Asociación entre la fuerza de prensión manual y los parámetros antropométricos en población octogenaria. Estudio piloto en personas mayores institucionalizadas

19 enero 2026

AUTORES

  1. Andrea Viñas Barros. Facultativa Especialista del Área de Medicina Familiar y Comunitaria, Centro de Salud de Ruzafa, Valencia. España.
  2. Alicia Viñas Barros. Médico Interno Residente, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  3. Esteban Fernando Noroña Vásconez. Médico Interno Residente, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  4. Tamia Lucia Gil Ramos. Médico Interno Residente, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  5. Daniel Santiago Arcila Salazar. Médico Interno Residente, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  6. Belén del Moral Sahuquillo. Facultativa Especialista de Área de Neurología, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

Introducción: El envejecimiento poblacional progresa de forma acelerada en Europa y se asocia a una pérdida progresiva de masa y calidad muscular, así como a una disminución de la fuerza, factores centrales en el desarrollo de sarcopenia y deterioro funcional. En este contexto, la fuerza de prensión manual (FPM) se considera un indicador fiable de la fuerza muscular global y de la función física, siendo una herramienta útil para la detección precoz de sarcopenia en adultos mayores.

Objetivo: Analizar la asociación entre la fuerza de prensión manual y parámetros antropométricos en adultos mayores institucionalizados.

Método: Se realizó un estudio transversal piloto en 13 pacientes institucionalizados (5 hombres y 8 mujeres), con una edad media de 84,1 ± 6,9 años. La FPM se evaluó mediante dinamómetro Jamar®, y la composición corporal se determinó por impedancia bioeléctrica. Se analizaron las correlaciones entre la FPM y la masa magra, masa grasa, peso, altura, circunferencia de cintura e índice de masa corporal mediante el coeficiente de correlación de Pearson.

Resultados: La FPM media en la mano dominante fue de 22,26 kg. La masa magra media fue de 43,23 kg y la masa grasa de 21,90 kg. Se observó una fuerte correlación positiva entre la FPM y la masa magra, así como con el peso corporal. La relación con la masa grasa fue moderada y no significativa, y no se identificó correlación significativa entre la edad cronológica y la FPM.

Conclusiones: La masa magra es el principal determinante de la fuerza de prensión manual en adultos mayores institucionalizados, mientras que la masa grasa y la edad cronológica presentan una influencia menor. Estos hallazgos refuerzan la importancia de programas de ejercicio de resistencia orientados a preservar la masa muscular y mantener la funcionalidad.

PALABRAS CLAVE

Fuerza de prensión manual, masa magra, masa grasa, adultos mayores, composición corporal.

ABSTRACT

Background: Population aging is progressing rapidly in Europe and is associated with a gradual loss of muscle mass and quality, as well as a decline in muscle strength, which are key factors in the development of sarcopenia and functional impairment. In this context, handgrip strength (HGS) is considered a reliable indicator of overall muscle strength and physical function and represents a useful tool for the early detection of sarcopenia in older adults.

Objective: To analyze the association between handgrip strength and anthropometric parameters in institutionalized older adults.

Method: A pilot cross-sectional study was conducted in 13 institutionalized patients (5 men and 8 women), with a mean age of 84.1 ± 6.9 years. Handgrip strength was assessed using a Jamar® dynamometer, and body composition was measured by bioelectrical impedance analysis. Pearson correlation coefficients were calculated to evaluate the association between handgrip strength and lean mass, fat mass, body weight, height, waist circumference, and body mass index.

Results: Mean handgrip strength in the dominant hand was 22.26 kg. Mean lean mass was 43.23 kg, and mean fat mass was 21.90 kg. A strong positive correlation was observed between handgrip strength and lean mass, as well as with body weight. The association with fat mass was moderate and not statistically significant. No significant correlation was found between chronological age and handgrip strength.

Conclusions: Lean mass is the main determinant of handgrip strength in institutionalized older adults, while fat mass and chronological age appear to have a lesser influence. These findings highlight the importance of resistance exercise programs aimed at preserving muscle mass, improving strength, and maintaining functional capacity in older populations.

KEY WORDS

Handgrip strength, lean mass, fat mass, older adults, body composition.

