El rol de la matrona en partos humanizados. Evidencia y desafíos

2 marzo 2026

AUTORES

  1. María Salinas Bariain. Hospital Universitario de Navarra (HUN), Pamplona (Navarra), España.

 

RESUMEN

INTRODUCCIÓN: En los últimos años, el concepto de parto ha ido evolucionando significativamente. Lo que antes se entendía como un evento estrictamente médico, ha comenzado a reconocerse como una experiencia vital profundamente emocional, social y espiritual. En este contexto, el parto humanizado ha emergido como una respuesta necesaria a la medicalización excesiva del nacimiento.

OBJETIVO: Este artículo tiene como objetivo revisar la literatura científica actual sobre el papel que desempeña la matrona en la promoción y acompañamiento de partos humanizados, así como identificar los principales desafíos que enfrentamos para implementar esta práctica en distintos contextos sanitarios.

METODOLOGÍA: Se realizó una revisión bibliográfica de literatura científica publicada entre los años 2015 y 2025 en bases de datos como PubMed, Scielo, CINAHL y Scopus. En total, se analizaron documentos relevantes para los objetivos de este estudio.

RESULTADOS: La literatura revisada destaca consistentemente que el acompañamiento de la matrona en el parto humanizado está asociado con mejores resultados en salud materna y neonatal, mayor satisfacción de las usuarias y menor intervención médica innecesaria.

Asimismo, se ha documentado que las matronas desempeñan un papel crucial en la defensa de los derechos de las mujeres durante el parto, especialmente en contextos donde aún se dan situaciones de violencia obstétrica o falta de autonomía en la toma de decisiones.

CONCLUSIONES: La evidencia respalda firmemente que el rol de la matrona es fundamental para lograr partos más humanos, seguros y respetuosos. Sin embargo, alcanzar este ideal requiere cambios estructurales en los sistemas de salud, inversión en la formación continua de matronas y un cambio cultural que devuelva el protagonismo a las mujeres en su proceso de nacimiento.

PALABRAS CLAVE

Parto humanizado, matrona, atención centrada en la mujer, violencia obstétrica, derechos reproductivos, nacimiento respetado.

ABSTRACT

Introduction: In recent years, the concept of childbirth has evolved significantly. What was once understood as a strictly medical event has begun to be recognized as a deeply emotional, social, and spiritual life experience. In this context, humanized birth has emerged as a necessary response to the excessive medicalization of childbirth.

Objective: This article aims to review current scientific literature on the role played by midwives in promoting and supporting humanized births, as well as to identify the main challenges faced in implementing this approach across different healthcare settings.

Methodology: A literature review was conducted of scientific publications from 2015 to 2025 in databases such as PubMed, Scielo, CINAHL, and Scopus. A set of relevant documents meeting the study objectives was analyzed.

Results: The reviewed literature consistently highlights that midwifery support in humanized birth is associated with better maternal and neonatal health outcomes, higher user satisfaction, and reduced unnecessary medical intervention.

Additionally, it has been documented that midwives play a crucial role in advocating for women’s rights during childbirth, especially in contexts where obstetric violence or lack of autonomy in decision-making persist.

Conclusions: The evidence strongly supports that the role of the midwife is essential for achieving more human, safe, and respectful births. However, reaching this ideal requires structural changes within healthcare systems, investment in the continuous training of midwives, and a cultural shift that restores women’s protagonism in their birthing process.

KEY WORDS

Humanized birth, midwife, woman-centered care, obstetric violence, reproductive rights, respectful childbirth.

INTRODUCCIÓN

En los últimos años, el concepto de parto ha experimentado una transformación profunda, tanto en el ámbito clínico como en el social y cultural. Tradicionalmente concebido como un acto estrictamente médico, centrado en el control clínico y en la gestión de riesgos, el parto ha comenzado a resignificarse como una experiencia vital integral que abarca dimensiones físicas, emocionales, psicológicas, sociales e incluso espirituales¹. Este cambio de paradigma no solo responde a la evolución del conocimiento científico, sino también a la creciente demanda de las mujeres por una atención más respetuosa, personalizada y centrada en sus necesidades, deseos y derechos.

