóstico se fundamenta en la clínica: dolor localizado en la base del pulgar, limitación funcional y un test de compresión o grind test positivo. La radiografía simple sigue siendo el método de elección para clasificar la enfermedad, especialmente con el sistema de Eaton-Littler⁵. Sin embargo, la correlación entre radiología y clínica no siempre es lineal.
La resonancia magnética y la ecografía pueden aportar información sobre el estado del cartílago, la sinovitis y la integridad ligamentaria⁶.
La artroscopia permite una estadificación intraoperatoria más precisa, como demuestra la clasificación de Brown, que ofrece mayor correlación con la sintomatología clínica que las imágenes radiográficas convencionales⁷.
La selección del paciente para artroscopia debe considerar:
- Estadio de artrosis (ideal en Eaton I II, y algunos casos de Eaton III seleccionados).
- Tamaño articular y grado de laxitud ligamentaria.
- Nivel funcional y demanda laboral/deportiva.
La planificación adecuada es determinante para seleccionar portales y decidir el procedimiento artroscópico más apropiado⁸.
Técnica quirúrgica:
La artroscopia de la TMC se realiza con tracción de 2-3 kg aplicada al pulgar. Se emplean portales dorsales y dorsorradiales, que ofrecen un acceso seguro y reducen el riesgo de lesión del nervio radial superficial⁹. La óptica de 1,9 mm brinda una visión detallada de las superficies del trapecio y metacarpo, así como de los ligamentos.
Se pueden realizar diferentes procedimientos terapéuticos, como son:
- Desbridamiento condral: eliminación de fragmentos inestables, fibrilaciones y cuerpos libres.
- Sinovectomía selectiva: indicada en sinovitis inflamatoria o degenerativa, preservando la estabilidad capsular.
- Trapeziectomía parcial y resección de osteofitos: recomendada en estadios iniciales con impingement mecánico¹⁰.
- Reconstrucción ligamentaria o termorretracción capsular: útil en casos de inestabilidad secundaria¹¹.
- Artroplastia de interposición artroscópica: mediante injerto tendinoso o material sintético, para mantener el espacio articular en casos seleccionados¹².
La preservación de estructuras capsuloligamentarias y el menor trauma tisular favorecen la recuperación funcional temprana.
Resultados clínicos y funcionales:
La evidencia reciente apoya los beneficios de la artroscopia en rizartrosis. Los pacientes experimentan mejoría significativa en escalas de dolor (EVA), aumento de fuerza de pinza y agarre, así como reincorporación temprana a actividades cotidianas y laborales¹³. En un estudio multicéntrico de seguimiento a 10 años, Badia et alt. demostraron que la artroscopia en estadios precoces proporciona alivio sintomático sostenido con baja tasa de complicaciones¹⁴. Los efectos adversos descritos son poco frecuentes y generalmente transitorios: disestesias por irritación del nervio radial superficial, edema postoperatorio o rigidez articular¹⁵.
En resumen, si bien los resultados a largo plazo son comparables a los de la trapeziectomía abierta, la artroscopia aporta menor morbilidad, rehabilitación más corta y recuperación funcional más rápida¹⁶.
El papel de la artroscopia en la rizartrosis ha pasado de ser una técnica meramente diagnóstica a consolidarse como opción terapéutica eficaz. Sus principales ventajas incluyen la preservación de la cápsula y ligamentos, menor dolor postoperatorio, cicatrices mínimas y reintegración temprana a la actividad¹⁷.
Los escenarios donde la artroscopia ofrece mayor beneficio son la artrosis inicial y moderada (en los que permite retrasar o evitar una cirugía abierta más agresiva)¹⁸, los pacientes jóvenes o con alta demanda funcional (donde la recuperación precoz es prioritaria)¹⁹ y los pacientes con osteofitos o sinovitis localizada (susceptibles de resección dirigida con resultados favorables)²⁰.
No obstante, persisten limitaciones: curva de aprendizaje prolongada, necesidad de instrumental específico y evidencia limitada en enfermedad avanzada (Eaton III IV), donde la mayoría de autores recomienda aún la trapeziectomía o artroplastia²¹.
Las líneas de investigación futura incluyen la integración de técnicas biológicas (condroplastia, plasma rico en plaquetas, células madre), el desarrollo de ópticas ultrafinas y la navegación artroscópica, con el objetivo de optimizar resultados y prolongar la supervivencia articular²².
CONCLUSIONES
La artroscopia de la articulación trapeciometacarpiana es una técnica segura, eficaz y mínimamente invasiva para el manejo de la rizartrosis, especialmente en estadios iniciales y moderados. Permite diagnóstico y tratamiento dirigido, preservando estructuras ligamentarias y capsulares, con mejoras significativas en dolor, movilidad y fuerza de pinza. La selección adecuada del paciente y la experiencia quirúrgica son determinantes para lograr resultados óptimos y minimizar complicaciones. La evidencia actual respalda su uso como alternativa frente a procedimientos abiertos en artrosis inicial y moderada de la TMC, especialmente en pacientes con alta demanda funcional.
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