INTRODUCCIÓN

La población mundial ha experimentado un rápido envejecimiento en las últimas décadas, y se prevé que este fenómeno se acelere aún más. Actualmente, el 25 % de la población europea tiene 60 años o más, y se estima que esta proporción aumentará al 35 % para 2050, mientras que el número de personas mayores de 80 años se triplicará1. El envejecimiento es un proceso complejo derivado de la acumulación de daño molecular y celular a lo largo del tiempo. Durante la senescencia, se observa una pérdida progresiva e involuntaria de masa magra, así como un deterioro de la calidad y funcionalidad muscular2. Estos cambios se consideran actualmente factores clave para la evaluación de la vulnerabilidad y la limitación funcional en adultos mayores3.

No obstante, la disminución funcional asociada al envejecimiento no se presenta de manera uniforme, algunos individuos mantienen un nivel funcional óptimo en la ancianidad, mientras que otros desarrollan dependencia y limitaciones físicas a edades relativamente tempranas. Diversos factores contribuyen al deterioro del rendimiento muscular. Tradicionalmente, la pérdida de masa muscular esquelética ha sido considerada el principal determinante. La masa corporal magra representa aproximadamente la mitad del peso corporal en adultos jóvenes y disminuye hasta un 25 % a los 75 años4. Este proceso se acelera durante períodos de inactividad física o enfermedades agudas5.

La pérdida de masa muscular se relaciona estrechamente con la sarcopenia, definida como un síndrome clínico caracterizado por un declive de la masa muscular esquelética asociado al envejecimiento, acompañado de una reducción de la fuerza muscular y/o del rendimiento físico5. Según la definición actualizada del Grupo de Trabajo Europeo sobre Sarcopenia en Personas Mayores6, la baja fuerza muscular constituye un criterio central, superando a parámetros tradicionales como la pérdida de masa muscular, mientras que un rendimiento físico reducido se considera indicativo de sarcopenia grave7.

El proceso sarcopénico se asocia con un mayor riesgo de caídas y fracturas, discapacidad, pérdida de independencia y aumento de la mortalidad7. Asimismo, constituye uno de los determinantes del síndrome de fragilidad en personas mayores8,9, lo que incrementa significativamente los costos en atención sanitaria. Por ejemplo, Launer et al. (1994) demostraron que la pérdida involuntaria de más del 5 % del peso corporal en mujeres de 60 a 75 años se relacionaba con el doble de riesgo de dependencia a lo largo del tiempo, en comparación con aquellas sin pérdida de peso10.

La prueba de fuerza de prensión manual, ampliamente utilizada en la práctica clínica, es recomendada por el EWGSOP2 como uno de los métodos principales para evaluar la fuerza muscular en entornos hospitalarios y comunitarios. Se trata de un instrumento fiable y validado para la detección precoz de sarcopenia, y ha demostrado su capacidad para predecir la disminución de la calidad de vida, la limitación funcional y la prolongación de la estancia hospitalaria en pacientes sarcopénicos11.

El envejecimiento también induce alteraciones en diversas vías biológicas, conduciendo a un perfil metabólico adverso con redistribución de la masa grasa y trastornos lipídicos12. Además, se ha descrito una infiltración aumentada de grasa en el tejido muscular en personas mayores, fenómeno reconocido recientemente como un contribuyente adicional a la pérdida de propiedades musculares13.

En resumen, la disminución de la masa y calidad muscular ha sido considerada tradicionalmente como el principal factor responsable del deterioro de la fuerza y el rendimiento musculoesquelético en adultos mayores. Sin embargo, otros factores, como la disfunción de la masa grasa y los procesos relacionados con el envejecimiento, también se cree que desempeñan un papel relevante. Por ello, el presente estudio tiene como objetivo analizar la contribución de estos factores al deterioro de la fuerza muscular en una muestra de pacientes institucionalizados, evaluada mediante la prueba de fuerza de prensión manual.

MATERIAL Y MÉTODO

Diseño del estudio y participantes: Este estudio piloto transversal, parte del proyecto FRAGILEF, incluyó a 13 sujetos institucionalizados (5 hombres y 8 mujeres, media de edad 84,1 ± 6,9 años) y se llevó a cabo entre febrero y abril de 2018 en Villanueva de Gállego (Zaragoza, España). Los participantes se seleccionaron de forma aleatoria entre pacientes mayores institucionalizados.

Los criterios de inclusión fueron: (i) edad ≥70 años, (ii) residencia en institución, y (iii) buena funcionalidad e independencia evaluadas mediante el índice de Katz de actividades de la vida diaria. Los criterios de exclusión comprendieron: (i) edad <70 años, (ii) no institucionalización, (iii) dependencia física moderada a severa, (iv) participación regular en programas de actividad física en los 6 meses previos, (v) deterioro cognitivo grave diagnosticado, (vi) cardiopatía isquémica o fractura esquelética en los 6 meses previos, (vii) lesiones musculares o articulares limitantes, (viii) hipertensión no controlada (>200/110 mmHg), (ix) enfermedad terminal, y (x) negativa a participar.