En este contexto, ha cobrado fuerza el enfoque del parto humanizado, entendido como un modelo de atención que reconoce y respeta el proceso fisiológico del nacimiento, al tiempo que pone en el centro de la atención a la mujer, su autonomía, sus decisiones y su experiencia subjetiva². Este modelo no se opone a la intervención médica cuando es necesaria, pero sí cuestiona la tendencia a la medicalización sistemática y muchas veces innecesaria del parto, que puede generar efectos adversos tanto físicos como emocionales. La humanización del nacimiento se propone, en cambio, recuperar la confianza en la capacidad del cuerpo femenino para parir, reforzar el rol activo de la mujer en su proceso de parto y promover prácticas basadas en la evidencia que prioricen la seguridad sin comprometer la dignidad ni la libertad de elección.

Desde mi experiencia como matrona, he tenido la oportunidad de acompañar a numerosas mujeres en el proceso de dar a luz, y he sido testigo directo del impacto que tienen el entorno, el acompañamiento y el respeto en la vivencia del parto. He observado cómo el simple acto de escuchar con atención, de respetar los tiempos naturales del cuerpo y de brindar un ambiente íntimo, seguro y acogedor puede transformar por completo una experiencia que, de otro modo, podría vivirse con temor, inseguridad o desconexión. Cuando las mujeres se sienten informadas, sostenidas y protagonistas de su parto, no solo se reduce la necesidad de intervenciones médicas, sino que también se fortalece su autoestima, su vínculo con el recién nacido y su percepción de satisfacción con la experiencia vivida.

En este proceso de transformación del modelo de atención, la matrona ocupa un lugar clave. Su rol no se limita a la vigilancia clínica del proceso fisiológico, sino que se extiende al acompañamiento emocional, a la educación, a la defensa activa de los derechos de las mujeres y a la facilitación de un entorno de respeto, contención y libertad³. La matrona es, por tanto, una figura fundamental para garantizar una atención humanizada y de calidad, que considere tanto la seguridad clínica como el bienestar integral de la mujer y su familia. Su presencia continua durante el trabajo de parto, su capacidad de escucha y empatía, así como su formación específica en salud sexual y reproductiva, la posicionan como una aliada indispensable en el impulso de modelos de parto más humanos, respetuosos y eficaces.

En esta línea, resulta imprescindible revisar y sistematizar la evidencia científica disponible en torno al parto humanizado, con el objetivo de identificar las prácticas más efectivas, los factores que favorecen su implementación y los beneficios que este enfoque aporta a nivel materno, neonatal y profesional. La presente revisión bibliográfica se propone precisamente aportar en ese sentido, analizando estudios recientes que abordan el parto desde una perspectiva no solo biomédica, sino también ética, cultural y emocional. A través de esta revisión, se pretende contribuir a la reflexión y mejora de las prácticas obstétricas, visibilizar el impacto del acompañamiento de la matrona en experiencias de parto más positivas y promover una atención basada en el respeto, la evidencia y los derechos humanos.

OBJETIVO

Este artículo tiene como objetivo revisar la literatura científica actual sobre el papel que desempeña la matrona en la promoción y acompañamiento de partos humanizados, así como identificar los principales desafíos que enfrentamos para implementar esta práctica en distintos contextos sanitarios.

METODOLOGÍA

Para llevar a cabo esta revisión bibliográfica, se realizó una búsqueda exhaustiva y sistemática de literatura científica publicada en un período comprendido entre los años 2015 y 2025, utilizando bases de datos reconocidas y de amplia difusión en el ámbito de la salud materno-infantil, tales como PubMed, Scielo, CINAHL y Scopus.

La estrategia de búsqueda incluyó una combinación de términos clave relacionados con el tema central del estudio, entre ellos “parto humanizado”, “matrona”, “atención centrada en la mujer” y “derechos en el parto”, empleando tanto sus equivalentes en español como en inglés para asegurar una cobertura amplia y diversificada de las fuentes disponibles.

