- M. Inmaculada Muniesa Navarro. Enfermera Especialista en Familiar y Comunitaria. Enfermera de Atención Primaria en el Servicio Aragonés de Salud, Centro de Salud Muniesa (Teruel), España.
- Lorena Chaves Bermejo. Graduada en Enfermería. Enfermera de Atención Continuada en el Servicio Aragonés de Salud, Centro de Salud Muniesa (Teruel), España.
- Víctor Gracia Alonso. Graduado en Enfermería. Enfermero de Atención Continuada en el Servicio Aragonés de Salud, Centro de Salud Muniesa (Teruel), España.
- Marta Pastor Sanz. Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Máster en Salud Pública por la Universidad de Zaragoza. Centro de Salud María de Huerva, Zaragoza, España.
- Óscar Fernández Alquezar. Graduado en Enfermería. Graduado en Fisioterapia. Enfermero en Urgencias y Emergencias de la Gerencia 061 Aragón, España.
- Alberto Salesa Albalate. Enfermero Especialista en Familiar y Comunitaria. Enfermero de Atención Primaria en el Servicio Aragonés de Salud, Centro de Salud Muniesa (Teruel), España.
RESUMEN
El envejecimiento poblacional representa uno de los mayores desafíos de salud pública en el siglo XXI. El ejercicio físico ha demostrado ser una estrategia eficaz para mejorar la funcionalidad, prevenir enfermedades crónicas y promover la calidad de vida en personas mayores. Este artículo tiene como objetivo revisar y sintetizar las recomendaciones actuales de ejercicio físico en adultos mayores, con un enfoque en la aplicación práctica en el ámbito de la enfermería. Se identifican tipos, frecuencia, intensidad y beneficios del ejercicio, así como consideraciones específicas para su prescripción individualizada. El rol de la enfermería es clave en la promoción de estilos de vida activos en esta población.
PALABRAS CLAVE
Ejercicio físico, personas mayores, envejecimiento saludable, enfermería, actividad física, promoción de la salud.
ABSTRACT
Population aging represents one of the greatest public health challenges of the 21st century. Physical exercise has proven to be an effective strategy for improving functionality, preventing chronic diseases, and promoting quality of life in older adults. This article aims to review and synthesize current recommendations for physical exercise in older adults, with a focus on practical application in nursing. Types, frequency, intensity, and benefits of exercise are identified, as well as specific considerations for individualized prescription. The role of nursing is key in promoting active lifestyles in this population.
KEY WORDS
Physical exercise, older adults, healthy aging, nursing, physical activity, health promotion.
DESARROLLO DEL TEMA
El envejecimiento de la población es una tendencia global que tiene profundas implicancias para los sistemas sanitarios. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se espera que para 2050 la población mundial mayor de 60 años se duplique, alcanzando los 2.100 millones de personas1.
Con el aumento de la longevidad, surge la necesidad de promover un envejecimiento saludable, entendiendo este como un proceso que permite a las personas mayores mantener su funcionalidad y bienestar.
El ejercicio físico regular es uno de los pilares fundamentales para lograr este objetivo. Numerosos estudios han evidenciado su impacto positivo en la prevención de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, caídas, depresión y deterioro cognitivo2,3.
Además, contribuye a preservar la independencia funcional, lo cual es crucial para la calidad de vida en la vejez. Sin embargo, pese a los beneficios conocidos, la participación en programas de actividad física en personas mayores sigue siendo baja4.
Este artículo tiene como finalidad presentar una revisión actualizada de las recomendaciones de ejercicio físico para adultos mayores y proponer estrategias desde la enfermería para su implementación eficaz.
Se realizó una revisión narrativa de la literatura científica publicada entre 2015 y 2024.
Se consultaron las bases de datos PubMed, Scopus, y CINAHL, utilizando los términos «exercise», «older adults», «physical activity», «nursing», y «guidelines».
Se priorizaron guías de práctica clínica, revisiones sistemáticas y artículos originales en inglés y español.
Recomendaciones Generales de Ejercicio Físico en Adultos Mayores
Diversas organizaciones han emitido guías sobre ejercicio físico en la población adulta mayor, incluyendo la OMS, el American College of Sports Medicine (ACSM), y el National Institute on Aging (NIA).
Tipo de Ejercicio:
Se recomienda una combinación de los siguientes tipos de ejercicio:
- Ejercicio aeróbico: caminar, nadar, ciclismo estacionario.
- Ejercicio de fuerza: entrenamiento con pesas, bandas elásticas o peso corporal.
- Ejercicio de flexibilidad: estiramientos suaves, yoga adaptado.