Se obtuvo consentimiento informado de todos los pacientes o sus familiares tras explicar los procedimientos, riesgos y beneficios del estudio. El proyecto contó con la aprobación del Comité de Bioética de la Universidad San Jorge (CE-USJ 006-17/18) y se condujo de acuerdo con la Declaración de Helsinki.

Medidas antropométricas: La evaluación antropométrica fue realizada por personal entrenado siguiendo los estándares de la ISAK14.

  • Peso corporal: medido con báscula digital autocalibrable, con mínima ropa y descalzos.
  • Estatura: medida con estadiómetro, descalzos, cabeza en el plano de Frankfurt, calculando el promedio de dos mediciones.
  • IMC: calculado como peso (kg) dividido entre estatura al cuadrado (m²), clasificando sobrepeso y obesidad según el consenso SEEDO 2007 (IMC ≥25 y ≥30 kg/m², respectivamente15.
  • Circunferencias de cintura y cadera: medidas con cinta flexible siguiendo los estándares ISAK. La obesidad central se definió como CC ≥88 cm en mujeres y ≥102 cm en hombres. El índice cintura-cadera (WHR) se calculó como circunferencia de cintura / circunferencia de cadera.

 

Composición corporal: Se utilizó un analizador de impedancia bioeléctrica (Tanita BC 418-MA, Tokio, Japón). Los sujetos asistieron en ayunas de 6 horas y sin ejercicio previo en las 24 horas. El software del dispositivo estimó automáticamente:

  • Masa grasa absoluta (kg) y porcentaje (%MG)
  • Masa muscular esquelética absoluta (kg) y porcentaje (%MLG)

 

Valoración de la fuerza de prensión manual: La fuerza de prensión manual (FPM) evalúa la fuerza máxima de músculos de la mano y antebrazo, reflejando el rendimiento musculoesquelético16,17. Se utilizó un dinamómetro hidráulico Jamar. Procedimiento: sentado, antebrazos pegados al tronco, codos a 90° y muñeca en posición neutra. Cada mano se midió tres veces y se calculó la media de las tres mediciones.

Análisis estadístico: Los análisis se realizaron con SPSS v26.

  • Se describió la muestra mediante media y desviación estándar.
  • Se compararon medias de FPM entre sujetos obesos y no obesos usando t de Student para muestras independientes, comprobando normalidad con Shapiro-Wilk. El nivel de significación fue p < 0,05. Las categorías de normopeso y sobrepeso-obesidad se establecieron según SEEDO, considerando como límite superior de normalidad %MG: 21 % mujeres, 31 % hombres.
  • Se exploraron asociaciones entre FPM (mano derecha e izquierda), peso, altura, edad, circunferencia de cintura, IMC, masa grasa y masa magra mediante coeficiente de correlación de Pearson.

 

RESULTADOS

La edad media de los participantes (n = 13) fue de 85 años (± 4,01). La fuerza de prensión manual (FPM) mostró un valor medio de 22,26 kg (± 8,24) en la mano derecha y de 20,64 kg (± 8,76) en la mano izquierda, siendo ligeramente superior en la mano dominante (tabla 1).

El peso corporal medio fue de 68 kg (± 18), mientras que el índice de masa corporal (IMC) presentó una media de 28 kg/m² (± 5,44). La masa grasa total alcanzó un valor medio de 21,90 kg (± 10,7), correspondiente al 31,98 % (± 9,71). La masa magra mostró una media de 43,23 kg (± 10,7), equivalente al 66,68 % (± 9,55).

Los resultados muestran una diferencia no estadísticamente significativa de 1,6 puntos en la fuerza de prensión manual izquierda entre los sujetos con peso normal (20,3 ± 8,9) y aquellos con obesidad (18,7 ± 9,1), siendo ligeramente mayor en el primer grupo (tabla 2).

La fuerza de prensión manual (FPM) de ambas manos presenta una asociación de intensidad muy alta (r = 0,947, p < 0,001). Se observa también una correlación fuerte estadísticamente significativa con la masa magra (ML) (coeficiente de Pearson: r = 0,904 FPM derecha, r = 0,929 FPM izquierda), y una asociación no estadísticamente significativa con la masa grasa (MG) de intensidad moderada (r = 0,452, p = 0,163 para FPM derecha, r = 0,386, p = 0,241 para FPM izquierda) (tabla 3).