Se aplicaron criterios de selección rigurosos, priorizando artículos que contarán con revisión por pares, con el fin de garantizar la calidad científica y metodológica de la información incluida. Además, se incorporaron guías clínicas actualizadas y documentos oficiales emitidos por organismos internacionales de referencia en salud sexual y reproductiva, tales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO), que aportan directrices basadas en evidencia para la práctica del parto humanizado y el rol de la matrona en este contexto.

La selección final de documentos se realizó tras un proceso de lectura crítica y evaluación de pertinencia, centrado en aquellos que abordaban específicamente la función y el impacto de la matrona en la promoción y aplicación de modelos de atención al parto respetuosos, centrados en la mujer y en el respeto de sus derechos.

En total, se analizaron y sintetizaron aquellos estudios y documentos que aportaron datos relevantes y actualizados, permitiendo así ofrecer una visión integral y fundamentada sobre el tema objeto de la revisión. Este proceso metodológico asegura que los resultados reflejen las tendencias actuales y las mejores prácticas en la atención humanizada del parto desde la perspectiva profesional de la matrona.

RESULTADOS

La literatura revisada de manera exhaustiva resalta de forma consistente que el acompañamiento de la matrona dentro del marco del parto humanizado tiene un impacto notable y positivo en diversos indicadores relacionados con la salud materna y neonatal. Estudios múltiples y variados demuestran que la presencia y el soporte activo de la matrona durante el proceso de parto no solo contribuyen a la mejora de los resultados clínicos, como la reducción de complicaciones maternas y mejor bienestar neonatal, sino que también favorecen un aumento significativo en la satisfacción de las mujeres que experimentan esta atención. Este nivel de satisfacción está directamente vinculado con la percepción de respeto, apoyo emocional, y la posibilidad de tomar decisiones informadas y autónomas durante todo el proceso⁴⁻⁶. Además, esta modalidad de acompañamiento reduce la incidencia de intervenciones médicas innecesarias, tales como cesáreas, inducciones y uso excesivo de analgesia farmacológica, lo que a su vez disminuye riesgos y promueve partos más fisiológicos y menos medicalizados⁷,⁸.

Dentro de las prácticas promovidas por las matronas formadas en un modelo centrado en la mujer, se destacan varias estrategias que favorecen la fisiología del parto y el bienestar de la madre y el bebé. Entre estas prácticas se encuentra el fomento del parto en movimiento, que permite a la mujer adoptar diversas posiciones que facilitan el descenso fetal y alivian las molestias propias del trabajo de parto, contribuyendo a una experiencia más activa y satisfactoria⁹. Asimismo, se enfatiza el uso de posiciones fisiológicas, tales como la vertical, en cuclillas o en manos y rodillas, que optimizan la dinámica del canal del parto y reducen la necesidad de intervenciones obstétricas. Otro aspecto clave es el contacto piel con piel inmediato entre madre y recién nacido, que ha sido ampliamente documentado como fundamental para el establecimiento del vínculo afectivo, la regulación térmica y la estabilización cardiorrespiratoria del bebé¹⁰. Este contacto también favorece la iniciación precoz y exitosa de la lactancia materna, otro de los pilares de la atención humanizada y de los beneficios a largo plazo para la salud materno-infantil.

Por otro lado, la revisión pone de manifiesto que las matronas no solo actúan como facilitadoras de prácticas clínicas adecuadas, sino que también desempeñan un papel crucial como defensoras y promotoras de los derechos de las mujeres durante el proceso de parto. En contextos donde persisten prácticas coercitivas o se presenta violencia obstétrica que puede manifestarse en formas como la falta de consentimiento informado, trato irrespetuoso o procedimientos realizados sin justificación las matronas se posicionan como agentes de cambio, protegiendo la autonomía, la dignidad y la integridad de las mujeres¹¹. Este rol de garante de derechos es fundamental para promover un parto que sea no solo seguro desde el punto de vista clínico, sino también respetuoso y empoderador.