- Ejercicio de equilibrio: Tai Chi, ejercicios posturales, caminata sobre línea recta.
Frecuencia e Intensidad:
La OMS sugiere que los adultos mayores realicen al menos 150 a 300 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada o 75 a 150 minutos de actividad vigorosa1. Además, deben realizar actividades de fortalecimiento muscular dos o más días por semana y ejercicios de equilibrio al menos tres veces por semana si hay riesgo de caídas.
El ACSM recomienda individualizar las prescripciones según el nivel funcional, comorbilidades y preferencias del adulto mayor5.
En individuos frágiles, se puede comenzar con sesiones breves de baja intensidad, aumentando progresivamente.
Beneficios del Ejercicio en la Población Mayor:
Mejora de la Capacidad Funcional.
El ejercicio físico contribuye al mantenimiento de la fuerza muscular, la capacidad aeróbica y la flexibilidad, permitiendo a las personas mayores conservar su independencia en las actividades de la vida diaria (AVD)6.
Prevención de Caídas:
Programas multicomponente, que incluyen entrenamiento de equilibrio y fuerza, han demostrado reducir significativamente el riesgo de caídas, una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en ancianos7.
Salud Mental y Cognitiva
El ejercicio está asociado con mejoras en el estado de ánimo, reducción de síntomas depresivos y preservación de funciones cognitivas8.
Se ha observado que la actividad física regular puede retrasar el inicio de la demencia y reducir su progresión9.
Control de Enfermedades Crónicas:
El ejercicio mejora el control glucémico en diabetes tipo 2, reduce la presión arterial y mejora el perfil lipídico.
Además, mejora la densidad ósea y disminuye el riesgo de osteoporosis y fracturas10.
Barreras para la Práctica de Ejercicio en Adultos Mayores
A pesar de los beneficios, muchas personas mayores no cumplen con las recomendaciones.
Entre las principales barreras se encuentran:
- Miedo a lesionarse o caer.
- Falta de motivación o conocimientos.
- Presencia de comorbilidades o dolor crónico.
- Barreras ambientales o económicas.
- Falta de apoyo social o familiar.
Identificar y abordar estas barreras es esencial para lograr la adherencia a programas de ejercicio.
Rol de la Enfermería en la Promoción del Ejercicio:
El personal de enfermería, tanto en atención primaria como hospitalaria y comunitaria, desempeña un papel clave en la promoción de la actividad física en adultos mayores.
Evaluación Inicial.
Las enfermeras pueden realizar valoraciones integrales que incluyan el estado funcional, el riesgo de caídas, el estado nutricional y la motivación para el cambio. Herramientas como el Test de Marcha de 6 Minutos, el SPPB (Short Physical Performance Battery) o la Escala de Barthel pueden ser útiles.
Educación y Consejería:
La enfermería debe proporcionar educación individualizada sobre los beneficios del ejercicio, adaptando la información a las capacidades y preferencias del paciente. El modelo de entrevista motivacional ha demostrado ser eficaz en la promoción del cambio de conducta11.
Coordinación de Programas Comunitarios:
El personal de enfermería puede actuar como enlace entre los adultos mayores y programas de ejercicio físico en centros comunitarios, clubes de salud o servicios municipales.
La implementación de grupos de caminata, talleres de gimnasia adaptada o sesiones de Tai Chi puede fomentar la adherencia.
Seguimiento y Revaluación.
El acompañamiento continuo y el refuerzo positivo son fundamentales. El seguimiento puede realizarse presencialmente o mediante tecnologías como llamadas telefónicas o aplicaciones móviles adaptadas a personas mayores.
Consideraciones Éticas y de Seguridad:
Es fundamental garantizar que los programas de ejercicio se desarrollen en condiciones seguras, respetando los principios de autonomía y no maleficencia. Se debe obtener consentimiento informado y adaptar las recomendaciones a las condiciones individuales.
En pacientes con patologías como enfermedad cardiovascular, artrosis severa o demencia, es recomendable una evaluación médica previa y, en algunos casos, la supervisión de fisioterapeutas o entrenadores especializados.
CONCLUSIONES
El ejercicio físico es una herramienta esencial para promover el envejecimiento saludable. La enfermería tiene una responsabilidad clave en la prescripción, educación y seguimiento de programas de actividad física en adultos mayores.
La implementación efectiva de estas estrategias puede mejorar la calidad de vida, reducir la dependencia y optimizar el uso de recursos sanitarios.
Es necesario seguir fortaleciendo las competencias del personal de enfermería en este ámbito, así como fomentar políticas públicas que faciliten el acceso a programas de ejercicio seguros y accesibles para toda la población mayor.
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