Con respecto a la edad, se detecta una asociación negativa débil con la FPM derecha, no significativa desde el punto de vista estadístico (r = -0,191, p = 0,533). Lo mismo ocurre con la FPM de la mano izquierda (r = -0,223, p = 0,464). La intensidad de la correlación entre la FPM y el peso es alta (r = 0,763 para la FPM derecha, r = 0,765 para la izquierda, p = 0,002).

 

DISCUSIÓN-CONCLUSIONES

En la presente muestra de pacientes institucionalizados de edad muy avanzada, la fuerza de prensión manual (FPM) mostró una media de 22,26 kg en la mano dominante. La masa magra media fue de 43,23 kg (≈ 66,7 %) y la masa grasa media de 21,90 kg (≈ 32,0 %). Al comparar los valores de FPM con referencias publicadas en población mayor no institucionalizada del País Vasco —donde los puntos de corte y medias para HGS se reportan por sexo y edad— nuestros valores se sitúan en un rango similar o ligeramente inferior al observado en población general española de edad avanzada. En esta población de referencia, elaborada a partir de 1.869 sujetos mayores incluidos en un programa comunitario de promoción de la salud, los valores medios de fuerza de prensión manual disminuyen con la edad, para el rango de 85–89 años, se reporta una media de 17,9 kg (± 4,1) en mujeres y de 29,0 kg (± 5,2) en hombres18. De manera similar, en una población comunitaria suiza de ≥ 75 años, la FPM de la mano dominante disminuye con la edad: en mujeres de 22,2 kg (75–79 años) a 16,5 kg (≥ 90 años), y en hombres de 37,7 kg a 25,6 kg19.

En nuestro estudio, la FPM presentó correlaciones muy fuertes con la masa magra (r = 0,904–0,929, p < 0,001), así como asociaciones de alta intensidad con el peso corporal (r = 0,763–0,765, p = 0,002). Por el contrario, la relación con la masa grasa fue moderada pero no significativa, y no se halló una correlación significativa entre edad y FPM. Estos hallazgos indican que la FPM se asocia de manera estrecha con la masa magra, lo que refuerza la idea de que el deterioro muscular relacionado con la edad se explica fundamentalmente por la pérdida de tejido contráctil20. La asociación significativa con el peso corporal probablemente refleja, en parte, el efecto positivo de una mayor reserva muscular sobre la fuerza, sin embargo, cuando se analizan por separado los compartimentos corporales, es la masa magra —y no la masa grasa— la que muestra un vínculo sólido con la FPM.

La contribución de la masa grasa al deterioro de la fuerza muscular en edades avanzadas es compleja y aún controvertida. En nuestra muestra, la masa grasa mostró una correlación positiva pero no significativa con la FPM, lo que indica que no puede establecerse una relación clara entre ambas variables. Esta ausencia de asociación coherente coincide con estudios previos que sugieren que la adiposidad, particularmente la grasa central o intramuscular, puede relacionarse con menor calidad muscular y peor rendimiento funcional en adultos mayores21,22. Diversos estudios han mostrado que un mayor porcentaje de grasa corporal puede asociarse inicialmente con mayor masa magra y fuerza, pero también predecir una pérdida acelerada de masa muscular a lo largo del tiempo. Además, el fenotipo de “obesidad sarcopénica” —coexistencia de alta adiposidad y baja masa o función muscular— se asocia con disminución de la fuerza y peor desempeño físico. En conclusión, la masa grasa total no se asocia directamente con la fuerza de prensión manual en adultos mayores, y su efecto depende principalmente de la distribución de la grasa y de la proporción grasa/magra.

Asimismo, un metaanálisis de intervenciones con ejercicio de resistencia en ancianos con obesidad sarcopénica evidenció que estas mejoran significativamente la fuerza de agarre a la vez que reducen el porcentaje de grasa corporal23. En conjunto, la evidencia y nuestros hallazgos sugieren que la masa grasa desempeña un papel secundario o modulador en la fuerza muscular, mientras que la preservación o aumento de la masa muscular sigue siendo el factor principal para mantener la fuerza y la función física en edades avanzadas.