Sin embargo, a pesar de estos avances y reconocimientos, la revisión también identifica una serie de barreras importantes que limitan la plena implementación y consolidación del parto humanizado bajo el liderazgo de la matrona. Entre estas dificultades destaca la insuficiente formación específica en enfoques humanizados durante la educación profesional y la capacitación continua, lo que puede generar incertidumbre o falta de confianza para aplicar estas prácticas¹²,¹³. Además, la presión institucional y cultural hacia la medicalización del parto, presente en muchos sistemas de salud, representa un obstáculo relevante, ya que promueve modelos asistenciales centrados en la intervención tecnológica más que en la fisiología y el acompañamiento personalizado.

Finalmente, se señala la escasa participación real y efectiva de las mujeres en la planificación y toma de decisiones sobre su propio parto, situación que contradice los principios fundamentales de autonomía y consentimiento informado que sustentan el modelo humanizado. Estas barreras requieren ser abordadas mediante políticas, formación y cambios culturales que permitan a las matronas desarrollar plenamente su rol y a las mujeres ejercer su derecho a un parto respetado y centrado en sus necesidades¹⁴.

En resumen, la evidencia científica acumulada confirma que la matrona es un actor esencial para la implementación exitosa del parto humanizado, promoviendo mejores resultados clínicos, mayor satisfacción y respeto a los derechos de las mujeres. Sin embargo, para que este modelo se consolide y generalice, es necesario superar obstáculos relacionados con la formación profesional, las presiones institucionales y la participación activa de las mujeres en su proceso de parto. Esto abre la puerta a futuras líneas de investigación y a la formulación de políticas que apoyen un cambio profundo y sostenible en la atención obstétrica.

 

CONCLUSIONES

La evidencia científica actual respalda de manera sólida y contundente que el rol de la matrona es esencial para promover y garantizar partos que sean verdaderamente humanos, seguros y respetuosos con la mujer. La presencia de la matrona no solo influye positivamente en los resultados clínicos y en la reducción de intervenciones médicas innecesarias, sino que también juega un papel crucial en la promoción de una experiencia de parto en la que la mujer se siente escuchada, valorada y empoderada. Sin embargo, para materializar plenamente este ideal de parto humanizado, es imprescindible que se realicen cambios estructurales profundos en los sistemas de salud. Estos cambios deben incluir la implementación de políticas que reconozcan y fortalezcan el papel de la matrona, la asignación adecuada de recursos para la atención centrada en la mujer y la creación de entornos laborales que fomenten la autonomía profesional y el trabajo interdisciplinario basado en el respeto mutuo y la colaboración.

Un componente fundamental para alcanzar este objetivo es la inversión sostenida en la formación continua y especializada de las matronas, que debe estar basada en la evidencia científica más actualizada y orientada a la humanización del parto. Esta formación debe abarcar no solo aspectos técnicos y clínicos, sino también habilidades comunicativas, éticas y culturales que permitan a las profesionales acompañar a cada mujer de manera integral, adaptándose a sus necesidades, preferencias y circunstancias individuales. Además, resulta crucial impulsar un cambio cultural en la sociedad y dentro del propio sistema sanitario, que revierta las tendencias de medicalización excesiva y restaure el protagonismo de las mujeres en su proceso de nacimiento, reconociendo sus derechos a decidir y participar activamente en cada etapa.

Como matronas, esta realidad nos plantea una responsabilidad ética y profesional profunda: debemos acompañar a cada mujer desde un enfoque que combine el respeto incondicional, la escucha empática y la aplicación rigurosa de la evidencia científica. Esto implica reconocer la diversidad de experiencias y necesidades, promoviendo un cuidado personalizado y respetuoso que favorezca la autonomía y el bienestar físico y emocional de la mujer. Apostar por el parto humanizado, por lo tanto, trasciende el ámbito clínico o técnico; se convierte en un acto de justicia social y dignidad humana, que contribuye a construir sistemas de salud más equitativos, inclusivos y sensibles a los derechos y las voces de las mujeres. En definitiva, consolidar este paradigma es una tarea colectiva que demanda compromiso, voluntad política y la convicción firme de que cada parto merece ser una experiencia respetuosa, segura y enriquecedora para todas las mujeres.

 

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