Contrariamente a lo que podría esperarse, no encontramos correlación significativa entre edad y FPM en nuestra muestra, con coeficientes débiles y p > 0,4 para ambas manos. Esta ausencia de asociación puede explicarse por el reducido tamaño muestral (n = 13), la restricción del rango de edad (todos alrededor de 85 años), y la predominancia de la masa magra y la condición corporal sobre la edad cronológica per se, de modo que la variabilidad interindividual en composición corporal puede tener mayor influencia que la diferencia de edad en años. Aunque la edad es un factor bien documentado en la pérdida de masa y función muscular, otros cambios asociados al envejecimiento —como alteraciones endocrinas, nutricionales, renales o inflamatorias24,25— también pueden contribuir al deterioro muscular, modulando la fuerza y la función física, aunque en nuestra muestra estos efectos podrían estar enmascarados por la heterogeneidad individual. Nuestros resultados también muestran que los pacientes con peso normal presentaron valores ligeramente superiores de FPM en comparación con aquellos con obesidad, aunque sin alcanzar significación estadística, un patrón compatible con la literatura que indica que la coexistencia de exceso de grasa y baja masa muscular —característica de la obesidad sarcopénica— se asocia con peor rendimiento funcional que cualquiera de las condiciones por separado26.

En conclusión, los resultados del presente estudio, en consonancia con la evidencia disponible, indican que la masa magra constituye el principal determinante de la fuerza de prensión manual y, por ende, de la capacidad funcional en personas mayores, mientras que la masa grasa parece desempeñar un papel más bien modulador que determinante. Aunque el exceso de tejido adiposo, especialmente cuando se distribuye de forma central o intramuscular, puede contribuir a un peor rendimiento físico, la preservación de una musculatura adecuada emerge como el factor clave para mantener la fuerza y la funcionalidad durante el envejecimiento. Asimismo, la ausencia de una asociación significativa entre la edad cronológica y la fuerza de prensión manual en nuestra cohorte sugiere que, en edades avanzadas, otros factores como la composición corporal, el estado nutricional, los cambios hormonales, la función renal o los procesos inflamatorios pueden ejercer una influencia más relevante que la edad por sí sola. En este contexto, la evaluación integral del estado musculoesquelético, basada en medidas precisas de masa muscular y distribución de la grasa, junto con indicadores funcionales, resulta fundamental. Finalmente, la evidencia respalda la implementación de programas estructurados de ejercicio de resistencia como una estrategia prioritaria para preservar la masa muscular, mejorar la fuerza, reducir el porcentaje de grasa corporal y mantener la independencia funcional en la población geriátrica.

 

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ANEXOS

Tabla 1: Características basales de la muestra:

Variable N Mínimo Máximo Media Desviación estándar
Talla (cm) 13 137 178 154,38 12,16
Peso (kg) 13 42 110 68,03 18,00
Perímetro cintura (cm) 13 79,35 117,20 96,95 11,55
Perímetro cadera (cm) 13 79,35 129,65 103,90 14,33
IMC (kg/m²) 13 21,3 37 28,31 5,45
Handgrip derecha (kg) 13 12,5 38,6 22,26 8,25
Handgrip izquierda (kg) 13 9,9 37,9 20,64 8,76
Ratio cintura-cadera 13 0,80 1,30 0,95 0,14
Masa grasa (kg) 13 5,30 40,40 21,90 10,70
Masa grasa (%) 13 9,71 44,05 31,98 9,71
Masa magra (kg) 13 31,00 69,20 43,23 10,71
Masa magra (%) 13 55,95 90,29 66,68 9,55

 

Tabla 2. Valores medios de fuerza de prensión manual para los subgrupos de peso normal y obesidad:

Variable Obesos* (Media ± SD, kg) No obesos** (Media ± SD, kg) P valor
Handgrip derecha 20,9 ± 9,3 20,7 ± 4,7 0,981
Handgrip izquierda 18,7 ± 9,1 20,3 ± 8,9 0,797

*Obesos según criterios de IMC ≥ 30

** No obesos según IMC < 30

 

Tabla 3. Grado de correlación entre ambas FPM entre sí y con distintas variables:

Variable 1 Variable 2 r de Pearson p valor
Handgrip derecha Handgrip izquierda 0,947 <0,001
Handgrip derecha Masa magra 0,904 <0,001
Handgrip derecha Masa grasa 0,452 0,163
Handgrip derecha Edad -0,191 0,533
Handgrip derecha Talla 0,850 <0,001
Handgrip derecha Peso 0,763 0,002
Handgrip izquierda Masa magra 0,929 <0,001
Handgrip izquierda Masa grasa 0,386 0,241
Handgrip izquierda Edad -0,223 0,464
Handgrip izquierda Talla 0,804 <0,001
Handgrip izquierda Peso 0,765 0,002

 

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